
Literatura
Destacan libros de autores argentinos, entre los más importantes del Siglo XXI
Un conjunto de libros de Adolfo Bioy Casares, Juan José Saer, María Gainza, Ricardo Piglia, Samanta Schweblin, Cesar Aira y Rafael Spregelburd fueron elegidos entre los títulos más relevantes de las dos primeras décadas del siglo XXI, según un jurado de 84 especialistas que consultó el suplemento cultural del diario El País.
El volumen “Borges” (2006), donde Adolfo Bioy Casares presenta una suerte de biografía del autor de “El Aleph” con material de los cuadernos en los que registró las conversaciones diarias, ocupó el octavo puesto de la selección, encabezada en primer lugar por “2666” de Roberto Bolaño.
Los primeros diez títulos elegidos por el jurado que integraron críticos, especialistas y escritores -entre ellos, el ex responsable de la Biblioteca Nacional Alberto Manguel- lo completaron “Austerlitz” de W. G. Sebald; “‘La belleza del marido” de Anne Carson; “La Fiesta del Chivo” de Mario Vargas Llosa; “Expiación” de Ian McEwan; “Limónov” de Emmanuel Carrère y “‘Tu rostro mañana” de Javier Marías.
Mientras que el puesto nueve y diez, que continúan el ranking tras la elección de “Borges” de Bioy Casares, fueron para “Verano” del sudafricano y Premio Nobel de Literatura, J. M. Coetzee; y “El año del pensamiento mágico” de la escritora y ensayista estadounidense Joan Didion.
El santafesino Juan José Saer quedó en vigésimo segundo lugar por “La grande”, mientras que la escritora María Gainza -este año galardonada con el Sor Juana Inés de la Cruz por “La luz negra”- entró a la lista por su primer libro, “El nervio óptico”, que quedó en el trigésimo primer puesto, seguido en el número 32 por “Los diarios de Emilio Renzi” de Ricardo Piglia.
En el puesto 44 se encuentra Juana Bignozzi, con su libro Las poetas visitan a Andrea del Sarto.
En el ranking que concentra los 100 libros de las últimas dos décadas, el lugar 46 fue para “Distancia de rescate” de Samanta Schweblin, mientras que sin especificar se dio a conocer que quedaron seleccionados entre el 50 y el 100, “Diccionario de autores latinoamericanos” de César Aira y “La estupidez” de Rafael Spregelburd.
Convocado por el suplemento cultural Babelia del diario español El País para “elaborar la lista de los mejores libros” -según informa en su página web-, el jurado estuvo integrado por 43 varones y 41 mujeres de distintas edades y cada uno eligió diez títulos que, posteriormente, fueron puntuados del uno al diez.

