Música
El rock de acá según Fabiana Cantilo
Por Sergio Arboleya (*)
En el inicio de una imponente trilogía de recitales en el porteño Teatro Gran Rex con el que simbólicamente vuelve a los primeros planos de la escena musical, Fabiana Cantilo hizo un personal y eficaz repaso por su historia como compositora e intérprete del rock argentino.
Con el pelo teñido de naranja para estar a tono con el color dominante de la puesta ideada por Bárbara Márquez, la artista, de 64 años, reafirmó la impronta que viene transitando hace más de cuatro décadas e hizo gala, además, del ángel que es capaz de irradiar sobre el escenario.
Al frente de una sólida banda y de cara a una audiencia mayoritariamente femenina, Cantilo no solamente cantó sino que tocó guitarras y hasta la batería en una suerte de reafirmación de sus dotes autorales e interpretativas.
Desde las 21.15 y con la decisión de hacer foco en el repertorio con su firma que construyó desde “Detectives” (1985) pero que siempre quedó un tanto relegado por sus labores como corista de Los Twist, Charly García y Fito Páez, entre otros, o su talento para versionar a otros autores.
Con el espaldarazo audiovisual dado por el boom de la serie “El amor después del amor”, Fabi tradujo esa exposición para mostrar una completa versión de su camino en el seno del rock de acá.
“Señores pasajeros ustedes han sido invitados a un viaje único, destino final: el paraíso”, anunció jugando con el texto de la canción “Tren” que fue el primer tema de la velada.
La propuesta sonora se apoyó en un sexteto de pulso rockero dirigido por el tecladista Ricardo Cay Gutiérrez y también integrado por Darío Casciaro (guitarra), Silvio Ottolini (batería, programación y pistas), Andrés “Colo” Dulcet (bajo y contrabajo), Marisa Mere (coros y guitarra) e Ishi Gutiérrez (en asistencias e instrumentos varios).
Sin perder en ningún momento esa estética del mundo pop, hubo aportes de un cuarteto de cuerdas que reunió a Paula Sadovnik (violoncello), Mariana Canario y Valentina Guirigay Colmenares (violines) y Federico Berthet (viola) y una cuerda de vientos a cargo de Juan Torres Fernández (saxo), Franco Espíndola (trombón) y Bruno Lazzarini (trompeta).
La atmósfera visual con un escenario en tres niveles surcado de escaleras y con una docena de pantallas ensambladas de manera irregular como telón de fondo, sumó las participaciones de las bailarinas Mayra Yossixca Machado y Rocío Castro.

“No necesito más nada (una tregua)”, “Payaso”, “¿De qué se ríen?” y “Empire State” (para el que por primera vez se calzó una guitarra) se encadenaron en el inicio de la presentación y develaron el tono personal de toda la noche.
Recién entonces y a tono con la desfachatez que la caracteriza, Cantilo saludó y gritó “cortame el aire negro, que si no mañana no vengo”, lo que desató una ovación y otra réplica: “Miles y miles de seres que me quieren, no lo puedo procesar”, ironizó.
Con la presencia de su madre, sus sobrinas y el poeta Fernando Noy entre esos miles, el viaje prosiguió con una advertencia: “Hicimos mierda esta canción y me encanta” dijo antes de una singular aproximación a “Fue amor”, uno de los temas que le dedicó Fito Páez y que cantó modificando levemente la letra hacia la primera persona (“todo vuelve como digo yo”).
“Hice un disco antes de la pandemia que se llama ‘Cuna de piedra’ y no sé si soy una idiota o una adelantada”, comentó antes de una sucesión de piezas de ese álbum de 2019 que incluyó “Dinosaurito” (dedicado a Páez), “Ya sé qué hacer”, “Tiro de gracia” y “Universo fiel” (esta última junto al rapero J.R.B.), con un aclamado impasse en el medio de la mano de “La bestia pop”.
