Literatura
“Pensamientos sin barreras”, la literatura como vehículo hacia la libertad

La localidad de Virrey del Pino será el lugar de presentación del libro “Pensamientos sin barreras”, obra que representa el fruto del proyecto Pabellones Literarios, impulsado desde el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires y el apoyo y dedicación de la Biblioteca Popular “Virrey del Pino” y el Espacio Cultural La Cachirula.
El evento se realizará el martes 11 de junio a las 9.30 en el espacio Recepciones Julieta, de calle Esparza 5792.
Se trata de una antología con textos surgidos en el taller que cada lunes se lleva adelante en la Unidad Penitenciaria Nº 43 de González Catán, espacio de encuentro “entre escritores y coordinadoras, coordinadoras y escritores; entre la literatura consagrada y la literatura que crece desde abajo; entre lo que nos duele, nos pesa y lo que nos libera”, como destaca el prólogo de la obra.
Sobre el proyecto
Pabellones Literarios surgió de la mano de quien en su momento fuera ministro de Justicia bonaerense, Julio Alak, y del juez Roberto Conti que le dio inicio y fue coordinador del primer pabellón.
A este proyecto base se suma la Biblioteca Popular “Virrey del Pino” como voluntaria, dando origen al Pabellón Literario Libertadores Literarios dentro de la Unidad Penitenciaria N° 43 de González Catán.



Este Pabellón, que cuenta con algo más de 100 internos que participan activamente lunes tras lunes desde 2022, siendo “un espacio que intenta transformar una parte de ese mundo en un lugar más agradable”.
Según destaca el propio fundamento del proyecto “el Pabellón Literario Libertadores Literarios es pensado entonces como un espacio vivo, de desenvolvimiento y expresión. Un espacio que permita a los participantes disfrutar la lectura compartida, explorar la escritura, crecer en la lectura y la escritura junto a otros, sumergirse en mundos posibles a través de las palabras”.
La antología

