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Dúo Nosas: “Nuestro mayor deseo es darle a la gente un motivo para estar mejor”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

A veces, sólo basta cantar, dejar que asomen las canciones dormidas, soltar las palabras, presenciar el ascenso de las voces en las rondas del viento.

A veces, el aire se vuelve misterio, música en los silencios, melodías que sobran en el alma. Y vuelan.

Surgidas en la provincia de Tucumán, Vanesa Narvaja y Noelia Carabajal forman el dúo Nosas, sus canciones cuentan historias que se reflejan en el paisaje, son melodías que faltan en el aire y que sus voces completan.

En diálogo con ContArte Cultura las cantautoras cuentan su historia y presentan su música.

—Comencemos esta charla acercándonos al origen, al punto de partida de “Nosas”, si pudieran poner una lupa que agrandara el instante en el que nació este dúo, ¿qué cosas destacarían de ese momento, del principio de este camino que recorren juntas? 
—Este dúo nació desde que nos conocemos, hace muchos años. Las dos compartíamos el gusto por la música, sobre todo el folclore. La zamba que más nos gustaba cantar de siempre era Me muero lejos de ti. En ese momento no teníamos en vista la posibilidad de dedicarnos a la música por lo que nos abocamos a otras actividades profesionales y a formar cada una su familia. Pero siempre en cada reunión teníamos que cantar. Si hay algo para destacar de ese momento y del presente es nuestra amistad, que siempre estuvo presente, hasta podríamos decir que somos hermanas por elección. Y no solo entre nosotras, sumemos las “juntadas” con amigos, que nos permitió disfrutar muchos momentos y conocer mucha gente. Pero como dijimos, no pasaba de ser entre amigos y familias. Recién hace unos 3 años atrás, después de una pausa de 15 años, decidimos desempolvar la guitarra y las voces para grabar un recuerdo de la música que tanto tiempo compartimos, por lo que nos abocamos a buscar un estudio de grabación. Ya no había excusas, así que este sueño comenzó a concretarse. Nunca esperamos nada en especial, pero lo hicimos con mucha dedicación. Ahora, cada paso que damos para nosotras es un regalo y nos sentimos privilegiadas de cada logro. Disfrutamos todo lo que hacemos, cada momento es único y es un placer tener la posibilidad de llegar a la gente y que nos acompañen.

—Y como una cosa lleva a la otra, seguramente después de ese comienzo fue necesario elegir el nombre que las representa, ¿cómo y por qué eligieron “Nosas”?
—Así, tal cual. Cuando fuimos a grabar nuestro primer tema en el estudio, como experiencia quisimos salir corriendo, nos asustamos. “Esto no es para nosotras”, nos dijimos, ya que fue una experiencia complicada el escucharnos de manera tan directa. Pero una vez más nos apoyamos en nuestro sueño, ya que era más fuerte el deseo de grabar. Y así comenzamos a caminar y surgió el otro planteo: ¿Bajo que nombre se grabarían los temas? Así, comenzamos a pensar en opciones para nombrarnos. Muchas veces nos preguntaban cómo se llamaba nuestro dúo, ya que por lo general en las reuniones éramos las dos siempre presentes delante del micrófono, y en tono de broma decíamos “nosotras” y así nació la idea de decir “Nosas”, como una abreviatura de nosotras que nos gustó como sonaba, era algo cortito y fácil de reconocer.

—¿De qué manera llegan a su primer disco “Solo cantar” y qué nos pueden contar acerca de su contenido?
—Mucha gente de nuestro entorno, familia y amigos, siempre nos pedía que grabemos algo, es así que aceptamos el reto y lo hicimos con la zamba Me muero lejos de ti. Cuando terminamos lo que sería nuestro primer tema, nuestro amigo Alejandro Campos, ahora productor musical de Nosas, sumado a nuestra profe de canto Dora Fara, nos motivaron para continuar con esta travesía. Elegimos los temas que más nos caracterizaban y además cumplían lo que queríamos transmitir. Algunos fueron todo un desafío porque son canciones muy conocidas y con versiones excelentes. Y así nació Solo cantar, nombre que representa justamente lo que sentimos en ese momento, que era hacer algo que nos gusta por el simple placer de hacerlo. Ya casi terminando el disco comenzó a movilizarse algo más en nosotras con respecto a la creación de canciones propias. Y así surge Vivir sin vos. Ya se había sumado al proyecto el Chelo Sueldo y le puso música a este huayno. Y a partir de ese punto empezó una etapa más creativa y con más identidad para el dúo. Hicimos nuestro primer video clip sumando más gente a esta familia. Conocimos a Fabricio Diaco, un genio único que dio vida audiovisual a nuestro disco. 

