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Literatura

Viggo Mortensen presenta su nuevo libro en Bahía Blanca

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El actor y director estadounidense Viggo Mortensen, conocido por su actuación de “El Señor de los Anillos”, entre otras importantes películas, presentará este jueves a las 18.30 su nuevo libro de poemas y de relatos “Ramas para un nido” en Bahía Blanca, mientras que el domingo y el lunes estará en el Centro Cultural Kirchner y en el Centro Cultural Borges.

Mortensen está de visita en el país para presentar el volumen, de la editorial Lux. Primero lo hará acompañado del escritor Fabián Casas en el Centro Cultural de la Cooperativa Obrera, de la ciudad bonaerense de Bahía Blanca, donde en menos de una hora se agotaron los 160 lugares del espacio cultural en una ciudad de 300.000 habitantes.

Tras su paso por la ciudad bonaerense, el actor, quien tiene un gran vínculo con Argentina por haber vivido aquí unos años de su infancia y por su relación con el equipo San Lorenzo de Almagro del que se ha declarado fanático, llegará a la ciudad de Buenos Aires el fin de semana: el domingo se presentará en el Centro Cultural Kirchner con un horario todavía a confirmar y el lunes a las 18.30 compartirá lecturas el Centro Cultural Borges.

En diálogo con la agencia de noticias Télam, Gustavo López de la editorial Lux, el sello a cargo de la publicación del volumen, destacó que Mortensen “es un buen escritor, es buen lector y muy buen fotógrafo” y que el libro que viene a presentar “tiene más de 100 páginas, está dividido en prosas y poemas y otra sobre un tema suyo, personal”.

“Es artista plástico, es músico, director de cine, aparte es actor de teatro, es un artista de varias facetas, es mas conocido por lo que produce Hollywood pero ha hecho películas de cine independiente y es un artista comprometido con su sensibilidad”, sostuvo López.

Sobre la visita a Bahía Blanca, el editor contó que si bien el libro todavía no está a la venta en librerías invitaron al autor a la ciudad y el actor aceptó la invitación. “Lo veníamos manejando desde hace un tiempo e informamos sobre el tiempo medio justo” porque lo que se busca es “un interés literario”, aclaró López sobre el revuelo que puede generar la visita de una estrella de Hollywood en una pequeña ciudad.

El editor también contó que trabaja con el actor desde “hace muchos años, él tiene una editorial en Santa Mónica, Estados Unidos y ahí edité una antología de poesía argentina y un par de libros de él como escritor”, dijo y confió que “nos hicimos cercanos, con mucho contacto y cuando se nos ocurrió hacer su libro en Argentina hace unos tres o cuatro años empezamos a hacer todo trabajo”.

“Es una persona muy trabajadora, muy meticulosa y para mí muy buen escritor”, agregó al indicar que al actor lo conoció a partir de un amigo ya fallecido, Kevin Power, quien se desempeñó como subdirector del Museo Reina Sofía de España y profesor de cátedras de literatura.

“Compartíamos un mundo de arte y de literatura. En uno de sus viajes a la Argentina yo le comenté que estaba armando una antología de poesía contemporánea y él me dijo de Viggo Mortensen, yo no sabía quien era en ese momento porque fue antes del ‘Señor de los Anillos…'”, contó y agregó que Power le dijo que Mortensen “se podía interesar por el libro porque tenía mucha afinidad con Argentina y a partir de ese contacto comenzó el vínculo”.

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La Botella – Gabriela Romero

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Gabriela Romero lee su cuento La Botella.


Créame que todavía hoy, ni estando en este lugar, puedo definir si lo que pasó aquella noche fue una maldición o si estaba predeterminado. Lo cierto es que mi cuñado Alfonso hizo una pregunta y el universo se las ingenió para responderle. Todo comenzó el 20 de noviembre de 1991 durante el festejo de los treinta y un años de mi hermana Sonia. Solo estábamos la familia. Los cinco hermanos: cuatro mujeres y un varón. Y nuestras respectivas parejas. Más nuestra madre, que quedó viuda joven. Más los tres hijos de Sonia, la que está allá; los dos de Mercedes, y la única nena que al momento tenía Silvana, la que recién se acercó; más los cuatro hijos de nuestro hermano José Arturo y los dos míos. Además de los padres de Alfonso, el marido de Sonia, estaban sus tres hermanos con las esposas y los seis hijos, resultantes de las tres parejas. En total éramos: 37. Muchísimos. Ya habíamos cenado y los chicos corrían por el jardín mientras los adultos conversábamos, algunos dentro del quincho y otros en la galería, o junto al bar que Sonia había armado a un costado de la pileta. Minutos antes de las doce de la noche Alfonso nos llamó para el brindis y nos dijo algo así:

— ¡Gente, vengan a brindar por mi esposa!

Él había ubicado las copas en la barra del bar y nos esperaba con una botella envuelta en una servilleta de tela blanca. Era evidente que alguna broma se traía entre manos porque intentaba ocultar la risa en su mueca ladeada. Lo amenazamos con tirarlo a la pileta si nos bañaba con el champán.

—No soy tan infantil —nos dijo Alfonso y agregó con una voz cavernosa —: ¿¡A ver a quién le toca!?

Entonces hizo presión y el corcho se elevó como un cohete, pero en vez de perderse entre las plantas del jardín o estrellarse lejos en el pasto cayó sobre tres de nosotras. En Sonia, en nuestra cuñada y en mí. Recuerdo nuestro griterío cuando nos golpeó el corcho y la pelea de los nenes por quién se quedaba con ese corcho maldito y también las risas de los otros a causa de nuestros gritos, y de la cara de Alfonso.

