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Mario Vaena: “Las circunstancias no siempre nos pertenecen, la responsabilidad de cambio sí”

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Por Andrea Viveca Sanz

Buceando en la realidad que lo rodea, Mario Vaena investiga y captura historias que luego se convierten en libros testimoniales. En ellos podemos encontrar las herramientas necesarias para mejorar nuestra forma de vivir y así reinventar la vida. para salir fortalecidos.

En diálogo con ContArte Cultura, el escritor nos da una oportunidad para transformarnos y nos invita a cambiar la mirada para que nuestros sueños puedan realizarse.

—Contales a nuestros lectores cuál es el gran objetivo de tus libros.

—Mi trabajo se basa en una investigación periodística de historias de vida reales realizada durante 10 años, indagando el modo en que las personas comunes enfrentan y superan sus obstáculos en la vida. Esto, a mi modo de ver, nos aporta una mirada práctica, sencilla, realista acerca del modo en que habitualmente nos comportamos y reaccionamos las personas frente a hechos y circunstancias por los que casi todos tenemos que atravesar.
El objetivo de mis libros es que mi lector pueda sentirse identificado y encontrar herramientas que le ayuden a transformar en su vida lo que esté necesitando transformar. Luego, siempre todo depende de cada uno, existen personas con mayor o menor capacidad de cambio pero, por sobre todas las cosas, existen quienes están dispuestos a responsabilizarse de su vida y modificar lo necesario, frente a otros que eligen no hacerse cargo y terminan eligiendo repetir esquemas mentales y comportamientos que no les brindan resultados satisfactorios en sus vidas.
La experiencia de mi programa de televisión “Sobre la vida y los sueños” que se emite hace seis temporadas en Canal 26, los cientos de mensajes semanales que recibo, me enseñan permanentemente y me muestran que podemos cambiar, mejorar, crecer y madurar.

—”Sueños realizados” es un trabajo en el que ponés especial énfasis en la posibilidad de cada uno de alcanzar sus sueños. ¿Qué elementos fueron claves en la realización de tus propios proyectos?

—Son varios los elementos claves en la realización de nuestros proyectos y mi caso no es la excepción.
Tenemos que ser capaces de soñar con algo que nos motive lo suficiente como para que nos apasione o al menos nos entusiasme. Al mismo tiempo debo manejar un mínimo sentido de la realidad, ser ubicado. Por ejemplo, si peso 100 kilos y tengo 50 años, no puedo soñar con ser bailarín del Teatro Colón. Lo pongo en términos extremos, casi ridículos, a propósito. Esta ubicación es difícil ya que existen personas que se desubican con facilidad, pero también muchas otras se tiran a menos. Ni hablar de aquellas que, por miedo al fracaso, se dicen a si mismas que no estaremos nunca a la altura de algo que en realidad podría estarlo si entendemos que todo se trata de procesos en los cuales dedicamos años a nuestro propio crecimiento. Siempre es más fácil justificarnos al ver las limitaciones y los obstáculos, que trabajar seriamente durante años para pulirnos, aprender, crecer y mejorar. Solemos querer todo ya. Y en la vida real las metas se construyen durante años.
Lo usual es vivir de lo que podemos, interpretar que lo que nos permite vivir es un “proyecto balsa”, algo que nos mantiene a flote por un tiempo hasta que podamos llegar a la siguiente orilla. Mientras tanto, no perder de vista nuestro objetivo, y todos los días sembrar en dirección a lo que queremos.
Esta es otra gran clave, nuestra tarea es sembrar todos los días, y ya no perder más tiempo en estar mirando cuál es la semilla que floreció y cuál no. Si el tiempo que dedicamos a mortificarnos por lo que salió distinto a lo que queríamos lo utilizamos en seguir sembrando una y otra vez, con el correr del tiempo difícilmente no alcancemos logros importantes.

—En “Una oportunidad para transformarte” hablás de la necesidad de ser parte de las soluciones ante la aparición de un problema. ¿Cómo se puede lograr?

