Literatura
En agosto llega a la calle Corrientes la 11º edición de la Feria de Editores
La 11º edición de la Feria de Editores llega a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, pero en esta ocasión en nuevo espacio, más editoriales, visitas internacionales y actividades presenciales y digitales.
Así, los días 5, 6 y 7 de agosto, de 14 a 21, se realizará la FED 2022 en el Complejo Art Media, en avenida Corrientes 6271, con entrada libre y gratuita.
Según se destacó, se realizará “en un espacio más amplio; en la fila de ingreso se entregará un pequeño libro gratuito con textos sobre la espera; habrá también café gourmet, dos magos y un recuerdo impreso por Prensa La Libertad“.
La FED es el evento anual que, desde su primera edición realizada en 2013, fomenta el encuentro cara a cara entre las lectoras y los lectores y quienes editan, para interactuar en torno al libro y a las experiencias de lectura.
Este año, habrá más de 280 sellos, que traerán lo mejor de la narrativa contemporánea y clásica, ensayo, poesía, música, cine, ciencias sociales, periodismo, libros ilustrados y libros-álbum, obras para las infancias, diseño, cocina, historieta, entre otros.
Participarán editoriales de distintos puntos del país, y de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú, Uruguay y España.
“Como siempre, en el ingreso, quienes la visiten podrán encontrar el catálogo impreso con las editoriales participantes y librerías del país que trabajan con las publicaciones independientes. En esta oportunidad se suma que a quienes estén en la fila para entrar se les entregará un pequeño libro gratuito con textos sobre ‘la espera’, café gourmet, una tarjeta impresa de Prensa La Libertad, y podrán disfrutar de dos magos en el lugar”, se difundió.
Además, como cada año, habrá una veintena de charlas presenciales y digitales, protagonizadas por destacadas personalidades y referentes del campo cultural, local e internacional. Con el objetivo de que puedan ser vistas por público de todo el país y el exterior, las actividades digitales se transmitirán, y quedarán alojadas en el canal de YouTube de la FED. Abajo se encuentra el detalle de cada una.
Este año visitarán la FED la consagrada autora mexicana Margo Glantz; la filósofa, socióloga y teórica jurídica eslovena Renata Salecl; la especialista canadiense en urbanismo y género, Leslie Kern, el autor estadounidense Peter Orner, y desde Brasil la escritora feminista y crítica literaria, Amara Moira.
Además, serán parte María Negroni, Betina González, Eugenia Almeida, Luisa Valenzuela, Julián Gorodischer, Liliana Villanueva, Luis Gusmán, Liliana Viola, Inés Ulanovsky, Alexandra Kohan, Luis Chitarroni, Melina Pogorelsky, Julia Coria, Guillermo Piro, Paula Puebla, Patricio Foglia, entre otros.
Un espacio estará destinado a la firma de libros por parte de autoras y autores como: Margo Glantz, Peter Orner, Renata Salecl, Leslie Kern, Amara Moira, Cynthia Rimsky, Edgardo Scott, Julia Coria, Inés Ulanovsky y Leila Sucari.
Las temáticas generales de las actividades: el ensayo hoy y la construcción poética; la obra de Wilcock; literatura, transfeminismo y trabajo sexual; el cambio climático y su transición ecosocial; la literatura del yo y los géneros anfibios; el límite entre ficción y no ficción, son algunos de los ejes a abordar.
Forman parte de la FED editoriales nacionales y del exterior: Ediciones Godot, Sigilo, Ampersand, Entropía, Gourmet Musical, Eterna Cadencia, Limonero, Mardulce, Pequeño Editor, Libros del Zorro Rojo, Calibroscopio, Blatt & Ríos, El cuenco de plata, Alto Pogo, Corregidor, Marea, Años Luz, Gog & Magog, Siglo XXI, Común, Caja Negra, Conejos, Chai, entre otras.
Del exterior estarán presentes más de cuarenta sellos, entre los que se destacan: El cuervo (Bolivia), Fósforo (Brasil), La pollera (Chile), Alquimia (Chile), Barrett (España), Criatura (Uruguay), Gris tormenta (México) y Colmena (Perú).
Habrá un espacio dedicado a las infancias: la Mini FED, con libros y actividades para chicas y chicos.
Además, se entregará el Premio a la labor librera, con $350.000 para comprar libros en la FED y un 50% de descuento en los stands adheridos. El año pasado lo ganó la librería El gran pez, de Mar del Plata. El objetivo es reconocer el trabajo de las librerías de todo el país más allá de la venta de libros, es decir, focalizando en las tareas de difusión y dinamización del pensamiento y la literatura.