—¿Y cómo fue ese proceso de empezar a componer temas propios? 
—Apenas terminamos de presentar nuestro primer disco hicimos una presentación en un teatro y creímos que hasta ahí llegábamos. Pero no, todo el grupo quedó con ganas de más y empezaron a surgir más melodías y letras, aparentemente esperando su momento para salir. Con la pandemia nacieron trece canciones. Y no vamos a mentir, nos daba vergüenza hasta cantarlas entre nosotros, imaginen exponernos así ante gente que no conocemos. Fue ahí otra vez un volver a empezar a explorarnos y animarnos a mostrar quiénes somos por dentro y por fuera, y ya con la prueba superada nació Melodías que sobran, nuestro segundo disco, compuesto totalmente con canciones de nuestra autoría.

—Y hablando de la composición, ¿dónde encuentran las semillas necesarias para dar vida a sus temas, ya sean las letras o la música?
—¡Hermosa pregunta! Surgen de la vida cotidiana, quizás de muchas emociones de cosas que le suceden a la gente que tenemos cerca o de quienes nos escriben —hicimos muchos nuevos amigos con la música— y nos cuentan sus experiencias sus estados. Ambas somos muy emocionales y nos gusta conectarnos y arriesgarnos a llorar todo el tiempo. A veces nace la letra primero y se pone música, o también se da al revés, pero lo importante es el camino, eso es lo que lo hace mágico. Tratamos de ponernos de acuerdo en lo que queremos expresar con esa canción que está naciendo y lo volcamos en los ensayos.

—Háblennos un poco más de “Melodías que sobran” ¿cómo surge la idea de realizar este trabajo?
—Como contábamos, tiene que ver un poco con esta situación de pandemia. Todo lo que veníamos haciendo eran sorpresas, entonces cuando decidimos grabar nuestro segundo disco lo planteamos. “Vayamos haciendo singles y que la gente conozca nuestra música”, nos dijimos quizás dudando de llegar a tantos temas en unos meses. Pero bueno, surgían las canciones y los integrantes de la banda, cada uno desde lo suyo, aportaban y disponíamos del tiempo y un poco de tecnología para que los temas fueran tomando forma. Lo que si decidimos en un principio fue trabajar un concepto para el disco, hablar del amor, de que todo es posible, de que sea muy emocional, que llegue, que sea simple, como lo es la vida a veces, y complejo por la misma razón. También siempre supimos y sabemos que si tenemos público debemos cuidar cada palabra que pronunciamos.

7-¿Quiénes las acompañaron y acompañan musicalmente en este disco?
—Unos genios todos, cada uno tiene su toque personal y por suerte nos complementamos. Está Alejandro Campos en la producción musical y piano, Chelo Sueldo en guitarras clásicas, charango, vientos y arreglos musicales, intros de los temas, Carla Rodriguez en el bajo, Fabrizzio Mazza en la guitarra eléctrica, quien es el más joven de todos, y Rodrigo Medina en la percusión y bombo. Eso en lo musical, luego está Ricardo Quinteros en la producción general y Liliana Correa, que nos ayuda en todo, desde la ropa hasta los antojos. Nos acompañan en todo momento, ya que hace falta mucha ayuda y compromiso para que una puesta salga lo mejor posible. Además, también nos acompaña Fabricio Diaco en toda la producción audiovisual.

—Hay cuatro temas que están entrelazados por un hilo temático, ¿cómo lograron esa continuidad entre ellos?
—Esa idea surgió entre charla y bromas que nunca faltan. Por lo general en nuestras canciones está el tema del amor. Nos decimos que somos “noveleros”, y por eso surgió la idea de hacer con las canciones una especie de novela, en donde se cuenta la historia de un amor a través del tiempo. Elegimos entre las trece cuáles podrían ser más representativas y comenzó a formarse la trama. El arte de Fabricio cobró un rol muy importante, ya que teníamos que hacer las filmaciones a la distancia debido a que estamos en distintas provincias. Fue algo que nos pareció novedoso y además fue estimulante el querer ver la continuación del capítulo, y tuvo gran repercusión.