Literatura
Se celebra en la Argentina el Día del Lector

Cada 24 de agosto, Argentina conmemora el Día del Lector para recordar el nacimiento de Jorge Luis Borges. Esta fecha se convierte en una ocasión para pensar en la relación que existe entre la lectura, la creatividad y el desarrollo tecnológico. Borges, con su mundo de laberintos, espejos y bibliotecas sin fin, logró prever discusiones que hoy en día se presentan en el ámbito digital y en la inteligencia artificial.
Su obra, que parecía dialogar con lo eterno, se vuelve sorprendentemente actual en un tiempo donde el conocimiento circula a velocidades inéditas y donde las nuevas generaciones tienen acceso a una biblioteca universal que él mismo soñó en sus relatos.
La celebración de esta fecha en Argentina no solo consiste en honrar al autor, sino que también se amplía en iniciativas culturales que intentan conectar a los jóvenes con la lectura. Bibliotecas, centros culturales y organizaciones realizan eventos, talleres y premiaciones que fomentan el amor por los libros, al mismo tiempo que ofrecen nuevas maneras de vivir la literatura.
En ciertos lugares, las obras de Borges se fusionan con música, danza y creaciones hechas con inteligencia artificial, evidenciando que la tradición y la novedad no son enfoques contradictorios, sino que se complementan entre sí.
Internet y la inteligencia artificial, en lugar de suplantar la lectura, pueden servir como herramientas para que los jóvenes exploren nuevas maneras de crear e imaginar.
Reflexionar sobre Borges hoy en día es considerar un vínculo entre el pasado y el futuro. Sus historias nos sugieren que la creatividad es la auténtica fuerza que transforma, y que el verdadero conocimiento no se limita a acumular información, sino que se enriquece al interpretarla y darle significado. Para las nuevas generaciones, el reto es adaptarse a la rapidez de la tecnología sin sacrificar la profundidad que ofrece la lectura, reconociendo que estos dos aspectos pueden coexistir y complementarse mutuamente.
El Día del Lector, entonces, no es solo un homenaje a Borges, sino una invitación a mirar hacia adelante, ya que, en tiempos de cambios vertiginosos, recordar su legado es recordar que el verdadero poder está en la capacidad de imaginar y dialogar: la lectura y la tecnología, juntas, pueden abrir caminos hacia un futuro más humano, más creativo y más libre.
El saber no es un objetivo por sí solo, sino un recurso para ampliar la conciencia y edificar un mundo donde la creatividad continúe siendo el impulso de la historia.
Textos para escuchar
El origen de la risa – Andrea Viveca Sanz

Andrea Viveca Sanz lee su texto El origen de la risa
Una tarde de lluvia, de marea alta, de peces lejanos, de espuma furiosa y vientos helados la luna fue testigo de un acontecimiento especial. Ella guardó entre sus cráteres el secreto que mucho tiempo después revelaría.
Un pez pequeño, de color amarillo intenso, logró ingresar al mundo de una ostra y ambos disfrutaron de ese encuentro casual. Tan contenta estaba la ostra que sus valvas se abrieron deseosas de emitir palabras. Lo que no fueron palabras fueron gestos y entre esos gestos se gestó la risa que con los días fue tomando forma de perla, brillante y nacarada.
Desde entonces, acunada por las aguas y escondida entre las rocas, la risa habita en un grupo de ostras perlíferas.
Fue así que se convirtió en la gran sanadora de los mares. Las ostras abrían sus bocas para mostrar su presencia. Había que estar atentos para verla y tomarla.
Cierto día, la risa quiso salir del agua. Un hombre, primitivo y sereno, la tomó prestada y la guardó en su boca. Desde ese momento anda escondida en los dientes humanos buscando aflorar.
Cuando los labios se abren para dejarla salir ocurre el milagro. Otras bocas imitan el gesto y todas dejan salir a la risa que todo lo cura, que todo lo perdona, que es sabia, fresca y eterna.
La risa se esconde en nuestras almas, se duerme en nuestras bocas, se hermana con las palabras y los gestos y, si nosotros la dejamos, fluye como una luz que todo lo ilumina.
Historias Reflejadas
“Memoria”


Memoria
Poso mis manos en el hueco, en ese espacio vacío donde anida el silencio. Escucho, percibo el latido de las palabras que ahora pronuncio, las dejo ascender por los bordes de mis dedos. Atraviesan mi piel, que las absorbe lentamente, como si aún estuvieran vivas y necesitaran contar lo que el hueco calla.
Escribo con el pulso de mi sangre, recupero el lenguaje olvidado, el instante quieto en la trama. Recupero las palabras que me pertenecen. Huelo cada letra, me pierdo en la música que sostienen y vibro con ellas en el espacio vacío, en los restos, los huesos sobre los huesos donde habita el silencio.
Escucho y escribo, como si los hilos de la memoria se entrelazaran para sostener el latido de las palabras.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes libros que rescatan la memoria de nuestra historia: “El azul de las abejas”, de Laura Alcoba; “El fin de la historia”, de Liliana Heker; “Aparecida”, de Marta Dillon; y “Todos éramos hijos”, de María Rosa Lojo.






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