Cine
Ocho estrenos refrescan la cartelera cinematográfica
La cartelera cinematográfica se renueva esta semana con ocho estrenos, cinco argentinos, como “All Inclusive”, de Diego y Pablo Levy; “La casa del eco”, “Argentina animada” y “El tiempo compartido”, de Mariano Leguyas, a los que se agregará, el domingo en el Malba, “Mujer nómade” de Martín Farina.
Del exterior llegan “Gauguin: Viaje a Tahití”, de Edouard Deluc; “Amor de vinilo”, de Jesse Peretz, y “Criaturas nocturnas” de Fritz Bohm.
“All Inclusive” (Argentina/2018, 92 m.)
Pablo y Lucía conviven hace ya cinco años: él es un frustrado arquitecto, ella una exitosa modelo publicitaria ansiosa por armar una familia. Para sorprenderla y confiando en su empleo compra una oferta “all inclusive no reembolsable” en Brasil, pero es despedido de su trabajo, se lo oculta y viajan igual…
Segundo largometraje de Diego y Pablo Levy, en base a un guión propio y de Ignacio Sánchez Mestre, con fotografía de Luciano Badaracco, montaje de Nicolás Goldbart y Diego Levy, música de Darío Ramos Maldonado y actuaciones de Alan Sabbagh, Julieta Zylberberg y Mike Amigorena (Digicine S.A., SAM16) Comedia.
“La casa del eco” (Argentina/2018, 93 m.)
Tras un regalo inesperado que recibe la noche de su cumpleaños, el arquitecto Alejo Ruiz decide emprender un viaje al corazón de la montaña, donde un singular trastorno del sueño vuelve difusos los límites de su realidad: ha logrado acortar la distancia para que se produzca el eco, tiene una hija que parece salida de un cuento, y una mujer a la que ama, pero cuando una pared se derrumba en la obra donde trabaja, el vacío inevitablemente acontece, poniendo en peligro todo lo que creyó haber construido.
Segundo largometraje de Hugo Curletto (“Un ensayo. Elisa y el muro”), con guión propio y actuaciones de Gerardo Otero, Guadalupe Docampo, Pablo Tolosa y Gina Cavagna (Cinetren, SAM13) Drama.
“Argentina animada” (Argentina/2018, 80 m.)
Un dragón 3D, incompleto en su creación, queda perdido en un infinito plano blanco. Al buscar la salida descubre que se encuentra en el mundo de la animación 2D, ha perdido profundidad, y se convirtió en un personaje plano y así el mundo tridimensional parece haber olvidado sus raíces, los doce principios de la animación, y recorrerá distintos mundos, y pueblos, en donde descubre fragmentos de la animación argentina y personajes que lo ayudan en su camino.
Una propuesta de animación que marca el debut en la dirección de Uriel Sokolowicz y Víctor Leali, con guión de Esteban Echeverría y música de Francisco Sokolowicz (Primer Plano Film Group, ATP). Animación.
“El tiempo compartido” (Argentina/2018, 89 m.)
Magui regresa a Mar del Plata con una hija adolescente, tras su última visita en el verano de 1995, veinte años atrás, y en el transcurso de un día en la ciudad balnearia, sus recuerdos la llevan a aquella última noche, cuando junto a tres compañeros de un call center de venta de “tiempo compartido” se vio envuelta en un episodio trágico, cuyas implicancias se revelarán todavía muy vigentes.
Es el debut de Mariano Laguyas en la dirección de un largometraje, con guión propio, fotografía de Virginia Rojas, música de Diego Lines y actuaciones de Kyrana Gallego, Santiago Caamaño y Lucila Iriarte (Independiente, SAM13, con reservas). Drama.
“Mujer nómade” (Argentina/2018, 73 m.)
Recorre la vida de Esther Díaz, estudiosa de los cánones de sexualidad y placer en la cultura patriarcal, con el posporno como perspectiva transformadora.
Quinto largometraje de Martín Farina (“Fulboy”, “El hombre del paso piedra”), con guión y fotografía de su autoría, y participación de Esther Díaz, Juan Manuel Martínez y Verónica Argenzio (Independiente, SAM16, con reservas). Documental.
