“La Flor”, catorce horas de cine para sobrellevar la cuarentena

El cineasta Mariano Llinás empezó a subir la noche del viernes a la web su inmenso filme “La flor”, de 14 horas de duración, y que ganó el premio al Mejor Largometraje de la Competencia Internacional del último Bafici.

Las dos primeras entregas de la monumental y extraordinaria película “La flor”, se encuentran disponibles en la página https://www.wearekabinett.com donde en otras entregas se completará la historia.

La obra que desde mediados de febrero y hasta comienzos de marzo pudo verse –también en fragmentos- en la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín, padeció problemas de derechos para ser exhibida en YouTube al inicio de la cuarentena.

Sí están subidas a esa plataforma otros títulos de la productora El Pampero como “Ostende”, de Laura Citarella; “El loro y el cisne”, “La vendedora de fósforos” y “El escarabajo de oro”, los tres de Alejo Moguillansky, este último con Fia-Stina Sandlund; “Historias extraordinarias” y “Balnearios”, los dos anteriores títulos de Mariano Llinás; y “La mujer de los perros”, de Laura Citarella y Verónica Llinás.

“La flor” se compone de seis episodios independientes, todos ellos protagonizados por el colectivo teatral Piel de Lava integrado por Pilar Gamboa, Elisa Carricajo, Laura Paredes y Valeria Correa y engarzados por la aparición del realizador, que en determinados momentos del filme está en pantalla con una libretita explicando en qué momento del desarrollo de la película nos encontramos y cuál es su plan de trabajo.

Este gigantesco tercer largometraje de Llinás propone un filme clase B de fenómenos paranormales en el primer episodio; un melodrama sobre dos estrellitas de la canción, en el segundo, y una historia internacional de espías -hablada en francés mayormente, pero también en inglés y ruso, e incluso un castellano con tonada colombiana- de cuatro horas que se desarrolla en innumerables capitales europeas pero con epicentro en la llanura argentina y con claro aliento borgeano, en el tercero.

El cuarto, recurre a otra forma narrativa borgeana para contar una historia sobre libros y cosas del pasado enlazadas al presente; el quinto episodio es una versión, ambientada en la pampa argentina, de la película de Jean Renoir “Un día en el campo”, basada a su vez en un relato de Guy de Mauppasant, en blanco y negro, absolutamente silente, sin música de fondo ni entretítulos; y el sexto es una historia de cautivas del siglo XIX registrada en su totalidad con una cámara oscura (el más antiguo mecanismo fotográfico).

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