Música
Los 45 años de “Rapsodia bohemia”
Luego de tres discos en los que mostraba sus credenciales pero no le alcanzaba para acaparar la atención del público masivo, el grupo británico Queen lanzó el 31 de octubre de 1975 su canción “Rapsodia bohemia”, una compleja composición de su líder Freddie Mercury que consagraría de manera definitiva a la banda y se establecería como su creación más famosa.
La canción iba a ser publicada en el disco “A Night at the Opera”, que salió hacia fines de noviembre de ese mismo año y acabaría por ser considerado el más representativo de la agrupación, pero fue publicado antes en un simple con el tema “I´m in Love with My Car”, del baterista Roger Taylor, como cara B.
A pesar de su extensión de casi seis minutos, la ausencia de estribillo y las partes bien disímiles que presentaba, la aparición de “Rapsodia bohemia” llamó la atención de la crítica y la audiencia, que de inmediato la convirtió en un clásico.
Si bien se trataba de una época en la que el llamado rock sinfónico estaba en auge y el mestizaje con la música clásica era moneda corriente, hasta el momento nadie se había animado a incluir pasajes que remitieran a la ópera en sus creaciones.
Los anteriores trabajos de Queen tuvieron alguna incursión en ese sentido, en especial “Queen II”, pero esta canción de Mercury lograba la síntesis más perfecta al respecto.
Como su nombre lo indica, la composición presentaba seis secciones musicales bien diferenciadas entre sí, a saber: una introducción a capella, seguida de una balada, un solo de guitarra, el pasaje operístico, una sección rockera y un final que retomaba la melodía y la rítmica planteada en el segundo de los seis pasos.
A lo largo de esos seis minutos, la letra pareciera a simple vista construirse a partir de la narración de una persona que se arrepiente de un asesinato que cometió, con referencias a “Fausto” mediante la inclusión de algunos términos característicos en la sección operística.
La canción fue producida por Roy Thomas Baker, quien en un documental recordó la sorpresa que sintió cuando Mercury se la mostró por primera vez en un piano y en el momento culminante, frenó la interpretación para advertirle que allí comenzaba “la sección de ópera”.
Para su grabación, el técnico de sonido tuvo que superponer varias cintas grabadas por los cuatro integrantes del grupo en la que entonaban esa parte, con una presencia dominante de los agudos de Roger Taylor.
Tras su publicación, la canción logró imponerse más allá de las reticencias mostradas por los directivos de la compañía discográfica, a raíz de la complejidad de su estructura y de su extensión.
El tema fue acompañado de un videoclip promocional con imágenes basadas en la foto tomada para la portada del disco “Queen II”.
Y aunque su interpretación en vivo parecía imposible, el grupo salteó esa dificultad con una cinta que reproducía la sección de ópera, de modo que cuando llegaba el turno de esa canción, se abordaba como cualquier otra y se disparaba la grabación en esa parte, la cual era acompañada por un juego de luces sobre el escenario.
“Rapsodia bohemia” se convirtió en la pieza más característica de Queen, al definir su carácter musical, y erigirse como el momento culminante de los shows en vivo, al punto que el exitoso filme de 2018 que retrató la vida de Freddie Mercury fue nombrado de esa manera.
La canción de Queen fue retomada en diversas oportunidades por otras expresiones artísticas, como ocurrió en una escena del filme humorístico “Wayne´s World” (1992) y hasta una versión interpretada por Los Muppets.
Clips
“La Culpa”, último tema y videoclip de Abel Pintos
Abel Pintos presentó “La Culpa”, su nuevo single, una canción que explora la complejidad de las emociones cuando una relación llega a su fin.
Con una interpretación honesta y sensible, el cantante propone una reflexión sobre esas preguntas que aparecen cuando una historia se rompe: qué se dijo, qué no se pudo decir y dónde queda la responsabilidad afectiva cuando el amor se transforma.
El videoclip oficial fue dirigido por Niko Sedano y protagonizado por Inés Palombo y Fabio Di Tomaso. Con una puesta tan simple como hipnótica, propone una experiencia narrativa construida a partir de un único movimiento imposible: un zoom continuo que nunca termina.
La historia transcurre íntegramente dentro de un mismo living, un espacio cotidiano que funciona como escenario emocional del paso del tiempo. A lo largo del video, distintas escenas muestran fragmentos de una relación en diferentes momentos: pequeños gestos de conexión, rutinas compartidas, silencios, distancias y cambios casi imperceptibles que revelan el desgaste de un vínculo.
Pero hay una particularidad: cada escena existe dentro de la televisión de la escena anterior. La cámara comienza siempre en un plano general del ambiente y lentamente se acerca al televisor encendido. Cuando finalmente la pantalla ocupa todo el cuadro, descubrimos que dentro de ella hay una nueva escena, otro momento, otro fragmento de esa historia. Y así sucesivamente, en un loop infinito donde el tiempo parece plegarse sobre sí mismo.