—¿En qué están trabajando actualmente?
—Surgieron muchos proyectos nuevos. En principio queremos difundir nuestra música por todos los medios posibles, pero también queremos reversionar algunas canciones como para presentar otra propuesta. Mucha gente nos comenta su interés de escuchar determinado tema en otro formato y eso nos motiva a trabajarlo. También nos invitaron de varios lugares para presentarnos en cuanto sea posible, y tenemos la idea de ir a todos (risas). En tanto, ya comenzamos a procesar temas para nuestro tercer disco. Como verán, estamos a full y muy motivados.

—Un deseo que les gustaría compartir con nosotros.
—Más allá de los logros profesionales en cuanto a la música se refiere, nuestro mayor deseo es darle a la gente un motivo para estar mejor. A través de una canción llegar a su corazón y darle alivio, paz, alegría, amor, siempre será un buen motivo y no hay nada más gratificante que eso.


Disfrutá el show por streaming de “Melodías que sobran”

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Gabriela Margall: “Necesitaba una vuelta a mis raíces y ahí estaban los libros esperando”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

El fuego arrasa, incendia los nombres. Es la guerra sobre el amor, que resiste y se deja abrazar por las llamas. Hay una revolución en los cuerpos, una intuición de libertad, como si adentro y afuera se encontraran en una misma batalla.

Y es que los combates se dan primero en los cuerpos, en las ideas capaces de encender otras chispas y alimentar otras llamas.

Tres mujeres, tres historias atravesadas por el fuego y por la guerra. Tres deseos de libertad encerrados en aquello que no puede nombrarse, pero igual crece.

La trilogía de Gabriela Margall, que incluye sus novelas “Si encuentro tu nombre en el fuego”, “Con solo nombrarte” y “La viajera del sur” y fue publicada por Del Fondo Editorial, recorre los tiempos de las invasiones inglesas y de las guerras napoleónicas para sumergir a los lectores en tres historias de amor capaces de resistir cualquier batalla.

ContArte Cultura charló con la autora e historiadora para acercarnos al proceso de escritura de esta saga, cuyas protagonistas seguramente serán capaces de trascender las páginas que las contienen a través de cada lectura.

—La guerra y la libertad son dos temas que atraviesan tu trilogía. Entre las páginas se desatan revoluciones históricas pero también las personales. Vamos a detenernos ahí. Para comenzar esta charla y a modo de presentación, hagamos foco en esos movimientos personales que te llevaron a escribir a las protagonistas femeninas de estas novelas. Si pudieras elegir dos cosas de esas mujeres en las que te veas reflejada, ¿cuáles serían?

—No siempre construyo personajes porque me reflejo en ellos. Si hago una historia de las protagonistas, probablemente no haya muchas características similares. De hecho, me gusta trabajar con personajes y elementos que no tienen que ver conmigo, porque lo que me interesa es la reconstrucción de un período histórico y qué ocurría con los seres humanos dentro de ese tiempo. 

—Como todo tiene un comienzo y un final que suelen tocarse, nos gustaría llegar a ese punto de contacto: ¿Qué fue lo que te movilizó para escribir aquella primera novela “Si encuentro tu nombre en el fuego” y luego de tantos años llegar a la escritura de “La viajera del sur” para cerrar la historia de la familia Torres?

—Como decía antes, lo que me gusta es la reconstrucción de un período histórico. El fin del Virreinato del Río de la Plato, las Invasiones Inglesas, la Revolución de Mayo y la guerra por la independencia de España, son períodos que están muy estudiados en la historia argentina. Tenemos mucha información, incluso sobre la actuación de las mujeres y otros sectores subalternos. Escribir esa historia, incluso desde la ficción, es una de mis cosas favoritas.

—En ese lapso de tiempo entre una y otra obra escribiste “Con solo nombrarte”, una novela ambientada en los escenarios de la segunda invasión inglesa a Buenos Aires. ¿Cómo fue el proceso de reconstruir aquellos días y de darle continuidad a tu primera historia?

Si encuentro tu nombre en el fuego y Con solo nombrarte fueron concebidas juntas. Las dos salieron para los bicentenarios de la primera y segunda invasión inglesa y por eso nunca existió la urgencia de continuar la historia. Y tampoco hubo urgencia después, sino que fue un proceso de cambio y continuidad que se dio con los años. Necesitaba una vuelta a mis raíces y ahí estaban los libros esperando.

