Mundo
Las mejores canciones del siglo, según la revista Rolling Stone
La revista Rolling Stone recopiló 25 años de éxitos que considera “clásicos” de todo el mapa musical y de todos los rincones del planeta.
La lista de las mejores canciones del siglo abarca 250 temas, pero la icónica publicación de cultura popular avisó que el número podría ampliarse.
A fin de cuentas, el siglo XXI no ha hecho más que empezar, y si algo ha demostrado es que los cambios han sido constantes. Del CD al iPod pasando por Napster y MySpace y la era brillante de Spotify.
“Vivimos en una época en la que tu próxima canción favorita podría provenir de cualquier lugar. Ese es el espíritu detrás de nuestra lista de las 250 mejores canciones del siglo XXI hasta la fecha”, dice la publicación.
“Algunas de estas canciones son éxitos universales, otras son clásicos de culto influyentes. Pero esta lista se propone capturar toda la gloria caótica de la música del siglo XXI, canción por canción”, añaden.
Los temas elegidos podrán gustar más o menos pero provienen de todas partes. Solo en el Top Ten, encontramos bandas de Estocolmo, de Nashville y de los bares sórdidos de punk-rock de Nueva York.
Estas canciones abarcan desde Seúl a España y San Juan, desde Las Vegas a Veracruz y Versalles, desde Nigeria a México y Colombia. Hay reguetón, K-pop, drill y crunk, country, afrobeats, emo y sierreño.
Este es el top de las canciones elegidas exclusivamente por su “brillantez musical y originalidad”, advierte la revista para alejar el debate de alguna de sus provocativas elecciones.
1. “Get Ur Freak On” de Missy Elliott
Melissa Arnette Elliott conocida como Missy Elliott, es una rapera, cantante, productora y compositora estadounidense. En 2001 lanzó lo que es para Rolling Stone la mejor canción en lo que va de siglo. Después de este tema, “nada volvió a ser igual”.
La canción incorpora elementos del bhangra, un estilo musical y de danza originario del Punjab en la India, mientras que el riff principal —una frase corta y repetitiva— es interpretado en un instrumento tradicional llamado tumbi.
“Aunque pasaron más de dos décadas desde que el tema compuesto junto a Timbaland saliera al aire, ”Get Ur Freak On” sigue sonando a futuro: todo lo vibrante, inventivo y genial del pop del siglo XXI está aquí”, mencionaron en la revista. Cabe destacar que ganó el Grammy a Mejor Interpretación de Rap Solista en 2002.
2. “Maps” de Yeah Yeah Yeahs
El trío neoyorquino de art-punk Yeah Yeah Yeahs es un referente de autenticidad en la música alternativa y la canción —de 2003— elegida por la revista, tiene una historia de amor fallido detrás.
Es una balada sobre el amor a distancia entre Karen O y Angus Andrew, líder de la banda Liars. Sin que haya sido nunca confirmado, se rumorea que el título “Maps” significa My Angus Please Stay (Mi Angus, por favor, quédate).
Karen O y Angus Andrew comenzaron su relación en el 2000 y llegaron incluso a vivir juntos entre Brooklyn y Nueva Jersey. La pareja tuvo que lidiar con la dificultad de las giras, ya que ambos eran músicos con agendas muy demandantes y pasaban mucho tiempo separados. Finalmente, terminaron el vínculo en 2003. Durante la grabación del video musical, Karen O lloró de verdad cuando Angus Andrew llegó tarde al rodaje.
3. “Crazy in Love” de Beyoncé con Jay Z
Beyoncé en un puesto alto de cualquier lista no es una sorpresa. De hecho, en esta aparece más veces: en el puesto 32 con “Formation” y el 138 con “Déjà Vu”. “Desde el momento en que esos primeros trompos abren la canción, queda claro que Crazy in Love es más que un sencillo: fue una advertencia al resto del mundo del pop de que Beyoncé, la estrella solista, había llegado oficialmente”, escribieron los críticos musicales del magazine.
Un himno alegre y pegadizo destinado a “la grandeza desde el principio” que combina géneros como R&B, pop, hip hop, soul y funk. La letra habla sobre una obsesión amorosa intensa que lleva a actuar fuera de lo normal. En su momento, ganó el Grammy a Mejor Canción R&B y Mejor Colaboración de Rap/Sung en 2004.
