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Literatura

“Disparos en la Biblioteca”, una colección que rinde homenaje a la novela policial

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Al cumplirse 70 años de la publicación del libro de relatos “Variaciones en rojo” de Rodolfo Walsh y del clásico del género negro estadounidense “El largo adiós” de Raymond Chandler, la Biblioteca Nacional presentará el miércoles, la colección “Disparos en la Biblioteca”, en homenaje a la tradición de la literatura policial argentina.

En el encuentro se abordarán las novelas “Con la Guadaña al hombro” de Abel Mateo y “El crimen de la noche de bodas” de Jacinto Amenábar, que serán abordadas por el director de la Biblioteca, Juan Sasturain, Juan José Delaney, Sylvia Saítta y Nicolás Ferraro.

Las raíces de la literatura policial argentina “se remontan a 1877 con la publicación de la novela “La huella del crimen” de Raúl Waleis, seudónimo del escritor y jurista argentino Luis V. Varela. Desde entonces, nuestro acervo cultural se vio enriquecido con numerosos textos que exploran los meandros del crimen y el enigma detectivesco. Sin embargo, muchas de estas obras han permanecido en la sombra, relegadas en manos de coleccionistas y especialistas”, señala la institución.

“Disparos en la Biblioteca” surgió con la finalidad de “rescatar estas joyas literarias, algunas de las cuales nunca estuvieron al alcance del lector, debido a su escasa difusión o a la distancia temporal desde sus primeras ediciones. Son obras que, gracias a su originalidad, calidad y, en ocasiones, singularidad, merecen ser apreciadas por nuevas generaciones de lectores”, agregaron.

La obra “Con la Guadaña al hombro” se sumerge en una intrigante trama, teñida de oscuridad y suspenso, con prólogo de Juan José Delaney, y “El crimen de la noche de bodas” es una narración que mantendrá al lector en vilo mientras desentraña un misterio de proporciones extraordinarias, con prólogo de Sylvia Saítta.

En el preámbulo de la primera de las obras, Delaney contextualiza: “En 1940, el por entonces desconocido escritor Abel Mateo y Fernández autofinanció la edición de su primera novela, Con la guadaña al hombro. La obra dio inicio a uno de los estilos más excéntricos y originales de los que tiene memoria nuestra literatura de misterio. Inhallable desde su primera y única edición hasta la fecha, fue considerada por el especialista estadounidense Donald Yates el puntapié inicial de la renovación del género policial en nuestro país, en cuya senda relucirían poco después apellidos como los de Jorge Luis Borges, Manuel Peyrou, Rodolfo Walsh o Castellani“.

Por su parte, Saítta señala en la introducción: “La publicación en el diario Noticias Gráficas del folletín policial ‘El crimen de la noche de bodas. Memorias del pesquisante Jacinto Amenábar’, a mediados de 1933, fue una respuesta a la aparición de ‘El enigma de la calle Arcos’, en el diario Crítica algunos meses antes. Ambas novelas fueron escritas con seudónimos y ambas aseguraban -para conseguir mayor impacto entre los lectores- que se trataba de eventos reales. No es un folletín: es un relato de un hecho ocurrido hace treinta años, afirmaban los anuncios”.

En el prólogo a esta edición, Saítta sostiene que estas dos publicaciones “abren una línea de la novela popular que se caracteriza por estar escrita por periodistas profesionales que convierten en ficción casos policiales realmente existentes ajustando las tramas a las convenciones del género. En ‘El crimen de la noche de bodas’, casi todos los personajes son sospechosos. Noventa años después de su primera edición, el mecanismo literario creado por el autor aún persiste en mantener la intriga y la atención hasta su última página. Mérito que solo consiguen los grandes clásicos del género, como merece serlo este libro que el lector tiene entre sus manos”.

La actividad se realizará a las 18.30, en la Sala Augusto Raúl Cortazar, de la Biblioteca, ubicada en Agüero 2502.

Textos para escuchar

Bicho Taladro – María Insúa

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La escritora María Insúa lee el Capítulo 4 de su novela Bicho taladro.


Bicho Taladro (Cap. 4)

Mi vecina, a la que conozco por Lali, le grita al hijo, “sos un tarado”. Él quiere explicarle algo pero no llego a escuchar. Ella refuerza el grito y agrega otra sentencia: “¡boludo de mierda!” Me siento abajo del jacarandá. De noche las flores de este árbol parecen grises, como de plata sin lustrar. Prendo un cigarrillo y espero. Por ahora nadie grita. Tiro la cabeza para atrás sacando el humo y aparece el cielo.

Me quedo así. Pienso en Ricardo, que no tuvo hijos. Hubiera sido un buen padre para este chico. Lo conocí en uno de los encuentros de revinculación deI pabellón de psiquiatría. Él también era paciente. Coincidimos en la mesa donde estaba la comida. Me dijo, soy Ricardo. Y me contó de sus perros. A Ricardo los perros le hablaban incluso mientras dormía. Él se dormía de costado, un perro contra su pecho y otro en la espalda. Le decían cosas, él les miraba los ojos para no sentirse un loco. El tipo tenía una conexión paranormal con ellos. Le hubiera regalado un perro al hijo de mi vecina. Pero no cualquiera, sino uno elegido especialmente. En noches como esta, cuando los sacaba a pasear, llevaba la plata que escondía en el tubo del diploma de combatiente de Malvinas. Decía que prefería pagar el rescate de antemano por si se los querían secuestrar.

