“Nudos salvajes”, arte y matemáticas en el CCK

“Nudos salvajes”, una exposición retrospectiva del artista francés Jean-Michel Othoniel, que se presenta por primera vez en la Argentina, en el CCK, y reúne una serie de collares de esferas de vidrio espejado, de diversos colores, que serpentean y cobran formas diversas, y que al estar suspendidas parecieran desafiar a gravedad.

Se trata de veinte esculturas realizadas en los últimos diez años, volátiles, coloridas, hechas de vidrio soplado de Basilea y Murano, que se anudan, se esparcen y toman diversas formas a lo largo de tres salas del séptimo piso del centro cultural; un meticuloso trabajo que llevó adelante el equipo de montaje del CCK, ya que las piezas llegaron al país todas separadas, desde el exterior.

Esta exposición surge de una extraña y afortunada coincidencia entre el artista francés y el matemático mexicano Aubin Arroyo, a quien se le dedica una de las salas para divulgar la teoría matemática que él ha desarrollado en los últimos años y que llamó “Nudos salvajes”, de allí el título de la muestra.

“Yo venía trabajando desde hacía cinco años en estos nudos que por ser de vidrio espejado se reflejan entre sí, cuando Aubin encontró mi trabajo en Internet y me contactó. Cuando se encontró con mis obras no podía creer que eran similares a las imágenes virtuales que él obtenía cuando hacía sus cálculos matemáticos. Fue un encuentro increíble para los dos. Luego vino a París, yo fui a México, empezamos a trabajar juntos y finalmente hicimos un libro en Francia sobre esta coincidencia. Y luego surgió la idea de la exposición”, contó Othoniel a la agencia de noticias Télam, sin la necesidad de un traductor ya que tiene familiares franceses que viven en la Argentina y son profesores de español.

“Trazar, en el espacio tridimensional una curva cerrada, sin extremos ni intersecciones, determina un nudo, un nudo matemático”, reza un cartel divulgativo en el ingreso a la sala que da cuenta del vínculo entre las esculturas y la teoría matemática de Arroyo, basada a su vez en la Teoría de los Nudos, que a lo largo de la historia ha catalogado seis mil millones de nudos matemáticos diferentes.

“Los nudos se pueden clasificar por cuántas veces se cruza su diagrama. Los nudos salvajes son aquellos que tienen un grado de complejidad infinita, que pueden dibujarse con una cantidad infinita de cruces. ¿Y cómo los vemos? Pues precisamente tomamos un collar de esferas de espejo, como cuando uno se mete en un elevador con dos espejos a los lados y ve el infinito; bueno, es el mismo juego pero con 30 esferas o con 50 esferas, que se reflejan entre ellas y reflejan la forma del collar”, contó Arroyo durante una recorrida para la prensa.

Y prosiguió: “Si se fijan en los reflejos de todas las esculturas de Jean-Michel uno puede ver el reflejo del collar por dentro de las esferas, haciendo un collar un poco más enredado, con más esferas y más pequeño. Y podemos ver reflejado en ese collar la imagen del collar y así, como en el elevador, al infinito. Y en el límite aparece el nudo salvaje, que es el alma que está dentro de todos los collares”.

Para Gabriela Urtiaga, a cargo de Artes Visuales del CCK y curadora de la muestra junto a Hélène Kelmachter, “con esta exhibición que explora el cruce entre arte y ciencia reforzamos nuestro interés en correr los límites de lo que comúnmente define a la práctica artística”.

Con el apoyo de la Embajada de Francia en la Argentina y el Institut Français d’Argentine, la muestra “Nudos salvajes” se podrá visitar hasta el 10 de noviembre, de miércoles a domingos y feriados de 13 a 20, en el CCK, Sarmiento 151, Ciudad de Buenos Aires, con entrada gratis.

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