Vanesa Spinelli: “Me gusta escribir sobre la posibilidad de encontrar el equilibrio para amar sanamente”

Por Andrea Viveca Sanz

Especializada en el arte de comunicar, Vanesa Spinelli se deja llevar por los mensajes que brotan desde su interior y los deja fluir entre letras para dar forma a las palabras oportunas que, como flechas, llevan sobre sus bordes el murmullo del amor.

Son sus propias emociones las que logran atravesar el corazón de todos aquellos que se acercan a sus historias y los envuelven en vivencias fugaces, retazos de la vida misma.

Su libro, “Alma de abril” es una invitación a descubrirnos sobre la paleta de colores con  que ella pinta los sentimientos que la habitan.

En diálogo con ContArte Cultura, la escritora cuenta sus pasos en el camino de la escritura y se atreve a seguir caminando sobre las palabras en busca de perpetuarlas.

—Para presentarte, si de pronto una poesía se convirtiera en el espejo que mejor te refleja, ¿cuál sería y por qué?
—La poesía de Alfonsina Storni me encanta y puedo elegir “Alma desnuda” para describirme, porque encuentro en ella “formas identificables” de mi personalidad. Puedo visualizar en este poema cómo el ser se va transformando, va soplando sus alegrías, sus tristezas, sus disfrutes y espinas. Se acomoda a lo frágil, llora, pero también es fuerte al vestirse de viento. Somos más alma que cuerpo y en ella se concentra nuestro verdadero sentir, el núcleo de cada emoción. Además, siempre busco transformarme en “el buque en marcha detrás de la estrella”.

Soy un alma desnuda en estos versos,
alma desnuda que angustiada y sola
va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
que puede ser un lirio, una violeta,
un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
y ruge cuando está sobre los mares
y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares
dioses que no se bajan a cegarla;
alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
con sólo un corazón que se partiera
para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
dice al invierno que demora: vuelve,
caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
en tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
a campo abierto, sin fijar distancia,
y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia,
de un suspiro, de un verso en que se ruega,
sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
y negando lo bueno el bien propicia
porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
palpar las almas, despreciar la huella,
y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
como los vientos vaga, corre y gira;
alma que sangra y sin cesar delira
por ser el buque en marcha de la estrella.

—¿En qué vuelta de la vida sentiste que las palabras que brotaban de tu interior podían quedar plasmadas en un papel y trascenderlo?
—Escribo desde la adolescencia, desde aquellos sentimientos e impulsos de la edad que me empujaban a escribir agendas y cuadernos con poesías. Sin embargo, en la etapa universitaria la escritura recreativa se había vuelto el medio de distensión, por excelencia, para mis emociones y mi sentir. Con la adultez y las exigencias de la vida cotidiana, transité años sin poder escribir. Incluso creo que había pensado que no volvería al mundo de las letras. Sin embargo, desde hace cinco años volví a soñar con la escritura, con el deseo de expresar y comunicarme con otros a través de las palabras. Hice varios talleres y abrí mi página en Facebook donde comencé a compartir mis escritos.

—¿De qué manera puede gestarse un poema o un relato dentro tuyo? ¿qué cosas te inspiran para escribir?
—Mis estados de ánimo, cuando son muy profundos (tanto en la tristeza, melancolía o felicidad) son los que actúan muchas veces como estímulo para escribir, especialmente si es una poesía. Con respecto a los cuentos, puede ser una escena de una película, el fragmento de una canción, una escena que presencié, algo que me impactó en un sueño que tuve, que disparan una imagen o una conversación. Muchas veces queda en solo una imagen y en otras es necesario sentarse a escribir.

—¿Cómo debería ser el lugar ideal para dar comienzo a una historia de ficción?
—Requiero de mucha concentración para escribir. Hoy destino una habitación para esta actividad, con mi escritorio, biblioteca, cuadernos y pizarra. Me gusta escuchar música y muchas veces acompaño con sahumerios u hornitos con esencias, que me generan un clima agradable. Si pudiera elegir estar en un lugar ideal para escribir, sería una casa en el sur, que desde los ventanales pudiera observar lagos y montañas, o también, un lugar de la costa que conjugue el bosque con el mar.


“Creo que en la naturaleza encontramos los secretos del universo, la respuesta a todo, si sabemos mirar en calma y en silencio.”


—¿Dónde y cómo te encontrás con los personajes que vas a soltar en cada historia? ¿cuál es el proceso que llevás adelante para construir sus rasgos físicos o psicológicos?
—En general mis personajes absorben rasgos de personas que conozco o que solo tengo un intercambio fortuito; también por lo que otros me cuentan de sus familias, parejas, hijos, amistades. Me gustan los personajes creíbles, bucear en su interior, que puedan expresar contradicciones, miedos y desafíos. En lo personal considero que todos tenemos un poco de todo. Hay veces que podemos sentir la seguridad implacable de seguir un sueño, otras tantas, nos sentimos derrotados, sin saber si el camino elegido era el correcto. En el amor podemos encontrar estos mismos polos. Amamos con la intensidad de los vientos, nos impregnamos de él sin darnos cuenta, pero corremos el riesgo de quedarnos desarmados, de rozar el dolor. El psicoanalista Gabriel Rolón plantea que “la pasión es esa espada de doble filo que puede llevarnos al máximo disfrute o también a la angustia más extrema”. A mí me gusta escribir sobre estos dos polos, el tránsito sobre ellos y la posibilidad de encontrar el equilibro para amar sanamente.

