Anabella Franco: “En ciencia ficción no puede faltar amor, que hace que los humanos sigamos siendo humanos”

Por Andrea Viveca Sanz

Con una gran flexibilidad para transitar diversos géneros literarios, Anabella Franco se deja llevar por su intuición para crear historias en las que sus personajes logran brillar más allá de las páginas en las que se mueven.

El amor atraviesa sus letras y se convierte en el gran protagonista de cada uno de sus libros, en los que queda atrapado en imágenes que los lectores captan y hacen propias.

Inspirada por las chispas que se encienden desde la realidad que la rodea, se deja llevar por la magia de la escritura y se entrega al fuego que desprenden las palabras a la hora de crear.

En diálogo con ContArte Cultura, la reconocida autora nos sumerge en sus mundos imaginados para compartir con nosotros sus vivencias.

—Contanos, como presentación, ¿qué diría el primer párrafo de una novela de ciencia ficción en la que fueras la protagonista?
—Esa mañana, Anna despertó preguntándose si sería demasiado temprano. Espió la hora en su teléfono: eran las ocho de la mañana. «Me sigo despertando temprano aunque pueda dormir hasta tarde, como una vieja con gallos de mascota», pensó. Intentó conectarse a Internet, consciente de que sería más fácil viajar a la Polinesia que volver a conciliar el sueño. No había redes disponibles. Entonces se dio cuenta de que el silencio era distinto, abrumador. Se levantó y miró por la ventana. Nada. Bajó las escaleras, salió a la calle. Tocó el timbre de un vecino, de otro, de otro más. Nada. Su peor pesadilla se había hecho realidad: estaba sola. Todos habían desaparecido. Se habían esfumado como espuma en el agua.

—¿Qué cosas descubriste de vos misma en el camino de la escritura?
—La escritura me sirvió siempre como un método de catarsis y de evasión, y me brinda una sensación de perdurabilidad a través de la obra. Este proceso lleva inevitablemente a la reflexión sobre mí misma y sobre el mundo que nos rodea. Sería difícil determinar qué cosas descubrí sobre mí en este camino, ya que son muchas. A veces, incluso, se trata de descubrimientos inconscientes que afloran en las circunstancias menos esperadas.

—¿En qué lugar puede encenderse una chispa que dispare tu imaginación?
—¡En cualquiera! Cualquier situación puede disparar una historia. Por ejemplo, el germen de Malas intenciones, mi primer libro publicado en Argentina, nació en un paseo por un supermercado. Había una exposición de fotos antiguas en el camino desde el estacionamiento hasta el local, y en una de ellas vi a dos contrincantes de esgrima en 1916. Enseguida supe que quería esa escena en un libro. La idea para escribir BIOS (origen de las sagas Rebelión y Tercera Guerra Mundial) surgió de un artículo de un diario de distribución gratuita que me dieron por la calle. La nota era sobre criogenia. La idea para escribir Por si el tiempo olvida tu nombre surgió de hacer zapping (¡y eso que casi no miro televisión!). Pasé por un canal donde estaban proyectando una película en la que un hombre escarbaba en el barro. No recuerdo quién era el actor ni qué película era, pero esa imagen se convirtió en una escena clave del libro. Y así podría seguir durante horas.

—¿Podrías nombrarnos cinco elementos que necesites a la hora de crear?
—Si con la palabra “elementos” se refiere a objetos, computadora o papel y lapicera. Nada más. No tengo manías ni preferencias.

—¿Cuál es el proceso para dar vida y luego soltar a tus personajes para que caminen sus destinos imaginados?
—La mayoría de las veces caminan hacia donde quieren y no hacia donde yo había imaginado (risas). Comienzo orientándolos, pero sus rasgos psicológicos se construyen a lo largo de la trama y, poco a poco, van soltando mi mano. Es un proceso mágico del que no tengo mucha conciencia, se da naturalmente.

—¿De qué manera lográs entrar y salir de los distintos géneros que escribís?
—Entro y salgo con facilidad, porque respondo a mis necesidades creativas. Si tengo ganas de escribir sobre personajes jóvenes o adultos, en un contexto distópico o realista, sobre tal o cual tema… En ese sentido, siempre hago caso a mi intuición.

—¿Qué no puede faltar en una historia de ciencia ficción de Anabella?
—Amor. Porque creo que, aunque para muchos suene cursi, es el valor sobre el cual se construyen muchos otros y el que hace que los humanos sigamos siendo humanos frente a cualquier avance propio del género: tecnología, guerra, abuso de poder, robots… Tampoco pueden faltar dilemas éticos, situaciones de riesgo y mucha fortaleza demostrada por uno o más personajes.