—Las personas usualmente no somos conscientes, por ejemplo, del diálogo interior que mantenemos con nosotros mismos. Solemos etiquetar, prejuzgar, opinar sin investigar en profundidad, opinar sin saber, etc. Este diálogo va interviniendo de modo directo en nuestras decisiones y en nuestros actos, pero muchas veces no nos damos cuenta. Suponemos que “pensarlo” es inocuo. En realidad, pensar sin estar atento a mis propios pensamientos, va contaminando mi propia atmósfera. Se desatan emociones, muchas veces, auto paralizantes. Nos transformamos en parte del problema. Confundimos las circunstancias con nuestra identidad, es decir creemos que “lo que nos sucede” define quiénes somos. La realidad es que una cosa son las circunstancias, y otra cosa es quién eres. Vos, entre otras cosas, sos la suma de tus potencias, pero estas potencias fluyen, si no, nos paralizamos.
Ser parte de la solución significa despegarme de esas circunstancias, tomar distancia, poder auto observarme, observar la situación y establecer un listado de tareas concreto para revertir mi realidad. Alguien podrá decirme, “Mario, si emocionalmente estoy paralizado, no veo como podré lograr lo que indicas”. Te doy entonces la clave para trabajarlo: Los seres humanos podemos tener una vida completamente reactiva (actúo según lo que me sucede), o podemos tener una vida reflexiva (actúo creando mejores condiciones para las situaciones planteadas). ¿Cómo instrumento una vida más reflexiva? No vivas corriendo y en automático, por el contrario, crea espacios para registrar tus pensamientos y emociones. Esto se logra creando el hábito de tener al menos un encuentro semanal con uno mismo en soledad. Tomas una pila de hojas en blanco y desahogas por escrito todo lo que sentís y pensás, todo lo que te sucede. Una vez hecho este proceso de volcar por escrito todo lo que te viene a la cabeza descansas de 5 o 10 minutos. Luego tomás otro pilón de hojas en blanco y mirando todo lo que escribiste en el proceso anterior, ingresas en una etapa de “verificacion” de tus propias afirmaciones.
En este acto leés lo que escribiste antes, y lo ponés en duda. De este modo, en esta pila de hojas surgirá una parte tuya más equilibrada, más tranquila, más reflexiva. Hasta aquí tendrás por escrito dos partes internas tuyas, la reactiva y la reflexiva. Por último, leerás todo y harás un resumen y conclusiones de toda la información relevante. En este proceso, que da trabajo pero es maravilloso, podrás registrar cosas que estaban dentro tuyo y podrías quizás ni saberlo, o no haberte dado cuenta. Te tranquilizará el desahogo realizado, bajarás angustias y encontrarás caminos de acción concretos para revertir lo que te preocupa. Comenzarás entonces a ocuparte y a ser parte de la solución. Todo trabajo interior siempre debe concluir con un “plan de acción para la semana”, un listado de tareas, un listado de acciones y objetivos. Lo que antes te angustiaba, ahora tendrá vías de acción para ser modificado.
Las acciones que te propongas para la semana serán varias, algunas podrás cumplir, otras no, pero las acciones concretas que sumarás cada semana con el correr de los meses harán una gran diferencia en tu vida.

—¿Qué encontrará el lector en “Cambia tu mirada“, tu último libro?

—Las circunstancias dadas no siempre nos pertenecen. La responsabilidad de cambio si. Existen muchos factores que nos afectan y a veces tendemos a culparnos creyendo que determinadas conductas forman parte de nuestros defectos personales. En “Cambia Tu Mirada” realizo un recorrido en el cual exhibo muchas conductas en las que la mayoría de las personas naturalmente caemos y que, desde mi punto de vista, forman parte de la condición humana. La segunda parte del libro se dedica a distinguir aquello de lo que sí debemos hacernos cargo y responsabilizarnos para mejorar nuestras vidas. Comenzamos a distinguir claramente lo que no depende de mi, para luego pasar a pensar cuál si es mi radio posible de acción, y poner manos a la obra. “Cambia tu mirada” alivia angustias, esperanza, motiva y brinda claves concretas para abordar nuestros cambios necesarios.

—Cada capítulo del libro tiene un texto motivador. ¿Tan importante es esta motivación a la hora de descubrir nuestro potencial?

—El texto motivador es nada más que un pequeño complemento, al igual que las frases celebres que todos mis libros suelen incluir. Lo verdaderamente motivador es comprender nuestras conductas, evidenciar caminos de acción y responsabilizarnos de modificar lo necesario para mejorar nuestras vidas. Pienso que el desarrollo profundo de mis libros permiten comprender lo que nos sucede, y esa comprensión alivia y motiva.

—¿Cuál es el sueño que hoy mantiene motivado a Mario Vaena?

