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“Locos x el asado”, de Youtube a la televisión latinoamericana

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Con el aval de ser uno de los canales más exitosos de Youtube, a partir de videos surgidos de encuentros de un grupo de amigos que se reunían semanalmente en torno a una parrilla, “Locos x el asado” llegó a la pantalla televisiva, en donde comenzó una primera temporada compuesta de 13 capítulos, en la señal Food Network, que transmite para 12 países latinoamericanos.

En cada entrega, cuyos estrenos pueden verse los viernes a las 20.30, el chef Luciano “El Laucha” Luchetti, con un lenguaje ameno y un estilo descontracturado, revela sencillos secretos para hacer un buen asado, en un repertorio que incluye la cocción de todo tipo de cortes de carnes vacunas y porcinas, y verduras; y la preparación del fuego y los condimentos.

“Alrededor de un fuego somos todos muy parecidos”, dijo Luchetti a la agencia de noticias Télam, en lo que pareciera ser uno de los vectores principales que guían estas transmisiones, que no sólo hacen hincapié en aspectos culinarios, sino también en los elementos culturales que se ponen en juego en esta actividad que alcanza el rango de ritual.

No podría ser de otra manera si se tiene en cuenta el nacimiento y el desarrollo de “Locos x el asado”, cuyo origen se remonta a unos videos caseros tomados con un celular en reuniones semanales de amigos, en donde Luchetti se convertía en el protagonista, gracias a sus dotes de gran asador, surgido de su espíritu autodidacta.

Las publicaciones comenzaron a sumar adeptos que osaban comentar, consultar y criticar las técnicas utilizadas, al punto de llegar el momento en que se imponía la profesionalización de las entregas, un salto dado gracias a la aparición de algunos sponsors interesados en apoyar el proyecto.

La fama de este grupo llegó a los medios masivos de comunicación cuando cosechó todo tipo de críticas por haber participado de un mundial de asado y no haber podido acceder al podio, lo cual fue considerado por el argentino medio como “un papelón”.

“Fue una experiencia linda pero enseguida llegaron las críticas que hablaban de papelón argentino sin saber qué había pasado, cómo habíamos salido, las reglas, ni lo que se evaluaba. Pero bueno, si critican a (Lionel) Messi, ¿qué podemos esperar nosotros?. Lo bueno es que luego de eso, nuestra comunidad nos empezó a respaldar mucho más y logramos forjar un grupo más unido”, recordó Luchetti.

Con una segunda temporada ya cerrada, la intención de continuar con la aventura televisiva, la idea de expandir la marca “Locos x el asado y hasta el sueño de abrir un restaurante, el asador estrella conversó sobre esta nueva etapa que se abrió con el paso de Youtube a la pantalla televisiva.

—¿Cómo encara este cambio de formato y la llegada a un público distinto?
—Nosotros siempre tratamos de mantenernos muy abiertos, nunca nos pusimos en el lugar de ser los argentinos que saben hacer asado mejor que nadie, ni mucho menos. Creo que el crecimiento del canal fue porque éramos parrilleros argentinos, así que mucho de la esencia no cambiamos. Lo que sí buscamos es incorporar recetas internacionales, una apertura mayor en ese sentido. Pero siempre tratamos que sean recetas simples, hablamos de cortes conocidos en todos los países, usamos los distintos nombres que le dan en cada país a cada corte como para integrar a todo el público, aunque la manera en que hablamos es siempre la misma. Supongo que eso también es lo que nos acercó a Food Network.

—¿Qué límite se plantea no cruzar en esa apertura para no perder la esencia?
—La idea es que todas las cocciones sean al calor del fuego. Puede ser un horno a leña, que tal vez no queda ahumado, pero todo lo hacemos al calor del fuego, así sea con una sartén. No usamos gas. Esa es la mística de “Locos x por el asado

—¿Se planteó de manera consciente el hecho de ser un transmisor de nuestra cultura al mostrar a toda latinoamérica cómo se hace el asado argentino?
—Creo que las raíces son muy importantes. La cultura es muy parecida en latinoamérica porque todos somos muy abiertos, pero lo que nos dimos cuenta viajando y haciendo asados en otros países es que alrededor de un fuego somos todos muy parecidos. La gente se abre, charla. Queremos transmitir la pasión que tenemos los argentinos por el asado, que es algo hermoso. Es hacer patria de alguna manera y eso me enorgullece un montón porque amo a mi país.

