Voluntariado de Lectura del Chubut, una forma de hacer camino a través de la palabra

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Una puerta se abre, adentro sopla un viento blando, de páginas flexibles. Las letras se balancean en el aire y una historia flota entre las imágenes inventadas. Hay palabras que bailan delante de los ojos que escuchan. Los oídos perciben un rumor, como una brisa, el aliento sonoro de una danza, la vibración de las voces que narran el cuento escondido detrás de la puerta.

Leer es abrir una puerta, es avanzar sobre las letras hacia otros mundos, atravesar caminos de palabras, absorber el aroma de la tinta. Leer es acariciar con nuestros ojos la materialidad de cada palabra para percibir sus formas y descubrir su textura.

El Voluntariado de Lectura del Chubut sabe de palabras, viene trabajando desde hace muchos años en la promoción de la lectura, sólo para abrir una puerta, muchas puertas.

En diálogo con ContArte Cultura, la doctora Silvia Contín, quien fuera coordinadora de este proyecto durante 15 años, cuenta acerca de las rutas recorridas y los caminos por recorrer.

—Para comenzar nos gustaría que nos cuentes cómo y cuándo nació el Voluntariado de Lectura del Chubut.
—El Voluntariado surgió en el año 2010 como parte de las acciones del Programa de Lectura del Chubut, en aquel entonces y hasta 2019 inclusive coordinado por mí. Se constituyó como una línea de trabajo vinculada al Programa de Abuelas y Abuelos Lee Cuento que se llevaba adelante desde el Ministerio de Educación de la Nación, con la coordinación de la profesora Adela Rattner.


Silvia Contín

Es doctora en Didáctica de la lengua y literatura por la UAB. Es profesora y directora de Maestría en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y posee una amplia experiencia en gestión de proyectos literarios y culturales en Argentina . Posee diversos artículos y documentos de trabajo publicados en España y Argentina. Es productora de programas educativos de radio y tv.


—¿Quiénes forman parte de este grupo dedicado a promocionar la palabra?
—El grupo fue creciendo en los años siempre como una acción de voluntariado de lectura en voz alta y apoyada por un equipo que me tocó coordinar durante 15 años  consecutivos. Conformamos ocho grupos estables reuniendo un total de 88 voluntarios, en general adultos mayores, pero no todos abuelos y abuelas. Muchos con el tiempo sumaron sus nietos y eso fue lo que nos animó a denominarnos voluntarios, ya que en los últimos años ingresaron muchos jóvenes, varios estudiantes de secundaria, terciaria y universidad, y así este gran grupo comenzó a ser un lugar de cruces generacionales donde la lectura era el puente que recorríamos para conocernos y sacar lo mejor de cada uno. El alejamiento personal de mi cargo de coordinadora en el estado provincial de Chubut fue en este año 2020, en el mes de febrero, por motivos políticos que amenazaron el sentido de mi integridad y tarea profesional y de estas acciones. Quince años de trabajo no permitían que nos desintegremos por un cambio de gobierno provincial y por el destrato de las autoridades que no entendían nuestra tarea. Por ello, nos convocamos en forma voluntaria redoblando la apuesta de la lectura como equipo y decidimos seguir con lo nuestro, expresando mediante cartas nuestro desacuerdo con las medidas y políticas del Ministerio de Educación de Chubut y compartiendo también esto con una inmensa red de expertos y escritores nacionales que nos apoyaron y supieron siempre de nuestra tarea humana como lectores, mediadores, voluntarios. Era impensable seguir perteneciendo al Estado y obrar desde allí cuando los docentes no cobraban, los niños no iban a la escuela y había violencia institucional y social de todo tipo. Hicimos un paso al costado sabiendo que la pasión por la lectura crecía en fuerza y coherencia.

—¿Cuál es la importancia del libro como símbolo en la preservación y la custodia de la palabra escrita?
—Creemos en los libros como una fuerza estética, social y cultural fundacional. Desde ellos la palabra echa raíces y se constituye en relato estable que podemos convidar sin pedir nada a cambio. En estos años nuestras voluntarias se han formado como lectoras y mediadoras, y los libros han sido el único y gran motivo de las cientas y miles de reuniones que hemos realizado. Conocerlos, elegirlos, explorarlos, dejarnos seducir, es y ha sido nuestra meta central. Cada lectura nuestra empieza y acaba con un libro apoyado en las manos y con un autor que aparece invitando a más.