—Pienso que el sentido de la vida está dado por vivir en el afecto de nuestros seres queridos, ser útil a los demás, ayudar cada siempre a todo el que podamos, para hacerle más llevadera su carga y realizar nuestro potencial. Cuando realizamos todo lo que podríamos ser, algo maravilloso se produce en nuestra vida, nos genera una sensación de alivio, de tranquilidad y de satisfacción. No debemos renunciar nunca a crecer, a sacar afuera aquello que podemos ser. Desde el día que nacemos tenemos un potencial. No desplegarlo nos hace sentir mal. El sólo hecho de trabajar por desarrollar nuestro potencial nos hace mucho bien. Nos ocupamos de nuestros deseos más profundos. No postergamos más lo que en verdad queríamos ser y hacer. Allí está el núcleo de lo que me motiva, disfrutar del amor y el afecto de mis seres queridos y seguir desplegando mi potencial, que también me permite sentirme útil cuando escribo un libro nuevo y ayuda a una persona a enfrentar sus propios desafíos,


Mario Javier Vaena

Nació en Gualeguaychú, Entre Ríos. Es consultor en comunicación y publicista de productos líderes. Durante 15 años desarrolló la comunicación del principal evento cultural de Buenos Aires, la Feria del Libro.

Locutor y periodista, produjo y realizó el ciclo “Las Vueltas de la Vida” con emisión satelital para Latinoamérica. Este ciclo le valió los premios Fund TV 2003, Gota en el Mar y el premio de la Fundación Germán Sopeña al periodismo solidario años 2004 y 2005. Sus historias de vida fueron emitidas en el Programa ¨Desayuno¨ conducido por Víctor Hugo Morales, y en diversos programas y emisoras de radio. Autor de exitosos libros de autoayuda con gran repercusión en ventas, público y critica.

Conductor del programa de Televisión ¨Sobre la vida y los sueños¨ que ha inspirado durante años a cientos de miles de televidentes en Argentina y Latinoamérica.

Toda su obra se basa en una investigación periodística de historias de vida reales. A lo largo de diez años ha indagado de manera práctica y directa el modo en que las personas enfrentan y superan sus obstáculos en la vida.

Poseedor de una aguda mirada, un don particular para el análisis sobre el mundo, la vida y las circunstancias por las que las personas debemos atravesar, se ha convertido en un hombre de consulta de personalidades en Argentina y Latinoamérica.

(Conocé más de este escritor en https://www.mariovaena.com)

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Pablo Mariosa: “Mi carrera brinda muy buenas herramientas a la hora de construir personajes”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

El tiempo se detiene. No hay adelante ni atrás. Se vuelve laberinto en las cosas cotidianas. Existe una distancia, un desdoblamiento de los cuerpos y de las mentes. Los pensamientos buscan la salida, se proyectan, como si no pudieran escapar de las garras de la muerte.

“La lista”, la última novela del psicólogo y escritor Pablo Mariosa editada por Del Fondo Editorial, es un thriller asfixiante en el que los protagonistas saltan de página en página para evitar ser alcanzados por la sombra de la muerte.

ContArte Cultura charló con el autor acerca de sus comienzos y del proceso creativo de esta historia, donde la acción y el suspenso mantienen a los lectores atrapados entre las palabras.

—Las listas suelen formar parte de nuestro día a día. Acontecimientos, objetos o asuntos pendientes se alistan en papeles, teléfonos o simplemente dentro de las cabezas. Para comenzar esta charla y a modo de juego de presentación, nos gustaría que armes una lista con cuatro cosas que te representen, sean colores, canciones, objetos o lo que surja, y que nos ayuden a conocer algo de vos.

—Mi lista sería esta:

  • Café y mate amargo todos los días
  • Escribir y leer siempre que hay tiempo y ganas
  • Caminatas al aire libre
  • Curiosidad ante todo

—Y a partir de ese listado vayamos a los comienzos: ¿Cómo y cuándo nace tu deseo o tu necesidad de escribir ficción?

—En mi adolescencia explotaron mis ganas de crear mundos y personajes, además de una voracidad como lector que pocas veces tuve en la adultez. Siempre me gustó que me cuenten historias, por lo que escribirlas surgió con naturalidad.

—“La lista”, tu última novela, es un laberinto en el que los personajes avanzan y retroceden en busca de una salida. ¿Cuál fue el disparador de este trhiller psicológico donde la muerte es protagonista?

