Conéctate con nosotros

Entrevistas

Rita Gardellini: “Al escribir ficción no hay reglas, y eso es un descanso ante tanto mundo exigido”

Publicado

el

Por Andrea Viveca Sanz

Transitando caminos que se bifurcan todo el tiempo, Rita Gardellini recorre la vida con entusiasmo. Se encuentra a sí misma en el sendero de las letras y crea lo que sus palabras guardadas le van dictando. Sin embargo, en simultáneo transita con hidalguía una profesión que ama y en la que aspira a dejar huellas.

En diálogo con ContArte Cultura, Rita hace un alto en la ruta y nos cuenta su experiencia de vida.

—Contanos quién es Rita Gardellini.
—Definirme por el hacer sería lo más expeditivo, ingresar en cómo soy ocasionaría complejidades aburridas; además: uno siempre termina mencionando lo que hace, también lo que siente, quiere, sueña. Uno es al ser, y no he hecho otra cosa más que vivir desde que nací. Vivir me apasiona; no hay nada predecible, no hay manuales, hasta la más simple de las rutinas puede desembocar en algo maravilloso o por qué no, en una deseada siesta. Me suelo presentar como directora de escuela, docente investigadora y escritora, pero eso dejaría a un lado a mi familia, que es lo mejor que voy a realizar.

—Sos una docente apasionada y además escritora. ¿Es posible transitar ambas rutas al mismo tiempo?
—Es un hecho, es lo que hago. Son actividades independientes y a su vez simultáneas. Cada una podría existir o no sin la otra. Lo educativo absorbe y demanda en un continuo; la literatura se relaciona más con mi privacidad y mis propios tiempos. Casi nadie sabía que escribo hasta que fui a España a presentar la novela. En realidad, me impongo como obligación decirlo e incluso me di un lujo atrevido: señalarlo en el documento. Resultarían idílicas esas situaciones admiradas en películas, donde la escritora se retira a su casa en la playa para escribir, y recibe un generoso adelanto de su obra, y lo único controversial parece ser la presión del editor para que la entregue a tiempo… pero creo que cualquiera puede imaginar que ésa no es la realidad en Argentina. No dispongo de casa en la playa ni de tiempos herméticos de soledad, ni de ninguna de las bellas arquitecturas que uno contempla que poseen los escritores en las películas. Soy simplemente una persona con muchas actividades en su cotidianeidad, además de madre de familia, esposa e hija; por lo cual todo se debe a llevar a letras un gran exceso de imaginación.

—¿Cuándo se despertó tu amor por la escritura?
—Primero, lectora. Vicio muy precoz que debía esperar los obsequios de libros en Navidades, Reyes, Santo, cumpleaños, Día del Niño y cualquier ocasión válida. Vicio que ahora atiborro desde hace años con la lectura de varios libros a la vez, ya en gula. ¿Escribir? Es la posibilidad de que yo cree esos momentos en que existe lo que no es real, esos momentos que generaron los escritores en mí, es la sensación de pensar que alguien pueda sentir con mis letras, lo que yo siento al leer esos libros que me han enamorado y me enamoran; la sola posibilidad me deja perpleja. Señalar que siempre escribí puede no significar nada, tener una mente plagada de diálogos, de personajes, de mundos, pasen o no a la escritura, existen igual en mi mente, como quien tiene la habilidad para encestar y no juega en la NBA. Esas historias, esas conversaciones que creamos con nuestros juguetes cuando somos niños, las mías avanzaron, han crecido y madurado y están listas para ser prestadas y compartidas; encontrar el descubrimiento de que tanta imaginación no es algo habitual, ¿puede ser importante? Veremos. Espero que no a la manera necrológica de Kafka o cuando ya las fotos muestren una anciana. Ubicándome fuera del ombligo que suele pulirse sin mérito: amo leer, ¿cómo no amar escribir?

Rita Gardellini (Foto: David Fernández)

—¿Y existió ese momento en que te descubriste escritora?
—La primera vez que me interpelaron sobre los personajes fue una sensación muy curiosa, embriagante porque comenzaron a resultar reales para otro, el lector les había dado vida, fue Prometeo de personajes e historias que sólo existen en mi mente y de inmediato pensé en cuando yo leo. No asocio en que son letras que escribió alguien y si eso sucede es porque no pudo atraparme y me extravió la escritura como ejercicio, es decir el estilo, la ortografía, la pauperización del lenguaje y otros similares que tienen que ver con la lengua como producción no como arte. Hace unos días, le narraba una nouvelle que escribí a mi amiga Mónica –destrozándola porque mi memoria es una desaparecida sin acción-, y ocurrió algo de lo que tomo conciencia ahora con tu pregunta: ambas emocionadas hasta las lágrimas por el destino de los personajes. Es muy loco si analizás que las dos sabemos que es ficción, hasta yo me alejé al punto de no considerarla sólo un invento. En definitiva, soy escritora en la medida que lo determinen los lectores. Cuando ellos se apropien de mis letras y las hagan suyas; hasta que ese momento perfecto no se produce, son sólo palabras en un papel o en la computadora como hay tantas.

