“Que no calle la calle”, Adela Basch y una poética invitación a redescubrir Buenos Aires

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)

Las calles de la ciudad de Buenos Aires se entrelazan contando historias. Hay en ellas aromas y colores en los que es posible perderse. Sus nombres esconden secretos y los recuerdos, guardados en la memoria, se expanden sobre las veredas.

“Que no calle la calle” es un libro escrito por Adela Basch con fotos de Silvia Sergi, en el que nuestros ojos podrán desplazarse sobre la ruta trazada en cada página, para recorrer con una mirada nueva las calles de la ciudad, dibujadas con la poesía de la autora y atrapadas en las imágenes que exhalan las palabras justas y que invitan a visitarlas.

¿Cuál fue la imagen o la palabra que disparó la idea de este libro?
—Las imágenes que dispararon la idea de este libro, que vienen con palabras incluidas, son los carteles con los nombres de las calles. Es una imagen y al mismo tiempo, es una palabra o a veces, más de una. La primera que me llevó a escribir un poema fue el nombre de la calle “Montañeses”, en el barrio de Belgrano. Después, siguieron muchas otras.

—Contanos con qué se van a encontrar los lectores que decidan pasear por las calles atrapadas entre las páginas de tu nueva obra.
—Los lectores se van a encontrar con poemas escritos a partir del nombre de algunas calles y con fotografías inspiradas en esos mismos nombres. Todo esto de manera lúdica, como un juego en el que cada poema y cada foto busca y revela qué habita en el nombre de una calle. Para mencionar un caso, en la calle Gorriti, hay gorros.

—Hay un trabajo conjunto entre la escritura y la imagen, en la que trabajaste con Silvia Sergi, ¿de qué manera lograron armar ese recorrido en el que las palabras se funden con las fotos y las fotos dan lugar a las palabras?
—Creo que logramos construir un recorrido conjunto de dos lenguajes tan distintos como el de la poesía y la fotografía, que se van entrelazando y provocan el surgimiento de algo que los contiene pero que también es más que la unión de los dos, porque Silvia Sergi y yo confiamos mucho una en la otra y en su creatividad, y a ambas nos impacta lo que la otra hace. Ya tuvimos una experiencia anterior que resultó en el libro “Rama, rama, rama negra”, con fotos de Silvia y poemas míos, todos relacionados con el delta del Paraná.

—¿Cómo fue el proceso creativo de los poemas que le dedicaste a esas calles de Buenos Aires?
—A veces el nombre de una calle se me queda dando vueltas en la cabeza. Es como si me hablara. Entonces empiezo a jugar con lo que esa calle me dice. Empiezo a escribir, a corregir, a seguir las vueltas que la calle da, como buscando descubrir qué está oculto en ese nombre. El camino de la escritura fue más o menos así.

—¿Creés que las palabras que forman parte de tus poesías y que logran dibujar esas calles reales ayudarán a descubrirlas con una mirada nueva?
—Confío en que sí.

—¿Cuál es el mayor deseo para esta obra que pretende poner los ojos en aquello que muchas veces vemos sin ver?
—Que permita a los lectores ver algo cotidiano con una mirada inesperada y creativa, que despierte en ellos el deseo de jugar con algo que está al alcance de la mano y que el libro sea portador de sorpresas y alegrías.

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