Literatura
Contar el pasado en clave de historieta
Por Luis Carranza Torres (*)
Junto a la categoría homónima en la novela, a lo largo del siglo XX ha ido desarrollándose lo que podríamos denominar la historieta histórica.
Se trata de una rama del cómic que se centra en narrar eventos reales del pasado. Se diferencia de la ficción histórica en que se basa en hechos documentados y busca representar la realidad histórica de la manera más fiel posible. Sin embargo, no se limita a la simple reproducción de datos, sino que también busca transmitir emociones, ideas y perspectivas que dan vida a los personajes y eventos del pasado.
Puede abordar una amplia gama de temas, desde grandes hechos a la vida cotidiana de personas comunes en diferentes épocas. Puede centrar su trama tanto en figuras históricas relevantes o en eventos menos conocidos pero cruciales para comprender el contexto de época.
A semejanza de las novelas históricas, puede tratarse de una historieta histórica propiamente dicha, que se centra en recrear un período histórico específico con personajes y eventos ficticios, y la de ambientación histórica, que sitúa personajes y sucesos ficticios en un contexto histórico. Las biografías gráficas, por su parte, son historietas que narran la vida de figuras históricas relevantes.
Los cómics históricos europeos, a menudo referidos como “bande dessinée” en países francófonos, destacan por su narrativa compleja y profundidad temática, aun desde la sátira como puede ser “Las aventuras de Astérix”, de Albert Uderzo y René Goscinny, ubicadas en la época romana tras la conquista de las Galias por Julio César, y en las cuales Astérix y Obélix, junto con otros habitantes de la única aldea que resiste al invasor, viajan por diferentes lugares del mundo antiguo, enfrentando peligros y superando obstáculos, siempre con el desarrollo de la trama contada desde el humor y la sátira de costumbres.
Se ha traducido a 111 idiomas y dialectos, vendiendo 380 millones de ejemplares. Algunos de los personajes secundarios son caricaturas de personajes o personas famosas, entre otros Valéry Giscard d’Estaing, Jacques Chirac, Laurel y Hardy, Sean Connery, Kirk Douglas, Arnold Schwarzenegger o Julian Assange.
En una entrevista para la revista Bang! de 1973, Goscinny la definió de este modo: “Astérix es una parodia. Yo diría, si acaso, que es precisamente una parodia del chauvinismo. De partida es francés, como podría ser de cualquier otro país que hoy en día se halle en parecidas circunstancias. Sus temas, si se mira con detalle, son los de la gente que nos rodea, aunque para determinar las nacionalidades hay que acudir a los tópicos. El español medio, como el francés medio o el italiano medio, tienen su pluriempleo y sus problemas laborales, y por la calle no son reconocibles, pero para determinarlos tengo que reírme precisamente de sus tópicos, vestir al español de torero, convertir al francés en un ‘Monsieur Dupont’ y hacer ardiente al italiano”.
Por su parte, “300” es una novela gráfica publicada en cinco números, del guionista y dibujante Frank Miller, con la colaboración de Lynn Varley en los colores. Se describe la batalla de las Termópilas (480 a. C.), desde la perspectiva del rey espartano Leónidas, en la que con 300 guerreros de su guardia personal trataron de frenar al ejército persa de Jerjes I en su avance hacia la Grecia continental. Fue publicada entre mayo a septiembre de 1998 por la editorial Dark Horse Comics.
Este hecho de carácter histórico fue llevado al cine en 1962 con el título original de “The 300 Spartans”, pero también conocida en castellano como “El león de Esparta”, “Los 300 héroes” y “Los 300 espartanos”. Dirigida por Rudolph Maté, con guion de George St. George, ambos también productores del filme, fue concebida a más de una historia épica, como una suerte de metáfora de la Guerra Fría entre occidente y la Unión Soviética, en la que se refiere a los Estados griegos independientes como “el único bastión de la libertad que quedaba en el mundo entonces conocido”, que se resiste al “imperio esclavizante persa”.
Aun así, al estrenarse en Rusia en 1970 la película fue muy popular, siendo vista por 27,1 millones de espectadores. Uno de tales espectadores, pero en Estados Unidos, fue el dibujante Frank Miller de niño, que luego afirmó respecto del filme que “había cambiado el curso de mi vida creativa”. Podemos ver allí la raíz de su novela grafica en la edad adulta.
