Literatura
Cortázar, a treinta y cinco años de su muerte
Por Andrea Viveca Sanz
El 12 de febrero de 1984 moría en París el escritor Julio Cortázar. Desde entonces, entre el cielo y la tierra vuelan en silencio las letras que quedaron suspendidas en el vacío que dejó su ausencia. Y, sin embargo, su voz no se ha callado nunca, porque es parte del gran juego de la vida, una Rayuela en la que hay que animarse a saltar para disfrutar del encuentro, un laberinto del que es posible salir, un arma secreta con la que se derriban los muros de la realidad para invitarnos a caminar por universos fantásticos, en los que se asoman “las bestias” que nos habitan y cuestionan nuestra existencia.
Cada una de sus palabras descubre a la persona, mimetizada con sus personajes, delineada con sutileza entre las historias narradas.
Leer a Cortázar es sumergirse en sus mundos imaginados y regresar convertidos en Cronopios, a pesar de los Famas. Aún es posible abrazar los recuerdos…

CONSERVACION DE LOS RECUERDOS ( Historias de Cronopios y de Famas)
“… Los famas para conservar sus recuerdos proceden a embalsamarlos en la siguiente forma: Luego de fijado el recuerdo con pelos y señales, lo envuelven de pies a cabeza en una sábana negra y lo colocan parado contra la pared de la sala, con un cartelito que dice: “Excursión a Quilmes”, o: “Frank Sinatra”. Los cronopios, en cambio, esos seres desordenados y tibios, dejan los recuerdos sueltos por la casa, entre alegres gritos, y ellos andan por el medio y cuando pasa corriendo uno, lo acarician con suavidad y le dicen: “No vayas a lastimarte”, y también: “Cuidado con los escalones”. Es por eso que las casas de los famas son ordenadas y silenciosas, mientras en las de los cronopios hay gran bulla y puertas que golpean. Los vecinos se quejan siempre de los cronopios, y los famas mueven la cabeza comprensivamente y van a ver si las etiquetas están todas en su sitio…”
Literatura
Anuncian el lanzamiento de las charlas virtuales del ciclo “Libros Activos”

Organizado por la Fundación La Balandra y FALPA, con la colaboración de la Fundación El Libro, el próximo 24 de agosto a las 15 comienza el ciclo Libros Activos, una iniciativa que busca fortalecer el vínculo entre autores, librerías y lectores de toda la Argentina.
En su presentación, el ciclo contará con la participación especial de Gabriel Rolón, bajo la consigna “Gabriel Rolón en mi librería”, en el marco de la celebración del Día del Lector.
Las charlas del ciclo serán virtuales, se transmitirán en el canal de Youtube de “Libros Activos”
y se replicarán en las librerías que estén adheridas a la propuesta.
Puntos destacados del primer encuentro
- Invitado: Gabriel Rolón conversará sobre su proceso creativo, el oficio de escribir y el rol de las librerías como espacios culturales clave.
- Modera: Ignacio Iraola.
- Formato: Transmisión virtual en vivo a través del canal de YouTube de Libros Activos, con la adhesión de más de 100 librerías independientes de todo el país.
(Fuente: Prensa Feria del Libro)
Textos para escuchar
El Atajo – Adolfo Bioy Casares
El atajo de Adolfo Bioy Casares, leído por Osvaldo Bazán
Historias Reflejadas
“Un escritor y su obra”

Un escritor y su obra
Me asomo por encima de una palabra viva, la bordeo para atravesarla mientras floto en un vacío oscuro.
Desde esa oscuridad purulenta emergen como larvas mis partes negadas, el murmullo me conduce al principio para anular mis sentidos.
Avanzo entre los círculos y los triángulos que forman las letras que me someten. Me detengo en sus curvas para aquietarme en un acento sombrío caído en los renglones de mi existencia.
Detrás de mí, un personaje, aún sin nombre, se refleja en mis pupilas y me invita a continuar hacia la profundidad de un espejo en el que no quiero verme.
Me doy cuenta de que, a pesar mío, sus formas son familiares. Hay en él fragmentos que me pertenecen. Los miro y los niego, pero aun así ellos se rebelan y un sinfín de imágenes superpuestas me muestran una crueldad que me paraliza.
Una voz susurra en mi oído otras palabras, ubicadas sobre el suelo de un bosque fértil. Justamente allí se reproducen para fecundar las ideas que atrapan mis sentidos y que luego se dispersan como animales salvajes, indomables.
Una historia paralela se escapa de mis manos y la veo migrar hacia la nada, que la absorbe para completarla.
Por encima de mi cabeza, un vocablo nuevo me rodea y cierra mis labios. Muero sin quererlo para dar vida a otros, arraigados en mi centro, destinados a sostener la trama que justifique su existencia, para confluir en el vértice de mi creación.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Un soplo de vida” de Clarice Lispector; “La editora”, de Franco Vaccarini, “La densidad de las palabras”, cuento de Luisa Valenzuela del libro “Cuentos de escritoras argentinas”; y “Principio”, de Gustavo Muñoz.
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