Pienso que a mamá le hubiera gustado tener un perro. Ayer le pusieron ese asqueroso respirador. De la casa de la vecina llegan ruidos de cubiertos, sillas que se corren.

Ricardo se reía con la boca y el pecho abiertos. Le llamaban la atención las casualidades. Llegó a faltar un mes a las reuniones. Primero le prohibieron el café, un tiempo después, el mate, y así. No contestó más los mensajes.

Vibra el celular. Una de mis hermanas pregunta, “¿cómo anda mamá?” Le contesto, “para la mierda. Besos”. Sería mejor comunicarse a través de otros lenguajes, como Ricardo con los perros. O el de la danza, que es anterior a la lengua hablada; empieza en el útero de la madre.

Se danza en el líquido amniótico con la guía del único ritmo posible, los latidos del corazón. Sin conciencia. El movimiento verdadero; después vendrá el falso cuando damos nuestro primer paso erguidas, tropezamos, titubeamos, perdemos la comunicación perfecta del primer momento.

Me pregunto si mi vecina, Lali, habrá sentido al chico danzar.


María Insúa

Nació en la ciudad de Buenos Aires en la que vive actualmente.

Es Magíster en Enseñanza de la Lengua y la Literatura; Licenciada en Ciencias de la Educación  con especialidad en Lengua y Literatura. Es docente investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.

En 2016 publicó el cuento “Eliseo”, en una plaquette del sello Paisanita Editora; en 2018 participó en el libro “Martes verde”, compilación de poemas de poetas por el derecho al aborto legal, edición a cargo de seis editoriales; también en 2018 participó del libro “La visita”, proyecto sobre canciones de Loreena Mac Kennitt, edición a cargo de Garmán Weissi y Alejandro Parrilla.

En abril de 2019 el sello Paisanita Editora, de la ciudad de Buenos Aires,  publicó su novela “Bicho taladro”. En junio de ese mismo año, su poema “Una piba” fue seleccionado por la convocatoria del colectivo feminista Somos Centelleantes y publicado en la antología “La rebelión de las lombrices”. También, con el poema “Regalo” participó del libro, “Es tiempo de soltar la lengua”, editado por El colectivo.

En 2020 su cuento, “Cuidado intensivo”, formó parte de la Antología 2020 de Paisanita Editora. En diciembre de ese mismo año su cuento, “Perón es una pasta que se jala”, estuvo entre los ganadores del concurso, Derivas Urbanas organizado por el Festival de narrativas de Bahía Blanca. Coordina talleres de lectura y escritura creativa, así como clínica de obra.

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Historias Reflejadas

“Desiertos”

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Desiertos

Había que cruzar el desierto, avanzar sobre los escombros que presionaban sus cuerpos fragmentados. Era tiempo de partir, de atravesar las fronteras donde se escondían los fantasmas.

Anduvieron con el ritmo del paisaje, respiraron con él, el aire sobre el aire que escapaba de sus bocas, las pieles fusionadas con las pieles, el grito en el grito y el canto en las alas, como si la queja pudiera borrarse para resistir, para que la espera se volviera nada en aquella partida.

Caminaron otras vidas, los ojos leyendo el territorio de las palabras. Y las palabras quietas en las piedras, necesitadas de expresarse.

La vida rodaba, una sucesión de memorias efímeras, como repliegues de humo en las fisuras del tiempo, las lenguas enredadas en voces ausentes.

Y por dentro, en ese espacio seco donde nadie podía llegar, un desierto sin fronteras.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia los siguientes libros: “Las Galván”, de Facundo Gómez Romero; “Las aventuras de China Iron”, de Gabriela Cabezón Cámara; “Enterrados”, de Miguel Vitagliano; y “Correrías de un infiel”, de Osvaldo Baigorria.

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Literatura

“Cabrón”, la nueva novela de Reynaldo Sietecase

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El escritor y periodista rosarino Reynaldo Sietecase publicó “Cabrón” (Alfaguara), una novela de tono autobiográfico en la que emprende la reconstrucción afectiva y crítica de la figura de su padre, muchos años después de su muerte. El libro se presenta como una indagación íntima que, a partir de recuerdos y objetos heredados, explora los pliegues de una relación compleja y las marcas que esa historia dejó en el autor.

“Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde solo existe una herida”, afirma el narrador en uno de los pasajes que condensan el espíritu de la obra. A partir de esa premisa, la novela avanza como una arqueología familiar en la que conviven la evocación amorosa y la revisión crítica.

Heredero de un nombre, de ciertos gestos y de objetos cargados de simbolismo —unos anteojos, un reloj de ajedrez, libros y discos compartidos—, el hijo intenta responder una pregunta central: quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y autoritario. En ese recorrido, la narración desentraña no solo la identidad del padre sino también la propia, al interrogar cuánto de aquello que se rechaza permanece, de algún modo, en uno mismo.

La obra también se inscribe en una dimensión colectiva. Según el autor, se trata de un libro “sobre una época, sobre una familia, sobre el país”, en el que la memoria individual dialoga con el contexto histórico y social. Así, la reconstrucción íntima se proyecta hacia una reflexión más amplia sobre las herencias simbólicas y emocionales.

Nacido en Rosario en 1961, Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó novelas como “Un crimen argentino”, “A cuántos hay que matar”, “No pidas nada” y “La Rey”, además de libros de cuentos, poesía y crónicas. Con “Cabrón”, suma a su trayectoria una obra que, según sus propias palabras, es “quizás la más íntima y entrañable” de su producción literaria.

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