En EW.com, sitio oficial de Entertainment Weekly, Frank Miller expuso sobre su obra: “Los espartanos eran un pueblo paradójico. Eran los dueños de esclavos más grandes de Grecia. Pero, al mismo tiempo, las mujeres espartanas tenían un nivel inusual de derechos. Es una paradoja que eran un montón de gente que en muchos aspectos eran fascistas, pero eran el baluarte contra la caída de la democracia (…) Yo no quería hacer Esparta en términos demasiado precisos, porque en última instancia sí quiero que apoyes a los espartanos. Yo no podía mostrarlos siendo tan crueles como ellos realmente eran. Los hice tan crueles como pensaba que un público moderno podía soportar”.
Sin embargo, más allá de resultar una obra de ficción, con muchas licencias reconocidas y explicitadas por su mismo autor en cuanto lo histórico, retrata muchos aspectos de la muy particular cultura espartana en un momento clave de la historia de la Antigua Grecia.
La historieta de Miller fue adaptada al cine por Zack Snyder y protagonizada por Gerard Butler. Fue estrenada el 29 de marzo de 2007, siendo la segunda película más taquillera del año por detrás de “Piratas del Caribe: en el fin del mundo”.
Por su parte, “Maus de Art Spiegelman” (1986) narra la historia de Vladek Spiegelman, padre del autor y un sobreviviente polaco del Holocausto. En el desarrollo de la trama, utiliza animales para representar a los diferentes grupos involucrados en la guerra, con los judíos como ratones, los alemanes como gatos y los polacos como cerdos.
“Persepolis” de Marjane Satrapi (2000) se trata de un cómic autobiográfico sobre la infancia de la autora en Irán durante la Revolución Islámica y la Guerra Irán-Irak.
Peter Kuper con “The great war” (2014) narra la Primera Guerra Mundial desde la perspectiva de los soldados en el frente.
En dicho contexto, las historietas argentinas constituyen una de las tradiciones más importantes a nivel mundial del formato, y la más importante de Latinoamérica, viviendo su época dorada entre las décadas de 1940 y 1960, extendiéndose hasta la década de 1980.
Se considera que la primera viñeta humorística publicada en Argentina fue “Viva el Rey”, allá por el año 1824, obra del Padre Francisco de Castañeda, quien tenía una Academia de Dibujo. En 1834 César Bacle realizó una serie humorística de litografías sobre las damas porteñas ataviadas con exagerados peinetones.
En 1863 aparecería el periódico dominical “El Mosquito”, considerado como la primera revista con humor político nacional, que se publicaría hasta el año 1893, en donde obtendrían popularidad los dibujos de Henri Stein y las caricaturas de Henri Meyer.
En la década de 1900, los cómics seguían siendo principalmente sátira y crítica política, pero comenzaron a aparecer tiras sobre la vida cotidiana, llamadas cuentos vivos. El texto seguía apareciendo con frecuencia debajo de cada dibujo, con diálogos o explicaciones.
En 1912, la primera tira cómica argentina propiamente dicha, con globos de diálogo y personajes recurrentes: “Las aventuras de Viruta y Chicharrón”, de Manuel Redondo, comenzó a publicarse en Caras y Caretas.
Billiken, por su parte, una revista infantil que apareció a partir de 1919, incluyó entre su material algunas caricaturas.
El periódico La Nación comenzó a publicar historietas en forma diaria en 1920. Estas, tanto nacionales como extranjeras, fueron un factor distintivo del diario Crítica de Natalio Botana.
En 1928 aparece la primera publicación argentina dedicada exclusivamente a cómics, la revista El Tony, que se diversificaría en muchas otras de la Editorial Columba a lo largo de más de 70 años. Hemos escrito al respecto en “Un mundo de historieta” y “Más que una heroína de historieta”.
“El Cabo Savino” es una serie de historietas de ambientación histórica creada por Carlos Casalla en 1954, en la contratapa del diario La Razón, en forma de tira diaria. Luego de cinco meses, pasó a publicarse en el diario Democracia y las revistas Puño Fuerte y Puño Fuerte Extra de Editorial Láinez, para recalar finalmente en 1957 en las revistas de la Editorial Columba: El Tony, D’artagnan y Fantasía. En ellas aparecería hasta 1994.
Lindor Covas es el personaje principal de la historieta gaucha “Lindor Covas, el Cimarrón”, cuyo autor es Walter Ciocca. Se publicó en el diario La Razón desde noviembre de 1954 hasta enero de 1981, y fue editada en veinticuatro diarios del interior y en Uruguay, en ocho mil tiras, a lo largo de poco más de veintiséis años.
