Literatura
Actividades literarias en el Palacio López Merino de La Plata
La escritora Sara Isabella Bonfante brindará, este miércoles a las 18, una conferencia sobre Williams Faulkner y su novela “Mientras agonizo. Una novela de peregrinaje”.

El evento tendrá lugar en el Complejo Bibliotecario Municipal Palacio Francisco López Merino, calle 49 N° 835 e/12 y diagonal 74 de La Plata.
A través de la lectura de la obra “emprendemos un camino de peregrinaje junto a los personajes” afirma Bonfante, quien amplía : “Es una obra cruda, cruel y por momentos agria que carga en los lectores toda la fatalidad en la que viven los personajes. Con su lectura recorremos un valle de lágrimas donde descubrimos las miserias del hombre que vive en el campo”.
“En una ciudad inventada del sur de los Estados Unidos se unen la crueldad y la fatalidad de una familia destinada a desaparecer. El premio Nobel en su novela nos presenta el pesimismo y la condena a la sociedad de su tiempo”, concluye la escritora.

Por su parte el jueves, también desde las 18, la escritora Sofía Pagliettini presentará su libro “Como los gatos”, una obra escrita en distintos momentos de la vida de la autora, en los cuales siempre existió un factor común: coincidir, porque coincidir nunca fue poca cosa, donde la coincidencia funciona como hilo conductor de una historia relatada en poemas.
Pagliettini es platense, escribe desde que recuerda en cuadernos, y a partir del 2016 comenzó a compartirlo por redes sociales. En el año 2020 empezó a mostrar sus poemas en su cuenta de Instagram @vos.sos.el.amor en versiones habladas y escritas. Recuerda apasionarse desde chica con la lectura, y hoy intenta acercarse más a ella con sus creaciones.
Literatura
Un siglo de música argentina en “Hoy desperté cantando esta canción”, de Diego Fischerman
Desde los tangos de Carlos Gardel hasta las composiciones de Charly García, pasando por Atahualpa Yupanqui, Luis Alberto Spinetta, Manal, Ramona Galarza, Aníbal Troilo y Fito Páez, el periodista y crítico musical Diego Fischerman propone un recorrido por más de un siglo de música popular argentina en “Hoy desperté cantando esta canción”, un ensayo que utiliza las canciones como puerta de entrada a la historia cultural del país.
Con un formato que combina la profundidad del ensayo con la lógica de una playlist, el libro reconstruye las conexiones, influencias y linajes que unen a compositores, intérpretes, géneros y épocas. Cada capítulo toma una canción como punto de partida para desplegar una red de relaciones que trasciende lo estrictamente musical y se interna en los procesos sociales, políticos y culturales que moldearon la identidad argentina.
A lo largo de sus páginas aparecen la Buenos Aires del arrabal y de los grandes teatros, el auge de la industria discográfica, el folklore, el tango, el jazz y el rock nacional, junto con acontecimientos como la Semana Trágica, la Década Infame, la irrupción del llamado “malón folklórico”, la dictadura de Juan Carlos Onganía, la Guerra de Malvinas y el regreso de la democracia.
El autor también pone en diálogo a figuras fundamentales de la música argentina, entre ellas Enrique Santos Discépolo, María Elena Walsh, Eduardo Falú, Gustavo “Cuchi” Leguizamón, Moris, el Indio Solari y los hermanos Expósito, para mostrar cómo sus obras dialogan entre sí y con la historia del país.
Con un enfoque riguroso y, al mismo tiempo, accesible, Fischerman invita a escuchar las canciones desde una nueva perspectiva, revelando historias, influencias y significados que permanecen ocultos detrás de melodías ampliamente conocidas.
Nacido en Buenos Aires en 1955, Diego Fischerman es uno de los principales especialistas argentinos en música popular. Autor de títulos como “Efecto Beethoven”, “Después de la música” y “El sonido de los sueños”, se desempeña como periodista, crítico musical y docente. Además, conduce programas en Radio Nacional Clásica, La 2×4 y Radio UBA, y fue distinguido con dos Premios Konex —entre ellos el Konex de Platino— y con la Orden de Caballero de las Artes y las Letras otorgada por el Ministerio de Cultura de Francia.
Textos para escuchar
El árbol de lilas – María Teresa Andruetto
María Teresa Andruetto lee su texto El árbol de lilas
UNO
Él se sentó a esperar bajo la sombra de un árbol florecido de lilas.
Pasó un señor rico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, joven, sentado bajo este árbol, en lugar de trabajar y hacer dinero?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó una mujer hermosa y le preguntó:
-¿Qué hace usted, hombre, sentado bajo este árbol, en lugar de conquistarme?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó un chico y le preguntó:
-¿Qué hace usted, señor, sentado bajo este árbol, en vez de jugar?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
Pasó la madre y le preguntó:
-¿Qué haces, hijo mío, sentado bajo este árbol, en vez de ser feliz?
Y el hombre le contestó:
-Espero.
DOS
Ella salió de su casa dispuesta a buscar.
Cruzó la calle.
Atravesó la plaza.
Y pasó junto al árbol florecido de lilas.
Miró rápidamente al hombre.
Al árbol.
Pero no se detuvo.
Había salido a buscar.
Y tenía prisa.
Él, con una sonrisa, la vio pasar.
Alejarse.
Hacerse un punto pequeño.
Desaparecer.
Y se quedó mirando el suelo nevado de lilas.
Ella fue por el mundo a buscar.
Por el mundo entero.
En el Este había un hombre con las manos de seda.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Lo siento. Pero no. –dijo el hombre con las manos de seda.
Y se marchó.
En el Sur había un hombre con los ojos de agua.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No lo creo. Me voy –dijo el hombre con los ojos de agua.
Y se marchó.
En el Oeste había un hombre con los pies de alas.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-Te esperaba hace tiempo. Ahora no –dijo el hombre con los pies de alas.
Y se marchó.
En el Norte había un hombre con la voz quebrada.
Ella preguntó:
-¿Sos el que busco?
-No. No soy yo –dijo el hombre con la voz quebrada.
Y se marchó.
TRES
Ella siguió por el mundo buscando.
Por el mundo entero.
Una tarde, subiendo una cuesta, encontró a una gitana.
La gitana la miró y le dijo:
-El que buscas te espera en el banco de una plaza.
Ella recordó al hombre con los ojos de agua.
Al hombre que tenía las manos de seda.
Al de los pies de alas.
Y al que tenía la voz quebrada.
Y después se acordó de una plaza.
Y de un árbol con las flores lilas.
Y de aquel hombre que, sentado a su sombra, la había visto pasar con una sonrisa.
Dio media vuelta y empezó a caminar sobre sus pasos.
Bajó la cuesta.
Y atravesó el mundo.
El mundo entero.
Llegó a su pueblo.
Cruzó la plaza.
Caminó hasta el árbol florecido de lilas.
Y le preguntó al hombre que estaba sentado a su sombra:
-¿Qué hacés aquí, sentado bajo este árbol?
El hombre que estaba sentado en el banco de la plaza le dijo, con la voz quebrada:
-Te espero.
Después levantó la cabeza.
Y ella vio que tenía los ojos de agua.
Le acarició la cara.
Y ella supo que tenía las manos de seda.
La invitó a volar con él.
Y ella supo que tenía también los pies de alas.
Historias Reflejadas
“La humanidad de los perros”