—A la hora de elegir un camino ¿te inclinás por la ficción de la novela o la realidad de las notas de opinión?
—La ficción. Primero porque todo puede controlarse, lograrlo perfecto, muy lejano a la aleatoriedad de la realidad que realiza a su antojo. Al escribir ficción no hay reglas, y eso es un descanso ante tanto mundo exigido. Cada lector se comporta frente a un texto literario sin límites, sin ajustes de intención. Me ocurrió con el relato Soledad, que dudé en incluirlo en “Después de comer perdices o por qué las mujeres son boludas e insisten en enamorarse” dado que me resultaba demasiado sensible, y sin embargo fue el primero en recibir el elogio del escritor Patrick Ericson. Lo mismo Paula, una de las que destacó el periodista Xabier Fole; yo ni siquiera recordaba cuál era y tuve que fijarme.

—¿Por qué elegiste el blog como canal de difusión de tus escritos?
—No sabría decirte los años que hace que me recomiendan que lo escriba, en su importancia para la difusión. En cierta manera, supongo que me vi obligada por la espera. Es más llevadero aguardar al comprobar que mis letras no se asfixian en un archivo de mi computadora, aunque naveguen en la incertidumbre del aire. Incluí un contador de entradas en el blog aún bajo la advertencia de que era una acción muy retrógrada, pero es muy alentador suponer que esas entradas se traducen en lectores. Desde ya: muchas gracias a los que opinan. No creo que adviertan la importancia de obsequiarme ese privilegio del diálogo.

—¿Entendés que el virtual es el mejor camino para posicionar tu obra?
—Se debe comprender que publicar es sólo el inicio, al menos para escritores que no ingresan en el aparato publicitario de las grandes editoriales; luego viene lo álgido: la distribución. Uno, inocente y totalmente ignorante asume que al publicar y realizar presentaciones exitosas que alcancen librerías como La casa del libro, lo ha logrado, y no, es ahí cuando no se la debe dejar sola; que fue mi error con la obra en España. Por eso aprendí y he obedecido a mi hijo Nicolás que es quien se encarga de orientarme en lo virtual, como nativo digital que es; así que, en mis rudimentarias herramientas de extranjera virtual, he creado el espacio en Internet. En realidad, torturo a mis tres hijos, también a Bianca, ella ha creado vídeos de programas de radio o me ayuda con los píos –en twitter siempre quedo en rojo- y a Hilén, que diseñó la original portada del libro de las perdices.

—¿Y cómo se puede llegar a editar una novela en nuestro país?
—En Argentina, las editoriales no aceptan manuscritos no solicitados o de inéditos para su lectura, así que estamos muy lejos de la historia de J. K. Rowling y los rechazos que sufrió su “Harry Potter”, porque directamente no tenemos inclusión en el rechazo al no ser leídos. Entonces, en esta álgida controversia se balancean dos opciones: autoeditarte, situación que a mí no me hubiera permitido convencer de que mis letras valen el papel, o esperar. Yo opté por la segunda.

Rita Gardellini durante la presentación de “No dejes que muera” en Tenerife

—Así llegó tu primera publicación…
—“No dejes que muera”, la novela que me publicó la Editorial Baile del sol en España en 2009, aguardó pacientemente ocho años en ser leída. Imaginate lo que representa esa editorial y mi editora Ángeles Alonso; ni mencionar el tiempo de maravillas que viví cuando fui a presentarla a España. La presenté en el cabildo de Tenerife, en La casa del libro en Vigo, en Madrid y en Canet del Mar, ayuntamiento de Barcelona. Afortunadamente existen las fotos y las notas en los diarios porque ir a España como escritora y que te malcríen alcaldes, presidentes, libreros, periodistas, escritores, bibliotecarios y lectores, por momentos, parece otro de mis fabulados. También valoro muchísimo a Aldo Battisaco, de la Editora UNR de Rosario por haberme otorgado con su proyecto de Extensión Universitaria la posibilidad de ser leída y así editada en mi ciudad.

—¿El secreto es la paciencia o por momentos dan ganas de dejarlo todo?
—Hubo años en que sólo me dediqué a escribir, había desistido de intentar que me leyeran o de relacionarme con otros escritores, porque me provocaba angustia. No tenía relación el placer que me provoca escribir, los elogios que recibía de mis azarosos lectores, al desahucio que sentía porque no me aceptaban la obra ni siquiera para ser leída y rechazada. Por lo general, es mi marido él que me ahuyenta esos ridículos divismos porque tiene un humor constante e ingenioso, es uno de los casi únicos que me hace reír, tiene ocurrencias muy divertidas. No es que afirme que toda escritura merece ser publicada, pero sí al menos, leída y objetada. Entiendo que las editoriales son empresas que deben generar sueldos, y no pueden acarrear compromisos con ignotos para luego decirles a su empleado “lo siento, el libro fracaso, asuma el costo de su salario”, pero uno aspira contenta el recibir un simple “no podemos editar poemarios porque la poesía no genera ventas, lo sentimos mucho ya que su obra lo merece. Esperamos contar con excedentes financieros que nos permita la oportunidad de contarla entre nuestros escritores”. Y no es por el trabajo, es el alma lo que se agobia. Mi ilusión original era escribir en la total libertad del seudónimo, de eso, a esta sensación de mendigar que me sofoca y me supera en deseos de enviar todo al diablo. Pero claro, uno debe ser responsable y asumir que son miles los que escriben, y que las editoriales están formadas por empresas con trabajadores que necesitan mantener familias con sueldos dignos y no ínfulas de desconocidas.

