Literatura
«Te quiero viva»: la última carta del escritor Julio Cortázar a la poeta Alejandra Pizarnik
Julio Cortázar y Alejandra Pizarnik tuvieron una relación muy intensa, amigos que se admiraban más allá de la literatura. La conexión entre ambos marca un hito en la literatura argentina.
Él la introdujo en el círculo parisino de intelectuales que despreciaban a los artistas del establishment. A ambos les encantaba la palabra “subversivo”. Julio llegó a darle el único manuscrito que tenía de su novela “Rayuela”.
Alejandra llegó a afirmarle “yo soy la Maga”, en alusión al personaje de dicha novela, por lo que Cortazar no se animó a contradecirla.
Las increíbles afinidades entre ambos los volvieron grandes amigos. El escritor tenía una pareja, Aurora, la cual también entabló amistad con Pizarnik.
“Nos veíamos, ella venía con frecuencia a casa donde Aurora y yo la recibíamos y la sermoneábamos por su peligrosa manera de abandonarse al azar de las circunstancias, con toda clase de riesgos que no le importaban pero que los amigos conocíamos bien”

Carta de Pizarnik a Cortázar
“Julio, fui tan abajo. Pero no hay fondo.
Julio, creo que no tolero más las perras palabras. La locura, la muerte. Nadja no escribe. Don Quijote, tampoco.
Julio, odio a Artaud (mentira) porque no quisiera entender tan sospechosamente bien sus posibilidades de la imposibilidad.
Me excedí, supongo. Y he perdido, viejo amigo de tu vieja Alejandra que tiene miedo de todo salvo (ahora, ¡Oh, Julio!) de la locura y de la muerte. (Hace dos meses que estoy en el hospital.
Excesos y luego intento de suicidio -que fracasó, hélas).
P.D. En el hospital aprendo a convivir con los últimos desechos. Mi mejor amiga es una sirvienta de 18 años que mató a su hijo“.
—Alejandra.
Carta de Cortázar a Pizarnik
Esta es la carta íntegra que Julio Cortázar envió a Alejandra Pizarnik poco antes de su suicidio:
“Mi querida: Tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo apunto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza -y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte.
Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria.
Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra. Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo“.
La tragedia del final no puede ser de otra manera. A los pocos días, más precisamente el 25 de septiembre, Alejandra se suicida, con tan sólo 36 años de edad, al tomar 50 pastillas de un barbitúrico llamado seconal, un fin de semana que había salido del psiquiátrico.
A pesar de el deseo de Julio, Alejandra decidió acabar con su vida y, quizás así, la jaula se volvió pájaro.

(Fuente: CulturaInquieta.com)
Historias Reflejadas
“Madeja de historias”

Madeja de historias
Un juego de líneas atraviesa las páginas. Desde el centro de un punto, se estiran, se alargan, se hacen flexibles y pegan la vuelta para convertirse en curvas, que se cruzan, que se chocan y, de pronto, son ventanas abiertas hacia un mundo inventado.
Tras los vidrios de papel brilla un gato rojo, cuyas patas se enredan en esa madeja de líneas inquietas para dar forma a un cuento, redondo como la luna, con sabor a queso.
En otro rincón, una oveja cuenta líneas de lana, peludas, porque tiene sueño y no puede dormir.
Entre dibujos que flotan, queda demostrado que nada es lo que parece, que la vida es tan solo un collage de papeles recortados, de palabras nacidas en el interior de una panza gigante donde el silencio las pone en movimiento.
Más tarde, se hacen elásticas y escapan por el orificio de un ombligo para contar otras historias, enredadas en una madeja de líneas dibujadas.
Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Se reflejan en esta historia: “Las ovejas de Lala”, “Mateo y su gato rojo” y “Como todo gato”, de Silvina Rocha con Eugenia Nobati, Lucía Mancilla Prieto y Pablo Tambuscio, respectivamente; “Colash”, de Liza Porcelli Piussi con ilustraciones de Cos; “Pura Panza”, de Liza Porcelli Piussi con ilustraciones de Eugenia Nobati y “Así queda demostrado” de Nicolás Schuff y Pablo Picyk.
Textos para escuchar
Flaco – Carlos Donatucci
Fernando Bravo lee Flaco, un cuento de Carlos Donatucci
¿Qué viento borró tus manos dejando tantas guitarras huérfanas de caricias, de acordes sólo imaginados por tu mente incansable, por tus dedos sedientos de armonías imposibles?
Ana no dormirá nunca más, desvelada, esperando que tus pasos resuenen augurando tu llegada. Maribel caerá en un profundo sueño, ya que la vida carecerá de sentido para ella. Las manos de Fermín quedarán vacías para siempre, extendidas en una súplica infructuosa. Laura no irá a ninguna parte. Guardará su valija gris y la sed de su espera no podrá ser saciada por las aguas de todos los ríos del mundo.
Los ojos de papel de aquella muchacha serán cegados por un mar de llanto para nunca volver a ver, incapaces de retener tu imagen a través del velo del olvido. Las golondrinas de Plaza de Mayo no volarán por un tiempo, guardando un respetuoso luto.
¿Quién elevará ahora una plegaria para todos los niños dormidos en tantas calles frías, solitarias? por los niños condenados, por los niños que escriben en el cielo, niños que nacerán sin conocerte, sin entenderte. El viento se llevará todas las hojas consigo, dejando los árboles desnudos, desprovistos de todo verdor.
Tu espíritu se fue, tu alma de diamante ya no brilla más. Tu corazón, cual durazno sangrante, será ahora capaz de cantar con el lenguaje del cielo.
Literatura
Con prólogo de Mariana Enriquez, lanzan edición comentada de los “Cuentos completos” de Poe

La editorial Páginas de Espuma publicó una nueva edición íntegra y comentada de los “Cuentos completos” de Edgar Allan Poe, un volumen de 1184 páginas que reúne todos los relatos del autor en una nueva traducción y suma prólogos de Mariana Enriquez y Patricia Esteban Erlés.
La edición, que tiene un precio de venta al público de $89.000, fue preparada por los escritores Fernando Iwasaki y Jorge Volpi, con traducción de Rafael Accorinti e ilustraciones de Arturo Garrido.
Desde la editorial señalaron que la publicación busca acercar la obra de Poe a nuevos lectores mediante una actualización de la clásica traducción realizada por Julio Cortázar en 1956. La nueva versión, explicaron, dialoga con aquella edición histórica, aunque con un lenguaje más contemporáneo y una propuesta más integral.
Además de los prólogos, el libro incorpora comentarios sobre cada cuento escritos por autores contemporáneos de narrativa breve en español, entre ellos Guadalupe Nettel, Alejandro Zambra, Antonio Ortuño y Espido Freire.
En su prólogo, Enriquez destaca la influencia persistente de Poe en la literatura contemporánea y sostiene que “la obsesión por la muerte, el cuerpo y la crueldad es todo Poe”. La autora argentina también lo define como “el mejor capitán de la oscuridad”.
Nacido en Boston en 1809, Poe es considerado uno de los grandes renovadores de la literatura moderna y una figura clave para el desarrollo del cuento de terror, el policial y la narrativa fantástica. Entre sus obras más reconocidas figuran “El cuervo”, “El escarabajo de oro” y “Manuscrito encontrado en una botella”. Su influencia alcanzó a escritores como Jorge Luis Borges, Charles Baudelaire y Stephen King, además de cineastas como Alfred Hitchcock y Tim Burton.
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