Literatura
El Gobierno embiste contra el Instituto del Teatro y la Conabip
La oposición parlamentaria intentará que el Congreso Nacional rechace los decretos de necesidad y urgencia (DNU) 345 y 346, a fin de frenar la iniciativa del Gobierno de Javier Milei que promueve disolver organismos culturales históricos y degradar la CONABIP creada por Domingo Faustino Sarmiento.
Mientras se propone introducir reformas a CONICET, como el reemplazo de la carrera de investigador por contratos temporales, que se condicione la investigación al interés comercial inmediato y que se excluya a las ciencias sociales, la prestigiosa institución Ranking Scimago 2025 lo volvió a ubicar, por séptimo año, como “la institución de investigación científica, del ámbito público y de gobierno” más prestigiosa de Latinoamérica.
Califica por delante de otras instituciones de relevancia, como son los Consejos de investigaciones científicas y técnicas de México y Brasil.
Los DNU 345 y 346/2025 concretan una fuerte transformación en el plano de la cultura, que se sentía hacía tiempo como amenaza, y volvió a poner en tensión a un sector golpeado desde la llegada de Milei al poder.
Supresión de organismos
“El cierre, la centralización y fusión de organismos” anunciados por el vocero Manuel Adorni acarrea consecuencias en una larga lista de espacios, con el Instituto Nacional del Teatro y la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) entre los principales afectados.
Estas medidas son impulsadas por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, y el secretario de Cultura, Leonardo Cifelli.
El diputada Margarita Stolbizer tuiteó al respecto que “Milei y su banda de iletrados quieren un país sin cultura, sin memoria, sin libros, sin teatros y sin historia.”
Señaló que “con los DNU 345 y 346 pretenden disolver organismos culturales históricos, degrada la CONABIP creada por Sarmiento, convierte institutos nacionales en oficinas obedientes de su gobierno“.
Y agregó: “La patria no se construye quemando bibliotecas ni callando teatros. Se construye con memoria, libros, ideas y diversidad“.
El Instituto del Teatro
Creado por la Ley 24.800 en 1997, el Instituto Nacional del Teatro (INT), un organismo clave para el desarrollo teatral del país, se encargaba de subsidiar obras, giras, festivales, infraestructura y formación en todo el país, con énfasis en el desarrollo regional y en salas independientes.
Está en el ojo de la tormenta desde fines de 2023, cuando con la ley ómnibus existía la propuesta de eliminarlo.
Desde principios de 2024, sus fondos están congelados, los pagos adeudados y los programas paralizados.
El decreto 345/2024, impulsado por el presidente Javier Milei, avanza en su desmantelamiento al desfinanciarlo, al convertirlo en una “unidad organizativa” de la Secretaría de Cultura, y disolver su consejo de dirección y la representación provincial.
En reemplazo crea un consejo asesor con carácter ad honorem.
Federico Brunetti -hasta ahora subsecretario de Promoción Cultural- asumirá como director nacional del organismo, en reemplazo de Mariano Stolkiner.
El INT no sólo financiaba proyectos: garantizaba la existencia de un ecosistema teatral diverso, plural y federal.
En un país donde las salas oficiales no alcanzan y el acceso a la cultura es desigual, su rol era decisivo.
Denuncian que el gobierno de Milei lo vació presupuestariamente y que lo ataca discursivamente por su supuesta “ineficiencia”, en línea con su política de demolición sistemática del sistema cultural público.
Reacción de los actores
Los actores reaccionaron aprovechando la fiesta de los Martín Fierro.
Gabriel “Puma” Goity, al recibir la estatuilla de Oro, defendió el Instituto Nacional del Teatro, se sumó a los colegas que denuncian vaciamiento y dijo que su cierre sería “una pena”.
Además, Goity aseguró que “si no tenés cultura, salud y educación digna, es muy difícil pensar en libertad”.
Corroborando esos temores, el ministro Sturzenegger había informado que los decretos 344, 345, 346 y 347/2025 forman parte de una reestructuración profunda que implicará la disolución, fusión y transformación de más de 40 organismos públicos.