—Tenía una imagen muy clara en mi mente. Es la que se ve en la portada del libro: un personaje conversa con una silueta oscura, siniestra, están en un bote bajo la luz de la luna, en medio de una laguna. Es bastante específico, no suelo tener imágenes tan precisas, pero esta vez ocurrió y fue el punto de partida para construir el conflicto narrativo y a cada personaje en función de lo que pasaría. Me encanta llevar a mis personajes a situaciones límite.

—Decíamos que la muerte es un personaje que late detrás de cada uno de los protagonistas. Contanos cuál fue el trabajo que realizaste para dar vida a esos personajes atrapados en las páginas de tu libro.

—Cuando construyo personajes, soy meticuloso, intento meterme en sus mentes y que actúen en base a sus emociones y pensamientos. En esta historia el protagonista siente que la muerte le dio una advertencia, le pisa los talones. Esto lo impulsa a hacer cosas que no haría en circunstancias convencionales. El estrés es extremo y arrastra al resto de los personajes.

—La mujer sin nombre es una especie de sombra que genera asfixia y suspenso. ¿Qué fue lo que más disfrutaste de su proceso creativo y qué es lo que más te costó a la hora de dejarla ser?

—Me encanta que esas sean las palabras asociadas a este particular personaje: asfixia y suspenso. Es lo que siente Faustino y, por lo tanto, quien lea su historia. Lograr movilizar a mis lectores es uno de mis mayores objetivos. Esta historia busca generar tensión, la expectativa de no saber qué pasará, aunque la sospecha sea que será trágico.

—¿Qué huellas te dejó la escritura del personaje Faustino?

—En gran parte de mis textos, tomo personajes que atraviesan crisis porque creo que son grandes motores para vivir nuevas historias. Esta vez me animé a elegir un protagonista que estaba bien anímicamente, exitoso en lo laboral y con una vida social y vínculos saludables, con problemas habituales, nada grave. Dejó huella el proceso de romper su equilibrio como personaje.

—¿En algún momento durante la escritura de “La lista” te sentiste atrapado en tu propio laberinto?

—Desde el comienzo supe cómo iba a terminar la historia para Faustino y Victoria, protagonistas. Sin embargo, con los personajes secundarios me pasó que terminaron involucrándose más de lo que esperaban con el conflicto narrativo. Pueden ser periféricos, pero terminaron siendo cruciales para que la historia esté llena de tensión y con giros inesperados.

—¿Cuánto de tu profesión de psicólogo influye en tus creaciones literarias?

—Me lo suelen preguntar y lo primero que hago es aclarar que escribo ficción, que mis personajes no están basados en casos clínicos. Lo que también reconozco es que mi carrera brinda muy buenas herramientas que pueden explotarse a la hora de construir personajes.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

—Estoy escribiendo un nuevo thriller psicológico, espero terminarlo en estos meses. Va a ser mi tercera novela del género. La lista salió con Del FondoLucero, la novela anterior, con Ediciones Fey. Mi objetivo es relanzar Lucero, llegar cada vez a más lectores y, por supuesto, que quieran leer lo nuevo.

—Para terminar, si pudieras elegir una palabra que encierre el espíritu de tu novela, ¿cuál sería?

—Abismo.

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Karen Zárate: “Lo que no puedo poner en voz alta lo convierto en historias y en personajes”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Las flores absorben los silencios. Cada tarde, un aroma violeta envuelve sus cuerpos. Una y otra vez, los conecta en el misterio. Dudan y las palabras florecen dentro de sus bocas, como si la sombra del árbol descorriera otras sombras, como si el amor brotara en las ramas y en sus pieles, gota a gota, revelándose en el tiempo oportuno.

“Quere(r)me así”, la última novela de Karen Zárate, publicada por Del Fondo Editorial, es una historia de vínculos, como si se tratara de ramas que forman parte del mismo árbol. Los personajes van exponiendo sus vidas para unirse en sus propias sombras, en el vacío de las copas que sólo se llenan con el amor.

ContArte Cultura charló con la autora para conocer sus orígenes en el camino de la escritura y adentrarnos un poco más en su obra.