—¿Hay alguna temática predominante que puedan encontrar los lectores en tus artículos?
—Van a encontrar lo que me interesa, enoja, indigna, altera, divierte, es decir: el variopinto de lo que logra movilizarme siempre en ese tono en que el desparpajo, lo histriónico y el cinismo se confabulan para cuestionar y aporrear la indiferencia.

—Entendiendo que tanto la docencia como la escritura son facetas muy importantes en tu vida ¿Hay algún deseo, algún sueño, que una esas dos pasiones?
—Un prestigio y éxitos literarios que lograran que mi voz en educación fuera oída. Quiero implementar un proyecto que diseñé hace años y crear la carrera docente. El divorcio del profesorado, aún más, los docentes de primaria con la Universidad, limitan la investigación formal a las maestras. Lo cual me llevó a escribir un libro con el anteproyecto de Investigación, en la esperanza de que alguna vez pudiera efectuarse. Hubiera resultado muy diferente de contar con la palestra de la Universidad. También fundar el Colegio del Maestro –como existe el de abogados o médicos-, la cual es una idea brillante de mi amiga Graciela Guemberena, que tiene relación con la profesionalización del rol y la importancia que merecen los que educan a una Nación, los que forman en principio a todas las profesiones.

 


Rita María Gardellini Cavido

Escritora y directora de escuela primaria en la ciudad de Rosario, Argentina.
Ha participado en la organización del Festival intercolegial de Letras y de Teatro “Soles Verdes”; de las Jornadas de capacitación docente “Escuelas que enseñan y aprenden” y del Congreso Internacional de Educación: “Haciendo Escuela desde Rosario”.
Autora de varias novelas, poemarios y relatos inéditos, ha publicado:

    • “No dejes que muera” (Tenerife, 2009, Ediciones de Baile del Sol).
    • “Después de comer perdices o por qué las mujeres son boludas e insisten enamorarse…” (Editorial de la Universidad Nacional de Rosario – 2011).
    • “Alumnos lectores… alumnos escritores y su seño. Los soles verdes”, anteproyecto de Investigación educativa declarado de Interés Provincial y Legislativo. Publicado por los talleres de la Cámara legislativa de la provincia de Santa Fe. 2004. Segunda Edición agosto 2010 – Incluye la obra de relatos novelados: “Dulces, letras y linternas o la clase de lengua”
    • “El hipertexto en el primer ciclo de E.G.B.” Experiencia participante en el libro: Cuadernos de Iberoamérica “Escuelas que hacen escuela II” Los caminos de la palabra. Organización de Estados Iberoamericanos. 2003

Autora de un sinnúmero de colaboraciones en diferentes libros y revistas de educación y ponencias en congresos relacionados con esa especialidad.

Premiada y receptora de menciones honoríficas en relación a su labor educativa.

Más sobre Rita Gardellini:

Editorial Baile del Sol. // Editorial Baile del Sol, editora de “No Dejes Que Muera”. Desde aquí podrá adquirir el libro.

Amazon. // Amazon. Desde aquí podrá adquirir el libro: “No dejes que muera“.

Rita Gardellini // Página Oficial de la autora.

Rita Gardellini // Facebook Oficial de la autora.

— serpoesiayserpoeta.blogspot.com.ar //

Sigue leyendo
18 Comentarios

18 Comments

  1. Mónica L Diaz Guzman

    23/11/2017 a 08:10

    Felicitaciones Rita,la pasión hace que la esperanza se mantenga viva en ti para continuar el camino elegido.MDG

  2. gilda

    24/11/2017 a 19:59

    Agradable entrevista, se logra un clima íntimo donde al contar las ilusiones, los recuerdos y pesares de la escritora llegamos a conocerla, a que nos cuente su historia. Gracias a las vicisitudes narradas nos enteramos de las reglas de juego de las editoriales. Qué difícil resulta poder acceder al circuito editorial, autoeditarse es verdaderamente una quimera. Ojalá pueda revertirse esta situación más temprano que nunca!!!

    • Rita María Gardellini

      24/11/2017 a 22:38

      Muchas gracias, Gilda. El tema es desde siempre, Borges y Cortázar tuvieron que pagar sus primeras ediciones. El primer poemario de Borges salió del bolsillo de su padre. Esperemos.
      Sería muy bueno que se creara algo similar a la ley del Cine.