La feria contará también con una posta para la donación de sangre del Hemocentro de Buenos Aires. Para inscribirse: https://feriadeeditores.com.ar/colecta-de-sangre/
Literatura
Preocupación ante la amenaza de derogación de la Ley que protege la actividad librera
Ante los recientes anuncios de público conocimiento, el Consejo de Administración de la Fundación El Libro expresó “su más profunda preocupación y su firme rechazo al proyecto de derogación de la Ley de Protección a la Actividad Librera (Ley N.º 25.542)”.
La Fundación detalló que “esta normativa no constituye un simple mecanismo comercial: es la columna vertebral que garantiza la diversidad bibliográfica, condiciones equitativas de competencia y la supervivencia de las librerías independientes en cada rincón de nuestro territorio. Se trata, además, de una ley que cuenta con el consenso unánime de todo el sector del libro —editores, libreros, distribuidores, autores y gráficos—, que durante más de dos décadas la ha sostenido y defendido como pilar de la actividad”.
Librerías, patrimonio cultural de la Argentina
Sobre la importancia de la actividad librera, el organismo precisó que “la red de librerías argentinas —reconocida a nivel internacional por su densidad, riqueza e historia— no representa meros puntos de venta de mercancía. Son verdaderos faros culturales, espacios de encuentro democrático y de promoción de la lectura. Su valor social e histórico excede cualquier lógica de mercado tradicional”.
“La desregulación del precio del libro no genera mayor competitividad; por el contrario, desprotege a los eslabones más débiles de la cadena —libreros independientes, editoriales pequeñas y medianas, autores— y favorece la concentración, poniendo en riesgo real de cierre a cientos de espacios que dan vida a nuestras ciudades”, se sostuvo.
El compromiso de defenderlas
“Desde la Fundación El Libro sostenemos que la cultura es un derecho fundamental. Por ello, convocamos a todo el ecosistema del libro, a los lectores y a la sociedad en su conjunto a alzar la voz en defensa de nuestras librerías”, afirmó la entidad.
Además, destacó que “defender a las librerías es defender nuestra propia historia, nuestro pensamiento crítico y nuestro futuro. El Consejo de Administración se declara en estado de alerta y ratifica su compromiso de arbitrar todos los medios posibles para proteger el capital lector y cultural de los argentinos”.
(Fuente: Prensa Feria del Libro)
Textos para escuchar
Un día de éstos – Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez lee su cuento Un día de éstos
El lunes amaneció tibio y sin lluvia. Don Aurelio Escovar, dentista sin título y buen madrugador, abrió su gabinete a las seis. Sacó de la vidriera una dentadura postiza montada aún en el molde de yeso y puso sobre la mesa un puñado de instrumentos que ordenó de mayor a menor, como en una exposición. Llevaba una camisa a rayas, sin cuello, cerrada arriba con un botón dorado, y los pantalones sostenidos con cargadores elásticos. Era rígido, enjuto, con una mirada que raras veces correspondía a la situación, como la mirada de los sordos.
Cuando tuvo las cosas dispuestas sobre la mesa rodó la fresa hacia el sillón de resortes y se sentó a pulir la dentadura postiza. Parecía no pensar en lo que hacía, pero trabajaba con obstinación, pedaleando en la fresa incluso cuando no se servía de ella.
Después de las ocho hizo una pausa para mirar el cielo por la ventana y vio dos gallinazos pensativos que se secaban al sol en el caballete de la casa vecina. Siguió trabajando con la idea de que antes del almuerzo volvería a llover. La voz destemplada de su hijo de once años lo sacó de su abstracción.
-Papá
-¿Qué?
-Dice el alcalde que si le sacas una muela.
-Dile que no estoy aquí.
Estaba puliendo un diente de oro. Lo retiró a la distancia del brazo y lo examinó con los ojos a medio cerrar. En la salita de espera volvió a gritar su hijo.
-Dice que sí estás porque te está oyendo.
El dentista siguió examinando el diente. Sólo cuando lo puso en la mesa con los trabajos terminados, dijo:
-Mejor.
Volvió a operar la fresa. De una cajita de cartón donde guardaba las cosas por hacer, sacó un puente de varias piezas y empezó a pulir el oro.
-Papá.
-¿Qué?
Aún no había cambiado de expresión.
-Dice que si no le sacas la muela te pega un tiro.
Sin apresurarse, con un movimiento extremadamente tranquilo, dejó de pedalear en la fresa, la retiró del sillón y abrió por completo la gaveta inferior de la mesa. Allí estaba el revólver.
-Bueno -dijo-. Dile que venga a pegármelo.
Hizo girar el sillón hasta quedar de frente a la puerta, la mano apoyada en el borde de la gaveta. El alcalde apareció en el umbral. Se había afeitado la mejilla izquierda, pero en la otra, hinchada y dolorida, tenía una barba de cinco días. El dentista vio en sus ojos marchitos muchas noches de desesperación. Cerró la gaveta con la punta de los dedos y dijo suavemente:
-Siéntese.