¿En qué puestos quedaron los artistas latinos?
11. “Safaera” de Bad Bunny, Ñengo Flow y Jowell & Randy
Un reguetón típico con el conjunto de elementos rítmicos, vocales y culturales que se esperan del estilo. La canción se describió como un “Frankenstein del perreo”: contiene más de 10 cambios de ritmo y beat, fusionando trap, reggaetón, dembow y hasta referencias a hip hop de los 90. Ñengo Flow, con su voz rasposa, cierra la canción.
Desde Rolling Stone, expresaron: “Con su tema ‘Safaera’, el músico puertorriqueño fue aún más allá, consolidándose como el máximo innovador de la música latina”, además de decir que “Bad Bunny marca el comienzo de la nueva generación musical ávida de fiesta con una hazaña artística que gira a través de décadas de referencias”.
Por su parte, Bad Bunny aparece de nuevo en esta lista en el puesto 81 con su canción “Baile Inolvidable”, que estrenó este 2025.
14. “Gasolina” de Daddy Yankee y Eddie Dee
No nos quedamos cortos al decir que “Gasolina” es un fenómeno cultural perdurable que marcó un antes y un después en la música latina. Fue escrita por Daddy Yankee y Eddie Dee, y producida por Luny Tunes. Se grabó en 2002, pero se lanzó oficialmente en 2004, como parte del álbum “Barrio Fino”.
La canción es un himno del reguetón, surgido en el underground, que ayudó a popularizar este género musical globalmente y a posicionarlo en el mainstream. Con el tiempo, logró trascender fronteras y generaciones, siendo un clásico imprescindible del género y con ella su autor.
“Gasolina” trata sobre ser joven y festejar hasta que el cuerpo se rinda. La línea vocal de Daddy era rápida y furiosa, pero también fue la producción de Luny Tunes la que hizo historia con esa línea de sintetizador en tono menor, pesada y caricaturesca, que suena como una mezcla de un Clavinet y una mbira africana.
56. “La Tortura” de Shakira con Alejandro Sanz
Hay que avanzar hasta el puesto 56 para encontrar al siguiente latino de la lista. Es nada menos que la colombiana Shakira, pero no en soledad. Comparte ranking con el español Alejandro Sanz en una canción que combina pop latino, reguetón, y música electrónica, con toques de flamenco y percusiones caribeñas.
Este tema de 2005 narra un diálogo entre una mujer que no perdona una traición y un hombre que intenta justificarla. Es una mezcla de pasión, arrepentimiento y poder emocional. La frase “No sólo de pan vive el hombre” del estribillo alude a una cita bíblica (Mateo 4:4), un detalle poco habitual en una canción pop bailable.
“La improbable pareja irradiaba una energía y química infinitas que se grabaron a fuego en “La Tortura”, un acalorado tira y afloja entre un amante harto y su ex infiel que todavía está lleno de provocación y anhelo”, dijeron en Rolling Stone.
Alcanzó el número 1 en más de 20 países, incluyendo EE.UU. (Billboard Hot Latin Songs), y fue uno de los sencillos más vendidos del año 2005. Algunos dirán que consolidó a Shakira como estrella global bilingüe.
A continuación, otros artistas latinos que dijeron presente en la lista:
- 64. Peso Pluma y Eslabón Armado – “Ella Baila Sola”
- 77. Rosalía – “Malamente (Cap.1: Augurio)”
- 81. Bad Bunny – “Baile Inolvidable”
- 109. Karol G and Nicki Minaj – “Tusa”
- 111. Calle 13 – “Querido FBI”
- 113. Natalia Lafourcade – “Hasta La Raíz”
- 130. Selena Gomez – Hands to Myself
- 134. Luis Fonsi and Daddy Yankee feat. Justin Beiber – “Despacito”
- 146. Ivy Queen – “Quiero Bailar”
- 245. Tego Calderón – “Pa’ Que Retozen”
- 234. J Balvin and Willy William – “Mi Gente”
(Fuente: BBC Mundo – Por Cristina J. Orgaz)
Literatura
“Ya toqué todas mis melodías”: el británico Julian Barnes anunció su último libro
El escritor británico Julian Barnes, una de las figuras centrales de la literatura contemporánea en lengua inglesa, confirmó que “Departure(s)”, su próxima novela, será el último libro de su carrera. A punto de cumplir 80 años, el autor sostuvo que siente haber agotado su repertorio creativo: “Tengo la sensación de que ya toqué todas mis melodías”, afirmó en una entrevista con The Telegraph.
