Roberto Lapid: “El arte nos rescata de los lugares oscuros que la humanidad acostumbra visitar”

Por Andrea Viveca Sanz

Guiado por la magia que despierta sus sentidos, Roberto Lapid, como buen arquitecto, diseña y construye cada una de sus novelas logrando un entramado perfecto en el que cada parte está organizada en función de un todo armónico y atractivo.

Sus palabras son el vehículo que edifica historias en las que los personajes, tomados de la realidad, se mueven en ficciones cargadas de intriga, suspenso, misterio y pasiones.

Con su prosa segura, el autor viaja al pasado y pinta el presente logrando entretener al lector a lo largo de todas las páginas que constituyen el esqueleto de sus historias.

Escondido entre sus letras habita un mensaje que toca las fibras de cada uno de los que pasan por la arquitectura de sus libros.

En diálogo con ContArte Cultura, el escritor cordobés abre las puerta de su mundo y comparte con nosotros su arte.

—Presentanos a Roberto Lapid en dos pinceladas que te definan.
—Padre y abuelo orgulloso; me gusta la gente con buena onda. Me fascina la creatividad, soy arquitecto, también estudié arte y pinto, la literatura me apasiona; en mi casa de la infancia había una biblioteca colmada de libros, me incentivaban mucho a leer, creo que leí hasta las enciclopedias… Escribo novelas históricas basadas en casos reales, historias de personas y sucesos que han marcado alguna diferencia, al menos para mí.

—¿Desde cuándo escribís y cómo llegás a la novela?
—Escribo desde joven, hacía publicaciones en el periódico escolar, escribía cuentos raros y los regalaba. Hace años comencé a escribir relatos y crónicas, de viajes o sobre temas que me tocaban de cerca, algunos de los cuales fueron publicados en diarios cordobeses. Luego comencé a escribir sobre política internacional y las notas aparecieron en otros periódicos y revistas. En 2011 comencé a escribir sobre una investigación familiar que quería contar, el devenir me llevó a incorporarle historias reales paralelas y algunos personajes que las llevaban de la mano, así el relato se transformó en una novela. Para mi sorpresa fue publicada, con bastante repercusión; eso me animó a seguir, el sentir que había personas a las que les interesaba lo que escribía.

—¿Existe alguna relación entre las palabras y las imágenes que surgen en tus pinturas, algún sentimiento que una tus diversas expresiones artísticas?
—Si, en primer término, hay cierta magia en los seres, los lugares y los objetos que despierta el interés de nuestros sentidos, puede ser un paisaje o una persona que te inspira a llevar lo que has captado ya sea al lienzo o a las letras. Todo es poesía si lo pasás por el tamiz adecuado. En mi primera novela el arte es un catalizador, el personaje siente a través de los colores de sus pinceladas. El arte nos rescata de los lugares oscuros que la humanidad acostumbra visitar.

—Describinos cómo es tu espacio de trabajo y contanos qué cosas son fundamentales allí.
—Trabajo en un atelier, donde pinto y escribo, con mucha luz y salida a un balcón lleno de plantas, con vista a la ciudad y a las sierras, un poco de música y cantidad de objetos que me llevan a lindos recuerdos. Es la parte “desordenada” de mi casa…

—¿Cómo lográs que tus personajes se internen en un mundo de ficción y tomen vida?
—Intento que mis personajes sean reales y creíbles, ningún superhéroe o ser fantástico interviene en mis libros. Cualquiera de nosotros puede ser el personaje de una novela, lo que le sucede a mis personajes dentro de una trama de intriga, suspenso y pasión, puede pasarle a una persona común. No hay fantasías exageradas. Mis personajes son fuertes, acompañan el hilo conductor de la historia que se relata, tienen personalidades muy definidas y buscan hacer del lector un cómplice en la trama.

—En pocas palabras ¿qué pueden encontrar los lectores en tu primera novela “Dizna, mensaje del pasado”?
Dizna está relacionada con una historia familiar y el Holocausto. Pasa también por los criminales de guerra que encontraron asilo en nuestra Argentina, por los sucesos del golpe de 1976, por el hotel Edén en La Falda, por los entramados políticos de ayer y hoy, por el arte y el amor.

—Para quienes aún no han ingresado a sus páginas ¿qué se esconde detrás de “El enigma Weiss”?
—Investigaba los túneles bajo la explanada del templo del Rey Salomón en Jerusalén para una historia de aventuras, cuando me atrapó el devenir de un personaje que conocí allí, un relato relacionado a la identidad y los valores. Mezclé las dos historias y así nació ese Enigma.

—¿Cuál es el hilo conductor de tu última novela “Pasión imperfecta”?
—Creo que es justamente la pasión, cómo nos mueve, cómo nos lleva, cómo racionalizamos en base a lo que sentimos. Dos personajes de la vida real con características muy especiales que se encuentran en un tiempo convulsionado del siglo XX. El choque y el arrebato de dos seres potentes. No tuve que inventar nada para esa historia, luego de la investigación estaba todo sobre la mesa, sólo le puse voz a esos personajes y a quienes los rodeaban.

—¿Qué obras se están gestando por estos días sobre tu mesa creativa?
—Estoy ahora en España, con una investigación en un pequeño pueblo de la provincia de Valencia. Investigar, ir descubriendo, me maravilla y me deslumbra. No voy a develar ahora el disparador de la trama, pero ha llamado aquí la atención; al buscar archivos en los diarios, ellos han terminado publicando notas sobre lo que estoy haciendo.

—¿Un sueño que aún no cumpliste?
—Poder estar más cerca de mis afectos más preciados, los tengo bastante lejos….


Roberto Lapid

Nació en Córdoba, Argentina. Publica artículos, notas editoriales y crónicas en diarios y revistas de Argentina (La voz del Interior, Comercio y Justicia, Desterradxs, etc.) En 2012 publicó su primer libro Dizna, Mensaje desde el Pasado y en 2014 El Enigma Weiss, su segunda novela.

Se recibió de arquitecto en la Universidad Nacional de Córdoba. Estudió Bellas Artes en la Escuela Provincial Figueroa Alcorta, y en la Universidad Nacional de Córdoba.

Entre 2002 y 2006 fue presidente de la filial Córdoba de la DAIA (Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas).

En la actualidad se dedica a escribir y brinda charlas en universidades, escuelas y fundaciones.

Su libro Dizna, Mensaje desde el Pasado, agotado y reeditado a los pocos meses de su publicación, ha recibido el Premio “Ozik Rosenblat 2012” que otorga la Asociación por el Progreso de la Educación junto al Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación) y al Ministerio de Educación, por su aporte realizado a la lucha contra la discriminación.

Pasión imperfecta es su última novela, con la que se presentó en la 44ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

Conocé más de Roberto Lapid aquí.

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