Literatura
La Fundación El Libro y la dimensión económica de la Feria Internacional de Buenos Aires
Es tradicional que el interés que la Feria Internacional de Libro de Buenos Aires concite en los medios y en la sociedad sea, primordialmente, cultural. Con más de un millón de asistentes en veintiún días de duración y más de 1.600 actos, es lógico que así se la vea. Aunque también es oportuno recordar que en tres días previos sus “Jornadas Profesionales” constituyen un importante ámbito de negocios, capacitación y vínculos en las que confluyen más de 10.000 profesionales (editores, libreros, agentes, bibliotecarios, etc.).
Sin embargo, la Feria moviliza recursos dinerarios, materiales y humanos dentro de ella misma y fuera, sobre todo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), que este Informe destaca en rubros muy diversos. “Encargamos un estudio a economistas del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos -cuenta María Teresa Carbano, presidenta de la Fundación El Libro (FEL)-, que produjo la información a partir de la edición 2019 y que deriva en este documento. Allí se lee cómo una veintena de resortes económicos son puestos en acción y cuánto significan”.
Nada más que puertas adentro de la Feria, trabajan en su construcción más de 70 estudios o empresas -que cubren una superficie de 14 mil metros cuadrados-, a la que se deben agregar los rubros de logística y servicios (transporte, seguridad, higiene, etc.). En cuanto al personal laboral, sumados los de estos rubros con los de los propios expositores y los de la FEL, rondan los 8.000 trabajadores. Fuera de la Feria, se activan el transporte, el servicio hotelero, la gastronomía, el turismo. La FEL y los expositores realizan, además, inversiones en publicidad y prensa. Todos ellos están destacados en el Informe, además del estimado en ventas de libros.
Otra cuestión que se revela es lo producido por el ingreso de divisas, que ocurre, sobre todo, por tres vías principales: los profesionales y autores del exterior; la inversión de la Ciudad Invitada de Honor (que en 2019 fue Barcelona) y los libros que se exportan durante las Jornadas Profesionales. Barcelona invirtió poco más de 7 millones de pesos argentinos debido a su stand, actividades, gestión de librería y alojamientos. La facturación por libros exportados, que superaron las 10 toneladas, se estimó en más de 24 millones de pesos.
“Una de las cosas más distintivas y a veces desconocida -dice Carbano- es que la Feria no se hace con subsidios gubernamentales ni privados; que es la propia industria del libro quien la sostiene. En ese sentido, creemos que el Informe ayudará a entender lo que la Feria representa para la Ciudad y para la Argentina, y sobre la necesidad de políticas estatales de mayor compromiso con ella. Sobre todo, después de cuatro años de retroceso del negocio del libro y de un quinto de parálisis casi total por la pandemia”.
(Fuente: Prensa Fundación El Libro)
Textos para escuchar
Una lluvia de pájaros – Gustavo Roldán por Laura Roldán Devetach
Laura Roldán Devetach lee el cuento Una lluvia de pájaros, de Gustavo Roldán.
Un pájaro puede volar muy alto. Dos pájaros pueden enamorarse. Pueden hacer un nido para poner tres huevitos blancos que cuidarán todos los días, de donde saldrán tres pichones que crecerán y crecerán. Que aprenderán a volar y recorrerán distancias y conocerán miles de pájaros. Y cada uno volará muy alto, casi hasta la esquina del sol, y se encontrará con una pajarita y volarán juntos. Porque dos pájaros pueden enamorarse para hacer una lluvia de pájaros.
Historias Reflejadas
“Sueños de papel”

Sueños de papel
Doblo un papel,
recorro con mis dedos la diagonal del miedo,
es un avión
está oscuro,
y espero.
Cuento las estrellas,
guardo el mundo en mi mundo,
lo escondo en la luna,
en las nubes sobre la luna,
en las olas que forman las nubes,
hay agua en las nubes,
y ovejas,
hay un mar que hace olas dentro mío,
flota un barco de papel,
flota el sueño que sueño,
como una brújula, marca el camino.
No hay miedos.
Es un hada misteriosa,
una tía con besos,
de esos que se guardan en las manos,
en el papel que doblo,
en la diagonal sin miedo.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Un no sé qué”, de Enrique Rafael Socas con ilustraciones de Mariano Martín; “Un mar para Emilia”, de Liliana Bodoc con ilustraciones de Vicky Malamud; “Hadas disparatadas”, de Sergio Zadunaisky y Eugenia Nobati; “Soy valiente”, de Mariana Etcheto Mézière.
Literatura
Cinco libros para entender el horror de la última dictadura cívico militar
A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), la memoria vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Aquel quiebre institucional inauguró uno de los períodos más oscuros de la historia del país: un sistema de represión ilegal basado en secuestros, desapariciones, torturas, robos de bebés, censura, persecución y terror, cuyas consecuencias aún atraviesan a la sociedad.
En ese marco, la literatura —en sus múltiples formas— se convirtió en una herramienta clave para reconstruir lo ocurrido, interrogar responsabilidades y dar cuenta de las marcas que dejó el horror. Desde la investigación periodística hasta la novela, distintos libros permiten revisitar esos años y pensar cómo se narran hoy.

Entre los trabajos fundamentales se encuentra Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue). La obra reconstruye el rol de los medios durante la dictadura a partir de cientos de tapas y citas, y plantea un debate aún vigente sobre complicidades, silencios y responsabilidades del periodismo.

Desde otra perspectiva, Rock y dictadura, de Sergio Pujol (Editorial Planeta), explora cómo el rock nacional funcionó como espacio de resistencia cultural. Figuras como Charly García, León Gieco y Luis Alberto Spinetta aparecen como protagonistas de una escena que, aun bajo vigilancia, sostuvo formas de disenso y expresión.

En clave testimonial, Herederos del silencio, de Gabriela Cerruti propone una reflexión incómoda sobre la “generación del medio”: aquellos que crecieron durante el régimen sin ser víctimas directas ni perpetradores. El libro se plantea como un mea culpa colectivo que interroga cuánto sabía la sociedad y qué grado de complicidad o indiferencia hizo posible el terror.

La no ficción también encuentra en Un crimen argentino, de Reynaldo Sietecase, una forma de narrar el clima de época. A partir de un caso policial ocurrido en 1980, el autor muestra cómo la lógica del terrorismo de Estado permeaba incluso los delitos comunes, replicando métodos y amparándose en la impunidad.

Por último, la no ficción aporta una dimensión íntima y conmovedora con La casa de los conejos, de Laura Alcoba. La novela reconstruye la experiencia de una niña en la clandestinidad, ofreciendo una mirada sensible sobre el miedo, la persecución y la pérdida desde la infancia.__IP__
A medio siglo del golpe, estos libros confirman que la memoria no es sólo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el “Nunca Más”.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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