Literatura
“Diez lugares contados” o la provincia vista por sus escritores
El libro “Diez lugares contados” reúne cuentos sobre mitología, leyendas, historias y anécdotas de Azul, el Delta del Tigre, Mar del Sud, Sierra de la Ventana, Baradero, Bahía Blanca, Mar de Ajó, La Plata, General Villegas y Villa Gesell escritas por autores nacidos en esas ciudades o convocados a viajar especialmente para narrar la actualidad o sus recuerdos en esos sitios.
El gobierno bonaerense convocó a escritores como Marcos Almada, Gabriela Cabezón Cámara, Florencia Canale, Federico Jeanmarie, Patricio Eleisegui, Guillermo Martínez, Sergio Olguín, Leonardo Oyola, Bibiana Ricciardi y Alejandra Zina a escribir un relato ficcional a partir de la elección de un lugar de la provincia de Buenos Aires.
Esos relatos quedaron reunidos en un libro editado por el Grupo Planeta que se presentó este jueves en la porteña librería El Ateneo Grand Splendid, y en la que estuvieron presentes algunos de los autores y los ministros de Cultura bonaerense, Alejandro Gómez, y nacional, Pablo Avelluto.
Bibiana Ricciardi, autora de “General Villegas” y compiladora de la publicación, aseguró que “fue un desafío pensar en narrar un territorio gigante como es la provincia de Buenos Aires, entonces propusimos que cada escritor elija un lugar para intentar contar un territorio inenarrable”.
Tanto Ricciardi como Gómez destacaron que en paralelo a la escritura de los relatos se realizó un documental con 10 cortos de cinco minutos sobre los textos, que incluyen imágenes del viaje que realizaron los escritores, bajo la dirección de Andrés Irigoyen, y que se podrá ver de manera gratuita desde mañana en http://www.cine.ar/play.
Por su parte Avelluto resaltó los nombres de los autores que participaron de la antología y que “el trabajo incluya producción escrita y audiovisual”, ya que indicó que “hoy en día los géneros pierden los bordes y los límites”, al felicitar a los responsables de la publicación que “se presenta justamente en una fecha tan especial como es el Día del lector”.
Durante la presentación, Marcos Almada, que escribió “Azul”, indicó que el cuento se basaba en una historia que le había contado su madre; Florencia Canale contó que si bien es de Mar del Plata, su relato transcurre en el viejo hotel Mar del Sud del balneario ubicado al sur de Miramar; y Federico Jeanmaire sostuvo que escribir esta historia le dio “la posibilidad de volver otra vez a su pueblo y retomar una historia que había escuchado de parte de mi abuela y mi tío”.
Patricio Eleisegui, autor de “Sierra de la Ventana”, aseguró que eligió ese lugar de la Provincia porque se trata del lugar en el que se crió, y a su vez recoge una historia de la Segunda Guerra Mundial, ya que se trata de los alemanes que escaparon del hundimiento del Graf Spee en el Río de la Plata y se refugiaron en un viejo hotel de montaña.
A su turno, Guillermo Martínez relató que su cuento es sobre Bahía Blanca, la ciudad en la que nació y en la que creció, y en la que retomó la leyenda de Ceferino Namuncurá, por lo que fue al lugar en el que estaban sus restos: Fortín Mercedes.
En ese marco, Martínez destacó que quiso trabajar en su cuento “el cruce entre la religión popular y la ciencia”, aseguró que no imaginó que “en estos días el mundo mapuche iba a tener tanta actualidad” y remarcó: “Por el bien de la democracia argentina esperemos que aparezca con vida Santiago Maldonado”.
Por último, Alejandra Zina remarcó que optó por Villa Gesell porque fue el lugar en el que pasó los veranos de su infancia y adolescencia para contar una historia de pioneros.
“Diez lugares contados” se distribuirá de manera gratuita en las bibliotecas populares de la provincia de Buenos Aires y a su vez se venderá en todas las librerías bonaerenses.
Literatura
Cierra sus puertas al público la casa de García Márquez en México
La Casa de la Literatura, situada en el barrio Jardines del Pedregal, en Ciudad de México, donde el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años, cerró sus puertas al público por falta de recursos.
