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Mundo

Exhumarán los restos de Dalí atendiendo una demanda por paternidad

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Una jueza de Madrid ordenó la exhumación del cadáver del pintor Salvador Dalí y la obtención de muestras de su cuerpo para la práctica de la prueba biológica de determinación de la paternidad de Pilar Abel, quien presentó una demanda para ser reconocida como hija del artista.

Según indicó la jueza encargada del caso, “es necesaria la prueba biológica de investigación de la paternidad de María Pilar Abel Martínez respecto de D. Salvador Dalí Domenech”, al “no existir restos biológicos ni objetos personales sobre los cuales practicar la prueba por el Instituto Nacional de Toxicología”.

La magistrada María del Mar Crespo ordenó, en este sentido, que se libre un exhorto al Juzgado de Figueres (Girona) para que, por el médico forense adscrito al mismo, previa la exhumación del cadáver de Dalí, se proceda a la extracción de muestras del pintor -“restos óseos y/o piezas dentales”- y sean remitidas al Instituto de Toxicología, al que corresponde la investigación.

La titular del Juzgado de Primera Instancia número 11 de Madrid señala asimismo que Pilar Abel deberá acudir al Instituto de Toxicología el día y hora en que sea citada para la obtención de sus propias muestras.

El cuerpo de Salvador Dalí fue sepultado en el Teatro-Museo Dalí de Figueres tras su fallecimiento el 23 de enero de 1989.

Según indicó el abogado de la demandante, Enrique Blánquez, aún no hay fecha para proceder a la exhumación del cadáver, aunque consideró que “podría tener lugar el próximo mes de julio”.

Fue en abril de 2015 cuando el juzgado de Primera Instancia número 11 de Madrid admitió la demanda de paternidad que presentó Abel. Un año y medio después, en noviembre de 2016, comenzó el juicio, que enfrentará en Madrid a la supuesta hija biológica con la Fundación Gala Dalí el próximo 18 de septiembre. La Fundación no quiso pronunciarse por el momento sobre esta resolución judicial, según indicó una portavoz de la entidad.

La demanda presentada por Pilar Abel, nacida en Figueres en 1956, alega que fue fruto de una relación que mantuvo su madre con el pintor catalán, a quien conoció en Cadaqués (Girona) cuando trabajaba como empleada de una familia que pasaba temporadas en esa población.

Se argumenta en la demanda que en varias ocasiones la madre de Pilar le dijo que su padre era Salvador Dalí y en la documentación se incluye un acta notarial de una cuidadora de la madre reconociendo también que le había relatado que en su juventud mantuvo una relación sentimental oculta con el pintor.

Igualmente se menciona en la demanda que Pilar Abel se sometió a dos pruebas de paternidad, pero que nunca logró que le sean entregados los resultados.

La primera prueba de paternidad se la hizo en un laboratorio de San Sebastián de los Reyes (Madrid), en julio de 2007, con restos de piel y cabellos que quedaron pegados en una máscara de yeso que se hizo del pintor poco después de morir, y que llegó a sus manos.

La segunda prueba se hizo en París el 6 de diciembre de 2007 en el despacho de Robert Descharnes, colaborador y biógrafo de Dalí, para comparar las muestras de ADN de Pilar con el material genético que conservaba Descharnes del pintor.

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Literatura

László Krasznahorkai apuntó a Elon Musk en su discurso Nobel

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El discurso de aceptación del Nobel de Literatura de László Krasznahorkai se convirtió en una severa advertencia sobre el rumbo de la humanidad. El autor de “Tango satánico” y “Melancolía de la resistencia” habló de “nuevos ángeles sin alas” que “se están apoderando del espacio y el tiempo” de las personas, y entre ellos citó al multimillonario Elon Musk. Según explicó, su intención inicial era dedicar el texto a la esperanza, pero decidió modificarlo al percibir que “las reservas de esperanza se habían agotado totalmente”.

El escritor definió a esos “nuevos ángeles” como figuras que “caminan entre nosotros con ropa de calle” y que irrumpen “de forma inquietante” en distintos ámbitos de la vida cotidiana. Desde esa premisa, impulsó una defensa de quienes viven “en los márgenes”, reivindicando su dignidad e inocencia, dos temas que han atravesado su obra. Recordó que, a los 19 años, dejó la carrera de Derecho y vivió en la calle para comprender a los excluidos, una experiencia que marcó de forma decisiva su literatura.