“Gauguin: viaje a Tahití” (“Gauguin: Voyage de Tahiti”, Francia/2017)
En 1891 Paul Gauguin se exilia en Tahití, donde desea encontrar su pintura, libre, salvaje, lejos de los códigos morales, políticos y estéticos europeos, y así se adentra en la selva, haciendo frente a la soledad, la pobreza, la enfermedad, donde conoce a Tehura, que se convirtió en su esposa y protagonista de sus grandes pinturas.
Segundo largometraje de Edouard Deluc (el primero fue “Voyage, voyage”, en coproducción con la Argentina) con guión propio y de Etienne Comar, Sarah Kaminsky y Thomas Lilty, con fotografía de Pierre Cottereau y música de Warren Ellis, y trabajos de Vincent Cassel, Malik Zidi e Ian McAmy (Impacto Cine, SAM13). Drama/Biográfica.
“Amor de vinilo” (“Juliet, Naked”, EE.UU./2018, 97 m.)
Annie y Duncan viven juntos desde hace quince años, una vida tranquila como funcionarios, pero a ella le inquieta el paso del tiempo y se siente atrapada en una relación sin ningún tipo de pasión; él en cambio concentra toda su atención en Tucker Crowe, un músico americano que desapareció tras publicar el álbum ‘Juliet’, pero cuando aparece la demo acústica del exitoso disco de Tucker de hace 25 años, Annie, Duncan y el desaparecido músico cruzarán sus caminos en Internet.
Primer largometraje de Jesse Peretz, hasta ahora director de producciones para televisión, con guión de Evgenia Peretz, Tamara Jenkins y Jim Taylor, con actuaciones de Chris O’Dowd, Rose Byrne y Kitty O’Beime (Diamond Films, SAM13).
“Criaturas nocturnas” (“Wildling”, EE.UU./2018, 92 m.)
Anna es una joven que se pasó su infancia encerrada en el desván, bajo el cuidado de un misterioso hombre al que conocía como papá, hasta que la sheriff del pueblo, Ellen Cooper, libera a Anna y la ayuda a comenzar una nueva vida acogiéndola en su casa, pero las pesadillas de la infancia sobre unos monstruos comeniños llamados Wildlings interrumpen la posibilidad de una vida normal.
Ópera prima de Fritz Böhm, que es productor y encargado de efectos visuales, según un guión propio y de Florian Eder, con Liv Tyler, Brad Dourif y Bel Powley (BF+Paris Distribution, SAM16) Drama/Terror.
Cine
El artesano de la actuación invisible
Por Luis Carranza Torres (*)
Este 16 de febrero de 2026, Robert Selden Duvall ha fallecido a los 95 años en su casa de Virginia. Su legado como uno de los pilares del cine del siglo XX es indiscutible.
Tuve la suerte de conocerlo en 1993. Estaba en la mesa contigua de un restaurante en Georgetown Park, un centro comercial en Washington D.C. casi a orillas del Potomac. Fue por demás amable. Al enterarse que era argentino, declaró su amor por el tango.
Lejos estaba por esas fechas, siendo solo un estudiante aprendiendo del sistema jurídico estadounidense, de saber que su cuarta esposa a fines de esa década, la argentina Luciana Pedraza, sería una prima lejana de mamá.
El estilo de Robert Duvall fue la definición misma del “naturalismo invisible”. A diferencia de sus amigos Al Pacino o Dustin Hoffman, que a menudo explotaban en escena con grandes gestos técnicos, Duvall se especializó en una economía de recursos que hacía que pareciera que no estaba actuando.
Era sí, un obsesivo de la voz. No solo imitaba acentos, sino que captaba la melodía de cómo hablaba la gente real.
Buscaba reflejar cómo era su personaje en la realidad, sin aditamentos artificiosos. Si tenía que hacer de policía, se subía a una patrulla en Brooklyn por semanas. Si hacía de cowboy, aprendía a herrar caballos. No buscaba la emoción en su interior, como postula el método clásico, sino en el comportamiento físico de la profesión que interpretaba.
Nacido el 5 de enero de 1931 en San Diego, California, contaba con una sólida formación actoral. Estudió Drama en Principia College y luego se formó en la prestigiosa escuela Neighborhood Playhouse School of the Theatre en Nueva York, donde fue compañero de clase y amigo cercano de Dustin Hoffman y Gene Hackman.