—¿Creés que existe algún secreto que hace que la literatura romántica trascienda las palabras y atrape a los lectores?
—Creo que el amor es un tema que, aunque muchos lo nieguen, siempre atrapa, porque es el motor de la vida. Alcanza con mirar películas: casi todas, aunque no estén destinadas al público femenino (con quien se asocia el romance), contienen alguna trama romántica. En el caso de mis libros en particular, los lectores suelen destacar que creo historias posibles, con personajes muy reales y que llevan a cuestionarse asuntos en apariencia simples, pero en realidad complejos, de la vida.

—¿En qué proyectos trabajás por estos días?
—En el género realista juvenil, estamos editando la historia de Liz, la amiga de Val (protagonista de Brillarás), y estoy escribiendo la de la tercera amiga de esta serie: Glenn. Liz es una chica compleja, por eso creo que su historia, en el transcurso de las páginas, se torna así también. Dará que hablar. Glenn, por su parte, es “lo más”, creo que la van a amar. Admiro su valentía y su bondad. En el género romántico, estoy revisando una historia muy real, dura y a la vez esperanzadora, sobre una mujer a la que le arrebataron sus sueños y vuelve a encontrarlos en la persona menos esperada.

—Llegado este punto de tu carrera como escritora, ¿cuál es el sueño que te proponés alcanzar?
—Mi sueño es seguir publicando, llegar a más lectores, que se deje de prejuzgar la literatura de autoras argentinas como inferior y, ya que soñar es gratis, que se haga alguna serie o película sobre alguno de mis libros.


Anabella Franco

(Anna Karine/ Anna K. Franco)

Conocé más de Anabella Franco aquí.

Nací en la ciudad de Quilmes, provincia de Buenos Aires, el 3 de marzo de 1985. Es escritora y docente de Literatura. Aunque cultiva diversos géneros, se destaca en novela romántica.

Estudió Letras y Corrección Literaria, y comenzó a escribir a temprana edad, lo que posteriormente se convertiría en su profesión.

Leyó su primera novela romántica a los quince años y eso despertó su pasión por el género.

Se desempeñó como jurado de diversos concursos literarios institucionales y como coordinadora de talleres de escritura.

Obtuvo varios certámenes literarios y publicó su primer relato en 2005. Desde entonces han visto la luz muchas publicaciones en antologías hasta que en 2011 se publicó su primer libro.

Bibliografía completa

  • 2018: Julieta (como Anabella Franco), Vergara, Ediciones B, Prenguin Random House (mayo).
  • 2018: Brillarás (como Anna K. Franco), Editorial V&R Editoras – Sello VRYA (mayo).
  • 2017: Saga TGM (Tercera Guerra Mundial) (como Anna K. Franco), Blok, Ediciones B. Saga de lectura independiente con conexiones con la Saga Rebelión. Libros: 2023 y 2024 (agosto y diciembre).
  • 2017: Por si el tiempo olvida tu nombre (como Anabella Franco), Vergara, Ediciones B (mayo).
  • 2016: BIOS (como Anna K. Franco), Blok, Ediciones B. Precuela de la saga Rebelión (noviembre).
  • 2016: Fénix (como Anabella Franco), Vergara, Ediciones B (abril).
  • 2015: Saga Rebelión (como Anna K. Franco), Blok, Ediciones B. Libros: “Rebelión” (abril 2015),
  • “Alienación” (julio 2015) y “Abdicación” (diciembre 2015)
  • 2014: Camino al placer (como Anabella Franco), Vergara, Ediciones B.
  • 2013: Una noche con ella (como Anabella Franco), Vergara, Ediciones B.
  • 2012: Nada más que una noche (como Anabella Franco), Vergara, Ediciones B.
  • 2012: Malas intenciones (como Anna Karine), Vergara, Ediciones B.
  • 2012: “El número imperfecto” en Intermitencias, Editorial Dunken.
  • 2012: “No me preguntes” en 100 mini-relatos de amor y un deseo satisfecho, Éride Ediciones.
  • 2011: “De amor y de eternidad” y “El número imperfecto” en Palabras escritas, palabras dichas, editorial El Escriba.
  • 2005: “Mamá” en En las manos, un pájaro, Instituto Cultural del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires.

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