Literatura
Se celebra el “Día Internacional de la Lengua Materna”
Este 21 de febrero se conmemora el “Día Internacional de la Lengua Materna” con el objetivo de fomentar la identidad cultural y promover el respeto, fortaleciendo la importancia de otorgar una educación basada en el idioma originario de cada pueblo.
En ese marco, se comparte un relato originario en lengua Moqoit en la voz del profesor Abel Salteño* del Pueblo Moqoit, de Colonia Pastoril, Villa Ángela, Chaco.
El texto en castellano es una versión de Laura Roldán de Iobec Mapic, “Árbol de sal”, editada en el libro “Latinoamérica Precolombina, Mitos Clasificados 4”, Colección del Mirador. Cántaro, Grupo MacMillan.
La traducción es del propio Abel Salteño, y cuenta con colaboración audiovisual e ilustración de la pedagoga, docente, autora y compositora Verónica Parodi.
Por qué se celebra
El “Día Internacional de la Lengua Materna” fue declarado por la Unesco el 21 de febrero de 2000, y se celebra en la misma fecha cada año en todo el mundo.
Este Día es en reconocimiento del Movimiento por la Lengua Bengalí, que conmemoró en Bangladésh el “Día del Movimiento por la Lengua” desde 1952, cuando la policía y el ejército del Estado pakistaní, que ocupaba Bangladesh, abrieron fuego contra la multitud hablantes de lengua bengalí que pedían por sus derechos lingüísticos en Dhaka, Bangla.
La educación multilingüe (significa si hablas más de una lengua poder educarte en esas por ejemplo español y lengua indígena) es el tema elegido este año por la Unesco para celebrar este Día con el objetivo de iniciar la diversidad lingüística y cultural y el plurilingüismo a nivel mundial.
Actualmente, en Argentina se reconocen entre 16 y 36 lenguas indígenas con distintos grados de validez entre las poblaciones.
En la localidad chaqueña de Pampa del Indio se enseñan las lenguas de los pueblos qom, wichí y moqoit en el Centro de Estudios Superiores Bilingüe Intercultural (Cesbi), creado en 2011, donde funciona un instituto con cinco carreras terciarias y dos escuelas secundarias. Todos los profesorados y tecnicaturas se dictan con la modalidad bilingüe intercultural.
El idioma guaraní se habla actualmente en Argentina, Brasil, Bolivia y Paraguay, donde es oficial desde 1992.
Literatura
Cierra sus puertas al público la casa de García Márquez en México
La Casa de la Literatura, situada en el barrio Jardines del Pedregal, en Ciudad de México, donde el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años, cerró sus puertas al público por falta de recursos.
Así lo dio a conocer Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto, quien explicó que, aunque la familia proyectaba convertir en un museo en un futuro, el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, equivalentes a unos 73.000 pesos colombianos— no ha sido suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento del lugar, reportó el diario colombiano El Espectador.
En esa vivienda, ubicada en la calle Fuego 144, el escritor vivió junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta su muerte en 2014. Según señala la página oficial del gobierno de Ciudad de México, con la venta de objetos personales y memorabilia, en 2021 la casa fue transformada en centro literario en octubre de 2021.
Desde que nació el proyecto, uno de sus objetivos ha sido conservar intacto el último hogar del Nobel colombiano.
“La idea que ha unido a sus herederos es conservar esta última casa de García Márquez y de Mercedes tal y como la vivieron, dándole un nuevo giro para que la gente pueda visitarla, recorrerla y hacerse una idea del lugar donde todo eso sucedía”, se señala en la página oficial de la Casa de Literatura.
Mientras estuvo abierta, los visitantes pudieron conocer los muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos personales del escritor, así como el estudio ubicado al fondo del jardín. Allí se conservaba la mesa en la que García Márquez escribió obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Vivir para contarla”.
La casa fue también el lugar donde Gabo recibió, en 1982, la noticia de que había obtenido el Premio Nobel de Literatura.
La relación del autor con México fue estrecha. En su capital también escribió “Cien años de soledad” entre 1965 y 1967, cuando vivía en otra casa situada a unos quince minutos de la que fue su última residencia. La novela fue publicada en 1967 por la editorial argentina Sudamericana.
“No es, pues, una segunda patria, sino otra patria distinta que se me ha dado sin condiciones, y sin disputarle a la mía propia el amor y la fidelidad que le profeso, y la nostalgia con que me lo reclama sin tregua”, dijo el escritor durante un discurso del 22 de octubre de 1982 en México, al recibir la Orden del Águila Azteca.
Textos para escuchar
Arañas – Eduardo Galeano
Eduardo Galeano lee su texto Arañas
Pasito a paso, hilo tras hilo, el araño se acerca a la araña. Le ofrece música, convirtiendo la telaraña en arpa, y danza para ella, mientras poquito a poco va acariciando, hasta el desmayo, su cuerpo de terciopelo.
Entonces, antes de abrazarla con sus ocho brazos, el araño envuelve a la araña en la telaraña y la ata bien atada. Si no la ata, ella lo devora después del amor.
Al araño no le gusta nada esta costumbre de la araña, de modo que ama y huye antes de que la prisionera se despierte y exija el servicio completo de cama y comida.
¿Quién entiende al araño? Ha podido amar sin morir, se ha dado maña para cumplir esa hazaña, y ahora que está a salvo de su saña, extraña a la araña.
Historias Reflejadas
“Voces rescatadas”

Voces rescatadas
Somos un punto en la trama del universo. Un punto atrapado en las líneas del tiempo, enredado en sus hebras, simultáneas y eternas. El pasado se ovilla en el presente y arrastra a un futuro incierto, en el que llevaremos la esencia de lo que hemos sido.
El viento empuja verdades que ayudan a comprender los males que nos habitan. Una y otra vez, se atreve a conducirnos en el tren de la existencia.
Pasos callados, voces silenciadas, el llanto que expande las penas guardadas en la memoria, los cuerpos que, mutilados de recuerdos, viajan hacia otros mundos, más sutiles, en los que sobrevuelan los aromas que nos pertenecen, en los que es posible encontrase para regresar con las palabras olvidadas en la boca. Son esas palabras las que nos ayudan a salir de los repliegues, a deshacernos de las capas que nos protegieron de los fantasmas.
El eco repite una letanía interminable, la historia se repite, los hilos se cruzan y en la gran madeja del tiempo brilla el verbo capaz de liberar el silencio.
Somos un punto en la trama del universo y nuestra voz es capaz de desandar la historia para rescatar el recuerdo.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Tejo, juego de historias”, de Conrado Bocco; “Capsicum”, de Tavie Mariani; “Aroma de manzanillas”, de Susana Vaquero; y “Kamchatka”, de Marcelo Figueras.
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