— ¿Qué pasó, cuñado? ¿Te salió el tiro por la culata? —le dijo mi hermano José Arturo riéndose.

Todos miramos a Alfonso. No se reía. Mantenía la botella en alto, inmóvil. Sonia caminó hasta él y le quitó la botella de las manos.

— ¡Las Viudas! —gritó—. ¡El champán se llama Las Viudas! —y antes de beber directamente del pico le dijo a su marido—: ¡A tu salud!

— ¡Alfonso, serás el primero en morir! —grité—.

Sí, eso le dije yo. Mi marido se indignó, para él no le es fácil vivir en una familia que tiene humor negro. A Alfonso le bajó la presión. Era de esos tipos que no se aguantan una broma, pero que viven cargando a los demás.

Murió a la semana. El 27 de noviembre de 1991.

Su muerte nos desgarró. Tan imprevista. Y él tan joven. Y tan joven mi hermana y tan chiquitos sus tres hijos. ¿Quién podría creer que se haría realidad lo que sucedió en el cumpleaños de Sonia? Cuando me avisaron creí que era una broma de mal gusto. Decile a Alfonso que se deje de joder, le dije al amigo que me llamó. Y le colgué. El teléfono sonó al instante. Se murió, Malena. Alfonso se murió. Entonces, se me vino a la mente mi sentencia. Serás el primero en morir. ¿Cómo miraría a sus padres?, me pregunté. Aunque después preferí culparlo, al final de cuentas el que había comenzado todo esto había sido él. En su velatorio recordamos lo ocurrido en el cumpleaños de Sonia. Ahora sigo yo, me dijo José Arturo al oído.

Él murió veinte años después, el 15 de julio de 2011.

Qué dolor. Pobre mi madre y mi cuñada y mis cuatro sobrinos. Y hoy estamos acá velando al marido de Mercedes. ¿Usted de dónde conocía a mi cuñado? Sabe, aquella noche mi hermana se encontraba a mi lado, pero a ella el corcho no la tocó. En eso el oráculo falló. Las Viudas. Me pregunto si tal vez aquello que decía mi esposo cuando era un niño, y que mis suegros contaban con tanta gracia, no fue una suerte de amuleto. ¿Un amuleto que lo protege de lo que está escrito o de lo que sucedió a partir de aquella noche? ¿Qué vas a ser cuando seas grande?, le preguntaban mis suegros divertidos con la respuesta que siempre les daba su hijo. Viudo, les respondía él.

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Literatura

“Un pez dorado”, nuevo libro de Laura Devetach que ya se encuentra para su descarga

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Vera Editorial Cartonera acaba de editar “Un pez dorado”, obra de la escritora Laura Devetach con ilustraciones de Istvansch, que ya se encuentra para su descarga gratuita.

La obra cuenta con palabras preliminares de Laura Roldán, quien destacó: “Haber editado este libro con Vera Cartonera y que haya sido ilustrado por Istvansch, quien dio vida con su arte a las imágenes y personajes del texto, es un sueño cumplido. Gracias por cobijar la semilla que germina cuando necesitamos ver brotar la esperanza”.

Asimismo, Roldán manifestó en el prólogo creer “en el poder de las cosas pequeñas, en el trabajo de las hormigas, en la dulzura de la verbena. Creo en las redes que contienen y sostienen y un proyecto pequeño, en estos momentos difíciles, es un camino de esperanza”.

Su voz se entrelaza con la de Devetach y su versión libre de una leyenda popular en la que se recrea la historia de la primera pesca de un dorado contada por la voz de un anciano “cuentero” del Litoral, quien va desgranando la versión que aquí se relata. Historia en la que se entretejen las voces de los indios abipones y los paisajes del río Paraná.

Esta edición cuenta con una Bitácora de las ilustraciones de “Un pez dorado” que realizó Istvansch para la primera edición de esta leyenda. En este relato escrito por el autor se atisba la configuración de parte de la historia de la producción literaria de libros destinados a las infancias de nuestro país.

Finalmente, los responsables de la obra desearon: “¡Qué disfruten de su lectura! ¡Qué el libro circule como el irupé en nuestros ríos!”.

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Historias Reflejadas

“El país de los sueños”

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El país de los sueños

Adentro de un bostezo viajaba un sueño largo, muy largo. Tan largo que llegaba al otro lado del mundo. Y más allá, a un lugar donde todo era posible.

Un paisaje de colores cayó entre las pestañas, como un viento cargado de novedades. A un costado, justo a los pies de la cama, o tal vez un poco más acá, había un árbol de páginas abiertas, como si de pronto le hubieran crecido cuadernos. Y a los cuadernos, renglones. Y a los renglones, palabras que colgaban de las ramas y contaban una historia.

De pronto, la historia se precipitó sobre el suelo y fue semilla. A la semilla le nacieron brazos, como hojas. ¡Y raíces!

Fue entre esas raíces donde apareció una lombriz. Iba y venía la lombriz, y enredaba la historia. Y entonces se volvió un ovillo de sueños.

Cuando el barquero despertó pudo ver en su almohada un hombrecito de colores. En sus manos, un pájaro verde llevaba en el pico a una extraña hormiga cantora.

Minutos después, cruzaron a través de la ventana y nadaron por el río de la mañana hacia el país de los sueños.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia homenaje a Laura Devetach, los siguientes libros de la escritora: “El enigma del barquero”, “La hormiga que canta”, “La planta de Bartolo”, “Del otro lado del mundo” y “Lombriz que va, lombriz que viene”

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