—Si hay un punto en común en esta trilogía es la presencia de mujeres fuertes, que se atreven a todo, algo que no era común en esos tiempos, ¿de qué manera trabajaste para darle vida a cada una de tus protagonistas?

—En las tres protagonistas lo que busqué fue “ir un poco más allá”. Las tres, Paula, Jimena, Julieta, tienen una base histórica, podemos establecer que sí, que algunas mujeres hicieron lo que hacen ellas (con algunos límites). Lo que busqué en las novelas fue que eso que hacían (el acceso a libros y organización de reuniones, la participación en batallas y el comercio y actuación como espías) quedase bien definido y con algunas licencias. Pero todo tiene un anclaje en la realidad.

—Más allá de los vínculos de sangre que las unen, qué  te parece que podría representar a tus tres protagonistas: Paula, Jimena y Julieta.

—Están en el mismo punto de vista político, las tres son parte de ese grupo que va a liderar el proceso de revolución e independencia de España. A veces se considera que solo son hombres los que tenían ideas políticas, pero basta leer las cartas de Guadalupe Cuenca a Mariano Moreno para saber que ella tenía un conocimiento claro de la realidad política del momento.

—Y hablando de Julieta, ella es la que va a cruzar el océano para hacerse parte de otra guerra, ¿qué fue lo que más disfrutaste o padeciste al momento de “viajar” con ella hacia los tiempos napoleónicos.

—Mucho antes de que supiera qué historia iba a contar con Julieta, sabía que iba a ser una novela de viajes. Así que fue un proceso tranquilo.

—¿Cuál fue la batalla que más te costó escribir y por qué?

—La batalla por la Reconquista de Buenos Aires en Con solo nombrarte. Conocía bien la ciudad y las calles, pero las tropas de ambos bandos avanzaban y retrocedían, entraban en casas, había túneles, arroyos en la ciudad, no fue sencillo tener todo eso en la cabeza y traducirlo en una novela.

—Más allá de las guerras, cerca de ellas siempre late el amor, ¿de qué manera surgieron en vos las historias de amor de tus protagonistas?

—Siempre pienso en los protagonistas como una pareja, nacen así, y considero con atención qué es lo que los separa, porque es el centro de la novela, y cómo se va a resolver, si es que se resuelve.

—Con la trilogía completa, ¿qué sigue ahora en el universo Margall?

—Veremos. Hay varias cosas que tengo en mente y no me alcanza el tiempo para todas. La historia siempre está presente, aunque me gustaría probar con la épica fantástica.

—Para terminar, te invitamos a elegir tres telas o vestimentas que representen respectivamente a cada una de tus novelas.

Si encuentro tu nombre en el fuego: una mantilla de encaje.
Con solo nombrarte: un abanico.
La viajera del sur: un vestido verde oscuro.

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Verónica Sordelli: “Escribir fue la manera de leer mi vida”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Las huellas de sus pies desaparecen, se hunden en la arena como si nada hubiera existido, después de los deseos. Son partículas de tiempo disolviéndose, nada. Cada paso los acerca y los aleja. Son un espejismo de sus propias palabras. No basta con pronunciar sus nombres, el viento se los lleva, los arrastra al vacío, donde alguna vez existieron castillos de arena.

“Castillos de arena”, la última novela de Verónica Sordelli, cuenta una historia que se pierde en las arenas del desierto, en un escenario que muta para dejar en los lectores un viento de preguntas que, poco a poco, van revelando los otros desiertos, los que habitan en el interior de sus protagonistas.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora cuenta acerca de su propia ruta en el camino de la escritura, especialmente de su última obra, donde invita al lector a viajar a través de sus palabras.

—La arena, su liviandad, esa convergencia de partículas en movimiento y la textura al pisarla suelen llevarnos a distintos escenarios donde nuestros pies han dejado sus marcas. En tu novela el desierto es un gran protagonista, es por eso que para comenzar nos gustaría detenernos en las sensaciones que la arena haya despertado en vos, en sus huellas, que de alguna manera puedan ayudar a presentarte.