Otra vez, la pampa y el gaucho es el contexto histórico donde a través numerosas y distintas aventuras, se cuenta tal ambiente en clave costumbrista, siendo el personaje fortinero, peón, domador de estancia, arriero, entre otros, mostrando el espíritu de hidalguía y bonhomía del gaucho. Ciocca definió alguna vez a su personaje en estos términos: “Un hombre invariablemente servicial, enemigo de cualquier injusticia, altivo, poco amigo de reírse y corajudo para el bien del prójimo”.
“Nippur de Lagash” fue publicado desde 1967 hasta 1998, desde su aparición en la revista D’Artagnan N° 151, a lo largo de 450 episodios durante treinta y un años. Sobre las aventuras del sumerio y su muestra de la Edad Antigua, tanto en la Sumeria del III milenio a. C. como en la región del Creciente Fértil, abarcando al Antiguo Egipto, el Levante mediterráneo y la Mesopotamia hemos escrito en “El eterno errante”.
También en dicho año 1967 se crea “Martín Toro”, por Sergio Almendro y que dibujó inicialmente Carlos Casalla y a continuación por Reler. Se trataba de un sargento del Regimiento 3 de Caballería, conocido por los indios como Toro Calfu (Toro Azul), que desde las paginas de El Tony, fuera en el fortín Hambre donde estaba destinado o por esa tierra de nadie y de todos que era la frontera interna de la pampa entre indios y cristianos, dicho personaje del género gauchesco o criollista tenía sus aventuras.
“Argón el justiciero”, por su parte apareció en el álbum El Tony Extraordinario del 4 de julio de 1972 con guion de Armando Fernández y dibujos de Sergio Mulko.
Se publicó de manera continua durante más de 200 números hasta el año 1989, funcionando como una escuela de dibujo para los nuevos asistentes del estudio Nippur IV, un espacio de arte gráfico fundado en Argentina para la creación de historietas.
Argón era un general griego a las órdenes de Alejandro Magno, al que acompaña en su conquista del mundo antiguo y en sus viajes hacia Asia. Además de elementos históricos, la trama posee algunos de corte mítico.
Como puede verse, en las más diversas formas, a través de las viñetas, el diálogo y el arte, estas historias dibujadas han logrado transportar a muchos a épocas pasadas, dando una nueva forma al relato histórico.
(*) Abogado y escritor / Especial para Contarte Cultura
Historias Reflejadas
“Deseos”

Deseos
Miro por la ventana y espero. El tiempo se alarga detrás de los vidrios y crece en líneas rectas. Las hojas cambian de forma y bailan en círculos. Afuera, todo gira. Un manto rayado cubre las palabras, igual que adentro. Las paredes grises se prolongan sobre mi piel, también gris, como si los colores no fueran posibles, como un mandato. Me siento encerrado en un reflejo de rayas sin respuestas.
Bostezo. Un deseo de color se escapa de mi boca y se pega en la punta de mis dedos. Lo miro. Me mira. Lo suelto. Y vuela para atravesar la dureza de los vidrios. Vuela para que las rayas desaparezcan. Algo cambia adentro y afuera. Mi piel cambia sobre las paredes grises y deja huellas.
Espero, como un deseo, que la vida se tiña de colores y vuelva a entrar por mi ventana, sin rayas.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes libros: “Espero”, de Perla Suez con ilustraciones de Natalia Colombo; “Gris”, de Silvi Hei; “El pueblo que no quería ser gris”, de Beatriz Doumerc con ilustraciones de Ayax Barnes; y “Dentro de una cebra”, de Micaela Chirif con ilustraciones de Renato Moriconi.
Textos para escuchar
Amigos por el viento – Liliana Bodoc
Julieta Díaz lee el cuento Amigos por el viento, de Liliana Bodoc.
A veces, la vida se comporta como un viento: desordena y arrasa. Algo susurra pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta lo que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las costumbres cotidianas.
Cuando la vida se comporta de ese modo, se nos ensucian los ojo con los que vemos. Es decir, los verdaderos ojos. A nuestro lado, pasan papeles escritos con una letra que creemos reconocer. El cielo se mueve mas rápido que las horas. Y lo peor es que nadie sabe si, alguna vez, regresara la calma.Así ocurrió el día que papá se fue de casa. La vida se nos transformó en viento casi sin dar aviso. Yo recuerdo la puerta que se cerró detrás de su sombra y sus valijas. También puedo recordar la ropa reseca sacudiéndose al sol mientras mamá cerraba las ventanas para que, adentro y adentro, algo quedara en su sitio.
– Le dije a Ricardo que viniera con su hijo. ¿Qué te parece?
– Me parece bien – mentí.Mamá dejó de pulir la bandeja, y me miró:
– No me lo estás deciendo muy convencida…
– Yo no tengo que estar convencida.