Comenzó su carrera en el teatro y la televisión en los años 50 antes de debutar en el cine en 1962 como el misterioso Boo Radley en “To Kill a Mockingbird”.
Sirvió en el ejército de los EE. UU. entre 1953 y 1954. La relación de Robert Duvall con el ejército no fue solo un trámite o un época de su vida; fue el cimiento de su realismo actoral.
Duvall nació en una familia de tradición naval, siendo su padre contraalmirante, pero él eligió alistarse en el Ejército de los Estados Unidos en 1953, justo cuando la Guerra de Corea estaba terminando. No llegó a combatir y se retiró como Soldado de Primera Clase (PFC) en 1954.
Siempre fue muy honesto y humilde al respecto. Solía bromear diciendo: “Algunas historias me ponen disparando a los comunistas desde una trinchera… la verdad es que apenas si califiqué con el rifle M-1 en el entrenamiento básico”.
Gracias al GI Bill (la ley que otorgaba beneficios a los veteranos), pudo pagarse sus estudios de actuación en Nueva York junto a Hoffman y Hackman. Sin el ejército, quizás nunca habríamos tenido al Duvall actor.
Ese paso por las fuerzas armadas tuvo su influencia en “Apocalypse Now” en 1979. Cuando Coppola le entregó el guion original, el personaje se llamaba “Coronel Carnage” y, según Duvall, era una caricatura ridícula y exagerada. Duvall usó su experiencia para “aterrizarlo”.
Durante su servicio militar, se había dedicado a observar minuciosamente cómo se paraban, cómo hablaban y cómo se relacionaban los oficiales de carrera con sus subordinados. Esa “quietud” y autoridad natural la trasladó a Kilgore.
Duvall decidió que Kilgore debía ser un oficial tan curtido y profesional que el caos a su alrededor no lo perturbara. Por eso, en la famosa escena del bombardeo en la playa, Kilgore ni siquiera parpadea cuando las explosiones ocurren a centímetros de él. Esa sangre fría fue inspirada en oficiales reales que conoció.
Pero para componer ese personaje no se quedó solo con sus recuerdos. Antes de filmar, se reunió con pilotos de helicópteros que habían estado en Vietnam para entender la cultura de la caballería aérea.
Y aunque sirvió en el Ejército, su interpretación del Coronel Kilgore (y más tarde del padre abusivo en “The Great Santini”) tuvo mucho de su padre, el Contraalmirante William Howard Duvall. Robert describió a éste como un hombre “caballero pero hirviente por dentro”, una mezcla de disciplina militar y tensión contenida que se convirtió en la marca registrada de sus personajes uniformados.
Su época vistiendo uniforme le dio a Duvall la “economía de movimiento” y el respeto por la jerarquía que hizo que Kilgore no fuera un loco más, sino un oficial profesional cuya locura era, precisamente, su absoluta normalidad ante la guerra.
A lo largo de su carrera recibió 7 nominaciones al Oscar, ganando el premio al Mejor Actor en 1984 por “Tender Mercies”. También cuenta con varios Globos de Oro, un premio BAFTA y un premio Emmy.
En cuanto a nuestro país, lo visitó en varias oportunidades ya que su gran pasión era el tango, algo que lo que lo llevó a dirigir “Assassination Tango”. Aquí, además, conoció a su esposa Luciana Pedraza, de una forma muy curiosa: entró a una panadería en Buenos Aires porque la floristería de al lado estaba cerrada.
Fundó su propia productora en los años 90 para tener control creativo, llegando a poner dinero de su propio bolsillo para financiar proyectos personales.
Imposible no recordar que Robert Duvall ha tenido una relación muy estrecha con el mundo de las leyes en la pantalla, interpretando roles que hoy se consideran manuales de actuación para esos géneros.
Sin duda, su papel más legendario en el ámbito legal fue como Tom Hagen, el consigliere y abogado de la familia Corleone en “El Padrino I” y “II”. A diferencia de los abogados agresivos de otras películas, su Hagen era cerebral, calmado y extremadamente leal, actuando como la “voz de la razón” jurídica y estratégica para Vito y Michael Corleone.
Fue nominado al premio Oscar como mejor actor por su interpretación del calmado y peligroso Tom en la primera película de la saga.