—¿Cuál es el principal concepto que busca transmitir?
—Tratamos de entrarle a toda la gente, tanto al que recién empieza y no puede prender al fuego, como al más experimentado, a quien le damos recetas más complicadas. También queremos demostrar que no hay recetas complicadas si uno las explica bien. Todo se puede hacer, es cuestión de probar. Yo no estudié y lo que sé de asado fue probando desde los 14 años, así que todos pueden aprender.

—¿Recibió muchas críticas al meterse con un tema en el que la mayoría de los argentinos se creen expertos?
—Pasó mucho al principio, que todo era crítica pura, hasta que fuimos conformando la comunidad. El asado es como el fútbol, un tema en el que todos nos creemos los mejores. Lo que nosotros intentamos es no dar nada por sentado. La idea es que yo hago las cosas así pero cada uno puede hacerlo como quiera, no plantemos que lo que hacemos es la verdad del asado. En la comunidad digital, enseguida sabés qué opina cada uno, pero nosotros nunca borramos un mensaje. Fuimos escuchando y probando. Pero al principio fue difícil porque salimos de lo que es el asado tradicional con sal y pimienta. Usamos salsas y otras cosas, no porque creemos que al asado le haga falta, sino porque creemos que se pueden probar otras cosas. Cuando tirábamos una verdura a la parrilla, parecía el apocalipsis, hasta que algunos se animaban a hacerlo y lo terminaban incorporando.

—¿Cuáles considera que son las claves para hacer un buen asado?
—La paciencia es muy importante. También conocer la materia prima, saber de carnes y saber donde se puede conseguir buena carne. Saber que los cortes más finos se hacen a fuego fuerte para sellar y mantener los jugos internos y los cortes con más grasa se cocinan a fuego lento para que se vayan desgrasando y saborizando la carne. Nosotros siempre elegimos carne de novillo porque si bien es cierto que la ternera es más tierna, le falta sabor porque tiene menos grasa. Si se lo cocina lento, el novillo es más rico. Y el fuego es fundamental. No importa que lo hagas con carbón o leña, pero tiene que haber un buen fuego. Yo siempre digo que el fuego es el primero que llega y el último que se va. Pero lo principal es compartirlo porque no es asado si es para uno solo. Hay que compartir y brindar.

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Pablo Mariosa: “Mi carrera brinda muy buenas herramientas a la hora de construir personajes”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

El tiempo se detiene. No hay adelante ni atrás. Se vuelve laberinto en las cosas cotidianas. Existe una distancia, un desdoblamiento de los cuerpos y de las mentes. Los pensamientos buscan la salida, se proyectan, como si no pudieran escapar de las garras de la muerte.

“La lista”, la última novela del psicólogo y escritor Pablo Mariosa editada por Del Fondo Editorial, es un thriller asfixiante en el que los protagonistas saltan de página en página para evitar ser alcanzados por la sombra de la muerte.

ContArte Cultura charló con el autor acerca de sus comienzos y del proceso creativo de esta historia, donde la acción y el suspenso mantienen a los lectores atrapados entre las palabras.

—Las listas suelen formar parte de nuestro día a día. Acontecimientos, objetos o asuntos pendientes se alistan en papeles, teléfonos o simplemente dentro de las cabezas. Para comenzar esta charla y a modo de juego de presentación, nos gustaría que armes una lista con cuatro cosas que te representen, sean colores, canciones, objetos o lo que surja, y que nos ayuden a conocer algo de vos.

—Mi lista sería esta:

  • Café y mate amargo todos los días
  • Escribir y leer siempre que hay tiempo y ganas
  • Caminatas al aire libre
  • Curiosidad ante todo

—Y a partir de ese listado vayamos a los comienzos: ¿Cómo y cuándo nace tu deseo o tu necesidad de escribir ficción?

—En mi adolescencia explotaron mis ganas de crear mundos y personajes, además de una voracidad como lector que pocas veces tuve en la adultez. Siempre me gustó que me cuenten historias, por lo que escribirlas surgió con naturalidad.

—“La lista”, tu última novela, es un laberinto en el que los personajes avanzan y retroceden en busca de una salida. ¿Cuál fue el disparador de este trhiller psicológico donde la muerte es protagonista?

