Diana Arias: “Sueño con que los lectores hallen inspiración para rescatar sus propias historias”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Los fragmentos de la historia flotan en el océano. Son voces que llegan desde lejos, palabras olvidadas en las costas de la memoria, viajeras del tiempo.

Las olas mecen los recuerdos, son espuma sobre las raíces, imágenes olvidadas que llegan al futuro como recortes de una identidad fragmentada.

Diana Arias, Licenciada en Comunicación Institucional y Neuripsicoeducadora, sintió la necesidad de indagar acerca de nuestras raíces y su deseo de perpetuarlas la llevó a sumergirse en las historias que forman parte de su primer libro “Amores inmigrantes”, que pronto estará iniciando su propio viaje.

ContArte Cultura charló con la escritora de manera virtual para acompañarla en su recorrido por este mar de palabras.

—Para comenzar esta charla te invitamos a subirte a un barco imaginario. Atrás, el pasado se aquieta en la sombra de una costa. Delante, en la sombra de otra margen se abre el futuro. ¿Qué cosas personales sentís que quedaron al otro lado del océano a partir de tu libro “Amores inmigrantes” y cuáles se manifestaron como una novedad en tu vida y viajan con vos en este mar de letras?
Amores inmigrantes me transformó en una viajera del tiempo. Atrás quedaron las preguntas y las dudas. Cargué en mi equipaje las respuestas y partí a esta tierra de oportunidades, a este “mar de letras”, como decís. Fue un viaje increible, teñido de emociones y descubrimientos. En palabras de Mark Twain “aproveché los vientos alisios en mis velas. Y exploré. Soñé. Decubrí”. Escribir estas siete historias fue desafiante. Fue un torbellino de emociones a flor de piel en cada relato. Al otro lado del océano quedaron también mis temores, saber si lograría transmitir la esencia de Nellie, de Elena o Enriqueta. Mientras exploraba los caminos de los personajes de mi libro, sentí que viajaba con ellos hacia Argentina. Que sus maletas eran las mías, que materializaba con palabras sus sueños y dolores.

—Si pudieras elegir un punto de partida, un puerto donde nació tu deseo de contar estas historias, ¿cuál sería y por qué?
—Siempre, pero siempre, me gustaron las historias de amor. En especial las historias de amor de la inmigración. Yo crecí preguntándoles a mis abuelos cómo habían llegado a Argentina y en qué momento se habían encontrado para compartir la vida juntos. Ese fue mi punto de partida, sentí la urgencia de escribir. A partir de allí, otras personas –Germán Larsen y Ema Pérez– me hablaron de sus bisabuelos y me convencí de escribir sus historias increibles. Mágicamente, se iba conformando mi libro.

—¿Qué hilos temáticos entrelazan a los personajes que forman parte de “Amores inmigrantes”?
—La esperanza. El amor. El coraje. Siento que Amores inmigrantes nos invita a pensarnos herederos de esos hombres y mujeres que hicieron grande a nuestra patria. Con la esperanza de un futuro mejor llegaron a los confines del mundo; con la fuerza del amor que mueve montañas y el coraje, esa cualidad humana que nace de las entrañas y supera cualquier obstáculo.

—¿Cómo llevaste adelante el proceso de investigación que te permitió reflejar los escenarios y las voces pinceladas en cada historia?
—Cada historia significó una familia, un grupo nuevo de gente en mi vida. De una manera íntima y emocional. Tuvimos entrevistas presenciales y otras por videollamadas, viajes en Argentina a buscar testimonios y registros. Realicé mucha investigación a través de libros e internet y me contacté con organismos que me brindaron información del contexto histórico. En mi teléfono tengo grupos de Whatsapp con las familias de Amores inmigrantes y cada nueva fotografía, carta o dato, fue un disfrute, una celebración. Por ejemplo, cuando Lisbet Larsen, desde Mar del Plata, me tradujo la carta de Nellie a su exesposo. Era un domingo lluvioso y descubrimos la fragilidad de Nellie en sus palabras.