—A veces, el simple acto de detener la marcha, de sentarse a la sombra de la vida, provoca un movimiento. Para comenzar esta charla vamos a detenernos a la sombra de un jacarandá, el árbol que cobija las vidas de tus protagonistas. Si pudieras elegir alguna parte de ese árbol o de lo que se proyecta desde su cuerpo para presentarte, ¿cuál sería y por qué?

—Elegiría sus pétalos mientras caen. Es un despertar, una caricia, como lo es la escritura para mí.

—Y sentados debajo de ese universo violeta, te invitamos a detenerte en las raíces. ¿Cuándo y cómo se despierta tu pasión por la escritura?

—La lectura y la escritura siempre estuvieron cercanas desde la labor periodística. Cuando cursaba la carrera en Comunicación Social, una amiga me recomendó uno de los libros de Sidney Sheldon, reconocido como el maestro del suspenso. Aquella lectura, no sólo me sacudió por un momento de las teorías de la comunicación, sino que me hizo descubrir que yo también podía crear otros universos. Y que, tal vez, algún día me animaría a hacerlo. Con el transcurrir de los años, hubo un punto de inflexión. Fue una tarde de febrero cuando empecé a escribir sin saber que se convertiría en mi primera novela. Mucho menos en una saga (Eterna Clara). Contaba con las palabras y, en definitiva, con una herramienta de sanación. La escritura es mi cable a tierra, lo que no puedo poner en voz alta lo convierto en historias y en personajes de ficción.

—¿Cuáles son los temas que te suelen movilizar al momento de elegir una historia para contar?

—Me gusta desafiarme con los temas que elijo. Son aquellos que están invisibilizados, o en los cuales no se focaliza demasiado. A raíz de un tema central, defino a los personajes. Intento que sean emocionales, que desde su voz y en su recorrido inviten a los lectores a la reflexión. Personajes que empaticen, que sean imperfectos. En fin, humanos.

—Vayamos a “Quere(r)me así”, tu última novela publicada por Del Fondo Editorial, ¿de qué manera se manifestó esta historia?

—Esta historia se manifiesta en un momento de frustración en mi vida. De hecho, Quere(r)me así es una novela que habla de volver a encender la chispa. Que busca quererse con todas y cada una de nuestras imperfecciones. Y en ese camino, entender que a veces está bien dejarse acompañar por otras manos. Si bien es ficción, siempre hay algo de mí que dejo en cada escrito.

—Justamente se trata de un mosaico de vínculos donde la palabra y los silencios son verdaderos protagonistas. ¿Cómo trabajaste para darle forma a esos vínculos?

—Me pareció interesante crear a Elsa y Victoria, las protagonistas, de una forma contrapuesta, como parte de una generación distinta, con una mirada diferente acerca del dolor, la desilusión y las pérdidas. En ese vínculo, el camino que podía achicar la distancia entre ellas era la palabra. Esas preguntas que estructuran, ordenan, y que, en algún punto, otorgan la claridad. De ahí se construye su relación. Dos mujeres muy diferentes, que con amor y valentía llegan a su orilla.

—¿Cómo fue el proceso de ponerte en la piel de Elsa, un personaje que tiene mucho para decir?

—Elsa está inspirada en una persona real. Mi tía me permitió construir y caracterizar al personaje. Una mujer sabia, con sus anécdotas y recuerdos. Una mujer que a pesar de sus dolores y pérdidas siempre celebró la vida. El personaje de Elsa cobra vida gracias a las vivencias y experiencias que a lo largo de los años una tía supo contarle a su sobrina.

—¿Qué fue lo más difícil que enfrentaste al momento de escribir a Victoria?

—Poder escribir y describir sus miedos, sus desilusiones. Enfrentar su lista de frustraciones.

—Hablemos del jacarandá, que es otro gran protagonista. ¿Qué cosas te llevaron a sentar a tus mujeres debajo de su copa para desandar sus vidas?

—Parte de la historia transcurre en el Barrio de Boedo. Si bien es una zona que conozco, no vivo en Capital Federal. Al momento de profundizar en la investigación, encuentro que la plaza Mariano Boedo está rodeada por árboles de jacarandá. Me parece una de las especies de plantas más bonitas a la vista humana. Su color violáceo, su flor acampanada. Esa coincidencia no me hizo dudar en sentar a las protagonistas debajo de su copa.

—¿Creés que Victoria seguirá escribiendo otras vidas?

—Otras vidas, y otros personajes.