  3. Inés Acerbi

    24/11/2017 a 20:36

    Rita felicitaciones, valoro tu pasión por la escritura.
    Sos muy especial y llevás esa pasión a las letras.
    Abrazo
    Y por muchos libros más.
    Inés

    • Rita María Gardellini

      24/11/2017 a 22:39

      Gracias, Inés… pertenecés al círculo mínimo de los que tienen todas mis obras. Besos.Por las dudas, conservalos, ¿quién te dice y algún día puedas venderlos? 😉

  4. Maria Jose

    24/11/2017 a 22:39

    Muy interesante la nota. Es necesario saber que hay personas como la profesora Gardellini que apuestan a desarrollar una profesion de forma responsable, un sueño de forma apasionada y brindarse para que no solo quede en reconocimiento social unicamente sino que mantiene la intencion de trascender para cambiar perspectivas y realidades. El mensaje: intentarlo y brindarse. Pienso que seguir sus lineas y su forma de vida pueden inspirar a muchos a arriesgarse a intentar caminos nuevos, a promover cambios, a no temerle a las ideas, a soñar. Fortificando el impulso y el coraje como para no desanimarse por la mediocridad que tiende al facilismo, al no te involucres, al “todo ya esta inventado”; y al “para que”; que matan el alma y a la sociedad desde su nucleo. Mis mejores deseos para que sigamos escuchando de ella y mas logros.

    • Rita María Gardellini

      25/11/2017 a 15:20

      María José, que plena satisfacción me brinda leer una respuesta como la tuya. Muchas gracias, encantada de que mis respuestas resultaran en tu interés.
      Me sumo a tus deseos.

      Te copio una poesía que creo tendrá mucho sentido para vos.

      si encierro mi alma
      en un tiempo gastado
      compartiría
      el lento suicidio
      de los que viven lavados
       
      no voy a hacerlo
      prefiero atropellarme
      cien veces
      a morir
      porque olvidé que estaba viva.

      Rita Gardellini

  5. ALICIA BEATRIZ CÁCERES

    25/11/2017 a 00:07

    HOLA RITA!! CÓMO ESTÁS? LEÍ ESTA ENTREVISTA. ESTOY DE ACUERDO EN QUE LA ESCRITURA Y LA DOCENCIA SON INDEPENDIENTES Y SIMULTÁNEAS. ES CIERTO PERO TAMBIÉN DIRÍA QUE SE COMPLEMENTAN. HAY MUCHA RIQUEZA PARA CONTAR DEL QUEHACER DOCENTE, CLARO ESTÁ QUE ESO VA A DEPENDER DEL GÉNERO EN QUE CADA ESCRITOR SE INSCRIBA. NO COMPARTO ESO DE QUE EL ESCRITOR SE CONVIERTE EN TAL EN LA MEDIDA QUE LO DETERMINAN SUS LECTORES. ES MUY DOLOROSO PENSAR QUE UN ESCRITO HASTA QUE CAIGA EN MANOS DE UN LECTOR SON TAN SOLO. LETRAS IMPRESAS EN UN PAPEL. ´POBRE ENTONCES DE AQUELLOS QUE ESCRIBEN ENSAYOS O TRATADOS DE TIPO CIENTÍFICO, FILOSÓFICO, ETC. AÑOS DE INVESTIGACIÓN PLASMADAS EN UN PAPEL NO TENDRÍAN VALIDEZ HASTA QUE ALGÚN LECTOR INTERACTÚE CON ESOS ESCRITOS? PARA MÍ EL ESCRITOR ES TAL DESDE EL MOMENTO MISMO EN QUE PLASMA SU OBRA ( DE CUALQUIER TIPO) EN FORMA IMPRESA. LÓGICO DEPENDERÁ DEL GÉNERO EL NIVEL DE INTERACCIÓN CON LA OBRA. SI HABLAMOS DE FICCIÓN, GÉNERO AL CUAL ADHIERO DESDE MI MÁS TIERNA INFANCIA, LA INTERACCIÓN ES MÁS FLUIDA YA QUE DESDE NIÑOS LOS ADULTOS, (TAL COMO LO HICIERON CON NOSOTROS) ENRIQUECEMOS LA FANTASÍA INFANTIL CON DISTINTAS BIBLIOGRAFÍAS O CUENTOS INÉDITOS INVENTADOS EN LAS BAÑERAS DE NUESTRA COTIDIANEIDAD.

    • Rita María Gardellini

      25/11/2017 a 15:26

      Alicia,

      coincido en que es muy ingrato y hasta cruel mi manera de sentir a mis letras, pero no puedo percibir a mi escritura de otro modo.
      Afortunadamente, mi pensamiento no tiene por qué coincidir con otros. Si algo beneficia a mi curiosidad, es valorar apreciar y la diversidad, ése ser único como todos que tenemos.

      Muchas gracias.