—Soy de Necochea, la arena me acompaña desde mi infancia. Siempre fue la misma, soy yo la que con el paso de los años la fui viendo distinta, porque en cada etapa de mi vida despertó sensaciones diversas: una infancia construida de la misma manera que con la pala y los rastrillos se construyen los pozos esperando que desde su interior surja el mar. El asombro de no entender por qué sucedía y la alegría de que así fuera. Una adolescencia donde la arena representó los fogones con amigos, el primer beso de amor y tal vez la primera lágrima de desamor. Una adultez donde comencé a caminarla, y se la presenté a mis hijos y los ayudé a construir sus castillos y los escuché gritar de alegría y tuve que consolarlos cuando el mar, en cuestión de segundos, los desmoronaba. Miré muchas veces para atrás, no estaban solamente mis huellas, y lloré mucho despidiendo algunas que se fueron y agradecí recibiendo a aquellas que se sumaron. ¡Y si! ¡Así es la vida! Y como aquella niña siento el asombro de no saber porque sucede y la alegría de que así sea.

—Y en ese desplazamiento que significa viajar, vayamos a tus comienzos como escritora. ¿Recordás en qué momento de tu vida se despertó tu deseo de contar historias?

—Mi primera novela surgió de la necesidad de contar la historia de las playas de Quequén, una historia llena de naufragios, con uno de los hoteles más imponentes de Sudamérica. El momento exacto fue cuando una de las tantas mañanas que salí a trotar por la costa, sentí el privilegio de vivir en este maravilloso lugar. 

—Mirando hacia atrás, ¿qué hilos temáticos atraviesan todas tus obras?

—Escribir fue la manera de leer mi vida. En mis libros estoy. Entonces diría que el hilo rojo que une a mis novelas es la mujer. En algunos momentos de la historia, o de la cultura en la que vivió, no tuvo demasiado o ningún poder de decisión, en otros pudo hacerlo. Pero siempre luchó para ser fiel a sus pensamientos.

—Tu novela “Castillos de arena”, publicada por Del Fondo Editorial, es una historia de amor y de fusión de culturas, ¿cuál fue el disparador para su escritura?

—La importancia que tiene la religión en la cultura árabe y la maravillosa diferencia con el occidente me llevó a preguntarme: ¿Qué tenemos en común? Por encima de toda diferencia tenemos en común el amor. A partir de ahí comenzó la historia.

—¿Cómo viviste el proceso de cruzar el desierto para acercarte a una cultura tan diferente de la nuestra?

—Agradezco haber podido viajar en tres oportunidades a encontrarme con la cultura árabe. En cada una de ellas mi premisa fue no cuestionarla y respetarla. Fue lo que me ayudó a entender la importancia de los mandatos sociales y religiosos en sus vidas y como viven para cumplirlos. Fue también entender que somos distintos, ni mejores ni peores, solo distintos. Toda cultura se merece ser respetada, pero creo que para lograrlo hay que estudiarla, no desde los extremismos porque gente mala y buena hay en todas, sino desde la esencia del ser humano.

—¿Qué o quiénes te ayudaron a darle vida a Jayif, el protagonista de “Castillos de arena”?

—Jayif fue creado a partir del lugar que ocupaba en su cultura y con los mandatos que ella le imponía.

—Y si tuvieras que definir a Elena, tu otra protagonista, en una sola palabra, ¿cuál sería?

—Superación

—Al avanzar en la historia aparecen situaciones límite donde el dolor y la muerte envuelven a tus personajes, ¿qué fue lo que más te costó al momento de escribir esas escenas?

—Investigué y leí muchísimos testimonios. Lo más difícil fue aceptar que se trataba de situaciones reales.

—Un deseo sin spoilear… ¿hay vida después de la muerte?

—No lo sé, sólo puedo afirmar que la muerte es la no presencia física, pero siempre estaremos vivos en el recuerdo de aquellos que nos aman. Dicen que la vida es corta, pero también dicen que las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan.

—Para terminar, ¿qué aroma creés que representaría a tus “Castillos de arena” y por qué?

—Mi preferido: el perfume que siento cuando abrazo a una persona que amo. Porque el amor sana y salva.

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Pablo Mariosa: “Mi carrera brinda muy buenas herramientas a la hora de construir personajes”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

El tiempo se detiene. No hay adelante ni atrás. Se vuelve laberinto en las cosas cotidianas. Existe una distancia, un desdoblamiento de los cuerpos y de las mentes. Los pensamientos buscan la salida, se proyectan, como si no pudieran escapar de las garras de la muerte.

“La lista”, la última novela del psicólogo y escritor Pablo Mariosa editada por Del Fondo Editorial, es un thriller asfixiante en el que los protagonistas saltan de página en página para evitar ser alcanzados por la sombra de la muerte.

ContArte Cultura charló con el autor acerca de sus comienzos y del proceso creativo de esta historia, donde la acción y el suspenso mantienen a los lectores atrapados entre las palabras.