—Para terminar, si pudieras elegir un sabor que represente el espíritu de tu novela, ¿cuál sería y por qué?

—El sabor del vino, los aromas frutados que evocan a ciruelas maduras y frambuesa. Mendoza es el lugar que a Victoria le devuelve la posibilidad de creer en ella, de autodescubrirse, de animarse a la aventura. El camino del vino la hará encontrarse con nuevas amistades y con Francesco, un apasionado sommelier. Su historia nace allí, al pie de la Cordillera de los Andes y de los viñedos.

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Daniela Llordella, su primer sencillo y la enriquecedora experiencia de ser artista en Dubai

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Instalada por estos días en Dubai, lugar donde su música ensaya nuevos vuelos, Daniela Llordella disfruta de una experiencia que atraviesa sus sentidos. Hay un aroma que la envuelve, el perfume de las cosas salvajes, pura vibración y movimiento. Antes, existió un deseo, una manifestación de las palabras y de los sonidos, que tomaron forma para dar vida a “Sexy movies”, el tema compuesto con la ayuda de la inteligencia artificial, que viajó con ella y creció.

La cantautora platense charló con Contarte Cultura para presentar esa canción que huele a madera y a flores y que, sin dudas,  late en los cuerpos de quienes la escuchan.

—Para comenzar, vamos a detenernos en los sonidos de tu primer sencillo “Sexy moves”. ¿Cuál sería la imagen desprendida de esa música que serviría para presentarte?

—Se me viene ese momento en el que sacás una foto movida, sin querer, pero que salió buenísima. Creo que es esa la imagen, un poco incitada por la portada del single -no afirmo ni niego que soy yo misma con poca ropa (risas)- y otro poco por el pulso de la canción que no te deja quedar quieto.

—Y a partir de esta presentación, nos gustaría viajar a los comienzos de tu carrera musical, ¿cuándo y cómo empezaste en este camino?

—Gracias al registro audiovisual que hizo mi papá en VHS, tengo el recuerdo fehaciente de tener 6 años y no parar de cantarle a la cámara (tengo las pruebas). Aunque siempre fui muy tímida, también me gustó figurar; incoherencia que pude minimizar con unas cuántas sesiones de terapia. El siguiente recuerdo es estar en el comedor de mi casa con un tecladito mini que mis viejos me habían comprado. En casa siempre sonaba la FM Red 92 y yo sacaba absolutamente todas las melodías de las canciones que escuchaba. Hay una escena en la película “Rocketman” de Elton John que es tal cual: El pibito está escuchando un vals de fondo y lo empieza a sacar y la familia lo mira como diciendo “¿Qué carajo?”. Así, tal cual. Así fue como mis viejos se dieron cuenta que tenía un oído zarpado y que tal como yo, mis manos habían crecido y era hora de comprar un teclado más grande. Así que me regalaron un Casio con lucecitas y me mandaron a tomar clases de piano para despuntar el vicio que había adoptado de no sé dónde. Pero empezar a involucrarme con mi voz, realmente fue un viaje de ida. Empecé a meterme en la actividad coral, llegaron las bandas y todo empezó a crecer. Mis viejos no tenían guita para pagarme las clases de canto, pero yo quería mejorar, así que empecé a laburar y me las pude empezar a costear. A la par me recibí de periodista y locutora, un poco queriendo desviar un camino inevitable, por miedos propios y mandatos ajenos. Y así, hoy estoy cantando en Dubai… Si se lo cuento a la nena de 6 años que hacía morisquetas en la cámara no se lo creería. Aunque me gustaría decirle que sí se la crea y que no deje de intentarlo.

—¿Qué cosas te inspiran a la hora de componer?

—El amor y el desamor es la respuesta clásica y la comparto con mis colegas músicos. Pero también el paso del tiempo, el dolor, la mentira, la injusticia, la alegría, la incertidumbre o hasta algún paisaje. No me limito a sentir algo en particular para sentarme a componer. La inspiración puede llegar de cualquier lado. A veces uno tiene que buscarla. A veces llega sin que la llamemos. Lo más importante es estar siempre sensible y receptivo para dejar que te atraviese.

—¿De qué manera surgió “Sexy moves” y cómo fue el proceso creativo y de producción para concretarlo?