El propósito consignado en el texto oficial es el de reducir duplicaciones, eliminar gastos superfluos y poner fin a décadas de “despilfarro, descontrol y expansión injustificada de estructuras estatales”.
La justificación oficial invoca un crecimiento sostenido del aparato estatal en las últimas décadas: desde 1983, la cantidad de organismos descentralizados y desconcentrados creció más del 150% y hoy suman 111 los órganos de gobierno que emplean a más de 80.000 agentes, es decir, el 48% del personal de la Administración Pública Nacional.
Desde 2010, la dotación de estos organismos creció un 148%, mientras que la administración central aumentó sólo un 33%.
El Gobierno remarca que existen más de 5.600 unidades organizativas y casi 700 autoridades superiores solo en estos entes, más del doble que en el resto de la administración.
Textos para escuchar
Bicho Taladro – María Insúa
La escritora María Insúa lee el Capítulo 4 de su novela Bicho taladro.
Bicho Taladro (Cap. 4)
Mi vecina, a la que conozco por Lali, le grita al hijo, “sos un tarado”. Él quiere explicarle algo pero no llego a escuchar. Ella refuerza el grito y agrega otra sentencia: “¡boludo de mierda!” Me siento abajo del jacarandá. De noche las flores de este árbol parecen grises, como de plata sin lustrar. Prendo un cigarrillo y espero. Por ahora nadie grita. Tiro la cabeza para atrás sacando el humo y aparece el cielo.
Me quedo así. Pienso en Ricardo, que no tuvo hijos. Hubiera sido un buen padre para este chico. Lo conocí en uno de los encuentros de revinculación deI pabellón de psiquiatría. Él también era paciente. Coincidimos en la mesa donde estaba la comida. Me dijo, soy Ricardo. Y me contó de sus perros. A Ricardo los perros le hablaban incluso mientras dormía. Él se dormía de costado, un perro contra su pecho y otro en la espalda. Le decían cosas, él les miraba los ojos para no sentirse un loco. El tipo tenía una conexión paranormal con ellos. Le hubiera regalado un perro al hijo de mi vecina. Pero no cualquiera, sino uno elegido especialmente. En noches como esta, cuando los sacaba a pasear, llevaba la plata que escondía en el tubo del diploma de combatiente de Malvinas. Decía que prefería pagar el rescate de antemano por si se los querían secuestrar.
Pienso que a mamá le hubiera gustado tener un perro. Ayer le pusieron ese asqueroso respirador. De la casa de la vecina llegan ruidos de cubiertos, sillas que se corren.
Ricardo se reía con la boca y el pecho abiertos. Le llamaban la atención las casualidades. Llegó a faltar un mes a las reuniones. Primero le prohibieron el café, un tiempo después, el mate, y así. No contestó más los mensajes.
Vibra el celular. Una de mis hermanas pregunta, “¿cómo anda mamá?” Le contesto, “para la mierda. Besos”. Sería mejor comunicarse a través de otros lenguajes, como Ricardo con los perros. O el de la danza, que es anterior a la lengua hablada; empieza en el útero de la madre.
Se danza en el líquido amniótico con la guía del único ritmo posible, los latidos del corazón. Sin conciencia. El movimiento verdadero; después vendrá el falso cuando damos nuestro primer paso erguidas, tropezamos, titubeamos, perdemos la comunicación perfecta del primer momento.
Me pregunto si mi vecina, Lali, habrá sentido al chico danzar.
María Insúa

Nació en la ciudad de Buenos Aires en la que vive actualmente.
Es Magíster en Enseñanza de la Lengua y la Literatura; Licenciada en Ciencias de la Educación con especialidad en Lengua y Literatura. Es docente investigadora en la Universidad Nacional Arturo Jauretche.
En 2016 publicó el cuento “Eliseo”, en una plaquette del sello Paisanita Editora; en 2018 participó en el libro “Martes verde”, compilación de poemas de poetas por el derecho al aborto legal, edición a cargo de seis editoriales; también en 2018 participó del libro “La visita”, proyecto sobre canciones de Loreena Mac Kennitt, edición a cargo de Garmán Weissi y Alejandro Parrilla.