Así lo dio a conocer Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto, quien explicó que, aunque la familia proyectaba convertir en un museo en un futuro, el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, equivalentes a unos 73.000 pesos colombianos— no ha sido suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento del lugar, reportó el diario colombiano El Espectador.
En esa vivienda, ubicada en la calle Fuego 144, el escritor vivió junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta su muerte en 2014. Según señala la página oficial del gobierno de Ciudad de México, con la venta de objetos personales y memorabilia, en 2021 la casa fue transformada en centro literario en octubre de 2021.
Desde que nació el proyecto, uno de sus objetivos ha sido conservar intacto el último hogar del Nobel colombiano.
“La idea que ha unido a sus herederos es conservar esta última casa de García Márquez y de Mercedes tal y como la vivieron, dándole un nuevo giro para que la gente pueda visitarla, recorrerla y hacerse una idea del lugar donde todo eso sucedía”, se señala en la página oficial de la Casa de Literatura.
Mientras estuvo abierta, los visitantes pudieron conocer los muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos personales del escritor, así como el estudio ubicado al fondo del jardín. Allí se conservaba la mesa en la que García Márquez escribió obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Vivir para contarla”.
La casa fue también el lugar donde Gabo recibió, en 1982, la noticia de que había obtenido el Premio Nobel de Literatura.
La relación del autor con México fue estrecha. En su capital también escribió “Cien años de soledad” entre 1965 y 1967, cuando vivía en otra casa situada a unos quince minutos de la que fue su última residencia. La novela fue publicada en 1967 por la editorial argentina Sudamericana.
“No es, pues, una segunda patria, sino otra patria distinta que se me ha dado sin condiciones, y sin disputarle a la mía propia el amor y la fidelidad que le profeso, y la nostalgia con que me lo reclama sin tregua”, dijo el escritor durante un discurso del 22 de octubre de 1982 en México, al recibir la Orden del Águila Azteca.
Textos para escuchar
Arañas – Eduardo Galeano
Eduardo Galeano lee su texto Arañas
Pasito a paso, hilo tras hilo, el araño se acerca a la araña. Le ofrece música, convirtiendo la telaraña en arpa, y danza para ella, mientras poquito a poco va acariciando, hasta el desmayo, su cuerpo de terciopelo.
Entonces, antes de abrazarla con sus ocho brazos, el araño envuelve a la araña en la telaraña y la ata bien atada. Si no la ata, ella lo devora después del amor.
Al araño no le gusta nada esta costumbre de la araña, de modo que ama y huye antes de que la prisionera se despierte y exija el servicio completo de cama y comida.
¿Quién entiende al araño? Ha podido amar sin morir, se ha dado maña para cumplir esa hazaña, y ahora que está a salvo de su saña, extraña a la araña.
Historias Reflejadas
“Voces rescatadas”

Voces rescatadas
Somos un punto en la trama del universo. Un punto atrapado en las líneas del tiempo, enredado en sus hebras, simultáneas y eternas. El pasado se ovilla en el presente y arrastra a un futuro incierto, en el que llevaremos la esencia de lo que hemos sido.
El viento empuja verdades que ayudan a comprender los males que nos habitan. Una y otra vez, se atreve a conducirnos en el tren de la existencia.
Pasos callados, voces silenciadas, el llanto que expande las penas guardadas en la memoria, los cuerpos que, mutilados de recuerdos, viajan hacia otros mundos, más sutiles, en los que sobrevuelan los aromas que nos pertenecen, en los que es posible encontrase para regresar con las palabras olvidadas en la boca. Son esas palabras las que nos ayudan a salir de los repliegues, a deshacernos de las capas que nos protegieron de los fantasmas.
El eco repite una letanía interminable, la historia se repite, los hilos se cruzan y en la gran madeja del tiempo brilla el verbo capaz de liberar el silencio.
Somos un punto en la trama del universo y nuestra voz es capaz de desandar la historia para rescatar el recuerdo.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Tejo, juego de historias”, de Conrado Bocco; “Capsicum”, de Tavie Mariani; “Aroma de manzanillas”, de Susana Vaquero; y “Kamchatka”, de Marcelo Figueras.

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