—Uff, fue re extraño (risas). Estábamos con Gabriel Luch, mi productor, un domingo muy flashados con la novedad de la inteligencia artificial, y dijimos: “Che, ¿y si le pedimos a la inteligencia que nos ayude a crear una canción?”. Entonces empezamos por la armonía y la letra. Abrimos You.com y ahí empezó el viaje. Le tiramos algunas directivas en cuanto al estilo musical y nos tiró una secuencia de acordes y una letra muy romanticona y en español. La base armónica le sirvió a Gabi para recrear algo con eso, y yo pedí una letra en inglés sobre otra temática. Y la inteligencia me escupió la letra de “Sexy moves” y me fascinó. Después de eso, Gabi empezó a tocar los acordes que había definido y yo agarré la letra y empecé a inventar la melo completa arriba de eso, así, de una. Fue increíble. Salió muy natural y fue un buen punto de partida la base de la IA para crear la canción. Así que se puede decir que la autoría es compartida con un robot.

—¿Quiénes te acompañaron en ese recorrido?

—Como dije anteriormente, mi productor. Pero también creo que siempre me acompañan todas esas personas que apoyan mi proyecto, mis deseos y que confían en mí. Mi familia, mis amigos, las personas que trabajan conmigo y también la gente con quien no tengo quizás un vínculo cercano pero que me escriben y me tiran lindas vibras. Si bien siempre fui de trabajar mucho en mi evolución personal y de salir sola de muchas cosas, no sé qué haría sin toda esa gente.



—Si pudieras elegir un aroma que represente “Sexy moves”, ¿cuál sería y por qué?

—Es una buena pregunta y permitime compartirte el ejercicio que hice para responderte: le doy play a la canción, me aprieto los auriculares contra mis oídos, cierro los ojos e inspiro. El perfume es muy intenso, envolvente, dulce y duradero. De esos que podés sentir en la ropa en la mañana siguiente de usarla. De esos que te dejan medio boluda. Tiene algunas flores exóticas, notas de sándalo que le aportan algo misterioso, la intensidad de la vainilla y también es un poco amaderado para no perder la naturaleza de lo salvaje. Tranquilamente mi canción podría ser un perfume. ¿Dónde firmo? (risas).

—Para terminar, antes mencionaste que estás cantando en Dubai, ¿qué nos podés contar de esa experiencia y qué planes tenés para este 2024?

—Totalmente increíble esta experiencia. No puedo más que estar agradecida con esta oportunidad. En parte le doy las gracias a quienes me la dieron y por otro lado, también me agradezco a mí misma. Durante unos cuantos años estuve en la búsqueda de poder cantar fuera del país. Me pagué mis clases de canto, me seguí formando como música, laburé mil cosas en terapia, intenté ponerme al hombro proyectos y tirarlos para adelante y creo que además hice 500 técnicas de manifestación distintas y al fin llegó. El 2023 fue un año muy frustrante por momentos, porque al principio se me hizo muy difícil. Me habían casi confirmado el contrato y después me dijeron que no. Que el equipo estaba completo y no había lugar para mí. Cuando me enteré de esa noticia esa mañana, me acuerdo que pensé dos cosas.

Por un lado, dije: “Ya fue esto, la música quizás no es mi camino”. Y por el otro, reflexioné: “Solamente un milagro puede hacer que yo esté en ese lugar porque las posibilidades reales no están dadas”. A la semana siguiente me avisaron que iba a formar parte del equipo y estaba contratada. No me voy a olvidar nunca más de ese momento. Aun cuando tenía el “no”, me sostuvo la fe. Nunca dejé de confiar en que había algo mejor. Así que podría decirte que mucho aprendizaje desde antes de volar a Dubai. Estando acá, ni hablar. Lo que creció mi voz, lo que crecí yo como ser humano. Lo que aprendí de la soledad, de vincularme con gente que es totalmente distinta a mí y ajena a nuestra cultura. Vivir acá me cagó a palos la autoestima y me sentí absolutamente vulnerable y estúpida muchas veces, por no poder desenvolverme con soltura con el idioma; pero lo fuerte que me siento ahora no lo cambio por nada. Y, sin dudas, volvería a tomarme ese avión y a pasar por todo lo que pasé. Realmente es un antes y un después en mi vida. Y si bien no tengo planes concretos y definidos para este año, con ser feliz me alcanza. Tengo algunos proyectos en mente pero, sobre todo, la fe de que esta puerta se abrió para acompañarme el resto de mi vida.

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
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Registro DNDA Nº 2022-106152549
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