Una visita a “Nada es para siempre” con la voz de Fabi fuera de escena pero con su imagen grabada cantando y dominando las pantallas, permitió un cambio de vestuario del atuendo negro con minifalda de tul del inicio a un ambo de saco y pantalón anaranjado que otra vez la llevó a su expareja porque, reveló, “tiene que ver con el aura naranja que Fito me vio cuando vivíamos en la Boca y para el que me hizo un tema que nunca se tocó y lo sacaron de la serie porque no vende”.
Los climas propuestos fueron entonces del minimalismo de “Delfines” a teclado, pista y voz a sentarse en la batería (“porque puedo, señores. Y tengo edad”, desafió) para tocar y cantar “Algo mejor” y ser aclamada.
Dos intercalados momentos dedicados a Charly García con una gran versión de “Bancate ese defecto” y “Demoliendo hoteles” que por primera vez eyectó al público de sus asientos, le permitió expresar “amamos a Charly, eso es un genio”.
“Este es el último tema que le hice a un hombre, otro más que se fue corriendo. Eso fue hace como 11 años pero ahora estoy sola para siempre y feliz”, señaló como prólogo a “Una vez más”, pero el primer gran estallido llegó con “Ya fue” ante el que respondió: “Guau ¿metí un gol? ¿querían hits? Entonces quédense parados” y arremetió con “Mary Poppins y el deshollinador”.
Esa atmósfera festiva se extendió tiempo después a la nómina de bises que culminó con “Mi enfermedad”, la creación de Andrés Calamaro que halló su mayor resonancia en la boca de la anfitriona.
La serie de presentaciones de Cantilo en la sala del centro porteño continuará este sábado y cerrará el martes 3 con la promesa de sumar algunas celebridades invitadas.
(*) Agencia de noticias Telam.
Música
En abril, El Kuelgue vuelve a tocar en el Hipódromo de La Plata
La ciudad de La Plata recibirá nuevamente a una de las bandas más queridas y convocantes del país, El Kuelgue, que se presentará el sábado 18 de abril desde las 19 en el Hipódromo platense, con entradas a la venta por sistema Livepass y en la boletería del Teatro Ópera (58 entre 10 y 11).

Semanas atrás, El Kuelgue y Litto Nebbia se unieron en un cruce histórico e intergeneracional. Después de pasar tres días de ensayos en el estudio El Cofre, grabaron la “Portal Session #07” en vivo con la producción musical de Ale Kurz, co-creador de las sessions.
Los artistas interpretan nuevas versiones de “Peluquita” y “Diganselo” de El Kuelgue, “Deja que conozca el mundo de hoy” y “Solo se trata de vivir” de Nebbia, y “Mapa Tesoro”, del artista uruguayo Nicolás Ibarburu. Las cinco canciones fueron grabadas en medio del anfiteatro el Pez de Portal Bosque, un espacio cultural ubicado en la Barra, Punta del Este.
“La session es una especie de ritual cósmico en el bosque. El círculo de madera, los crop circles, las líneas rojas que están pintadas en el pasto, funcionan como un portal temporal donde confluyen los caminos de distintas generaciones, músicas y sensibilidades en un punto de encuentro. Todo se entrelaza en un momento único”, destacaron los artistas.
(Fuente: Nadya Cabrera – Prensa)
Cine
Tras la gala número 100, la ceremonia de los Premios Oscar cambiará de sede
La Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas confirmó que la ceremonia de los Premios Oscar cambiará de sede tras la gala número 100 y, a partir de 2029, abandonará el histórico Dolby Theatre de Hollywood para trasladarse al Peacock Theater, ubicado en el complejo L.A. Live, en el centro de Los Ángeles.
Tal como indicaron medios locales, la mudanza se concretará tras la edición número 100, prevista para 2028, que será la última en el tradicional escenario donde la gala se realiza de forma casi ininterrumpida desde 2002.
El cambio forma parte de un acuerdo a largo plazo entre la Academia y la empresa de entretenimiento AEG, que incluye la adaptación del nuevo recinto con mejoras en infraestructura, sonido, iluminación y áreas técnicas para adecuarlo a las exigencias de la premiación.