“Trabajamos en un ámbito de escucha mutua. Tanto la lectura como la escritura nos proponen la posibilidad de interpretar este mundo que habitamos, tan inmenso y en el que, por momentos, nos sentimos afuera. Con y en el proceso de escritura, luchamos por estar adentro, por ser parte, por construir un presente inclusivo”, subraya el prólogo del libro, poniendo acento en el camino transitado por los autores: “Leímos poemas, novelas y cuentos de autores argentinos; incluso a escritor@s desparecid@s durante la última dictadura cívico militar. L@s lectores podrán ver, a partir de la organización, que indagamos en géneros surgidos en otros continentes, con el abordaje de haikus (poemas de origen japonés), limericks (procedencia anglosajona) y landays (de origen afgano)”.
Finalmente, y como forma de mostrar el trabajo realizado por internos y coordinadores, se precisa que “detrás y delante de cada producción hay mucho trabajo colectivo. Con frecuencia, varios escritores no pueden concurrir al taller porque están trabajando, estudiando o tienen visitas. Y son los compañeros quienes socializan las actividades. Otros recién empiezan a conocer el mundo literario editorial y están dando sus primeros pasos en la alfabetización. Para ellos, la voz de un compañero que lee y una mano que ayuda en la escritura son fundamentales. Lo mismo para un escritor que ha perdido la visión. Por ello, esta antología fue posible con solidaridad, respeto, cooperación y confianza”.
Textos para escuchar
Pasar por el espejo – Luis Carranza Torres
El escritor cordobés Luis Carranza Torres lee su cuento Pasar por el espejo
Mi reflejo en el espejo no era yo sino aquella que había sido antes. De alguna forma, sabía eso. Parada frente al espejo, fogonazos de esa vida que no alcanzaba a comprender, me azotaban la mente y me sacudían en lo profundo del espíritu. Otra yo en otra vida, espejo de por medio. Mi imagen se reflejaba distinta sobre el vidrio pulido, provocándome una gran confusión. No entendía muchas cosas pero sabía que esa, al otro lado del espejo, era yo. Aun cuando tuviera un palmo más de altura, o el color de su cabello no fuera castaño sino negrísimo. Lo confirmaba al verla a los ojos, a pesar del distinto color alrededor de las pupilas. A mi tono ámbar el espejo lo devolvía como un gris apagado. Pero podía ver la misma mirada de estupor que estaba sintiendo. Una mezcla de temor y ansiedad, pero también de creciente excitación.
Observaba, maravillada, como no se parecía en nada a mi actual aspecto. Claro que, también pensé, tampoco yo lucía del mismo modo que al nacer, o cuando niña.
No me cabía duda alguna, me reconocía por lo que mostraban esas facciones: angustia, orfandad. Siempre me había visto así, más acá o más allá del espejo. Castaña o morocha, más alta o más baja.
—No luches—me dijo la figura al otro lado del espejo. Movía sus labios aunque yo tuviera paralizado los míos—. Es inútil. No depende de ti ni de mí. Sólo tiene que suceder. Volver a ser una. La felicidad pasa por estar completas.
El espejo, o ella en el espejo, me atrajo hacia el otro lado. Se trataba de una sensación extraña, que principió con un cosquilleo y luego prosiguió en tremendos espasmos. Una corriente inmaterial que me arrastraba hacia lo que tenía en frente, espejo de por medio. La imagen de la que era en otra parte o había sido en otro tiempo. Un otro yo que me buscaba, para unirse a mí. Nuestras palmas de las manos se tocaron a uno y otro lado. Experimenté entonces una especie de una corriente eléctrica, intensa. Una sacudida dolorosa pero liberadora que, por alguna razón, contenía una promesa de paz. Asustada, estremecida, no pude dejar de mirarla, ni de ir hacia ella. Me resultaba imposible dejar de observarla o resistirme a ser arrastrada. Ella me atraía, como un imán espiritual poderoso, a lo profundo del espejo, a fundirme con esa que era yo. Tras todas dudas y algo de pelea, me dejé ir. Mi rostro se agrandó hasta ser tragado por el espejo en un estallido de estrépito.
Todo se volvió blanco. De un blanco brillante que deslumbraba. Dolor. Me sentí flotar. El resplandor se transformó en luz. Parpadeé para acostumbrarme, desde la oscuridad dolorosa en la que había caída, a la nueva claridad donde me hallaba.
Un hombre de blanco y lentes me observó. Muy serio.
—¿Que me pasó?—pregunté.
El hombre de blanco me respondió con voz cansada:
—Otra vez olvidaste tomar tus pastillas.
Literatura
Distinguen al escritor portugués Gonçalo M. Tavares con el Premio Formentor de las Letras 2026
El escritor portugués Gonçalo M. Tavares fue distinguido por unanimidad con el Premio Formentor de las Letras 2026, según se anunció el martes. El jurado destacó que su obra “enriquece la escuela de la gran literatura”, sigue “la huella del desorden narrativo de la existencia” y evoca “la parabólica alegoría del enigma universal”.
El galardón, que desde 1961 reconoce la trayectoria de autores cuya obra ensancha las fronteras de la literatura contemporánea, valoró en esta edición la capacidad del autor para “desvelar las inesperadas implicaciones de una humanidad asustada de sí misma” y narrar “la paradójica epopeya del extravío contemporáneo”, según el acta.
El jurado —integrado por Elide Pittarello, Gerald Martin, Sonia Hernández, Pilar del Río y Basilio Baltasar— subrayó la osadía de Tavares al construir una narrativa ajena “a las tentaciones de la obviedad” y su permanente dilución de los límites entre géneros literarios. En sus ficciones, añadieron, confluyen el misterio del dolor y el fulgor del deseo, en escenarios que evocan tanto la penumbra del alma humana como la búsqueda de redención en una historia agotada.
Criado en el norte de Portugal, Tavares es escritor, dramaturgo y poeta, y está considerado una de las voces más originales de la narrativa europea actual. De formación multidisciplinar —estudió Física, Deportes y Arte—, es profesor de Teoría de la Ciencia y Epistemología en la Universidad de Lisboa, una impronta intelectual que atraviesa su obra con precisión conceptual y una constante exploración de los límites de la lógica y la razón.
Desde su debut en 2001 con “Livro da dança”, ha construido un universo literario vasto y coherente, traducido a más de cincuenta idiomas y publicado en cerca de setenta países. Es el tercer autor portugués más traducido, después de Fernando Pessoa y Eça de Queiroz, con más de doscientas ediciones internacionales.
Entre sus proyectos más reconocidos figura el ciclo novelístico “El Reino”, que reúne títulos como “Un hombre: Klaus Klump”, “La máquina de Joseph Walser”, “Jerusalén” y “Aprender a rezar en la era de la técnica”; también la serie de ficciones breves “El barrio” y la epopeya “Un viaje a la India”. Su libro más reciente es la sátira distópica “O Fim dos Estados Unidos da América” (Relógio D’Água, 2025).
A lo largo de su trayectoria recibió, entre otros reconocimientos, el Premio José Saramago (2005), el Premio Camilo Castelo Branco (2006), el Premio al Mejor Libro Extranjero en Francia (2010), el Premio Literario Europeo (2011), el Grande Prémio de Romance e Novela (2011), el Premio Vergílio Ferreira (2017) y el Prix Laure-Bataillon (2021).
Dotado con 50.000 euros y con el mecenazgo de las familias Barceló y Buadas, el Premio Formentor fue fundado en 1961 por un grupo de editores europeos, entre ellos Carlos Barral, Claude Gallimard y Giulio Einaudi. Tras su recuperación en 2011, distinguió a autores como Carlos Fuentes, Javier Marías, Annie Ernaux y César Aira.
El premio y las Conversaciones Literarias están organizados por la Fundación Formentor, con sede en Mallorca, enclave que en los años 60 fue punto de encuentro de la vanguardia editorial europea.
Historias Reflejadas
“Carnaval”

Carnaval
Fue el viento, el mismo viento que desató la tragedia, el que se llevó las palabras, una arriba de la otra, como si ya no fueran necesarias, como si la música de los tambores dijera cosas que se escondían en el silencio de la noche.
Todo sucedió lentamente, cada hecho encadenado con el otro. El tiempo era una cadena de voces invisibles. Y guardaba secretos, como si fueran sonidos lejanos que invitaban al movimiento, un círculo dentro del otro, la danza sobre el cuerpo y el cuerpo sobre la danza, la música vibrando en palabras sueltas, libres, sin máscaras, sólo para atravesar la tragedia y animarse a bailar con el viento.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia las siguientes obras: “Presagio de carnaval”, de Liliana Bodoc; “Nos vamos, nomás nos vamos, un relato murguero”, de Mercedes Pérez Sabbi con ilustraciones de Roberto Cubillas; “Candombe, fiebre de carnaval”, de Diego Bianki; y “Una mágica víspera de carnaval”, de Carmen Muñoz Hurtado con ilustraciones de Raquel Echenique.
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