-Buenos días -dijo el alcalde.
-Buenos -dijo el dentista.
Mientras hervían los instrumentales, el alcalde apoyó el cráneo en el cabezal de la silla y se sintió mejor. Respiraba un olor glacial. Era un gabinete pobre: una vieja silla de madera, la fresa de pedal y una vidriera con pomos de loza. Frente a la silla, una ventana con un cancel de tela hasta la altura de un hombre. Cuando sintió que el dentista se acercaba, el alcalde afirmó los talones y abrió la boca. Don Aurelio Escovar le movió la cara hacia la luz. Después de observar la muela dañada, ajustó la mandíbula con una cautelosa presión de los dedos.
-Tiene que ser sin anestesia – dijo.
-¿Por qué?
-Porque tiene un absceso.
El alcalde lo miró en los ojos.
-Está bien -dijo, y trató de sonreír.
El dentista no le correspondió. Llevó a la mesa de trabajo la cacerola con los instrumentos hervidos y los sacó del agua con unas pinzas frías, todavía sin apresurarse. Después rodó la escupidera con la punta del zapato y fue a lavarse las manos en el aguamanil. Hizo todo sin mirar al alcalde. Pero el alcalde no lo perdió de vista.
Era un cordal inferior. El dentista abrió las piernas y apretó la muela con el gatillo caliente.
El alcalde se agarró a las barras de la silla, descargó toda su fuerza en los pies y sintió un vacío helado en los riñones, pero no soltó un suspiro. El dentista sólo movió la muñeca. Sin rencor, más bien con una amarga ternura, dijo:
-Aquí nos paga veinte muertos, teniente.
El alcalde sintió un crujido de huesos en la mandíbula y sus ojos se llenaron de lágrimas.
Pero no suspiró hasta que no sintió salir la muela. Entonces la vio a través de las lágrimas. Le pareció tan extraña a su dolor, que no pudo entender la tortura de sus cinco noches anteriores. Inclinado sobre la escupidera, sudoroso, jadeante, se desabotonó la guerrera y buscó a tientas el pañuelo en el bolsillo del pantalón. El dentista le dio un trapo limpio.
-Séquese las lágrimas -dijo.
El alcalde lo hizo. Estaba temblando. Mientras el dentista se lavaba las manos, vio el cielorraso desfondado y una telaraña polvorienta con huevos de araña e insectos muertos. El dentista regresó secándose las manos. “Acuéstese -dijo- y haga buches de agua de sal.” El alcalde se puso de pie, se despidió con un displicente saludo militar, y se dirigió a la puerta estirando las piernas, sin abotonarse la guerrera.
-Me pasa la cuenta -dijo.
-¿A usted o al municipio? -preguntó el dentista.
El alcalde no lo miró. Cerró la puerta, y dijo, a través de la red metálica:
-Qué carajo, es la misma vaina.
Historias Reflejadas
“Una vuelta hacia la verdad”

Una vuelta hacia la verdad
Todo comenzó en una biblioteca, una noche silenciosa en la que una calesita se puso en marcha.
Tal fue la felicidad de todos sus ocupantes, que juntos levantaron vuelo para encontrar la libertad.
En ese torbellino de risas contagiaron a los habitantes de otros libros quienes despertaron de su aburrimiento para subirse a la calesita voladora.
Vuelta tras vuelta, se fueron sumando más y más personajes conocidos que salían de sus libros para no perderse el espectáculo.
El Gato con Botas invitó a la Cenicienta para que lo acompañara, Caperucita desafió al Lobo, la Sirenita en el apuro salpicó con su cola, todavía mojada, a la pobre Blancanieves que dormía un hechizo y uno de los tantos príncipes llegó justo a tiempo.
A la hora señalada, una puerta transparente se abrió sobre ellos y, como estaban de aventura, decidieron atravesarla.
Emocionados y sorprendidos se encontraron de repente en el País de la Verdad, y en ese espacio sin formas se atrevieron a soñar.
Todo fue un golpe de suerte, porque la alegría no puede postergarse y para todo existe el momento oportuno.
Desde ese mundo verdadero ellos nos invitan a atravesar la puerta detrás de la cual la verdadera magia siempre es posible.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Había una vez ¿Y después?”, Antología de Ana María Shua, María Inés Falconi, Adela Basch, Ángeles Durini, Olga Drennen, Graciela Pérez Aguilar, Mercedes Pérez Sabbi, Cecilia Pisos, Federico Combi; “Un golpe de buena suerte”, de Perla Suez; “La puerta para salir del mundo”, de Ana María Shua; y “La calesita voladora”, de Fabián Sevilla.
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