—Tenía una imagen muy clara en mi mente. Es la que se ve en la portada del libro: un personaje conversa con una silueta oscura, siniestra, están en un bote bajo la luz de la luna, en medio de una laguna. Es bastante específico, no suelo tener imágenes tan precisas, pero esta vez ocurrió y fue el punto de partida para construir el conflicto narrativo y a cada personaje en función de lo que pasaría. Me encanta llevar a mis personajes a situaciones límite.

—Decíamos que la muerte es un personaje que late detrás de cada uno de los protagonistas. Contanos cuál fue el trabajo que realizaste para dar vida a esos personajes atrapados en las páginas de tu libro.

—Cuando construyo personajes, soy meticuloso, intento meterme en sus mentes y que actúen en base a sus emociones y pensamientos. En esta historia el protagonista siente que la muerte le dio una advertencia, le pisa los talones. Esto lo impulsa a hacer cosas que no haría en circunstancias convencionales. El estrés es extremo y arrastra al resto de los personajes.

—La mujer sin nombre es una especie de sombra que genera asfixia y suspenso. ¿Qué fue lo que más disfrutaste de su proceso creativo y qué es lo que más te costó a la hora de dejarla ser?

—Me encanta que esas sean las palabras asociadas a este particular personaje: asfixia y suspenso. Es lo que siente Faustino y, por lo tanto, quien lea su historia. Lograr movilizar a mis lectores es uno de mis mayores objetivos. Esta historia busca generar tensión, la expectativa de no saber qué pasará, aunque la sospecha sea que será trágico.

—¿Qué huellas te dejó la escritura del personaje Faustino?

—En gran parte de mis textos, tomo personajes que atraviesan crisis porque creo que son grandes motores para vivir nuevas historias. Esta vez me animé a elegir un protagonista que estaba bien anímicamente, exitoso en lo laboral y con una vida social y vínculos saludables, con problemas habituales, nada grave. Dejó huella el proceso de romper su equilibrio como personaje.

—¿En algún momento durante la escritura de “La lista” te sentiste atrapado en tu propio laberinto?

—Desde el comienzo supe cómo iba a terminar la historia para Faustino y Victoria, protagonistas. Sin embargo, con los personajes secundarios me pasó que terminaron involucrándose más de lo que esperaban con el conflicto narrativo. Pueden ser periféricos, pero terminaron siendo cruciales para que la historia esté llena de tensión y con giros inesperados.

—¿Cuánto de tu profesión de psicólogo influye en tus creaciones literarias?

—Me lo suelen preguntar y lo primero que hago es aclarar que escribo ficción, que mis personajes no están basados en casos clínicos. Lo que también reconozco es que mi carrera brinda muy buenas herramientas que pueden explotarse a la hora de construir personajes.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

—Estoy escribiendo un nuevo thriller psicológico, espero terminarlo en estos meses. Va a ser mi tercera novela del género. La lista salió con Del FondoLucero, la novela anterior, con Ediciones Fey. Mi objetivo es relanzar Lucero, llegar cada vez a más lectores y, por supuesto, que quieran leer lo nuevo.

—Para terminar, si pudieras elegir una palabra que encierre el espíritu de tu novela, ¿cuál sería?

—Abismo.

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Karen Zárate: “Lo que no puedo poner en voz alta lo convierto en historias y en personajes”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Las flores absorben los silencios. Cada tarde, un aroma violeta envuelve sus cuerpos. Una y otra vez, los conecta en el misterio. Dudan y las palabras florecen dentro de sus bocas, como si la sombra del árbol descorriera otras sombras, como si el amor brotara en las ramas y en sus pieles, gota a gota, revelándose en el tiempo oportuno.

“Quere(r)me así”, la última novela de Karen Zárate, publicada por Del Fondo Editorial, es una historia de vínculos, como si se tratara de ramas que forman parte del mismo árbol. Los personajes van exponiendo sus vidas para unirse en sus propias sombras, en el vacío de las copas que sólo se llenan con el amor.

ContArte Cultura charló con la autora para conocer sus orígenes en el camino de la escritura y adentrarnos un poco más en su obra.

—A veces, el simple acto de detener la marcha, de sentarse a la sombra de la vida, provoca un movimiento. Para comenzar esta charla vamos a detenernos a la sombra de un jacarandá, el árbol que cobija las vidas de tus protagonistas. Si pudieras elegir alguna parte de ese árbol o de lo que se proyecta desde su cuerpo para presentarte, ¿cuál sería y por qué?

