Literatura
Este jueves se anuncia el Premio Alfaguara de novela 2021
Con un récord de manuscritos presentados, el Premio Alfaguara de novela, el galardón dotado con 175.000 dólares, una escultura de Martín Chirino y la publicación en simultáneo en España y América Latina, dará a conocer este jueves a las 12.30 el texto ganador de su edición 2021, a la cual aspiraron más de 400 obras literarias provenientes de Argentina.
Uno de los principales reconocimientos literarios de la región hispanohablante y con una enorme difusión que garantiza una amplia visibilidad por tratarse de una distinción que otorga uno de los principales conglomerados editoriales, el Premio Alfaguara de novela develará la próxima obra ganadora en una transmisión en vivo desde Madrid (en Argentina, jueves a las 12.30), luego de que en 2020 resultara elegida la novela “Salvar el fuego”, del guionista y escritor mexicano Guillermo Arriaga.
La elección de esta edición estuvo a cargo del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince como presidente del jurado, junto a las escritoras Irene Vallejo y Ana Merino, el periodista y escritor Xavi Ayén, la directora internacional del Hay Festival, Cristina Fuentes La Roche, el periodista y librero Xavier Vidal, y la directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, con voz pero sin voto.
Según explicaron desde la editorial, esta edición inauguró una modalidad de convocatoria en la que los participantes podían enviar sus originales tanto en formato físico como digital, lo que supuso un récord de manuscritos enviados, un total de 2428 textos: 1293 llegaron desde España, 419 desde Argentina, 259 desde México, 187 desde Colombia, 88 desde Perú, 74 desde Estados Unidos, 73 desde Chile, y 35 desde Uruguay.
En sus 23 años de historia, el Premio Alfaguara de novela, reconoció a numerosos autores argentinos. En 2019 la distinción fue para Patricio Pron, autor rosarino radicado en España, por “Mañana tendremos otros nombres”, mientras que en 2016 Eduardo Sacheri resultó ganador por “La noche de la usina” (2016), novela que luego fue adaptada al cine con el título “La odisea de los giles”, protagonizada por Ricardo Darín y “Chino” Darín.
En el año 2012, el platense Leopoldo Brizuela, fallecido en 2019, se llevó el Alfaguara por “Una misma noche”. En 2009 fue el turno de Andrés Neuman, también radicado en España desde hace muchos años, que resultó ganador con la novela “El viajero del siglo”; y en 2005 Graciela Montes y Ema Wolf fueron elegidas por un libro escrito a cuatro manos, “El turno del escriba”.
Mientras que el primer argentino en alzarse con este premio, allá en los comienzos del galardón, fue Tomás Eloy Martínez (1934-2010) que en 2002 resultó ganador por la novela “El vuelo de la reina”, cuyo jurado lo integraron Jorge Semprún, Rosa Regàs, Agustín Díaz Yanes, Rosario Ferré, Juan González, Carlos Monsiváis y Nélida Piñon.
En los últimos años, como ocurrió con Arriaga, Sacheri o Jorge Volpi, el galardón recayó en autores de fama internacional y que pertenecen al catálogo de la casa editora. Al mismo tiempo, la última ganadora mujer fue la chilena Carla Guelfenbein por “Contigo en la distancia”.
Literatura
“Una historia de mí”, de Axel Hofele – Editorial Caburé
En tiempos donde un simple saludo puede incendiar chats privados y convertirse en escándalo nacional, Axel Hofele presenta “Una historia de mí”, una autoficción cruda y despiadada que expone lo íntimo como espectáculo.
Con un antihéroe que despierta rodeado de mensajes desesperados y una infidelidad televisada, la novela retrata la fragilidad de los vínculos y la condena pública que hoy se dicta desde la pantalla del celular.