  6. ALICIA BEATRIZ CÁCERES

    25/11/2017 a 00:18

    CONTINUANDO CON MI COMENTARIO, CREO QUE, ADEMÁS, LA FICCIÓN ES EL GÉNERO QUE MÁS ATRAE Y QUE LA INTERACCIÓN QUE SE PRODUZCA ENTRE EL ELECTOR Y LA OBRA LO QUE VA A PRODUCIR ES EL CONSUMO DE LA OBRA. ESO HACE QUE LA OFERTA Y LA DEMANDA ESTÉN ÍNTIMAMENTE LIGADOS AL MOMENTO DEL CONOCIMIENTO DE TAL O CUAL ESCRITOR. POR ELLO ES MUY DIFÍCIL LOGRAR LA PUBLICACIÓN DE UN ESCRITO YA QUE LAS DEMANDAS DEL MERCADO EXIGEN PRODUCCIÓN Y CONSUMO Y SI NO HAY CONSUMO NO HAY PRODUCCIÓN Y AUTOEDITARSE TAMBIÉN CONLLEVA COSTOS QUE NO TODOS PUEDEN SOLVENTAR.

    • Rita María Gardellini

      25/11/2017 a 15:33

      Sí, los costos de la autopublicación son un lujo para el bolsillo del escritor pero considero que tiene más que el problema del dinero, al menos para mí.
      Ahora se puede autopublicar de manera gratuita, y subirlo a amazon y sitios similares. Incluso se realizan en papel a demanda, con cero costo para el escritor.

      Y existen experiencias de escritores que han percibido ganancias muy suculentas ya que el porcentaje de regalías es muy superior al 10% que brindan las editoriales.
      La próxima entrada a mi blog, precisamente es este tema.

  7. ALICIA BEATRIZ CÁCERES

    25/11/2017 a 00:22

    RITA, DESTACO DE ESTA ENTREVISTA TU CALIDEZ Y ESPONTANEIDAD Y EL DARTE A CONOCER DESDE TU INTIMIDAD FAMILIAR Y COMO EL ESCRITOR NO VIVE MUNDOS IDÍLICOS SINO QUE RODEADO DE SU REALIDAD DEBE GENERARSE SU PROPIO MUNDO, ADENTRARSE EN ÉL Y DARLO A CONOCER, TAREA, POR CIERTO NADA FÁCIL.

    • Rita María Gardellini

      25/11/2017 a 15:39

      Alicia, mil gracias por emplear tu tiempo en leer y opinar. Es valorar también a Andrea Viveca que se ocupó de apostar en entrevistar a una desconocida.

  8. Eduardo Fermé

    27/11/2017 a 11:15

    Muy buena nota. Es interesante ver los “momentos” que Rita atraviesa. El momento del “proceso creativo”, dónde la obra pasa a ser completamente independiente del lector, la editorial, etc. Y el momento de la propia “difusión de la obra”, dónde es una lucha completamente diferente del proceso creativo.
    Y lo bueno que podemos ver es que en Rita el segundo momento no bloquea al primero

  9. Rita María Gardellini

    27/11/2017 a 23:42

    `´Muchas gracias, Eduardo, tu comentario es incisivo y muy inteligente. No lo había advertido, ahora soy yo, la que se apodera de tu respuesta.

  10. Guillermo

    03/12/2017 a 19:32

    Arte, talento, naturalidad y perseverancia, son aspectos salientes que se expresan en esta nota a Rita Gardellini.

Debes iniciar sesión para publicar un comentario. Acceso

Deja una respuesta

Entrevistas

Verónica Sordelli: “Escribir fue la manera de leer mi vida”

Publicado

el

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Las huellas de sus pies desaparecen, se hunden en la arena como si nada hubiera existido, después de los deseos. Son partículas de tiempo disolviéndose, nada. Cada paso los acerca y los aleja. Son un espejismo de sus propias palabras. No basta con pronunciar sus nombres, el viento se los lleva, los arrastra al vacío, donde alguna vez existieron castillos de arena.

“Castillos de arena”, la última novela de Verónica Sordelli, cuenta una historia que se pierde en las arenas del desierto, en un escenario que muta para dejar en los lectores un viento de preguntas que, poco a poco, van revelando los otros desiertos, los que habitan en el interior de sus protagonistas.

En diálogo con ContArte Cultura, la autora cuenta acerca de su propia ruta en el camino de la escritura, especialmente de su última obra, donde invita al lector a viajar a través de sus palabras.

—La arena, su liviandad, esa convergencia de partículas en movimiento y la textura al pisarla suelen llevarnos a distintos escenarios donde nuestros pies han dejado sus marcas. En tu novela el desierto es un gran protagonista, es por eso que para comenzar nos gustaría detenernos en las sensaciones que la arena haya despertado en vos, en sus huellas, que de alguna manera puedan ayudar a presentarte.