—Elegiría sus pétalos mientras caen. Es un despertar, una caricia, como lo es la escritura para mí.

—Y sentados debajo de ese universo violeta, te invitamos a detenerte en las raíces. ¿Cuándo y cómo se despierta tu pasión por la escritura?

—La lectura y la escritura siempre estuvieron cercanas desde la labor periodística. Cuando cursaba la carrera en Comunicación Social, una amiga me recomendó uno de los libros de Sidney Sheldon, reconocido como el maestro del suspenso. Aquella lectura, no sólo me sacudió por un momento de las teorías de la comunicación, sino que me hizo descubrir que yo también podía crear otros universos. Y que, tal vez, algún día me animaría a hacerlo. Con el transcurrir de los años, hubo un punto de inflexión. Fue una tarde de febrero cuando empecé a escribir sin saber que se convertiría en mi primera novela. Mucho menos en una saga (Eterna Clara). Contaba con las palabras y, en definitiva, con una herramienta de sanación. La escritura es mi cable a tierra, lo que no puedo poner en voz alta lo convierto en historias y en personajes de ficción.

—¿Cuáles son los temas que te suelen movilizar al momento de elegir una historia para contar?

—Me gusta desafiarme con los temas que elijo. Son aquellos que están invisibilizados, o en los cuales no se focaliza demasiado. A raíz de un tema central, defino a los personajes. Intento que sean emocionales, que desde su voz y en su recorrido inviten a los lectores a la reflexión. Personajes que empaticen, que sean imperfectos. En fin, humanos.

—Vayamos a “Quere(r)me así”, tu última novela publicada por Del Fondo Editorial, ¿de qué manera se manifestó esta historia?

—Esta historia se manifiesta en un momento de frustración en mi vida. De hecho, Quere(r)me así es una novela que habla de volver a encender la chispa. Que busca quererse con todas y cada una de nuestras imperfecciones. Y en ese camino, entender que a veces está bien dejarse acompañar por otras manos. Si bien es ficción, siempre hay algo de mí que dejo en cada escrito.

—Justamente se trata de un mosaico de vínculos donde la palabra y los silencios son verdaderos protagonistas. ¿Cómo trabajaste para darle forma a esos vínculos?

—Me pareció interesante crear a Elsa y Victoria, las protagonistas, de una forma contrapuesta, como parte de una generación distinta, con una mirada diferente acerca del dolor, la desilusión y las pérdidas. En ese vínculo, el camino que podía achicar la distancia entre ellas era la palabra. Esas preguntas que estructuran, ordenan, y que, en algún punto, otorgan la claridad. De ahí se construye su relación. Dos mujeres muy diferentes, que con amor y valentía llegan a su orilla.

—¿Cómo fue el proceso de ponerte en la piel de Elsa, un personaje que tiene mucho para decir?

—Elsa está inspirada en una persona real. Mi tía me permitió construir y caracterizar al personaje. Una mujer sabia, con sus anécdotas y recuerdos. Una mujer que a pesar de sus dolores y pérdidas siempre celebró la vida. El personaje de Elsa cobra vida gracias a las vivencias y experiencias que a lo largo de los años una tía supo contarle a su sobrina.

—¿Qué fue lo más difícil que enfrentaste al momento de escribir a Victoria?

—Poder escribir y describir sus miedos, sus desilusiones. Enfrentar su lista de frustraciones.

—Hablemos del jacarandá, que es otro gran protagonista. ¿Qué cosas te llevaron a sentar a tus mujeres debajo de su copa para desandar sus vidas?

—Parte de la historia transcurre en el Barrio de Boedo. Si bien es una zona que conozco, no vivo en Capital Federal. Al momento de profundizar en la investigación, encuentro que la plaza Mariano Boedo está rodeada por árboles de jacarandá. Me parece una de las especies de plantas más bonitas a la vista humana. Su color violáceo, su flor acampanada. Esa coincidencia no me hizo dudar en sentar a las protagonistas debajo de su copa.

—¿Creés que Victoria seguirá escribiendo otras vidas?

—Otras vidas, y otros personajes.

—Para terminar, si pudieras elegir un sabor que represente el espíritu de tu novela, ¿cuál sería y por qué?