El Peacock Theater, cuenta con mayor capacidad y permitirá ampliar la cantidad de invitados, así como desplegar una puesta en escena más flexible, además de integrar la ceremonia a un entorno más amplio de espectáculos y eventos dentro del complejo L.A. Live.
La decisión también responde a una estrategia de renovación del evento, en un contexto de cambios en los hábitos de consumo audiovisual y a la necesidad de atraer nuevas audiencias, por lo que marcará el cierre de una etapa que se mantendrá en la historia de los galardones más importantes del cine.
Los reconocimientos pasaron por sedes emblemáticas en Los Ángeles, tales como el Hotel Roosevelt —donde se realizó la primera edición en 1929—, el Shrine Auditorium y el Dorothy Chandler Pavilion.
Música
Con obras de J. Strauss, Tchaikovsky y Dvořák, el Teatro Argentino ofrece un nuevo concierto sinfónico
El Ciclo Anual de Conciertos en el Teatro Argentino de La Plata continuará con la presentación de la Orquesta Estable el domingo 29 de marzo, a las 18, en la Sala Alberto Ginastera de este Centro Provincial de las Artes, ubicado en la Avenida 51 entre 9 y 10.
Dirigirá Carlos Vieu y el programa estará integrado por la Obertura de la opereta “El Murciélago” de Johann Strauss (hijo); el Concierto para violín y orquesta, en Re mayor, Op. 35, de Piotr Ilich Tchaikovsky -con la participación como solista de Xavier Inchausti– y la Sinfonía Nº 9, en mi menor, “del Nuevo Mundo”, Op. 95, de Antonín Dvořák.
Las entradas gratuitas, con reserva online, se podrán obtener a partir del viernes 27 de marzo, a las 12, a través de la página web del Teatro Argentino.
Los mayores de 65 años y las personas con discapacidad tendrán además la opción de reservar tickets de forma presencial, mediante un cupo de entradas destinadas a tal fin, también el viernes 27 de marzo, de 12 a 18, acercándose a la boletería del Teatro y presentando su DNI o el Certificado Único de Discapacidad (CUD).
Se recomienda llegar con anticipación, ya que las reservas pierden validez 20 minutos antes del comienzo de la función y las entradas pueden ser eventualmente cedidas al público que se presente espontáneamente.
Sobre las obras
Creador de marchas, polkas y operetas, pero conocido sobre todo como “el Rey del Vals”, Johann Strauss II (1825-1899) fue el músico más destacado dentro de la dinastía que formó con su padre y sus hermanos, también compositores y directores de orquesta. Su opereta “El Murciélago” es una obra cómica que se encuentra entre las más interpretadas del género. Se estrenó en 1874 en Viena y su chispeante Obertura se incluye a menudo por separado dentro del repertorio de conciertos.
El único concierto para violín que escribió Piotr Ilich Tchaikovsky (1840-1893) fue compuesto en 1878 y estrenado en 1881 en Viena. Es considerada una obra maestra por la belleza de sus melodías y por el virtuosismo que exige a su intérprete solista. Los violinistas más importantes de la historia siempre han querido ejecutar esta pieza tanto por su valor intrínseco como por la oportunidad de lucimiento que les ofrece.
La sinfonía más conocida de Antonín Dvořák (1841-1904), bautizada “del Nuevo Mundo”, fue concebida en 1893, durante la estadía del autor checo en Estados Unidos. La obra busca plasmar la idea de que era necesario recurrir a la música afroamericana y de los pueblos originarios del norte de América para constituir una escuela de composición estadounidense. De allí que esta Sinfonía se convirtiera en un puente entre culturas y en un intento de fusionar las tradiciones musicales europeas y norteamericanas. Fue estrenada a fines de 1893, en el Carnegie Hall, por la Filarmónica de Nueva York.
(Fuente: Prensa Teatro Argentino)
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