—Las listas suelen formar parte de nuestro día a día. Acontecimientos, objetos o asuntos pendientes se alistan en papeles, teléfonos o simplemente dentro de las cabezas. Para comenzar esta charla y a modo de juego de presentación, nos gustaría que armes una lista con cuatro cosas que te representen, sean colores, canciones, objetos o lo que surja, y que nos ayuden a conocer algo de vos.

—Mi lista sería esta:

  • Café y mate amargo todos los días
  • Escribir y leer siempre que hay tiempo y ganas
  • Caminatas al aire libre
  • Curiosidad ante todo

—Y a partir de ese listado vayamos a los comienzos: ¿Cómo y cuándo nace tu deseo o tu necesidad de escribir ficción?

—En mi adolescencia explotaron mis ganas de crear mundos y personajes, además de una voracidad como lector que pocas veces tuve en la adultez. Siempre me gustó que me cuenten historias, por lo que escribirlas surgió con naturalidad.

—“La lista”, tu última novela, es un laberinto en el que los personajes avanzan y retroceden en busca de una salida. ¿Cuál fue el disparador de este trhiller psicológico donde la muerte es protagonista?

—Tenía una imagen muy clara en mi mente. Es la que se ve en la portada del libro: un personaje conversa con una silueta oscura, siniestra, están en un bote bajo la luz de la luna, en medio de una laguna. Es bastante específico, no suelo tener imágenes tan precisas, pero esta vez ocurrió y fue el punto de partida para construir el conflicto narrativo y a cada personaje en función de lo que pasaría. Me encanta llevar a mis personajes a situaciones límite.

—Decíamos que la muerte es un personaje que late detrás de cada uno de los protagonistas. Contanos cuál fue el trabajo que realizaste para dar vida a esos personajes atrapados en las páginas de tu libro.

—Cuando construyo personajes, soy meticuloso, intento meterme en sus mentes y que actúen en base a sus emociones y pensamientos. En esta historia el protagonista siente que la muerte le dio una advertencia, le pisa los talones. Esto lo impulsa a hacer cosas que no haría en circunstancias convencionales. El estrés es extremo y arrastra al resto de los personajes.

—La mujer sin nombre es una especie de sombra que genera asfixia y suspenso. ¿Qué fue lo que más disfrutaste de su proceso creativo y qué es lo que más te costó a la hora de dejarla ser?

—Me encanta que esas sean las palabras asociadas a este particular personaje: asfixia y suspenso. Es lo que siente Faustino y, por lo tanto, quien lea su historia. Lograr movilizar a mis lectores es uno de mis mayores objetivos. Esta historia busca generar tensión, la expectativa de no saber qué pasará, aunque la sospecha sea que será trágico.

—¿Qué huellas te dejó la escritura del personaje Faustino?

—En gran parte de mis textos, tomo personajes que atraviesan crisis porque creo que son grandes motores para vivir nuevas historias. Esta vez me animé a elegir un protagonista que estaba bien anímicamente, exitoso en lo laboral y con una vida social y vínculos saludables, con problemas habituales, nada grave. Dejó huella el proceso de romper su equilibrio como personaje.

—¿En algún momento durante la escritura de “La lista” te sentiste atrapado en tu propio laberinto?

—Desde el comienzo supe cómo iba a terminar la historia para Faustino y Victoria, protagonistas. Sin embargo, con los personajes secundarios me pasó que terminaron involucrándose más de lo que esperaban con el conflicto narrativo. Pueden ser periféricos, pero terminaron siendo cruciales para que la historia esté llena de tensión y con giros inesperados.

—¿Cuánto de tu profesión de psicólogo influye en tus creaciones literarias?

—Me lo suelen preguntar y lo primero que hago es aclarar que escribo ficción, que mis personajes no están basados en casos clínicos. Lo que también reconozco es que mi carrera brinda muy buenas herramientas que pueden explotarse a la hora de construir personajes.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

—Estoy escribiendo un nuevo thriller psicológico, espero terminarlo en estos meses. Va a ser mi tercera novela del género. La lista salió con Del FondoLucero, la novela anterior, con Ediciones Fey. Mi objetivo es relanzar Lucero, llegar cada vez a más lectores y, por supuesto, que quieran leer lo nuevo.

—Para terminar, si pudieras elegir una palabra que encierre el espíritu de tu novela, ¿cuál sería?

—Abismo.

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
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