Luego, en “A Civil Action” de 1998, un drama legal basado en hechos reales, interpretó a Jerome Facher, un veterano y astuto abogado que defiende a una gran corporación acusada de contaminar agua.
Su actuación fue tan brillante que le valió una nueva nominación al Oscar como Mejor Actor de Reparto. Logró retratar a un abogado que, aunque parece desaliñado y distraído (siempre lleva una bolsa de papel con su almuerzo), es en realidad un estratega implacable en los tribunales.
En una de sus actuaciones más potentes de los últimos años, en la película “The Judge” de 2014 interpreta al veterano Juez Joseph Palmer. La trama es fascinante porque el personaje, que ha dedicado su vida a impartir justicia, termina siendo el acusado de un asesinato por atropello.
Esta película lo reunió con Robert Downey Jr. (quien hace de su hijo y abogado). Por este papel, Duvall volvió a ser nominado al Oscar, convirtiéndose en ese momento en el actor de mayor edad en recibir una nominación en esa categoría.
Como dato curioso, en la película “The Judge” (2014), se hace una referencia directa a Atticus Finch, el famoso abogado de la película “To Kill a Mockingbird” en que debutó como actor en cine, cerrando un círculo poético en su carrera que comenzó y terminó, en grandes roles, cerca de un estrado.
Aunque fue nominado 7 veces a un Premio Oscar (incluyendo roles icónicos como Tom Hagen en “El Padrino” o el coronel Kilgore en “Apocalypse Now”), solo se llevó la estatuilla en una ocasión: a mejor actor por “Tender Mercies” (Gracias a la vida) en 1984, por su papel de Mac Sledge, un cantante de country en busca de redención.
En cuanto al premio Golden Globe, tuvo una racha muy exitosa en estos premios, ganando 4 estatuillas: Mejor Actor de Reparto por “Apocalypse Now” (1980), mejor Actor de drama por “Tender Mercies” (1984) y Mejor Actor en Miniserie o Telefilm en otras dos oportunidades, por “Lonesome Dove” (1990) y “Stalin” (1993).
Ganó 2 premios Emmy por la miniserie “Broken Trail” (2007), uno como Mejor Actor Principal y otro como Productor Ejecutivo de la serie. El Premio BAFTA se le otorgó como Mejor Actor de Reparto por su papel en “Apocalypse Now” (1980). El SAG Awards del Sindicato de Actores lo ganó en 1999 como Mejor Actor de Reparto por “A Civil Action”.
Recibió asimismo el Premio Donostia del Festival de San Sebastián a la trayectoria en 2003, un reconocimiento muy especial dada su estrecha relación con el mundo hispano.
Con la partida de Robert Duvall, el cine pierde mucho más que a un actor de raza; deja de estar entre nosotros al hombre que entendió que la actuación no se grita ni se gesticula, se habita. Desde aquel silencioso Boo Radley hasta el complejo Juez Palmer, su carrera fue un ejercicio de coherencia y observación, donde el uniforme militar y el estrado judicial no fueron disfraces, sino extensiones de una personalidad forjada en la disciplina y el respeto por el oficio.
Se va un apasionado del tango que supo encontrar en el 2×4 la misma precisión que en sus guiones: esa mezcla de elegancia, tensión y verdad.
Por eso, aunque el actor ha dejado el escenario, su lección de actuación —y de vida— será eterna.
(*) Abogado y escritor cordobés – Especial para Contarte Cultura
Cine
Inauguraron la Sala “Fernando Ezequiel ‘Pino’ Solanas” en La Plata
Este lunes se desarrolló el acto de inauguración de la sala “Fernando Ezequiel ‘Pino’ Solanas” ubicada en el Centro Municipal de las Artes Pasaje Dardo Rocha de La Plata. La iniciativa se desarrolló en homenaje al referente político y director de cine argentino en el marco del 90° aniversario de su nacimiento.
“Esta iniciativa busca generar un espacio de encuentro para honrar el legado de Solanas y reafirmar la vigencia de su pensamiento a través del cine”, expresó el intendente de La Plata, Julio Alak, quien encabezó el acto.
La ceremonia tuvo lugar en la histórica sala del Cine Select que, tras ser puesta en valor, pasó a llamarse “Fernando Ezequiel ‘Pino’ Solanas”. La presentación incluyó una exposición de objetos y material artístico, la proyección de un video sobre su vida y obra y la puesta en escena de su último documental póstumo, “Tres en la deriva del acto creativo”.