—Soy de Necochea, la arena me acompaña desde mi infancia. Siempre fue la misma, soy yo la que con el paso de los años la fui viendo distinta, porque en cada etapa de mi vida despertó sensaciones diversas: una infancia construida de la misma manera que con la pala y los rastrillos se construyen los pozos esperando que desde su interior surja el mar. El asombro de no entender por qué sucedía y la alegría de que así fuera. Una adolescencia donde la arena representó los fogones con amigos, el primer beso de amor y tal vez la primera lágrima de desamor. Una adultez donde comencé a caminarla, y se la presenté a mis hijos y los ayudé a construir sus castillos y los escuché gritar de alegría y tuve que consolarlos cuando el mar, en cuestión de segundos, los desmoronaba. Miré muchas veces para atrás, no estaban solamente mis huellas, y lloré mucho despidiendo algunas que se fueron y agradecí recibiendo a aquellas que se sumaron. ¡Y si! ¡Así es la vida! Y como aquella niña siento el asombro de no saber porque sucede y la alegría de que así sea.

—Y en ese desplazamiento que significa viajar, vayamos a tus comienzos como escritora. ¿Recordás en qué momento de tu vida se despertó tu deseo de contar historias?

—Mi primera novela surgió de la necesidad de contar la historia de las playas de Quequén, una historia llena de naufragios, con uno de los hoteles más imponentes de Sudamérica. El momento exacto fue cuando una de las tantas mañanas que salí a trotar por la costa, sentí el privilegio de vivir en este maravilloso lugar. 

—Mirando hacia atrás, ¿qué hilos temáticos atraviesan todas tus obras?

—Escribir fue la manera de leer mi vida. En mis libros estoy. Entonces diría que el hilo rojo que une a mis novelas es la mujer. En algunos momentos de la historia, o de la cultura en la que vivió, no tuvo demasiado o ningún poder de decisión, en otros pudo hacerlo. Pero siempre luchó para ser fiel a sus pensamientos.

—Tu novela “Castillos de arena”, publicada por Del Fondo Editorial, es una historia de amor y de fusión de culturas, ¿cuál fue el disparador para su escritura?

—La importancia que tiene la religión en la cultura árabe y la maravillosa diferencia con el occidente me llevó a preguntarme: ¿Qué tenemos en común? Por encima de toda diferencia tenemos en común el amor. A partir de ahí comenzó la historia.

—¿Cómo viviste el proceso de cruzar el desierto para acercarte a una cultura tan diferente de la nuestra?

—Agradezco haber podido viajar en tres oportunidades a encontrarme con la cultura árabe. En cada una de ellas mi premisa fue no cuestionarla y respetarla. Fue lo que me ayudó a entender la importancia de los mandatos sociales y religiosos en sus vidas y como viven para cumplirlos. Fue también entender que somos distintos, ni mejores ni peores, solo distintos. Toda cultura se merece ser respetada, pero creo que para lograrlo hay que estudiarla, no desde los extremismos porque gente mala y buena hay en todas, sino desde la esencia del ser humano.

—¿Qué o quiénes te ayudaron a darle vida a Jayif, el protagonista de “Castillos de arena”?

—Jayif fue creado a partir del lugar que ocupaba en su cultura y con los mandatos que ella le imponía.

—Y si tuvieras que definir a Elena, tu otra protagonista, en una sola palabra, ¿cuál sería?

—Superación

—Al avanzar en la historia aparecen situaciones límite donde el dolor y la muerte envuelven a tus personajes, ¿qué fue lo que más te costó al momento de escribir esas escenas?

—Investigué y leí muchísimos testimonios. Lo más difícil fue aceptar que se trataba de situaciones reales.

—Un deseo sin spoilear… ¿hay vida después de la muerte?

—No lo sé, sólo puedo afirmar que la muerte es la no presencia física, pero siempre estaremos vivos en el recuerdo de aquellos que nos aman. Dicen que la vida es corta, pero también dicen que las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por las huellas que dejan.

—Para terminar, ¿qué aroma creés que representaría a tus “Castillos de arena” y por qué?

—Mi preferido: el perfume que siento cuando abrazo a una persona que amo. Porque el amor sana y salva.

Sigue leyendo

Entrevistas

Pablo Mariosa: “Mi carrera brinda muy buenas herramientas a la hora de construir personajes”

Publicado

el

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

El tiempo se detiene. No hay adelante ni atrás. Se vuelve laberinto en las cosas cotidianas. Existe una distancia, un desdoblamiento de los cuerpos y de las mentes. Los pensamientos buscan la salida, se proyectan, como si no pudieran escapar de las garras de la muerte.

“La lista”, la última novela del psicólogo y escritor Pablo Mariosa editada por Del Fondo Editorial, es un thriller asfixiante en el que los protagonistas saltan de página en página para evitar ser alcanzados por la sombra de la muerte.

ContArte Cultura charló con el autor acerca de sus comienzos y del proceso creativo de esta historia, donde la acción y el suspenso mantienen a los lectores atrapados entre las palabras.

—Las listas suelen formar parte de nuestro día a día. Acontecimientos, objetos o asuntos pendientes se alistan en papeles, teléfonos o simplemente dentro de las cabezas. Para comenzar esta charla y a modo de juego de presentación, nos gustaría que armes una lista con cuatro cosas que te representen, sean colores, canciones, objetos o lo que surja, y que nos ayuden a conocer algo de vos.

