Literatura
“La historia la ganan los/as que escriben”, concurso nacional de cuentos
Hasta el 26 de noviembre, se puede participar del concurso nacional “La historia la ganan los/as que escriben”, una iniciativa del Ministerio de Cultura que busca “visibilizar las producciones escritas de los y las jóvenes de nuestro país y acompañar las transformaciones culturales que atraviesan las nuevas generaciones”, se informó oficialmente.
La convocatoria consta de tres líneas: una destinada a estudiantes de entre 16 y 19 años que se encuentran cursando sus estudios secundarios en escuelas de educación secundaria públicas, tanto de gestión estatal como de gestión privada (contempla escuela común, técnica y rural), llamada “Miradas”; y una segunda dirigida a personas -sin límite de edad- que se encuentren en los dos últimos años en escuelas de adultos/as, en instituciones tales como: bachilleratos populares, secundario de adultos/as, secundario acelerado, plan FinEs, secundario a distancia, entre otros, que se llama “Utopías”.
La tercera es para aquellos que sean titulares del programa Progresar Nivel Superior. En este caso, los y las titulares deben tener entre 17 y 24 años de edad cumplidos.
Sin embargo, se tendrán en cuenta las excepciones etarias que plantea el programa, entre ellas: estudiantes avanzadas/os en la carrera, hasta treinta (30) años cumplidos; estudiantes de enfermería sin límite de edad; y para personas con hijas/os a cargo menores de 18 años pertenecientes a hogares monoparentales, se extiende hasta 35 años de edad. Además, en esta línea titulada “Avatares”, para personas trans, de pueblos indígenas, con discapacidad o refugiadas no hay límite de edad.
La propuesta es una invitación a que, a través de la narrativa de ficción y el uso de la imaginación, se expresen ideas y proyectos de transformación inscriptos en la agenda política, cultural y educativa actual. En tal sentido, quien participe de este concurso debe entregar un único cuento de un mínimo de 7000 caracteres con espacios en las siguientes categorías, precisó la cartera a cargo de Tristán Bauer.
A las tres primeras obras seleccionadas por cada línea se les otorgará un monto de 60.000 pesos para el primer premio, 30.000 para el segundo y 20.000 para el tercero. Además, las obras ganadoras y con menciones formarán parte de una publicación en formato digital.
Textos para escuchar
Una lluvia de pájaros – Gustavo Roldán por Laura Roldán Devetach
Laura Roldán Devetach lee el cuento Una lluvia de pájaros, de Gustavo Roldán.
Un pájaro puede volar muy alto. Dos pájaros pueden enamorarse. Pueden hacer un nido para poner tres huevitos blancos que cuidarán todos los días, de donde saldrán tres pichones que crecerán y crecerán. Que aprenderán a volar y recorrerán distancias y conocerán miles de pájaros. Y cada uno volará muy alto, casi hasta la esquina del sol, y se encontrará con una pajarita y volarán juntos. Porque dos pájaros pueden enamorarse para hacer una lluvia de pájaros.
Historias Reflejadas
“Sueños de papel”

Sueños de papel
Doblo un papel,
recorro con mis dedos la diagonal del miedo,
es un avión
está oscuro,
y espero.
Cuento las estrellas,
guardo el mundo en mi mundo,
lo escondo en la luna,
en las nubes sobre la luna,
en las olas que forman las nubes,
hay agua en las nubes,
y ovejas,
hay un mar que hace olas dentro mío,
flota un barco de papel,
flota el sueño que sueño,
como una brújula, marca el camino.
No hay miedos.
Es un hada misteriosa,
una tía con besos,
de esos que se guardan en las manos,
en el papel que doblo,
en la diagonal sin miedo.Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes textos: “Un no sé qué”, de Enrique Rafael Socas con ilustraciones de Mariano Martín; “Un mar para Emilia”, de Liliana Bodoc con ilustraciones de Vicky Malamud; “Hadas disparatadas”, de Sergio Zadunaisky y Eugenia Nobati; “Soy valiente”, de Mariana Etcheto Mézière.
Literatura
Cinco libros para entender el horror de la última dictadura cívico militar
A 50 años del golpe de Estado que dio inicio a la última dictadura cívico militar en Argentina (1976-1983), la memoria vuelve a ocupar un lugar central en el debate público. Aquel quiebre institucional inauguró uno de los períodos más oscuros de la historia del país: un sistema de represión ilegal basado en secuestros, desapariciones, torturas, robos de bebés, censura, persecución y terror, cuyas consecuencias aún atraviesan a la sociedad.
En ese marco, la literatura —en sus múltiples formas— se convirtió en una herramienta clave para reconstruir lo ocurrido, interrogar responsabilidades y dar cuenta de las marcas que dejó el horror. Desde la investigación periodística hasta la novela, distintos libros permiten revisitar esos años y pensar cómo se narran hoy.

Entre los trabajos fundamentales se encuentra Decíamos ayer. La prensa argentina bajo el Proceso, de Eduardo Blaustein y Martín Zubieta (Ediciones Colihue). La obra reconstruye el rol de los medios durante la dictadura a partir de cientos de tapas y citas, y plantea un debate aún vigente sobre complicidades, silencios y responsabilidades del periodismo.

Desde otra perspectiva, Rock y dictadura, de Sergio Pujol (Editorial Planeta), explora cómo el rock nacional funcionó como espacio de resistencia cultural. Figuras como Charly García, León Gieco y Luis Alberto Spinetta aparecen como protagonistas de una escena que, aun bajo vigilancia, sostuvo formas de disenso y expresión.

En clave testimonial, Herederos del silencio, de Gabriela Cerruti propone una reflexión incómoda sobre la “generación del medio”: aquellos que crecieron durante el régimen sin ser víctimas directas ni perpetradores. El libro se plantea como un mea culpa colectivo que interroga cuánto sabía la sociedad y qué grado de complicidad o indiferencia hizo posible el terror.

La no ficción también encuentra en Un crimen argentino, de Reynaldo Sietecase, una forma de narrar el clima de época. A partir de un caso policial ocurrido en 1980, el autor muestra cómo la lógica del terrorismo de Estado permeaba incluso los delitos comunes, replicando métodos y amparándose en la impunidad.

Por último, la no ficción aporta una dimensión íntima y conmovedora con La casa de los conejos, de Laura Alcoba. La novela reconstruye la experiencia de una niña en la clandestinidad, ofreciendo una mirada sensible sobre el miedo, la persecución y la pérdida desde la infancia.__IP__
A medio siglo del golpe, estos libros confirman que la memoria no es sólo un ejercicio del pasado, sino una herramienta para comprender el presente y sostener el compromiso con el “Nunca Más”.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
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