Acompañado por autoridades y familiares de Solanas, Alak recorrió la muestra que exhibe sus hojas manuscritas, bocetos, storyboards, desarrollos de secuencias, dibujos de personajes, fotografías de scouting, folletería original, invitaciones a estrenos, artículos y afiches de sus películas, “cartas al espectador” que escribió para sus obras y objetos de uso personal que acompañaron su práctica cinematográfica.
En la misma línea, se presentó el documental que propone un recorrido por la obra, el pensamiento y el legado de “Pino” Solanas que dejó inaugurado un ciclo de cine el cuál se extenderá a lo largo de febrero y marzo con funciones dedicadas a recorrer distintos momentos de su carrera, incluyendo otros documentales y películas emblemáticas de ficción.
Cabe destacar que la iniciativa cuenta con el acompañamiento del Archivo Audiovisual de la Municipalidad de Avellaneda (AAMA), responsable de la custodia de los materiales pertenecientes al realizador.
Durante el acto estuvieron presentes la hija de “Pino” Solanas y curadora de la muestra, Victoria Solanas; su ex esposa, Ángela Correa; el ex ministro de Cultura, Tristán Bauer; la coordinadora general de la muestra homenaje, María Rosenfeldt; la secretaria de Cultura de la Municipalidad, Ana Negrete; y familiares de Solanas.
Puesta en valor de la sala
Con motivo de su renombramiento y uso sostenido, la Municipalidad de La Plata llevó adelante una intervención integral de la sala “Fernando Ezequiel ‘Pino’ Solanas” – hasta el momento Cine Select – que incluyó el reacondicionamiento del Foyer, la antesala y el interior y la adecuación del sistema de aire acondicionado.
Del mismo modo, se acondicionaron las butacas, se realizó una limpieza profunda del alfombrado y se reemplazaron los paños deteriorados; en tanto que en la Sala Polivalente del Centro Municipal de las Artes Pasaje Dardo Rocha se ejecutaron tareas de pintura y carpintería en las paredes, mientras que también se colocaron nuevos equipos de aire acondicionado.
(Fuente: Prensa Municipalidad de La Plata)
Cine
Murió el director Juan Carlos Desanzo
El reconocido director y guionista Juan Carlos Desanzo falleció a los 88 años, según confirmó Directores Argentinos Cinematográficos (DAC) a través de una publicación en sus redes sociales.
“El cine nacional todo sufre la pérdida irreparable de JUAN CARLOS DESANZO, uno de sus mayores autores. En actividad desde los años sesenta, comenzó siendo el director de fotografía de las más destacadas películas argentinas de una época consagratoria”, expresaron desde la entidad.
“Su sola mención alcanza para comprender la importancia y variedad de estilos que sus realizadores significan y la trascendencia histórica de estas obras cuyas imágenes, tan diversas como fundamentales, ofrecen en común la pericia cinematográfica de este entrañable amigo y compañero constante de DAC, pródigo en la tarea y firme en la lucha”, escribieron.
Consagrado como un referente visual indiscutido, firmó la fotografía de las películas más trascendentales de Argentina durante más de dos décadas, como “La hora de los hornos”, “Juan Moreira”, “El muerto”, “Los pasajeros del jardín”, “The Players vs. Ángeles Caídos”, “Crónica de una señora”, “Los gauchos judíos”, “La Tregua”, “No toquen a la nena”, y “El infierno tan temido”.
A partir de 1983, Desanzo se convirtió en una de las firmas centrales del cine nacional. En su doble rol de director y guionista, construyó una filmografía esencial que recorre desde el impacto de “Eva Perón” y “El Polaquito” hasta títulos clave como “El desquite”, “En retirada”, “La búsqueda” y “Al filo de la ley”.
Según confirmó la agencia Noticias Argentinas, su última aparición pública tuvo lugar el pasado miércoles 4 durante la presentación del Espacio Audiovisual Nacional ante legisladores. En lo que fue su último acto de rebeldía, el director tomó la palabra para revelar, con un toque de ironía, que la persona que apoyó fervientemente su proyecto “Eva Perón” fue la hoy diputada Patricia Bullrich.
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