– ¿Y eso que significa? – preguntó la mujer que más preguntas me hizo en mi vida.Me vi obligada a levantar los ojos del libro:
– Significa que es tu cumpleaños, y no el mío – respondí.
La gata salió de su canasto, y fue a enredarse entre las piernas de mamá.
Que mamá tuviera novio era casi insoportable. Pero que ese novio tuviera un hijo era una verdadera amenaza. Otra vez, un peligro rondaba mi vida. Otra vez había viento en el horizonte.– Se van a entender bien – dijo mamá -. Juanjo tiene tu edad.
La gata, único ser que entendía mi desolación, saltó sobre mis rodillas. Gracias, gatita buena.
Habían pasado varios años desde aquel viento que se llevó a papá. En casa ya estaban reparados los daños. Los huecos de la biblioteca fueron ocupados con nuevos libros. Y hacía mucho que yo no encontraba gotas de llanto escondidas en los jarrones, disimuladas como estalactitas en el congelador, disfrazadas de pedacitos de cristal. “Se me acaba de romper una copa”, inventaba mamá, que, con tal de ocultarme su tristeza, era capaz de esas y otras asombrozas hechicerías.Ya no había huellas de viento ni de llantos. Y justo cuando empezábamos a reírnos con ganas y a pasear juntas en bicicleta, aparecía un tal Ricardo y todo volvía a peligrar.
Mamá sacó las cocadas del horno. Antes del viento, ella las hacía cada domingo. Después pareció tomarle rencor a la receta, porque se molestaba con la sola mención del asunto. Ahora, el tal Ricardo y su Juanjo habían conseguido que volviera a hacerlas. Algo que yo no pude conseguir.– Me voy a arreglar un poco – dijo mamá mirándose las manos. – Lo único que falta es que lleguen y me encuentren hecha un desastre.
– ¿Qué te vas a poner? – le pregunté en un supremo esfuerzo de amor.
– El vestido azul.Mamá salió de la cocina, la gata regresó a su canasto. Y yo me quedé sola para imaginar lo que me esperaba.
Seguramente, ese horrible Juanjo iba a devorar las cocadas. Y los pedacitos de merengue quedarían pegados en los costados de su boca. También era seguro que iba a dejar sucio el jabón cuando se lavara las manos. Iba a hablar de su perro con tal de desmerecer a mi gata.
Pude verlo por mi casa transitando con los cordones de las zapatillas desatados, tratando de anticipar la manera de quedarse con mi dormitorio. Pero, aún más que ninguna otra cosa, me aterró la certeza de que sería uno de esos chicos que en vez de hablar, hacen ruidos: frenadas de autos, golpes en el estómago, sirenas de bomberos, ametralladoras y explosiones.– ¡Mamá! – grité pegada a la puerta del baño.
– ¿Qué pasa? – me respondió desde la ducha.
– ¿Cómo se llaman esas palabras que parecen ruidos?El agua caía apenas tibia, mamá intentaba comprender mi pregunta, la gata dormía y yo esperaba.
– ¿Palabras que parecen ruidos? – repitió.
– Sí. – Y aclaré -: Plum, Plaf, Ugg…¡Ring!
– Por favor – dijo mamá -, están llamando.
No tuve más remedio que abrir la puerta.
– ¡Hola! – dijeron las rosas que traía Ricardo.
– ¡Hola! – dijo Ricardo asomado detrás de las rosas.Yo mira a su hijo sin piedad. Como lo había imaginado, traía puesta una remera ridícula y un pantalón que le quedaba corto.
Enseguida, apareció mamá. Estaba tan linda como si no se hubiese arreglado. Así le pasaba a ella. Y el azul les quedaba muy bien a sus cejas espesas.– Podrían ir a escuchar música a tu habitación – sugirió la mujer que cumplía años, desesperada por la falta de aire. Y es que yo me lo había tragado todo para matar por asfixia a los invitados.
Cumplí sin quejarme. El horrible chico me siguió en silencio. Me senté en una cama. Él se sentó en la otra. Sin dudas, ya estaría decidiendo que el dormitorio pronto sería de su propiedad. Y yo dormiría en el canasto, junto a la gata.
No puse música porque no tenía nada que festejar. Aquel era un día triste para mí. No me pareció justo, y decidí que también él debía sufrir. Entonces, busqué una espina y la puse entre signos de preguntas:– ¿Cuánto hace que se murió tu mamá?
Juanjo abrió grandes los ojos para disimular algo.
– Cuatro años – contestó.