Krasznahorkai evocó un episodio vivido en el metro de Berlín, donde vio a un hombre sin hogar intentando orinar sobre las vías antes de ser sorprendido por un policía. Esa escena lo llevó a formular la pregunta que rescata en su discurso: “Ser humano, criatura sorprendente, ¿quién eres?”. A partir de allí trazó una reflexión desesperanzada: recordó los avances de la humanidad —la rueda, el fuego, la cooperación, la empatía— y lamentó que, de repente, “empezaste a no creer en nada” y a destruirlo todo con los dispositivos que creó.

El autor también se refirió a su propio trabajo, marcado por la búsqueda permanente de precisión. Contó que años después de publicar “Tango satánico” sintió que debía mejorar su estilo y escribió otro libro, y así sucesivamente. “Mi vida es una corrección permanente”, afirmó, y confesó que Franz Kafka es su héroe literario. Añadió que nunca quiso convertirse en escritor: “Yo no quería ser nadie”.

Su presencia pública fue especialmente celebrada debido a sus problemas de salud, que limitan su agenda. En las últimas semanas, canceló su participación en el festival Kosmopolis y declinó la invitación a la Feria del Libro de Frankfurt, donde iba a pronunciar el discurso inaugural. Krasznahorkai es el segundo autor húngaro en recibir el Nobel de Literatura, después de Imre Kertész, distinguido en 2002 y a quien consideró “un gran amigo y una influencia literaria fundamental”.

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Mundo

Murió Steve Cropper, pieza fundamental del soul y guitarrista de los Blues Brothers

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El guitarrista y productor estadounidense Steve Cropper, uno de los nombres más influyentes en la historia del soul y pieza decisiva del sonido Stax, murió a los 84 años, según confirmó su hijo Cameron. Músico de referencia mundial, creador de riffs inmortales, miembro clave de los Blues Brothers y protagonista de más de seis décadas de grabaciones históricas, Cropper dejó una huella imborrable en la música popular del siglo XX.

Nacido en Dora, Missouri, y criado desde niño en Memphis, Cropper descubrió allí el poder del gospel y, a los 14 años, comenzó un camino autodidacta que lo llevó a convertirse en el guitarrista soul más reconocido del mundo. Tras sus primeras experiencias con los Royal Spades, formó parte de la mutación que dio origen a los Mar-Keys, cuyo éxito “Last Night” de 1961 abrió las puertas del sello Satellite, que luego se transformaría en Stax Records.

En 1962, junto a Booker T. Jones, Al Jackson Jr. y Lewis Steinberg (más tarde reemplazado por Donald “Duck” Dunn), fundó Booker T. & the MG’s, la legendaria banda estable de Stax. Allí nació “Green Onions”, uno de los instrumentales más celebrados de todos los tiempos y emblema del soul sureño. Su estilo —cálido, preciso, económico, siempre al servicio de la canción— se convirtió en marca registrada. Entre estudio y escenarios, Cropper también asumió tareas de A&R y producción en Stax, convirtiéndose en una figura clave en la definición estética del sello.

Entre 1965 y 1969 vivió su etapa más prolífica: produjo más de un centenar de singles, tocó en decenas de álbumes y coescribió clásicos absolutos como “In the Midnight Hour”, “Just One More Day”, “Comfort Me” o “See Saw”. Su sociedad creativa con Otis Redding alcanzó un punto culminante con “(Sittin’ On) The Dock of the Bay” escrita junto al cantante poco antes de su muerte y convertida luego en el primer número uno póstumo de la historia del pop estadounidense.

Tras dejar Stax en 1970, Cropper cofundó TMI Studios y amplió su radio de acción: colaboró con Ringo Starr, John Prine, Buddy Miles, Ramsey Lewis y José Feliciano, entre muchos otros. A mediados de los setenta se radicó en Los Ángeles, donde continuó produciendo y participando en sesiones de rock, soul y R&B. En ese período también tocó en el álbum “Rock ’n’ Roll ” de John Lennon y se unió a la banda de Levon Helm.

Su popularidad se multiplicó en 1978 al integrarse al proyecto de los Blues Brothers, primero en “Saturday Night Live” y luego en discos y películas que recuperaron para el gran público la sonoridad clásica de Stax. El éxito global de la banda lo convirtió en una figura reconocible también fuera del ámbito estrictamente musical.

En los ochenta y noventa alternó giras, grabaciones junto a artistas tan diversos como Dolly Parton, B.B. King, Etta James, Ringo Starr o Buddy Guy, y reuniones ocasionales con Booker T. & the MG’s. En 1992 ingresó al Salón de la Fama del Rock & Roll, reconocimiento a una trayectoria fundamental en la música afroamericana y sus derivaciones.

