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Sabina sorprende en un emotivo videoclip con “Un último vals”
“Cuando no salga mi jeta en los diarios, ni los novios bailen ya noches de boda, cuando solo esté de moda si me caigo otra vez del escenario, cuando el otoño esté más loco que una cabra…”, en un viejo bar, entre el humo de un cigarro a medio consumir, confiesa Joaquín Sabina a un solitario vaso la melodía con la que su voz desgarrada canta “Un último vals”.
Una balada crepuscular y nostálgica —en el sentido más quinquillero y señorial de la palabra— se impone al piano, que no es del todo noctámbulo si no amaga con desvanecerse en un segundo plano. La canción, escrita por Sabina y Benjamín Prado, era un cúmulo de talentos puestos al servicio de “un guiño canalla”, tal y como la propia discográfica la ha definido: el tema estaba producido por Leiva; y el videoclip, dirigido por Fernando León de Aranoa.
Un último vals
Cuando no salga mi jeta en los diarios
Ni los novios bailen ya «Noches de Boda»
Cuando sólo esté de moda si me caigo otra vez del escenario
Cuando el otoño esté más loco que una cabra
Cuando cenes en el bar del hospital
Cuando ensayen los colegas las palabras que dirán el día de mi funeral
Cuando no sepa la orquesta la canción que te escribí
Cuando las casas de apuestas no den un euro por mí
Cuando cierren las cantinas y el laurel de mi corona sea de espinas…
Aún voy a guardar un último vals para ti
Tú que corriste a rescatarme de las llamas
Tú que pusiste paz en mi ciudad sin ley
Tú que aprendiste en mis electrocardiogramas
Que hace tiempo que no sigo siendo el rey
Yo, que soy cinturón negro en pesimismo
Que me fundo en cuatro copas el jornal
Que prefiero ser cualquiera a ser yo mismo
Que prefiero ser Don Nadie a ser Don Juan
Cuando la luna se esconda para no verme sufrir
Cuando en mis noches de ronda ni Leiva me pida un bis
Y guarde luto la nieve, y no salgan las estrellas cuando deben
Cuando ciertas mañanitas no me pueda ni vestir
Deshojando margaritas que nunca dicen que sí
Cuando agonicen las flores y los pájaros padezcan mal de amores…
No olvides guardar un último vals para mí
Cuando enmudezcan por decreto los cantantes
Y los amantes hagan huelga general
Y los mejores estudiantes se doctoren con honores
En el arte de ignorar
Cuando no sepa la orquesta la canción que te escribí
Cuando las casas de apuestas no den un euro por mí
Cuando cierren las cantinas y se baile reguetón en la oficina…
Aún voy a guardar un último vals para ti
No olvides guardar un último vals para mí
(Fuente: Diario As)
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Una canción inspirada en “Cien años de soledad” en las voces de Carlos Vives y Juan Luis Guerra
El cantante colombiano Carlos Vives presentó su nuevo sencillo “Buscando el mar”, una esperada colaboración con el dominicano “Juan Luis Guerra” que rinde tributo al universo literario de “Gabriel García Márquez” y toma como inspiración “Cien años de soledad”.
La canción retoma la historia del mítico pueblo de Macondo para transformarlo en un relato musical sobre la búsqueda, la nostalgia y la libertad, detalla un comunicado.
El tema fue creado como un homenaje al Nobel colombiano, utilizando la figura de un personaje que anhela llegar al mar como metáfora de libertad. La propuesta combina ritmos caribeños y pop con una instrumentación que incluye percusiones, guitarras y piano.
“Durante la construcción de la canción surgió la intención de trabajar con el maestro Juan Luis Guerra, a quien se le envió la idea, la cual fue recibida con entusiasmo, sumándose junto a su (banda) 4.40 al resultado final de esta mezcla entre su alegría característica y la nostalgia de los personajes de Macondo, especialmente la de ese hombre que buscaba el mar”, reveló Vives.

La canción, que inicialmente llevaba el nombre “La ciénaga del tiempo”, evolucionó a “Buscando el mar” tras la incorporación de Guerra, quien propuso el nuevo título.
El tema también tiene un valor emocional especial para Vives, ya que incluye la última interpretación de acordeón de Egidio Cuadrado, antes de su muerte.
“Yo sigo buscando el mar y tu corazón no está en esta barca perdida en la soledad / Yo sigo buscando el mar y tu corazón no está, como quisiera en la vida volver a empezar”, dice el coro.
“He admirado la música y la carrera de Carlos por muchos años, al igual que la música colombiana. Ya era necesario hacer esta colaboración entre Carlos y yo. Este es el momento y el tema perfecto para cantar juntos”, expresó Juan Luis Guerra.
El lanzamiento llega acompañado de un video que combina imágenes del pasado y presente de ambos artistas junto con la letra de la canción.
Buscando el mar es el segundo adelanto de El último disco, un álbum concebido como una colección de canciones para compartir y recordar valores esenciales. Antes de este estreno, Vives presentó Te dedico, una propuesta íntima centrada en la gratitud y el regreso a lo esencial.
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“Canción de la Campiña”, Sandra, Vane y Sol Mihanovich en homenaje a Mónica y César
La Campiña de San Pedro fue el escenario donde la nueva generación de los Mihanovich – Cahen Danvers celebró el legado de Mónica y César a través de una propuesta artística que amalgamó la memoria, la tierra y los vínculos familiares.
El viernes 17 de abril se llevó a cabo la presentación oficial de “Canción de La Campiña”, una obra musical concebida como un puente entre generaciones.
Esta creación conjunta de Sandra, Vane y Sol Mihanovich se propone como un acto de continuidad, transformando el recuerdo en una pieza sonora que invita a un recorrido por la historia de este espacio emblemático. La propuesta artística busca reafirmar que el legado familiar no solo permanece en la memoria, sino que cobra vida a través de la creación y la emoción compartida.
(Fuente: www.notisanpedro.info)
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Una bella versión de “Vienes y te vas” de Soledad junto a Miranda!
“Casa Sole” es una serie de sesiones en vivo donde Soledad Pastorutti reimagina clásicos latinoamericanos junto a artistas de distintas generaciones tuvo un nuevo e imperdible capítulo.
Se trató esta vez del Episodio nº4, turno de una bellísima versión del tema “Vienes y te vas” con la participación de Miranda!
Cabe recordar que cada sesión se desarrolla dentro de una casa real, un espacio íntimo que funciona como escenario, refugio y metáfora. Allí, las canciones se presentan tal como nacen: cercanas, orgánicas y atravesadas por la energía del momento.
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