“Los sonidos del silencio”, historia de un clásico

Nadie sabe que hay detrás de las musas que inspiran una canción. La letra de “Los sonidos del silencio” (The sound of silence-1964) es obra de Paul Simon y para algunos era un intento de expresar el estado de shock en el que había quedado la sociedad estadounidense después del asesinato de John Fitzgerald Kennedy ocurrido poco antes del lanzamiento del tema. Para otros fue un cántico religioso, a pesar de su Dios de neón.

Después de que se estrenara la película “El graduado”, un bombazo en su época y donde aparecía la canción, hubo quien creyó ver en ella un eco del silencio en el que viven algunas personas con miedo a hablar y a expresarse, o la soledad e indiferencia en la que las personas se tratan en las ciudades actuales, enjambres deshumanizados en los que nadie conoce a nadie y cada uno va a lo suyo sin importarle el vecino.

Incluso hay quien comparaba la canción con algunas frases del famoso libro “El lobo estepario”, de Hermann Hesse, en el que su protagonista Harry Haller, comparte la atmósfera del tema cuando camina en la soledad de una lluviosa noche embutido en su gabán: “Cuán ávido y embriagado aspiraba entonces el ambiente de soledad y melancolía, correteando hasta media noche por la naturaleza hostil y sin hojas, embutido en el gabán y bajo lluvia y tormenta, solo ya en aquella época también, pero lleno de profunda complacencia y de versos, que después en mi alcoba escribía a la luz de la vela y sentado sobre el borde de la cama”.

Con toda seguridad el único que tiene todas sus claves es su creador, Paul Simón, quien esto decía del tema: “Es una letra para jóvenes de 20 años, habla de soledad, incomunicación… era una rabia post-adolescente, nadie habla, nadie escucha a nadie… pero conectaba con la gente. Porque era una melodía sencilla y fácil de cantar… no es sofisticada, es un sentimiento que tenía en aquel entonces. Debo haber tomado ideas de cosas que leí en libros, o de la Universidad… “.

La canción, por la que en principio nadie apostaba, se convirtió rápidamente en todo un éxito. Paul Simón y Art Garfunkel lograban que el tema combinara a la perfección aquel encanto de los duetos vocales al estilo de los Everly Brothers con una letra llena de significaciones como las de Bob Dylan. Un estilo que marcó toda una época.

Su maravillosa letra resulta prácticamente atemporal, es tan vigente hoy como ayer y consigue fácilmente que todavía resuene el sonido del silencio, a pesar de que las luces de neón hayan sido sustituidas por los móviles en los que la gente, atrapadas en sus pantallas, sigue conversando sin hablar y oyendo sin escuchar.

(Publicado en https://unapizcadecmha.blogspot.com/)

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