Carolina Macedo: “El tiempo que vive el escritor en pleno oficio tiene una intensidad que nos hace sentir más vivos”

Por Andrea Viveca Sanz

Enredada en la magia de las letras, Carolina Macedo se abstrae de lo cotidiano e inicia un viaje hacia los mundos de la ficción. En ellos se sumerge para recorrer los espacios imaginados, desde donde sus personajes llaman a los lectores para que los acompañen a transitar otras realidades.

Con habilidad, observa, explora y se interna en los universos construidos con su pluma, que logran trascender las páginas que los contienen.

Impulsada por la libertad que la escritura le permite, se desplaza por puentes de palabras que la unen a todos aquellos que tienen la posibilidad de acompañarla en la aventura de los libros.

En diálogo en exclusiva con ContArte Cultura, la autora salteña nos invita a recorrer con ella sus mundos de ficción.

—Para presentarte, ¿cómo comenzaría la historia del viaje que Carolina Macedo tuvo que realizar en busca de su camino como escritora?
—Fue un momento particular de mi vida en el que tuve la oportunidad de reinventarme y el medio para lograrlo fue la escritura. Algo que no había intentado antes, pero que de alguna manera sentía latente en mi interior. Escribir es, sin duda, un viaje que nos permite abstraernos de la realidad cotidiana e inventar mundos diferentes, vidas distintas y experimentar en carne propia todo tipo de emociones. Tal vez los adolescentes puedan compararlo con los juegos de realidad virtual, porque las sensaciones deben ser parecidas.

—¿Qué cosas sentís que te da y te quita la escritura?
—La escritura enriquece… Para mí, escribir es una forma de entender. Muchas veces cuando logro poner por escrito alguna idea que estaba en mi cabeza, no sólo la veo con más claridad, sino que defino en ese acto mi propio punto de vista sobre un tema en particular. Escribir también da libertad, es un desahogo, es un poder ser sin prejuicios y explorar diferentes realidades. Escribir también tiene la magia de unirnos a otro a través de la palabra escrita. Qué quita la escritura es raro de explicar, tal vez porque no siento que quite, lleva tiempo, por ejemplo, pero ese tiempo que vive el escritor en pleno oficio tiene una intensidad que, aunque se experimente en soledad, nos hace sentir más vivos.


“Escribir también tiene la magia
de unirnos a otro a través
de la palabra escrita”


—¿Podrías describirnos el espacio creativo en el que nació y creció tu novela “Dueñas del destino”?
—La escribí en Salta, en mi casa y en mi tiempo libre. La idea comienza a aparecer en mi cabeza, pero sólo toma forma cuando escribo. La pienso todo el día, sobre todo si hay algún tema de la trama que tengo que resolver. Esas ideas más creativas, las que dan un giro a la historia, suelen aparecer en los lugares menos esperados. Por ejemplo, en el súper, en una estación de servicio…

—¿Qué cosas te inspiran?
—A la hora de pensar una nueva novela, me inspiran todas las situaciones de la vida real que me tocan desde algún lugar. Desde una charla con mis hijas que me emociona por el punto de vista que los niños tienen sobre determinados temas, la mayoría de las veces miradas puras alejadas de todo doble sentido o preconcepto. Novedades que resuenan en diarios, noticieros o en una charla entre amigas. Me inspiran sobre todo las relaciones humanas, la simplicidad que a veces muestran y las complejidades que esconden.

—¿Cómo fue el proceso mediante el cual construiste tu novela?
Dueñas del destino es mi primera novela y por lo mismo no hubo un proceso ordenado. Comencé sin saber si lo que escribía se convertiría en una novela o no, porque todo fue espontáneo. Escribía y la historia se iba tejiendo sobre las hojas en blanco. El único hábito que tenía era el de no leer lo que escribía, sólo repasaba el último párrafo antes de seguir con la intención de no quedarme en la autocrítica y poder avanzar. A veces no hay peor enemigo que uno mismo cuando se trata de intentar algo nuevo.

—¿En qué época transcurre la novela?
—Es contemporánea, se desarrolla en la década de los setenta.

—¿Cuáles son los ambientes en los que se desarrolla?
—Principalmente en el exterior, Londres, París, Italia, siempre guardando una relación con Argentina. Elegí ese contexto un poco por mi afición por los viajes, era una forma de revivirlos, y además por experiencias personales.

—¿De qué manera diste vida a cada uno de los personajes?
—Esa fue una de mis mayores sorpresas, los personajes me enseñaron a confiar en ellos mismos. Aparecieron y comenzaron a crecer dentro de la historia como si tuvieran vida propia. Me mostraron sus características distintivas al punto de que muchas veces algo que yo suponía que le correspondía a un personaje determinado terminaba siendo de otro.

—¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto literario?
—Acabo de terminar mi segunda novela y con suerte la veremos publicada el año que viene.

—¿Cuál es tu mayor sueño en el camino de la escritura?
—Mi mayor sueño es que sea largo, que no termine, que la escritura sea mi compañera de ruta en este viaje que es la vida. Que la palabra escrita emocione al lector o que al menos haya una línea en mis libros que muestre algo nuevo.


Carolina Macedo

Nació en el año 1977 en Salta, donde vive actualmente con sus tres hijas. Desde pequeña sintió inquietud por las letras; sin embargo, a la hora de elegir una profesión optó por la gestión empresarial. Se recibió de licenciada en Administración de Empresas, y en 2003 fundó, dentro del grupo familiar, una compañía exportadora en la cual ocupó el cargo de presidente desde sus inicios hasta la fecha. En 2014 una amiga la desafió a cumplir su postergado sueño de escribir, y de a poco se animó a recuperar la pasión por la literatura. El despertar de esta nueva vocación la llevó a publicar su primera novela, Dueñas del destino.

Conocé más de Carolina Macedo aquí.

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