En abril de 2019 el sello Paisanita Editora, de la ciudad de Buenos Aires, publicó su novela “Bicho taladro”. En junio de ese mismo año, su poema “Una piba” fue seleccionado por la convocatoria del colectivo feminista Somos Centelleantes y publicado en la antología “La rebelión de las lombrices”. También, con el poema “Regalo” participó del libro, “Es tiempo de soltar la lengua”, editado por El colectivo.
En 2020 su cuento, “Cuidado intensivo”, formó parte de la Antología 2020 de Paisanita Editora. En diciembre de ese mismo año su cuento, “Perón es una pasta que se jala”, estuvo entre los ganadores del concurso, Derivas Urbanas organizado por el Festival de narrativas de Bahía Blanca. Coordina talleres de lectura y escritura creativa, así como clínica de obra.
Historias Reflejadas
“Desiertos”

Desiertos
Había que cruzar el desierto, avanzar sobre los escombros que presionaban sus cuerpos fragmentados. Era tiempo de partir, de atravesar las fronteras donde se escondían los fantasmas.
Anduvieron con el ritmo del paisaje, respiraron con él, el aire sobre el aire que escapaba de sus bocas, las pieles fusionadas con las pieles, el grito en el grito y el canto en las alas, como si la queja pudiera borrarse para resistir, para que la espera se volviera nada en aquella partida.
Caminaron otras vidas, los ojos leyendo el territorio de las palabras. Y las palabras quietas en las piedras, necesitadas de expresarse.
La vida rodaba, una sucesión de memorias efímeras, como repliegues de humo en las fisuras del tiempo, las lenguas enredadas en voces ausentes.
Y por dentro, en ese espacio seco donde nadie podía llegar, un desierto sin fronteras.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes libros: “Las Galván”, de Facundo Gómez Romero; “Las aventuras de China Iron”, de Gabriela Cabezón Cámara; “Enterrados”, de Miguel Vitagliano; y “Correrías de un infiel”, de Osvaldo Baigorria.
Literatura
“Cabrón”, la nueva novela de Reynaldo Sietecase
El escritor y periodista rosarino Reynaldo Sietecase publicó “Cabrón” (Alfaguara), una novela de tono autobiográfico en la que emprende la reconstrucción afectiva y crítica de la figura de su padre, muchos años después de su muerte. El libro se presenta como una indagación íntima que, a partir de recuerdos y objetos heredados, explora los pliegues de una relación compleja y las marcas que esa historia dejó en el autor.
“Escribo sobre mi padre por necesidad. Para iluminar un vacío, no para llenarlo. Tengo derecho a inventar una memoria real allí donde solo existe una herida”, afirma el narrador en uno de los pasajes que condensan el espíritu de la obra. A partir de esa premisa, la novela avanza como una arqueología familiar en la que conviven la evocación amorosa y la revisión crítica.
Heredero de un nombre, de ciertos gestos y de objetos cargados de simbolismo —unos anteojos, un reloj de ajedrez, libros y discos compartidos—, el hijo intenta responder una pregunta central: quién fue realmente ese hombre capaz de mostrarse sensible y afectuoso, pero también controlador y autoritario. En ese recorrido, la narración desentraña no solo la identidad del padre sino también la propia, al interrogar cuánto de aquello que se rechaza permanece, de algún modo, en uno mismo.
La obra también se inscribe en una dimensión colectiva. Según el autor, se trata de un libro “sobre una época, sobre una familia, sobre el país”, en el que la memoria individual dialoga con el contexto histórico y social. Así, la reconstrucción íntima se proyecta hacia una reflexión más amplia sobre las herencias simbólicas y emocionales.
Nacido en Rosario en 1961, Sietecase es poeta, narrador y periodista. Publicó novelas como “Un crimen argentino”, “A cuántos hay que matar”, “No pidas nada” y “La Rey”, además de libros de cuentos, poesía y crónicas. Con “Cabrón”, suma a su trayectoria una obra que, según sus propias palabras, es “quizás la más íntima y entrañable” de su producción literaria.
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