Ariel Minimal: “Espero seguir reuniéndome con gente talentosa a hacer música que nos infle el corazón”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Transitar los senderos de la música, sin planos ni mapas, es dejarse llevar por las notas que llaman, por los sonidos que impulsan y los ritmos que despiertan sobre cada cosa. A lo largo de ese recorrido muchas veces cambia el sustrato, la superficie sobre la cual es posible desplazarse, la textura de los instrumentos, el tono y la intensidad de los anhelos y, sin embargo, la música permanece, brota a nuestro alrededor y se expande, convoca desde el silencio y vuelve a convocar, a pesar de las piedras y de las notas que se han perdido en el camino.

Ariel Minimal es músico desde siempre, compone y crea, se deja llevar por los sonidos que lo llaman y vive cada melodía que vibra en su cuerpo.

Formó parte de diversas bandas y tiene numerosos trabajos como solista. Está a punto de presentar su último trabajo “Ahora sí” y de dar el primer show con la banda “Las lenguas muertas”, que acaba de nacer.

En diálogo con ContArte Cultura el guitarrista y compositor se toma un tiempo para contar sus vivencias en las rutas de la música.

—Para presentarte, si tuvieras que elegir un tema (letra y música) que te represente, ¿cuál sería y por qué?
—Supongo que la próxima que escriba… dejaré el corazón en ella, como siempre lo hice, y a la vez es todo tan efímero que ya estaré necesitando la próxima para volver a empezar.

—¿Dónde comienza tu conexión con la música?
—En mi casa de niño, en unos monoblocks de Lugano con mi hermano mayor (el locutor B.B. Sanzo) poniendo discos en un tocadiscos combinado Ranser.

—Mirando hacia atrás, ¿qué cosas rescatás de tu paso por diferentes bandas y qué de tus trabajos como solista?
—De todos mis trabajos rescato la experiencia adquirida. Las impresiones que nos transforman, las alegrías y las tristezas. De todo se aprende. Y la música… siempre la música.

—¿Existe alguna fórmula con la que alcanzas dar vida a cada una de tus canciones?
—Seguro que existe y es de lo que trato de escapar. No hay reglas para el arte, ni mapas, ni planos. Debería ser puro placer hedonista.

—¿Quiénes han sido tus referentes en el camino de la música?
—De Greg Ginn a Litto Nebbia, incluyendo todo lo que está en el medio de esos supuestos extremos.

—Contanos acerca de Pez, la banda que ha atravesado el tiempo y ha mutado para permanecer, ¿cuáles son los proyectos para este año?
—Este año Pez cumplirá 27 años de vida ininterrumpida. Siempre creando, siempre ofreciendo. Y este año, como en todos los anteriores, tocaremos en todos los lugares en donde podamos y haremos nuevas canciones que nos emocionen y nos hagan sentir vivos… como siempre.

—¿Cómo te preparás para el primer show de “Las lenguas muertas”, la banda recién nacida que formaron junto a Antonio Birabent, Claudio Leiva y Marcos Rocca?
—Con mucha expectativa. Somos niños en un patio de juegos. Tenemos la alegría y el empuje de la primera vez. Y que señores con el recorrido que tenemos nosotros sintamos otra vez esa sensación, es algo que no tiene precio.

—El viernes 14 estarás presentando tu nuevo disco solista “Ahora sí” en Notorius, ¿qué nos podés adelantar de ese trabajo en el que soplan también aires de zamba y chacarera?
Ahora Sí ya está a disposición de quién lo quiera escuchar desde fines del año pasado. Es un disco sencillo y directo. Guitarras criollas, bombos legüeros y letras sentidas. Y poco más. Un real retorno a las fuentes más primarias: los ritmos ternarios que me enseñaron de chico para aprender a tocar la guitarra, esa mismísima guitarra que es la que suena a lo largo de todo el disco.

—¿Cómo sigue el año de Ariel Minimal?
—No tengo la menor idea. Yo ya aprendí que no hay plan, sólo impulso. Espero seguir dando clases de guitarra y reuniéndome con gente talentosa a hacer música que nos infle el corazón. Y llevar los niños a la escuela y hacer las comidas, esas cosas. Las cosas de la Vida.

—Un sueño que te gustaría compartir con nosotros.
—El sueño que quiero compartir no es un anhelo, es una idea abstracta de la otra vida que vivimos, la de los sueños: saber que con mi familia vivimos en otro lugar, mucho menos poblado, casi rural. Que nuestra casa es otra y los fondos se mezclan con un bosque en donde tanto la belleza como el peligro son moneda corriente.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*