—El sabor del vino, los aromas frutados que evocan a ciruelas maduras y frambuesa. Mendoza es el lugar que a Victoria le devuelve la posibilidad de creer en ella, de autodescubrirse, de animarse a la aventura. El camino del vino la hará encontrarse con nuevas amistades y con Francesco, un apasionado sommelier. Su historia nace allí, al pie de la Cordillera de los Andes y de los viñedos.

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Daniela Llordella, su primer sencillo y la enriquecedora experiencia de ser artista en Dubai

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Instalada por estos días en Dubai, lugar donde su música ensaya nuevos vuelos, Daniela Llordella disfruta de una experiencia que atraviesa sus sentidos. Hay un aroma que la envuelve, el perfume de las cosas salvajes, pura vibración y movimiento. Antes, existió un deseo, una manifestación de las palabras y de los sonidos, que tomaron forma para dar vida a “Sexy movies”, el tema compuesto con la ayuda de la inteligencia artificial, que viajó con ella y creció.

La cantautora platense charló con Contarte Cultura para presentar esa canción que huele a madera y a flores y que, sin dudas,  late en los cuerpos de quienes la escuchan.

—Para comenzar, vamos a detenernos en los sonidos de tu primer sencillo “Sexy moves”. ¿Cuál sería la imagen desprendida de esa música que serviría para presentarte?

—Se me viene ese momento en el que sacás una foto movida, sin querer, pero que salió buenísima. Creo que es esa la imagen, un poco incitada por la portada del single -no afirmo ni niego que soy yo misma con poca ropa (risas)- y otro poco por el pulso de la canción que no te deja quedar quieto.

—Y a partir de esta presentación, nos gustaría viajar a los comienzos de tu carrera musical, ¿cuándo y cómo empezaste en este camino?

—Gracias al registro audiovisual que hizo mi papá en VHS, tengo el recuerdo fehaciente de tener 6 años y no parar de cantarle a la cámara (tengo las pruebas). Aunque siempre fui muy tímida, también me gustó figurar; incoherencia que pude minimizar con unas cuántas sesiones de terapia. El siguiente recuerdo es estar en el comedor de mi casa con un tecladito mini que mis viejos me habían comprado. En casa siempre sonaba la FM Red 92 y yo sacaba absolutamente todas las melodías de las canciones que escuchaba. Hay una escena en la película “Rocketman” de Elton John que es tal cual: El pibito está escuchando un vals de fondo y lo empieza a sacar y la familia lo mira como diciendo “¿Qué carajo?”. Así, tal cual. Así fue como mis viejos se dieron cuenta que tenía un oído zarpado y que tal como yo, mis manos habían crecido y era hora de comprar un teclado más grande. Así que me regalaron un Casio con lucecitas y me mandaron a tomar clases de piano para despuntar el vicio que había adoptado de no sé dónde. Pero empezar a involucrarme con mi voz, realmente fue un viaje de ida. Empecé a meterme en la actividad coral, llegaron las bandas y todo empezó a crecer. Mis viejos no tenían guita para pagarme las clases de canto, pero yo quería mejorar, así que empecé a laburar y me las pude empezar a costear. A la par me recibí de periodista y locutora, un poco queriendo desviar un camino inevitable, por miedos propios y mandatos ajenos. Y así, hoy estoy cantando en Dubai… Si se lo cuento a la nena de 6 años que hacía morisquetas en la cámara no se lo creería. Aunque me gustaría decirle que sí se la crea y que no deje de intentarlo.

—¿Qué cosas te inspiran a la hora de componer?

—El amor y el desamor es la respuesta clásica y la comparto con mis colegas músicos. Pero también el paso del tiempo, el dolor, la mentira, la injusticia, la alegría, la incertidumbre o hasta algún paisaje. No me limito a sentir algo en particular para sentarme a componer. La inspiración puede llegar de cualquier lado. A veces uno tiene que buscarla. A veces llega sin que la llamemos. Lo más importante es estar siempre sensible y receptivo para dejar que te atraviese.

—¿De qué manera surgió “Sexy moves” y cómo fue el proceso creativo y de producción para concretarlo?