—Mi lista sería esta:

  • Café y mate amargo todos los días
  • Escribir y leer siempre que hay tiempo y ganas
  • Caminatas al aire libre
  • Curiosidad ante todo

—Y a partir de ese listado vayamos a los comienzos: ¿Cómo y cuándo nace tu deseo o tu necesidad de escribir ficción?

—En mi adolescencia explotaron mis ganas de crear mundos y personajes, además de una voracidad como lector que pocas veces tuve en la adultez. Siempre me gustó que me cuenten historias, por lo que escribirlas surgió con naturalidad.

—“La lista”, tu última novela, es un laberinto en el que los personajes avanzan y retroceden en busca de una salida. ¿Cuál fue el disparador de este trhiller psicológico donde la muerte es protagonista?

—Tenía una imagen muy clara en mi mente. Es la que se ve en la portada del libro: un personaje conversa con una silueta oscura, siniestra, están en un bote bajo la luz de la luna, en medio de una laguna. Es bastante específico, no suelo tener imágenes tan precisas, pero esta vez ocurrió y fue el punto de partida para construir el conflicto narrativo y a cada personaje en función de lo que pasaría. Me encanta llevar a mis personajes a situaciones límite.

—Decíamos que la muerte es un personaje que late detrás de cada uno de los protagonistas. Contanos cuál fue el trabajo que realizaste para dar vida a esos personajes atrapados en las páginas de tu libro.

—Cuando construyo personajes, soy meticuloso, intento meterme en sus mentes y que actúen en base a sus emociones y pensamientos. En esta historia el protagonista siente que la muerte le dio una advertencia, le pisa los talones. Esto lo impulsa a hacer cosas que no haría en circunstancias convencionales. El estrés es extremo y arrastra al resto de los personajes.

—La mujer sin nombre es una especie de sombra que genera asfixia y suspenso. ¿Qué fue lo que más disfrutaste de su proceso creativo y qué es lo que más te costó a la hora de dejarla ser?

—Me encanta que esas sean las palabras asociadas a este particular personaje: asfixia y suspenso. Es lo que siente Faustino y, por lo tanto, quien lea su historia. Lograr movilizar a mis lectores es uno de mis mayores objetivos. Esta historia busca generar tensión, la expectativa de no saber qué pasará, aunque la sospecha sea que será trágico.

—¿Qué huellas te dejó la escritura del personaje Faustino?

—En gran parte de mis textos, tomo personajes que atraviesan crisis porque creo que son grandes motores para vivir nuevas historias. Esta vez me animé a elegir un protagonista que estaba bien anímicamente, exitoso en lo laboral y con una vida social y vínculos saludables, con problemas habituales, nada grave. Dejó huella el proceso de romper su equilibrio como personaje.

—¿En algún momento durante la escritura de “La lista” te sentiste atrapado en tu propio laberinto?

—Desde el comienzo supe cómo iba a terminar la historia para Faustino y Victoria, protagonistas. Sin embargo, con los personajes secundarios me pasó que terminaron involucrándose más de lo que esperaban con el conflicto narrativo. Pueden ser periféricos, pero terminaron siendo cruciales para que la historia esté llena de tensión y con giros inesperados.

—¿Cuánto de tu profesión de psicólogo influye en tus creaciones literarias?

—Me lo suelen preguntar y lo primero que hago es aclarar que escribo ficción, que mis personajes no están basados en casos clínicos. Lo que también reconozco es que mi carrera brinda muy buenas herramientas que pueden explotarse a la hora de construir personajes.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

—Estoy escribiendo un nuevo thriller psicológico, espero terminarlo en estos meses. Va a ser mi tercera novela del género. La lista salió con Del FondoLucero, la novela anterior, con Ediciones Fey. Mi objetivo es relanzar Lucero, llegar cada vez a más lectores y, por supuesto, que quieran leer lo nuevo.

—Para terminar, si pudieras elegir una palabra que encierre el espíritu de tu novela, ¿cuál sería?

—Abismo.

Sigue leyendo

Entrevistas

Karen Zárate: “Lo que no puedo poner en voz alta lo convierto en historias y en personajes”

Publicado

el

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Las flores absorben los silencios. Cada tarde, un aroma violeta envuelve sus cuerpos. Una y otra vez, los conecta en el misterio. Dudan y las palabras florecen dentro de sus bocas, como si la sombra del árbol descorriera otras sombras, como si el amor brotara en las ramas y en sus pieles, gota a gota, revelándose en el tiempo oportuno.

“Quere(r)me así”, la última novela de Karen Zárate, publicada por Del Fondo Editorial, es una historia de vínculos, como si se tratara de ramas que forman parte del mismo árbol. Los personajes van exponiendo sus vidas para unirse en sus propias sombras, en el vacío de las copas que sólo se llenan con el amor.

ContArte Cultura charló con la autora para conocer sus orígenes en el camino de la escritura y adentrarnos un poco más en su obra.