Barnes explicó que el criterio para dejar de escribir no debería ser la posibilidad de seguir publicando, sino la convicción íntima de haber dicho todo lo que se tenía para decir. “No debería escribir un libro solo porque vaya a ser publicado. Hay que continuar hasta haberlo expresado todo, y yo llegué a ese punto”, señaló. Sin embargo, aclaró que no abandonará por completo la escritura: continuará con el periodismo cultural, reseñas y colaboraciones, una actividad que antecede a su trayectoria como novelista.
“Departure(s)” se presenta como una obra híbrida, a medio camino entre el ensayo, el memoir y la ficción. El libro gira en torno al papel del propio Barnes como intermediario entre dos amigos, Stephen y Jean —cuyas identidades permanecen anonimizadas—, que fueron amantes y luego se separaron. La historia retoma muchos de los temas que atraviesan su obra: la memoria y sus fisuras, el amor y la amistad, el paso del tiempo, el envejecimiento y la muerte.
El anuncio llega en un contexto vital particular. Barnes convive desde hace seis años con un tipo raro de cáncer de sangre, controlado mediante quimioterapia oral diaria. “Por ahora, es un empate”, dijo sobre su enfermedad, que —según explicó— contribuye a un debilitamiento progresivo del cuerpo, aunque ya forma parte de su rutina.
Viudo desde 2008, cuando murió su esposa y agente literaria Pat Kavanagh a causa de un tumor cerebral, el autor reveló recientemente que se volvió a casar en secreto en agosto pasado con Rachel Cugnoni, editora y compañera desde hace ocho años, a quien conoce desde hace casi tres décadas.
Con una carrera de 45 años, Barnes publicó 15 novelas y 10 libros de no ficción. Debutó en 1980 con “Metroland”, pero alcanzó el reconocimiento internacional con “Flaubert’s Parrot” (1984). Tras varias nominaciones, obtuvo el Booker Prize en 2011 por “The Sense of an Ending”. También escribe novela policial bajo el seudónimo Dan Kavanagh.
Lejos del dramatismo, Barnes evaluó su trayectoria con gratitud: “He tenido una vida afortunada. Si a los 30 me hubieran dicho que escribiría tantos libros que a tanta gente le gustaría leer, me habría parecido increíble”. Sobre la muerte, concluyó con sobriedad: ya no la teme como antes, aunque reconoce que el final siempre es una incógnita.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
Mundo
Ex integrantes de The Police demandan a Sting por derechos de autor del streaming
La Justicia británica comenzó el miércoles a examinar una demanda presentada contra Sting por los otros dos miembros de la banda The Police, el guitarrista Andy Summers y el baterista Stewart Copeland, quienes aseguran no haber recibido su parte justa de los derechos de autor generados por el streaming musical.
La acción judicial fue presentada a finales de 2024 ante el Tribunal Superior de Londres, que celebra esta semana una audiencia preliminar, prevista para el miércoles y el jueves. En esta instancia no se trata aún del juicio propiamente dicho y ninguno de los tres músicos está presente en la sala.
Según la demanda, Summers y Copeland calculan que han dejado de percibir “más de dos millones de dólares” por los ingresos obtenidos a través de plataformas digitales como Spotify, Deezer o Apple Music. El núcleo del litigio radica en la interpretación de un acuerdo interno del grupo sobre el reparto de los derechos de autor.
Los demandantes se apoyan en un pacto alcanzado hace casi medio siglo, que establece que cada miembro de The Police percibe un 15% de los derechos de autor de las composiciones de los otros dos en su calidad de arreglista. Sting, bajista y vocalista del trío, es el autor de todos los grandes éxitos del grupo, entre ellos “Roxanne”, “Message in a Bottle” y “Every Breath You Take”.
Gracias a esa autoría, Sting percibe con amplia diferencia la mayor parte de los derechos de autor generados por la banda, que publicó cinco álbumes de estudio entre 1978 y 1983. No obstante, el acuerdo reconoce la contribución creativa de Summers y Copeland, como las partes de guitarra que caracterizan algunas de las canciones más emblemáticas del grupo.