—Uff, fue re extraño (risas). Estábamos con Gabriel Luch, mi productor, un domingo muy flashados con la novedad de la inteligencia artificial, y dijimos: “Che, ¿y si le pedimos a la inteligencia que nos ayude a crear una canción?”. Entonces empezamos por la armonía y la letra. Abrimos You.com y ahí empezó el viaje. Le tiramos algunas directivas en cuanto al estilo musical y nos tiró una secuencia de acordes y una letra muy romanticona y en español. La base armónica le sirvió a Gabi para recrear algo con eso, y yo pedí una letra en inglés sobre otra temática. Y la inteligencia me escupió la letra de “Sexy moves” y me fascinó. Después de eso, Gabi empezó a tocar los acordes que había definido y yo agarré la letra y empecé a inventar la melo completa arriba de eso, así, de una. Fue increíble. Salió muy natural y fue un buen punto de partida la base de la IA para crear la canción. Así que se puede decir que la autoría es compartida con un robot.

—¿Quiénes te acompañaron en ese recorrido?

—Como dije anteriormente, mi productor. Pero también creo que siempre me acompañan todas esas personas que apoyan mi proyecto, mis deseos y que confían en mí. Mi familia, mis amigos, las personas que trabajan conmigo y también la gente con quien no tengo quizás un vínculo cercano pero que me escriben y me tiran lindas vibras. Si bien siempre fui de trabajar mucho en mi evolución personal y de salir sola de muchas cosas, no sé qué haría sin toda esa gente.



—Si pudieras elegir un aroma que represente “Sexy moves”, ¿cuál sería y por qué?

—Es una buena pregunta y permitime compartirte el ejercicio que hice para responderte: le doy play a la canción, me aprieto los auriculares contra mis oídos, cierro los ojos e inspiro. El perfume es muy intenso, envolvente, dulce y duradero. De esos que podés sentir en la ropa en la mañana siguiente de usarla. De esos que te dejan medio boluda. Tiene algunas flores exóticas, notas de sándalo que le aportan algo misterioso, la intensidad de la vainilla y también es un poco amaderado para no perder la naturaleza de lo salvaje. Tranquilamente mi canción podría ser un perfume. ¿Dónde firmo? (risas).

—Para terminar, antes mencionaste que estás cantando en Dubai, ¿qué nos podés contar de esa experiencia y qué planes tenés para este 2024?

—Totalmente increíble esta experiencia. No puedo más que estar agradecida con esta oportunidad. En parte le doy las gracias a quienes me la dieron y por otro lado, también me agradezco a mí misma. Durante unos cuantos años estuve en la búsqueda de poder cantar fuera del país. Me pagué mis clases de canto, me seguí formando como música, laburé mil cosas en terapia, intenté ponerme al hombro proyectos y tirarlos para adelante y creo que además hice 500 técnicas de manifestación distintas y al fin llegó. El 2023 fue un año muy frustrante por momentos, porque al principio se me hizo muy difícil. Me habían casi confirmado el contrato y después me dijeron que no. Que el equipo estaba completo y no había lugar para mí. Cuando me enteré de esa noticia esa mañana, me acuerdo que pensé dos cosas.

Por un lado, dije: “Ya fue esto, la música quizás no es mi camino”. Y por el otro, reflexioné: “Solamente un milagro puede hacer que yo esté en ese lugar porque las posibilidades reales no están dadas”. A la semana siguiente me avisaron que iba a formar parte del equipo y estaba contratada. No me voy a olvidar nunca más de ese momento. Aun cuando tenía el “no”, me sostuvo la fe. Nunca dejé de confiar en que había algo mejor. Así que podría decirte que mucho aprendizaje desde antes de volar a Dubai. Estando acá, ni hablar. Lo que creció mi voz, lo que crecí yo como ser humano. Lo que aprendí de la soledad, de vincularme con gente que es totalmente distinta a mí y ajena a nuestra cultura. Vivir acá me cagó a palos la autoestima y me sentí absolutamente vulnerable y estúpida muchas veces, por no poder desenvolverme con soltura con el idioma; pero lo fuerte que me siento ahora no lo cambio por nada. Y, sin dudas, volvería a tomarme ese avión y a pasar por todo lo que pasé. Realmente es un antes y un después en mi vida. Y si bien no tengo planes concretos y definidos para este año, con ser feliz me alcanza. Tengo algunos proyectos en mente pero, sobre todo, la fe de que esta puerta se abrió para acompañarme el resto de mi vida.

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