—A veces, el simple acto de detener la marcha, de sentarse a la sombra de la vida, provoca un movimiento. Para comenzar esta charla vamos a detenernos a la sombra de un jacarandá, el árbol que cobija las vidas de tus protagonistas. Si pudieras elegir alguna parte de ese árbol o de lo que se proyecta desde su cuerpo para presentarte, ¿cuál sería y por qué?

—Elegiría sus pétalos mientras caen. Es un despertar, una caricia, como lo es la escritura para mí.

—Y sentados debajo de ese universo violeta, te invitamos a detenerte en las raíces. ¿Cuándo y cómo se despierta tu pasión por la escritura?

—La lectura y la escritura siempre estuvieron cercanas desde la labor periodística. Cuando cursaba la carrera en Comunicación Social, una amiga me recomendó uno de los libros de Sidney Sheldon, reconocido como el maestro del suspenso. Aquella lectura, no sólo me sacudió por un momento de las teorías de la comunicación, sino que me hizo descubrir que yo también podía crear otros universos. Y que, tal vez, algún día me animaría a hacerlo. Con el transcurrir de los años, hubo un punto de inflexión. Fue una tarde de febrero cuando empecé a escribir sin saber que se convertiría en mi primera novela. Mucho menos en una saga (Eterna Clara). Contaba con las palabras y, en definitiva, con una herramienta de sanación. La escritura es mi cable a tierra, lo que no puedo poner en voz alta lo convierto en historias y en personajes de ficción.

—¿Cuáles son los temas que te suelen movilizar al momento de elegir una historia para contar?

—Me gusta desafiarme con los temas que elijo. Son aquellos que están invisibilizados, o en los cuales no se focaliza demasiado. A raíz de un tema central, defino a los personajes. Intento que sean emocionales, que desde su voz y en su recorrido inviten a los lectores a la reflexión. Personajes que empaticen, que sean imperfectos. En fin, humanos.

—Vayamos a “Quere(r)me así”, tu última novela publicada por Del Fondo Editorial, ¿de qué manera se manifestó esta historia?

—Esta historia se manifiesta en un momento de frustración en mi vida. De hecho, Quere(r)me así es una novela que habla de volver a encender la chispa. Que busca quererse con todas y cada una de nuestras imperfecciones. Y en ese camino, entender que a veces está bien dejarse acompañar por otras manos. Si bien es ficción, siempre hay algo de mí que dejo en cada escrito.

—Justamente se trata de un mosaico de vínculos donde la palabra y los silencios son verdaderos protagonistas. ¿Cómo trabajaste para darle forma a esos vínculos?

—Me pareció interesante crear a Elsa y Victoria, las protagonistas, de una forma contrapuesta, como parte de una generación distinta, con una mirada diferente acerca del dolor, la desilusión y las pérdidas. En ese vínculo, el camino que podía achicar la distancia entre ellas era la palabra. Esas preguntas que estructuran, ordenan, y que, en algún punto, otorgan la claridad. De ahí se construye su relación. Dos mujeres muy diferentes, que con amor y valentía llegan a su orilla.

—¿Cómo fue el proceso de ponerte en la piel de Elsa, un personaje que tiene mucho para decir?

—Elsa está inspirada en una persona real. Mi tía me permitió construir y caracterizar al personaje. Una mujer sabia, con sus anécdotas y recuerdos. Una mujer que a pesar de sus dolores y pérdidas siempre celebró la vida. El personaje de Elsa cobra vida gracias a las vivencias y experiencias que a lo largo de los años una tía supo contarle a su sobrina.

—¿Qué fue lo más difícil que enfrentaste al momento de escribir a Victoria?

—Poder escribir y describir sus miedos, sus desilusiones. Enfrentar su lista de frustraciones.

—Hablemos del jacarandá, que es otro gran protagonista. ¿Qué cosas te llevaron a sentar a tus mujeres debajo de su copa para desandar sus vidas?

—Parte de la historia transcurre en el Barrio de Boedo. Si bien es una zona que conozco, no vivo en Capital Federal. Al momento de profundizar en la investigación, encuentro que la plaza Mariano Boedo está rodeada por árboles de jacarandá. Me parece una de las especies de plantas más bonitas a la vista humana. Su color violáceo, su flor acampanada. Esa coincidencia no me hizo dudar en sentar a las protagonistas debajo de su copa.

—¿Creés que Victoria seguirá escribiendo otras vidas?

—Otras vidas, y otros personajes.

—Para terminar, si pudieras elegir un sabor que represente el espíritu de tu novela, ¿cuál sería y por qué?

—El sabor del vino, los aromas frutados que evocan a ciruelas maduras y frambuesa. Mendoza es el lugar que a Victoria le devuelve la posibilidad de creer en ella, de autodescubrirse, de animarse a la aventura. El camino del vino la hará encontrarse con nuevas amistades y con Francesco, un apasionado sommelier. Su historia nace allí, al pie de la Cordillera de los Andes y de los viñedos.

Sigue leyendo


Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA Nº 2022-106152549
Edición Nº