Pero mi rabia no se conformó con eso:
– ¿Y cómo fue? – volví a preguntar.
Esta vez, entrecerró los ojos.
Yo esperaba oír cualquier respuesta, menos la que llegó desde su voz cortada.– Fue… fue como un viento – dijo.
Agaché la cabeza, y dejé salir el aire que tenía guardado. Juanjo estaba hablando del viento, ¿sería el mismo que pasó por mi vida?
– ¿Es un viento que llega de repente y se mete en todos lados? – pregunté.
– Sí, es ese.
– ¿Y también susurra…?
– Mi viento susurraba – dijo Juanjo -. Pero no entendí lo que decía.
– Yo tampoco entendí. – Los dos vientos se mezclaron en mi cabeza.Pasó un silencio.
– Un viento tan fuerte que movió los edificios – dijo él -. Y éso que los edificios tienen raíces…
Pasó una respiración.
– A mí se me ensuciaron los ojos – dije.
Pasaron dos.
– A mí también.
– ¿Tu papá cerró las ventanas? – pregunté.
– Sí.
– Mi mamá también.
– ¿Por qué lo habrán hecho? – Juanjo parecía asustado.
– Debe de haber sido para que algo quedara en su sitio.A veces, la vida se comporta como el viento: desordena y arrasa. Algo susurra, pero no se le entiende. A su paso todo peligra; hasta aquello que tiene raíces. Los edificios, por ejemplo. O las costumbres cotidianas.
– Si querés vamos a comer cocadas – le dije.
Porque Juanjo y yo teníamos un viento en común. Y quizá ya era tiempo de abrir las ventanas.
(Audio extraído del programa Calibroscopio del Canal Pakapaka)
Literatura
“Ya toqué todas mis melodías”: el británico Julian Barnes anunció su último libro
El escritor británico Julian Barnes, una de las figuras centrales de la literatura contemporánea en lengua inglesa, confirmó que “Departure(s)”, su próxima novela, será el último libro de su carrera. A punto de cumplir 80 años, el autor sostuvo que siente haber agotado su repertorio creativo: “Tengo la sensación de que ya toqué todas mis melodías”, afirmó en una entrevista con The Telegraph.
Barnes explicó que el criterio para dejar de escribir no debería ser la posibilidad de seguir publicando, sino la convicción íntima de haber dicho todo lo que se tenía para decir. “No debería escribir un libro solo porque vaya a ser publicado. Hay que continuar hasta haberlo expresado todo, y yo llegué a ese punto”, señaló. Sin embargo, aclaró que no abandonará por completo la escritura: continuará con el periodismo cultural, reseñas y colaboraciones, una actividad que antecede a su trayectoria como novelista.
“Departure(s)” se presenta como una obra híbrida, a medio camino entre el ensayo, el memoir y la ficción. El libro gira en torno al papel del propio Barnes como intermediario entre dos amigos, Stephen y Jean —cuyas identidades permanecen anonimizadas—, que fueron amantes y luego se separaron. La historia retoma muchos de los temas que atraviesan su obra: la memoria y sus fisuras, el amor y la amistad, el paso del tiempo, el envejecimiento y la muerte.
El anuncio llega en un contexto vital particular. Barnes convive desde hace seis años con un tipo raro de cáncer de sangre, controlado mediante quimioterapia oral diaria. “Por ahora, es un empate”, dijo sobre su enfermedad, que —según explicó— contribuye a un debilitamiento progresivo del cuerpo, aunque ya forma parte de su rutina.
Viudo desde 2008, cuando murió su esposa y agente literaria Pat Kavanagh a causa de un tumor cerebral, el autor reveló recientemente que se volvió a casar en secreto en agosto pasado con Rachel Cugnoni, editora y compañera desde hace ocho años, a quien conoce desde hace casi tres décadas.
Con una carrera de 45 años, Barnes publicó 15 novelas y 10 libros de no ficción. Debutó en 1980 con “Metroland”, pero alcanzó el reconocimiento internacional con “Flaubert’s Parrot” (1984). Tras varias nominaciones, obtuvo el Booker Prize en 2011 por “The Sense of an Ending”. También escribe novela policial bajo el seudónimo Dan Kavanagh.
Lejos del dramatismo, Barnes evaluó su trayectoria con gratitud: “He tenido una vida afortunada. Si a los 30 me hubieran dicho que escribiría tantos libros que a tanta gente le gustaría leer, me habría parecido increíble”. Sobre la muerte, concluyó con sobriedad: ya no la teme como antes, aunque reconoce que el final siempre es una incógnita.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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