—¿Qué rasgos de tus inmigrantes pudiste descubrir en vos mientras escribiste las páginas de tu libro?
—El lugar de las mujeres en mi libro es contundente. Muchas veces la historia de inmigrantes, especialmente a principios del siglo XX, resaltó la figura del hombre que llegaba a estas tierras en busca de trabajo y la esposa o novia se quedaba en su país de origen aguardando un pasaje de barco que los uniera. Sin embargo, Amores inmigrantes cuenta la historia de Nellie que dejó un esposo violento en Dinamarca para venir sola con su pequeña hija a la Patagonia en 1917; o Elena, que traficaba telas en la frontera italiana con Croacia para lograr el sustento para su familia, durante la Primera Guerra Mundial. También Enriqueta, que rechazó un matrimonio convenido por sus padres, por no ceder en sus convicciones. Mujeres, ciudadanas del mundo, que a pesar de la adversidad se realizaron en sus sueños más personales. Este aspecto es el que me identifica, sin dudas.

—Y hablando de los protagonistas, ¿cómo trabajaste para darles vida, tanto desde lo físico como desde lo psicológico?
—Fue un proceso. Las cartas me dieron mucha certeza, conocer las palabras y frases que usaban, la letra, fue una conexión íntima que me permitió acercarme. Luego, saber sobre sus intereses y descubrir anécdotas que pincelaban sus personalidades. Por supuesto, mis lecturas y profundización sobre el contexto histórico, sobre las culturas de los países, me dieron el marco principal. Cada vez que escribí una de las historias me sentí en la piel de los personajes. Por momentos fue divertido, excitante. Otras veces movilizador, como el instante en que Shizuko le dice a su esposo que la hija de ambos había muerto. A pesar de saber que eso iba a ocurrir lloré, porque el momento de escribirlo tiene una dimensión de eternidad que es muy fuerte. A veces, me enojé con alguno de mis personajes (risas). Por ejemplo, cuando Alfredo Arias le dejó la carta de amor a Enriqueta y ella la rompió, creyendo que era de Abelardo Ayerbe. ¡Si Alfredo en lugar de Abelardo Ayerbe hubiese escrito su nombre completo en el sobre, la historia sería otra!

—¿Qué palabra o palabras elegirías para sintetizar el espíritu de esta obra?
—El nombre del libro: Amores inmigrantes

—¿Estás trabajando en nuevos proyectos literarios?
—Estoy disfrutando enormemente el proceso de Amores inmigrantes. Me estoy ocupando de comunicarlo y contagiar toda la magia que encierra el libro. Pero a través de mis redes, estoy invitando a descendientes de inmigrantes a que me cuenten las historias de sus antepasados. Quiero ser la escritora de todas las historias de amor posibles, esas protagonizadas por seres comunes que vivieron experiencias extraordinarias. Amores inmigrantes es un humilde legado para mi país.

—Para terminar, volvamos a la imagen del barco de la primera pregunta. Ahora es tu libro el que navega, ¿cuál es tu deseo con respecto a este primer viaje que harán tus inmigrantes a bordo de las páginas que los contienen?
—Sueño con una bisnieta –Lucía De Benedetto, por ejemplo- que llegue a la clase de Ciencias Sociales y muestre orgullosa el libro que cuenta la historia de Eleonora y Vladimiro, sus bisabuelos. Sueño con que los lectores amen como yo a estos seres entrañables y hallen inspiración para rescatar sus propias historias. Sueño con escribirlas.

—¿Cómo podrán llegar los lectores a “Amores inmigrantes”?
—El libro estará en las librerías a mitad de diciembre. Mientras, pueden conocer el universo de Amores inmigrantes a través de mis redes sociales: @_diana.arias en Instagram, Diana Arias en Facebook y en mi página web www.diana-arias.com

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