—”Alma de abril” es tu primera obra literaria en la que los relatos forman un entramado de historias en la que es posible descubrirse, ¿cómo nació la idea de reunirlas? ¿Cuál es el nuevo camino que tomará ese libro?
—Alma de Abril es un compilado de cuentos breves, microrrelatos y poesías publicado por primera vez en noviembre de 2016, de la mano de una incipiente editorial. Al año siguiente, decidí que era mejor autopublicar, para tener otra cercanía con los lectores y realmente poder dar a conocer mi obra de uno a uno. Le agregué un nuevo relato y poesía.  La corrección y el maquetado estuvieron a cargo de Carolina Kenigstein, a quién le agradezco su cariño, conocimiento y trato hacia el libro. La fotografía de tapa es autoría de mi hermano Leonardo y contó con el prólogo y epílogo de Andrea María Vázquez. A ellos, mi agradecimiento absoluto, como a todos los colegas y lectores que me ayudaron a ser parte del camino literario. El libro surge con la idea de comunicar mi mirada acerca del amor y el desamor, pero a través de diferentes narradores e historias. Es un libro intimista, poético, que recorre las emociones y sentimientos como si fuesen estaciones del tiempo. El camino que va a tomar es que será editado en digital por el sello romántico de Selecta, perteneciente a Penguin Random House. Habrá cambio de tapa y se sumará otro cuento, que no estaba en las ediciones anteriores. Especialmente quiero agradecer a la escritora y correctora del sello Mimi Romanz, quien recomendó el libro a la editorial.

—Por estos días estás trabajando en la escritura de una novela, ¿existió algún cuento previo que disparó la temática o tuvo su origen en otras fuentes de inspiración?
—Desde que escribí el cuento Deseo Turbulento, que abre la antología de Alma de Abril, supe que tenía una historia para continuar, que sus protagonistas merecían un espacio mayor para desenvolverse y contar cómo el amor los atravesaba. Por eso estoy escribiendo la novela que incluirá la vida contemporánea, pero también la que transcurría en Florencia (Italia) en el siglo XIV. En lo particular creo en las vidas pasadas y la reencarnación. Hace años que busco respuestas acerca de este tema, a través de bibliografía (como Brian Weiss, Deepak Chopra, Rudolf Steiner, entre otros) o la realización de talleres que me permitan considerar esta idea. La existencia o no del alma gemela, que uno se encuentra o reencuentra en esta u otras vidas, será parte del tema a trabajar, pero sin olvidar que lo más importante es el “aquí y ahora”, y que las decisiones se toman con la información que contamos en el momento.

—Contanos qué cosas fueron o son fundamentales a la hora de construir esta nueva historia de ficción.
—La documentación es una piedra fundamental para escribir esta historia, específicamente porque abordo una época histórica y eso merece respetar las normas y los estilos de vida asignados. Hace un año y medio me contacté con la Sociedad Argentina de Estudios Medievales (SAEMED), que tiene su biblioteca mayor en el Conicet (Saavedra 15-CABA) y gracias a una de sus becarias, la doctora Luciana Cordo Russo, accedí a bibliografía específica y entrevistas con especialistas de ese período histórico. Un mundo fascinante para conocer y derribar mitos.

—A manera de adelanto, ¿con qué palabra definirías la historia que estás escribiendo?
—Me es difícil sintetizar esta nueva historia con una sola palabra porque creo que los protagonistas van a transitar experiencias y sentimientos que los van a obligar a replantearse sus estructuras, sus conceptos, acerca del amor y de lo que realmente vale la pena experimentar. Pero voy a recurrir a una palabra dicha en un libro que personalmente me emocionó mucho: Comer, rezar, amar, de Elizabeth Gilbert.  La palabra es “attraversiamo”. Una historia que generó mucha influencia en mí.

—¿Qué sueño te gustaría perpetuar en otras vidas?
—El sueño que me gustaría poder perpetuar en otras vidas sería ser escritora y dedicarme exclusivamente a ello, transitar mis días entre lectura y escritura, reuniéndome con personas enamoradas de la literatura en diferentes partes del mundo.


Vanesa Spinelli

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación (UBA) y Community Manager (UTN). Docente de nivel secundario y universitarios en medios de comunicación. Especialista en comunicación institucional con más de diez años de experiencia en asesoría organizacional, se desempeña en el área de la capacitación, la gestión de contenidos en medios digitales y la planificación integral de la comunicación. Comenzó a escribir a las 13 años, principalmente poesías y microrrelatos con los que participó en concursos y formó parte de antologías. Realizó diversos talleres literarios y en los últimos años se inclinó por la escritura de cuentos y relatos.

2 comentarios

  1. Muy buena nota. Vane escribe con el alma y eso es realmente excelente. Muchos relatos de “Alma de abril” dan para novela, ojalá los pueda leer en un futuro no tan lejano. “Felicitaciones!!!

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