Micaela Chauque: “Hay vivencias que me marcan muy fuerte y de allí surge una idea que transformo en canción”

Por Andrea Viveca Sanz

Atravesada por el paisaje en el que encuentra su reflejo, Micaela Chauque siente la voz de su tierra y la hace suya. Un lenguaje ancestral y profundo la convoca, son las palabras enredadas en la música que la rodea, los párrafos cargados de historias que ella logra escuchar para compartirlos. Es en ese intercambio de verdades arraigadas sobre el silencio, donde la cantante y compositora se entrega a la tarea de crear.

Las canciones fluyen desde su interior y son un espejo de aquello que la contiene. Sus manos dan vida a los instrumentos que llevarán un mensaje capaz de lograr que los pueblos se comuniquen más allá del tiempo y del espacio, enhebrando la diversidad cultural que los representa.

En diálogo con ContArte Cultura, la artista norteña habló de su vida junto a la música, sus trabajos y los sueños por cumplir.

—A modo de presentación, ¿cuál sería la copla que mejor te representa y por qué?
—Son muchísimas las coplas que me podrían representar. Calculo que tiene que ver, más que otra cosa, con la que uno siente en el momento. Por ejemplo, alguna podría ser la que compuse para Tengo bagualas y coplas, una canción de mi último disco, que dice: Tengo bagualas y coplas/como ovejitas en el corral/aunque le falte la sal/se oye que balan igual.

—¿En qué momento sentiste que la música de tu tierra te habitaba y necesitaste expresarte a través de ella?
—Creo que desde siempre, porque siempre he vivido de esa manera. Siendo chica la música y también la danza me gustaban mucho y he estado siempre a disposición. Tiene que ver con que eso era lo que sentía que quería hacer.

—¿Cuáles son los elementos ancestrales que forman parte de tu lenguaje musical?
—Los elementos ancestrales son precisamente las melodías, los instrumentos, la copla, la caja. Cuando me refiero a melodías, son aquellas que son tradicionales y que a veces no las interpreto mucho en el escenario, sino que más bien lo hago junto a los copleros, a las bandas de sikuris, en alguna fiesta o celebración. Ahí es donde se escuchan claramente las melodías antiguas.

—Componés, cantás, tocás diversos instrumentos que además construís con tus propias manos, producís y enseñás, ¿de qué manera lográs integrar las actividades que realizás en el sendero de la música?
—Todo viene de la mano. Creo que todas las actividades que hago están relacionadas. Quizás hay muchos que están acostumbrados a escuchar sólo cantantes u otros que sólo tocan instrumentos. En mi caso, cuando me urge cantar, canto, me urge una canción nueva, una composición, lo hago, surge que me piden talleres o tengo ganas de dictar algún seminario o algo por el estilo y lo hago también. Y en realidad, en eso me paso todo el tiempo.  

—¿Cómo nace una canción? ¿Hay vivencias que te inspiren particularmente?
—Las canciones, o algunas composiciones, nacen de diversas maneras. Sí hay vivencias que me marcan muy fuerte y de allí surge una idea que me late más fuerte todavía y hace que genere nuevas melodías y esté pensando en algo distinto, que transformo en canción o en algún ritmo en particular.

—Contanos cómo es el proceso de construcción de los instrumentos a los que das vida.
—El proceso es largo. Una vez que uno tiene los tubos, es decir las cañas, y sabe qué instrumento necesita construir, ya se pone manos a la obra. Entonces es tiempo de cortarlas, lijarlas, curarlas, atarlas, afinarlas, y luego de eso se debe empezar con el trabajo fino de las terminaciones, resolver cuál es la terminación particular que se busca de acuerdo al instrumento que quiero realizar, si es para un músico o para una banda de sikuris o para mí. Cada instrumento está especialmente dedicado al uso que se le va a dar.

—¿Crees que has logrado borrar algunas fronteras entre la música tradicional y la actual a través de tus obras?
—En realidad, mi objetivo nunca fue borrar ninguna frontera entre la música tradicional y la actual. No tengo ese objetivo, pero sí me interesa compartir experiencias y vivencias con otros músicos de géneros musicales diferentes, como los casos de Ricardo Mollo, Diego Arnedo y tantos más.

—Tu último disco Jallalla es una verdadera alquimia en el que todos pueden verse reflejados, ¿por qué elegiste ese nombre? ¿Qué nos podés contar de esta obra que resume el encuentro de las culturas de todos los tiempos?
—El disco se llama Jallalla justamente porque hay una canción incluida que lleva ese nombre y que refleja la alegría y la felicidad de poder compartir una presentación de este tipo. Presentación que hicimos de la mejor manera en diciembre en la Usina del Arte de Buenos Aires, donde buscábamos precisamente eso, gritar un Jallalla entre todos, con más de 1200 personas. Fue un encuentro que realmente nos ha llegado muy cerca.

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Lo que además intentamos con este trabajo es renovar la música tradicional, la música popular andina del norte argentino, pero a la vez evidenciar, mostrar y comentar algunas referencias que tengo alrededor de estas canciones. Tiene que ver más que todo con un renacer de la música andina en un ámbito más urbano, más moderno, tal vez más real. Pero cuando digo urbano hablo de un ámbito como la Quebrada de Humahuaca, no como Buenos Aires. Es una realidad que nos diferencia del resto del país.

—¿Qué misión tiene Jallalla Warmi, el encuentro de mujeres artistas de la Quebrada?
—Busca el empoderamiento y la revalorización del trabajo de las mujeres artistas. Tanto de las mujeres artistas de la Quebrada de Humahuaca como de otros sectores del país que se han acercado. De eso se trata el Jallalla Warni. Fue creado como un encuentro que sea un beneficio mutuo, en el que todas las artistas puedan mostrarse en un ámbito profesional en un festival dentro del programa oficial del Enero Tilcareño.

—¿Cuál es el sueño que te invita a avanzar en el camino por estos días?
—Si hablamos de sueños, tenemos muchos, pero en el camino está la composición. Me estoy dedicando mucho a ella, tratando de concretar una serie de canciones, melodías y ritmos que representen nuestra música popular andina y que reflejen una realidad sobre la música de nuestra región. Eso es lo que queremos mostrar: nuevas composiciones, nuevas canciones. ¡A renovar todo!

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