El pacto fue alcanzado inicialmente de forma oral en 1977 y formalizado por escrito en 1981, en una época en la que el streaming musical no existía. El acuerdo fue reafirmado en 2016, cuando los tres músicos firmaron un nuevo documento destinado a cerrar todos los litigios financieros pendientes, aunque sin mencionar de manera explícita los ingresos procedentes de las plataformas digitales.
La demanda sostiene que esos ingresos deben incluirse en el reparto previsto en el acuerdo original. Por el contrario, los representantes de Sting consideran que se trata de un “intento ilegítimo” de reinterpretar el pacto y afirman incluso que algunas de las cantidades abonadas a Summers y Copeland podrían constituir un “pago en exceso”.
Sting vendió su catálogo musical a Universal en 2022 por una suma estimada por la prensa estadounidense en unos 250 millones de dólares. La Justicia británica deberá ahora determinar cómo deben calificarse los ingresos del streaming a efectos del reparto de los derechos de autor entre los antiguos miembros de The Police.
Mundo
El dominio público de 2026 liberó a Pluto, Betty Boop y clásicos del arte moderno
Las obras creadas en 1930 por figuras centrales del arte moderno, la literatura y el cine ingresaron al dominio público en 2026, lo que habilitó su uso libre y marcó un hito para el acceso y la circulación del patrimonio cultural del siglo XX. Entre los nombres destacados figuran Salvador Dalí, Piet Mondrian y Paul Klee, cuyas producciones pasaron a poder reproducirse, reinterpretarse y difundirse sin necesidad de autorización de los titulares de derechos, con las salvedades que impone la legislación vigente. Pero también alcanzó a personajes animados como Betty Boop y Pluto.
El ingreso al dominio público es un proceso anual que transforma el mapa de la cultura disponible. En Estados Unidos, la ley establece que los derechos de autor expiran, en términos generales, a los 95 años desde la publicación, salvo que hayan sido renovados. Así, en 2026 quedaron liberadas las obras publicadas en 1930 cuya protección no fue prorrogada, un fenómeno que cada año sigue de cerca el Centro para el Estudio del Dominio Público de la Universidad de Duke.
Según explicó el crítico Alex Greenberger en un análisis para ARTnews, la medida abre posibilidades inéditas para museos, investigadores, artistas y editores, aunque también presenta complejidades legales. En la mayoría de los casos, la entrada al dominio público alcanza a la obra original, pero no necesariamente a las reproducciones fotográficas en alta resolución, que suelen estar protegidas y gestionadas por museos, archivos o patrimonios de los artistas.
Entre las piezas más relevantes que quedaron libres figura “La edad de oro”, la película surrealista realizada por Salvador Dalí junto a Luis Buñuel, considerada una obra clave del cine sonoro por su narrativa fragmentada y su potencia visual. En el campo de la pintura, se destaca “Composición con rojo, azul y amarillo” de Piet Mondrian, emblema de la abstracción geométrica y del uso de colores primarios, vinculada a colecciones museísticas europeas y al mercado internacional del arte.
También ingresó al dominio público el mural “Prometeo” de José Clemente Orozco, realizado para el Pomona College de California, donde el artista mexicano plasmó una visión crítica y humanista del mito clásico. A su vez, la modernista Sophie Taeuber-Arp amplió su visibilidad con la liberación de obras como “Composición”, hoy parte de la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York.
En fotografía, las imágenes de moda realizadas por Edward Steichen para la revista Vogue en 1930 quedaron disponibles para su reutilización, lo que revaloriza su influencia en la construcción de la fotografía editorial contemporánea. El listado se completa con Paul Klee y su obra “Tier Freund Schaft” (Amistad animal), conservada en el Museo Reina Sofía, ejemplo de su imaginario simbólico y poético.
El dominio público de 2026 también alcanzó a la literatura, el pensamiento y el entretenimiento: la novela “Mientras agonizo” de William Faulkner, el ensayo “El malestar en la cultura” de Sigmund Freud y la película “Animal Crackers” de los Hermanos Marx.
Aunque persisten zonas grises sobre fechas de publicación, renovaciones y usos de reproducciones, la liberación de estas obras representó un avance significativo para la difusión cultural y permitió que creaciones emblemáticas del siglo XX sean redescubiertas por nuevas generaciones.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)