—¿Qué tareas realiza un voluntario de la lectura?
—El eje de nuestra tarea es la lectura literaria en voz alta, por placer y atravesando todos los niveles del sistema educativo .También la lectura en la comunidad y la lectura mediada por tecnologías. Fuimos y somos hormiguitas en escuelas y bibliotecas. Nos dedicamos siempre a ir de visita, llegar a la escuela, hacernos cómplices de la maestra y la bibliotecaria y juntos crear esa escena irrepetible y única. Leer para otros y leer con otros, que nos esperen los niños con ganas de leernos a nosotros. Así llegamos a recorrer muchísimas escuelas de Chubut, siendo esperados y homenajeados siempre por niños, jóvenes y adultos que sabían que no íbamos con cuestionarios ni con trabajos prácticos, sino con historias para compartir y descubrir. Además de esta tarea que siempre nos emocionó, también hacemos nuestras reuniones de grupo en las cuales se prepara la cocina lectora, se lee, se elige, se debate, se estudia. Armamos charlas y talleres con especialistas y así nos vamos fortaleciendo. Durante seis años realizamos el encuentro anual de voluntarios y así aprendimos a convivir, a contarnos experiencias, a debatir estilos de trabajo y sobre todo a vivir estas jornadas como una gran celebración anual, donde casi todos los municipios de la provincia nos agradecían la tarea con la renovación del título que aún portamos como “Embajadores de la Palabra”.

—¿Cómo experimentaron este tiempo de pandemia en la difusión virtual de la lectura?
—Durante la pandemia debimos dejar de ir a las escuelas, así que nos reinventamos maravillosamente con el apoyo del escritor y amigo Gerardo Cirianni. Comenzamos a hacer radio a grabar y regalar nuestras voces para acompañar y sanar a quienes estaban pasándola mal. Grabamos textos literarios breves para adultos, jóvenes y niños. El proyecto Las otras voces llegó a más de 25 radios de Chubut y Argentina, y sin querer voló a México donde se sumó la compañera Marlén Reyes y se conformó un ciclo estable que fue reconocido por las autoridades del municipio chubutense de Madryn como un ciclo de interés educativo y cultural. Actualmente tenemos planes de organizar todo el material para ponerlo a disposición de escuelas y bibliotecas de todo el mundo. También durante la pandemia colaboramos con el homenaje y fogón virtual a la escritora Laura Devetach y al escritor Gustavo Roldán. Por otra parte, la abuela Teresita, del grupo Madryn, inició una hermosa aventura de leer desde el cerco casa a casa, y esto se multiplicó siendo una batalla de amor dado al virus.

—¿Quiénes colaboran con ustedes y de qué manera pueden hacerlo aquellos que quieran acercarse?
—Durante este año tan particular ha llegado gente hermosa a sumarse con ayuda e ideas renovadas. Deseo nombrar a algunas personas pero sin que la lista sea cerrada: Gerardo Cirianni, Margarita Eggers Lan, Laura Roldán Devetach, Lorena Vicente, Mercedes Pérez Sabbi, Cecilia Malem, ALIJA, Paulo Casutti, Alfredo Fernández, Mariela Sánchez, Haydee Mirta Romero, Laura Alonso, Marisa Pasarin desde buenos Aires, Yamile Piedra desde Ecuador, Marlén Reyes desde México, Diego Sachella también de Buenos Aires, Ricardo Roldán desde Venezuela.

—¿Y hoy cuál es el vínculo que mantienen con las Abuelas Lee cuentos de la Patagonia?
—Las Abuelas de Chubut se han quedado en nuestro grupo como voluntarias, nos ayudamos y apoyamos entre todos, ya que el gobierno provincial no nos representa ni apoya en ningún sentido y podemos decir que nos autosugestionamos manteniendo contacto con la Fundación Mempo Giardinelli, ya que sabemos que la línea de abuelos y abuelas nació allí hace muchos años y por ello siempre son una referencia valiosa para nosotros. Algunos grupos han podido incluso visitar Chaco y participar de los foros de la Fundación.

—¿Qué vivencias o experiencias rescatan a lo largo de este camino recorrido?
—Son enormes las vivencias, el aprendizaje, el cariño, la tarea solidaria y las anécdotas de tantos años recorridos, que van desde el caminar las escuelas hasta bailar y cocinar en los encuentros, presentarnos en ferias de libros, leer en plazas y bares, cosechar acelga para el almuerzo compartido, crear libros artesanales, compartir viajes y talleres inolvidables, enfermarnos y cuidarnos con lecturas, viajar desde las historias… todo ello es lo que no nos deja renunciar aunque los contextos sean adversos .

—Un deseo para el próximo año.
—Justicia, inclusión, lectura y arte al alcance de todos y todas.

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