El recurso genera una sensación inquietante y emocional al mismo tiempo: como si los recuerdos convivieran simultáneamente dentro de una misma casa.
Además, la canción cuenta con un video alternativo que funciona como un epílogo del primer video: allí, Abel Pintos interpreta la canción desde el living ya deshabitado y con la TV emitiendo ruido blanco, en una única toma sin cortes que demuestra una vez más su fuerza interpretativa. Este contenido será develado posterior a su estreno.
Este lanzamiento llega en un momento especial para el artista, que se prepara para cantar por primera vez en el Teatro Gran Rex de Buenos Aires con cuatro funciones en noviembre de 2026, reafirmando su lugar como una de las voces más convocantes de la música popular argentina.
(Fuente: www.noticiasdelparana.com.ar)
Mundo
Paul McCartney revisita su infancia en el álbum “The Boys of Dungeon Lane”
Paul McCartney vuelve sobre su propia historia en “The Boys of Dungeon Lane”, su nuevo álbum de estudio, producido junto a Andrew Watt. El disco encuentra al ex beatle mirando hacia su juventud en Liverpool, recuperando recuerdos familiares, amistades y los primeros años de giras junto a The Beatles.
Aunque el álbum está atravesado por una marcada sensación de melancolía, McCartney suena relajado y seguro, como si todavía estuviera en los comienzos de su carrera y no frente a su vigésimo trabajo dentro de una discografía considerada fundamental para la historia del rock. A sus 83 años, mantiene una voz sorprendentemente juvenil, apenas teñida por una gravedad que potencia las baladas más íntimas.
Con Watt alentando un equilibrio entre la cercanía del formato singer-songwriter y una sutil experimentación sonora, el álbum recupera el espíritu melódico del rock de los años setenta. Hay ecos de discos como “Ram” y también del sonido de “Flaming Pie”, producido por Jeff Lynne, aunque sin caer en la nostalgia explícita.
El disco abre con “As You Lie There”, una pieza de folk progresivo y tono irónico que estalla en un estribillo heredero del sonido de Wings. Allí, McCartney recuerda a una vecina de su infancia y se pregunta: “¿Alguna vez piensas en mí?”. La frase, sencilla y doméstica para una figura de su dimensión, atraviesa el álbum como un interrogante más profundo sobre la memoria, el paso del tiempo y el vínculo con su público.
En canciones como “Lost Horizon” y “Days We Left Behind”, el músico revive escenas de su adolescencia junto a John Lennon: bares llenos de humo, guitarras baratas y sueños de rock & roll. En “Salesman Saint”, en cambio, homenajea a sus padres y a las dificultades de la posguerra británica a través de un vals en tono menor donde además vuelve a tocar la trompeta, instrumento que marcó sus primeros años antes de pasarse a la guitarra.
El álbum también está poblado de momentos cotidianos convertidos en recuerdos históricos: viajes haciendo dedo con George Harrison en “Down South” o evocaciones de su relación con Linda McCartney en “We Two”, una balada despojada que remite al espíritu de “Two of Us”.
Entre los puntos más destacados aparece “Home to Us”, un homenaje épico a Liverpool en el que McCartney comparte voces con Ringo Starr. Según la presentación del disco, es la primera vez que ambos intercambian estrofas principales en una canción.
Con melodías inmediatas y una mirada profundamente humana sobre su pasado, “The Boys of Dungeon Lane” se perfila como uno de los trabajos más emotivos y personales de McCartney en décadas.
Música
“Spiritual Energies”, lo nuevo de Eli Alvarado

La cantante, autora y actriz Eli Alvarado presenta “Spiritual Energies”, un nuevo tema nacido como un canto ritual y una plegaria por la unión de Latinoamérica.
El tema está inspirado en la cosmovisión andina y en la profecía de que el Cóndor y el Águila volverán a volar juntos, dando comienzo a un tiempo de mayor conciencia, integración y unión entre los pueblos.
Está construido en tres idiomas: español, representando la voz del Cóndor y las raíces latinoamericanas; inglés, encarnando la energía del Águila, la expansión y el mundo contemporáneo; y el quechua como puente espiritual y ancestral, un lenguaje originario que funciona como nexo de integración entre culturas, territorios y tiempos.

Desde lo musical, la canción fusiona sonidos andinos, percusión ritual y elementos contemporáneos para crear una experiencia inmersiva que funciona tanto como canción como ceremonia sonora. A través del ritmo, la repetición y la energía colectiva, “Spiritual Energies” también invita al movimiento y a la danza como forma de conexión espiritual y celebración compartida.
Además, el domingo 14 de junio, a las 20, Eli Alvarado se presentará en vivo en La Casa de Lolita (Humboldt 1784, CABA). Será una noche en donde, en un formato acústico e íntimo la cantante recorrerá las canciones de su disco “Mensajes al Universo”, además de tocar por primera vez en vivo “Spiritual Energies”. Las entradas se encuentran a la venta en Passline.
(Fuente: Caro Maldonado – Prensa)
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