La humanidad de los perros
No era fácil ser perro. Detrás de cada oreja anidaba una historia, de esas que saltaban de boca en boca, se detenían en una esquina y en un simple ¡guau, guau! se instalaban entre los pelos para pegotearse en las colas. Después, un poco más tarde, eran ladradas entre las patas de otros para formar una jauría de emociones que no cualquiera podía comprender.
Ellos eran, sin dudas, un espejo peludo en el que pocos querían mirarse. Los perros tenían de humanos lo que muchos humanos no lograban tener.
En sus cuerpos diminutos, aunque a veces no tanto, habitaba un alma gigante que se extendía por delante de sus hocicos y por detrás de sus colas, tan solo para abrazar a aquellos que lo necesitaban.
Había que saber mirar con ojos de perro para olfatear la vida, para guardar los sentimientos que se enredaban en sus pelos, para perderse en las emociones de esos otros seres de patas largas que los rodeaban por todas partes.
Ser perro era una invitación a mover la cola ante los dolores ajenos para repararlos; era caminar en silencio para acompañar a las tristezas, que se adherían al suelo como sombras rugosas; era ladrar los instantes justos y sentarse al costado del miedo para ahuyentarlo.
No era fácil ser perro, pero a lo mejor tampoco era fácil ser humano. Y los perros lo sabían mejor que nosotros.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Vida de perro”, de Beatriz Doumerc con ilustraciones de Petra Steinmeyer; “Toto, Paco y los demás”, de Raquel Barthe con ilustraciones de Andrea Bianco, del libro “Una semana de cuentos, 3”; “Los tíos del quinto infierno”, de Alejandra Erbiti con ilustraciones de Laura Michell; y “Cuidado con el perro”, de Liliana Cinetto con ilustraciones de Marcela Calderón.
Debes iniciar sesión para publicar un comentario. Acceso