En “Una historia de mí”, Hofele nos sumerge en una autoficción descarnada y sin anestesia: un personaje que despierta en una casa ajena, con cientos de mensajes desesperados en su celular y una infidelidad que se vuelve espectáculo. Lo que sigue es un derrumbe narrado con ritmo vertiginoso, donde el protagonista carga con la condena y se enfrenta a la distopía de las citas por apps, intentando recomponer los pedazos de un espejo roto.
Hofele construye un retrato honesto y despiadado, que expone la fragilidad de los vínculos y la crudeza de la intimidad cuando se convierte en materia pública.
La novela dialoga con la tensión entre lo íntimo y lo público, entre lo que debería quedar en secreto y lo que termina siendo televisado, viralizado y juzgado.
“Una historia de mí” es, en definitiva, la radiografía de un antihéroe contemporáneo: alguien que, como tantos, se descubre culpable en un mundo donde la infidelidad, los vínculos y hasta los mensajes de WhatsApp pueden transformarse en espectáculo.
(Fuente: Ave Fénix Prensa)
Textos para escuchar
Dolores Cacuango – Emilia Zavaleta
Emilia Zavaleta lee Dolores Cacuango, historia relatada dentro del ciclo Sendas Mulanas.
El refugio, el aire que golpea mis mejillas, la inmensidad de las montañas. La tierra, tierra adentro, mis manos que dibujan el polvo y acarician el verde del terciopelo en el llano. El valle, el río, mis pies en el agua. Los elementos que me vieron nacer. Que me dieron la vida. El fuego, la tierra, el agua y el aire.
El Inti sol y la Pachamama. La complementariedad. La armonía.
Andina, por naturaleza, por el viento, por las estrellas que marcan mi camino. Por mi cosmovisión, que es la misma que la tuya.
Semillas que germinan por mi propia fecundación, la del corazón. Por la incansable energía de mi sangre que nutre la tierra donde crecen los árboles, las plantas. Para darme alimento y continuar el camino, en constante movimiento. Ese camino que nunca termina, que arrastra la sabiduría del alma. Y yo soy su vehículo para recuperar su calma. La ecuación perfecta entre el ocaso y el alba.
El sonido del Cotopaxi que despierta y se encierra en un minúsculo hueco del cuerpo. Allí guarda su más profundo sentimiento y lo comunica al Cayambe.
Porque yo he de morir, como el resto de mi pueblo. Pero la prolongación de la unión descansa en la permanencia de este suelo.
Dolores Cacuango, conocida como Mama Dulu, fue una lideresa indígena que vivió y murió en los páramos de Cayambe, Ecuador (cerca del volcán). Nació en 1881 y se la recuerda por las valientes luchas que emprendió, junto a otros líderes de la zona, por el pago de un salario para los indígenas, por el derecho a la propiedad de la tierra, por el acceso a la educación, por el respeto a las mujeres indígenas. Este año se cumplen 50 años desde que su vida se apagó, pero el recuerdo de sus palabras, de sus luchas, y su fiel representación de la Pachamama, aún permanecen en la comunidad.
“Nosotros somos como los granos de quinua: si estamos solos, el viento lleva lejos; pero si estamos unidos en un costal, nada hace el viento. Bamboleará, pero no nos hará caer”.
Historias Reflejadas
“La muerte”

La muerte
Callan. El silencio resbala por las laderas de sus cuerpos, se hunde en ríos subterráneos.
A veces, flota.
Es un punto en la herida reseca, una pincelada muda. Voces que asoman sobre los dedos de la muerte.
Aprietan.
¿En qué lugares comienza la muerte?
¿Dónde es el principio?
Callan. Rumian palabras, las degluten. No hacen ruido las palabras, son burbujas insonoras, silencios sobre silencios en la sangre que brota, una pincelada roja. Una raya, en el fondo.
Barro.
Callan. Antes. En ese río que esconde los cuerpos. Se vuelven limo las verdades sumergidas.
Flotan. Después, una pincelada negra.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos literarios: “Papá querido”, de Cynthia Willa; “No es un río”, de Selva Almada; “Las primas”, de Aurora Venturini; y “Hacia la belleza”, de David Foenkinos.
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