Lejos de retirarse, Cropper sostuvo una actividad intensa en el nuevo siglo: participó en bandas sonoras, colaboró con Shemekia Copeland, Frank Black, Paul Simon y Dr. John, y emprendió proyectos personales. Entre ellos destacan “Dedicated: A Salute to the 5 Royales” (2011), homenaje a una de sus grandes influencias, y los trabajos junto a Felix Cavaliere, con quien grabó “Nudge It Up a Notch” (2008) y “Midnight Flyer” (2010).

Aún en sus últimos años mantuvo una sorprendente vitalidad creativa. En 2021 publicó “Fire It Up”, nominado al Grammy, y en 2024 lanzó “Friendlytown”, disco que reunió a invitados como Billy Gibbons y Brian May.

Con más de 3.500 créditos como compositor, productor o arreglador, Cropper participó en más de 400 grabaciones y moldeó el sonido de artistas esenciales como Sam & Dave, Carla Thomas, Eddie Floyd, Mavis Staples, Wilson Pickett y Otis Redding. Su influencia se extiende a generaciones de guitarristas que encontraron en su estilo sobrio, rítmico y profundamente emotivo un modelo de elegancia y eficacia.

La muerte de Steve Cropper marca el final de una era. Su obra —y su inconfundible toque de guitarra— seguirán resonando como parte esencial del ADN del soul y del rock estadounidense. Su legado, vasto y luminoso, permanecerá vivo en cada compás que ayudó a crear.

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Literatura

Haruki Murakami y la disciplina detrás de su creatividad

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Haruki Murakami, uno de los autores más influyentes y leídos del panorama literario mundial, ha repetido en numerosas ocasiones que no cree en fórmulas mágicas ni trucos secretos para escribir. Su método, lejos de cualquier mito bohemio, se apoya en una rutina estricta que combina trabajo sostenido, ejercicio diario y horarios inflexibles. Una disciplina que, según afirma, mantiene sin excepciones desde hace más de treinta años.

En una entrevista con The Paris Review, Murakami describió con precisión la estructura de sus días cuando trabaja en una novela: se levanta a las cuatro de la mañana, escribe entre cinco y seis horas, por la tarde corre diez kilómetros o nada mil quinientos metros, y se acuesta a las nueve de la noche. Nada de desvelos inspirados, cafés interminables ni caos creativo. El secreto, asegura, es exactamente lo contrario.

Antes de dedicarse por completo a la literatura, Murakami tenía un estilo de vida opuesto al actual: regentaba un bar de jazz en Tokio, trabajaba de noche y dormía poco. Pero al decidir convertirse en escritor profesional comprendió que necesitaba un cuerpo fuerte para sostener una mente enfocada. Ese cambio fue radical y marcó el inicio de su hábito de correr casi a diario, práctica que relata en sus ensayos —entre ellos “De qué hablo cuando hablo de escribir”— como un pilar de su vida creativa. “Durante más de tres décadas, tengo por costumbre salir a correr o ir a nadar durante una hora casi a diario”, escribe en uno de sus textos.

Murakami sostiene que cuerpo y mente funcionan como un sistema inseparable. Su convicción se resume en una frase contundente: “Cuando la fuerza disminuye, con ella la capacidad de pensar”. La idea encuentra respaldo en estudios recientes que señalan que el ejercicio moderado favorece la generación de nuevas neuronas en el hipocampo, región clave para la memoria y la concentración. Sin actividad física regular, estas neuronas se pierden; con entrenamiento sostenido, se consolidan.

Para el escritor, su rutina no tiene nada de sacrificio. La concibe como un mecanismo de estabilidad que le permite mantener la concentración necesaria para sostener meses de escritura. Correr, nadar, escribir y dormir temprano conforman un engranaje que, repetido día tras día, le asegura la claridad mental que exige una novela.

La repetición, sostiene, es en sí misma una herramienta creativa. “La repetición se convierte en lo importante; es una forma de hipnosis. Me hipnotizo para alcanzar un estado mental más profundo”, explicó. Según Murakami, el talento ocupa un lugar menor frente a la constancia: escribir una novela es, en sus palabras, “un entrenamiento de supervivencia”, donde la resistencia física importa tanto como la sensibilidad artística.

Aun así, advierte que su método no debe tomarse como un modelo universal. No recomienda correr ni madrugar: simplemente relata lo que le funcionó. “Si a alguien le interesa correr grandes distancias, empezará a correr por su cuenta. Si no le interesa, no hay manera de convencerlo”, escribió en una columna para The New Yorker. Su conclusión es simple: cada persona debe construir su propio sistema. Él comenzó casi por intuición: “Decidí empezar a correr todos los días porque quería ver qué pasaba”. Lo que descubrió fue un hábito que lo hizo más fuerte, más estable y, sobre todo, más creativo.

(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)

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