Premio Wildlife Photographer of the Year a fotografía de incendio en Australia

El dramático registro de la devastación causada por un incendio forestal en el norte de Australia, capturada por un dron perteneciente al fotógrafo Robert Irwin, es la imagen ganadora del premio Wildlife Photographer of the Year, elegido por el público, informó el Museo de Historia Natural de Londres.

Los aficionados a la fotografía de naturaleza decidieron que la imagen titulada “Bushfire” era una historia vital que requería atención, por lo que le otorgaron el premio Wildlife Photographer of the Year People’s Choice.

Después de ver el humo que salía del horizonte, Irwin lanzó su dron y lo envió directamente al lugar del incendio, aunque sólo le quedaban unos minutos de batería. Logró llevar el aparato hasta la espesura del humo y consiguió encuadrar una clara toma en la que se observa una zona de conservación natural prístina de un lado, en contraposición a los restos ennegrecidos y devastados, del otro.

La captura fue realizada cerca de una reserva de vida silvestre en Cape York, Queensland, una zona de alto valor de conservación que alberga más de treinta ecosistemas diferentes, con muchas especies en peligro de extinción.

“Para mí, la fotografía de la naturaleza consiste en contar una historia que marque la diferencia para el medio ambiente y nuestro planeta. Esta imagen premiada debe ser un recordatorio de nuestro efecto en el mundo natural y nuestra responsabilidad de cuidarlo”, dijo Robert Irwin, tras obtener el galardón.

El Museo de Historia Natural de la capital inglesa ha seleccionado 25 imágenes de entre las más de 49.000 que se presentaron al concurso anual.

En una segunda instancia, seleccionaron las cinco favoritas -de donde surgió la ganadora- que se exhibirán en el museo londinense cuando reabra sus puertas.

La exposición incluirá el retrato conmovedor de un vínculo entre un guardabosques y un rinoceronte, de Ami Vitale; un retrato invernal, de Andy Parkinson; una innovadora captura a distancia de dos ardillas, de Neil Anderson, y un encuentro cercano entre un labrador de aspecto preocupado en un coche y un enorme alce, por Guillermo Esteves.

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