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“¿Qué hacemos con Walter?”, la vuelta al teatro de Juan José Campanella

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El cineasta Juan José Campanella, quien regresa a la dirección teatral con la comedia “¿Qué hacemos con Walter?”, protagonizada por Miguel Ángel Rodríguez, Campi y Karina K y que desde el viernes podrá verse en el Multiteatro, afirmó que “el humor siempre sirve” y asegura que “entre motivos reales y políticos, los problemas del país se ponen muy difíciles de solucionar”.

La asamblea extraordinaria de un consorcio de propietarios donde se debe decidir si se echa o no al encargado del edificio es el universo elegido por el cineasta para regresar al teatro, luego de su exitosa “Parque Lezama”.

“Estoy nervioso”, admite el director y reconoce que la inquietud suele acompañarlo antes de los debuts, mientras recuerda que en la previa del estreno del filme “El hijo de la novia” (2001) se sentía abatido ya que pensaba que casi nadie iría al cine y su película fue vista en salas por alrededor de 1.700.000 espectadores.

El director dialogó con la agencia de noticias Telam sobre la puesta que coescribió con Emanuel Diez -uno de los guionistas de “Entre caníbales”- en un alto de los intensos ensayos.

—¿Qué humor se juega en la comedia?
—Duro, transgresor y políticamente incorrecto, ya que en la reunión de consorcio de la puesta, los personajes expresan y viven sus puntos de vista sobre temas de nuestra sociedad como el clasismo, racismo o nuestra culpa de clase media. Son pensamientos de las criaturas de la obra, no reflejan lo que piensan los autores.

—¿Qué función cree que cumple una comedia en este momento?
—El humor siempre sirve. Todo es más fácil cuando uno puede reírse, hasta las críticas se formulan de otra manera. “¿Qué hacemos con Walter?” es una comedia con influencias varias: del humor judío, grotesco, costumbrista y de un autor como Neil Simon y encierra algún otro ingrediente, como a mí me gusta. Ya hice suficientes cosas como para decir tranquilamente que tiene “mi estilo”.

—¿Es más difícil hacer reír?
—”La risa es irreductible”, suele afirmar Beto Brandoni y tiene razón. Cuando al final de alguna de las funciones viene un amigo a saludar cuando se trata de un drama, la persona pone cara de nada y te felicita aunque no le haya gustado; en cambio, uno se da cuenta si alguien verdaderamente se divirtió o no, es algo que no admite simulación.

—¿Tiene algún proyecto en cine?
—Sí, una remake del filme “Los muchachos de antes no usaban arsénico” (1976) de José Martínez Suárez con Graciela Borges, Oscar Martínez, Luis Brandoni y Marcos Mundstock que empezaremos a rodar en mayo para estrenar en 2019. La versión original es la peli más ingeniosa de la historia del cine argentino, dotada de un estilo distinto, una especie de homenaje a Ernst Lubitsch y a aquellos viejos filmes.

—¿Qué piensa de la situación actual del El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa)?
—No tomaré posición acá, ya que decidí que mi posición es la de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (Caic), donde pertenece mi productora. Siempre nos preguntan a los directores porque somos conocidos. Creo que deberían preguntarles a los productores. Todo el mundo, al menos lo que escucho en charlas, se da cuenta del problema real: hay muchísimas películas que se vienen haciendo hace muchos años, quedaron atrasadas y la plata que se recauda no alcanza para todos. De todos modos, el debate es enorme e incluye preguntas como: si es mejor filmar menos películas de mejor nivel o 500 pelis chiquitas; o aquellas que en el camino se quedan sin plata para luego poder mostrarlas adecuadamente, o si se va empezar a usar la plata del fondo de fomento para hacer filmes, ya que nunca se utilizó del todo.

—¿Un comportamiento histórico?
—Sí. Históricamente, el Fondo del Incaa debería ir a películas y nunca alcanzó eso, es decir hay muchos problemas. Se fogoneó el tema, pero hace rato que no se habla, porque como ya pasaron las elecciones y no puede utilizarse políticamente… entonces ahora se está hablando como debe hacerse: en privado y entre los que saben y tienen ganas de encontrar soluciones.

—¿Entonces cómo puede solucionarse?
—El problema es que entre motivos reales y políticos, como sucede con todos los problemas de este país, se pone muy difícil de solucionar. Acá se complica más todavía porque se usa políticamente y se simplifica una situación ardua. Todos en privado admiten la complejidad de la situación, pero discuten de una manera racional y tratando de encontrar la mejor conclusión, aunque luego las mismas personas en público dicen lo contrario para tirar leña al fuego.

—¿Volvería a trabajar en la televisión abierta?
—Nunca digo nunca, pero no tengo ganas de hacer nuevamente un programa que dependa de un horario de emisión. Creo que ya estamos todos metidos con el streaming. Si no hay un streaming con peso, no creo que regresaría a menos que se trate de un proyecto sumamente interesante.

—¿Cómo ve este momento de la pantalla abierta?
—Es un momento de transición importante. La tele abierta pierde 3 puntos por año. Hoy se habla del éxito del prime time con programas que consiguen 8 o 9 puntos de rating, y hace sólo 3 años atrás cuando realicé “Entre caníbales”, protagonizada por Natalia Oreiro por Telefe, con ese mismo puntaje nos mandaron al horario de las 23 o 23.30. El aire para ficción está en baja y encierra un cambio de hábitos en los espectadores. No sirve luchar contra eso, hay que abrazarlo y hacer televisión de la forma en que la gente la está consumiendo ahora.

Victoria Almeida, Fabio Aste, Federico Ottone y Araceli Dvoskin completan el elenco de “¿Qué hacemos con Walter?” desde este viernes a las 20.30; sábados y domingos a las 20 y 22.30 y domingos a las 20 en Multiteatro, Corrientes 1238.

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Las Alas de Ícaro: “Nos unen los valores humanos, más allá de cualquier conocimiento musical”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Despliegan las alas, se preparan para un nuevo viaje, la música bajo las plumas, liviana, se escapa, asciende. Da pasos fugaces, transmuta y aunque se pierde en una selva extraña, pinta de colores cada instante.

Así, con ese espíritu viajero, con la música bajo sus alas, la banda platense Las alas de Ícaro inicia un nuevo recorrido, cuyo punto de partida no está lejos “Ni muy cerca del sol”.

Contarte Cultura habló con su vocalista Guillermo Ghe Centurión, quién contó acerca de los comienzos de la banda, su carrera y su último trabajo, un EP de cuatro temas que presentarán el 21 de mayo en La Plata.

—Porque de volar se trata, comencemos esta charla desplegando las alas de la imaginación. De adelante hacia atrás, si pudieran viajar al lugar y al tiempo donde sucedió el primer vuelo de Las Alas de Ícaro, qué objetos destacados, que hoy los representan, podríamos ver en esa imagen fundacional.

—Más que objetos me referiría a una palabra: identidad. Desde el vamos nos propusimos hacer todo en base a un significado, no hacerlo simplemente porque se dio así, queda lindo y ya. Sino porque la capacidad de darle significado, valor y esencia a cada una de las acciones que realices tiene más valor, más historia. Por lo tanto, hoy nos representa la identidad. El nombre de la banda es por un determinado significado, las letras se escriben de cierta manera y los discos tienen nombres característicos. Todo engloba a Las Alas de Ícaro.

—Y más allá de los objetos o palabras que fueron marcando las rutas de vuelo, ¿cuáles creen que son las cosas que los unen como músicos?

—Los valores humanos, más allá de cualquier conocimiento musical. Se valoriza más ser buen compañero, tirar para adelante, no ser egoísta. Y, sobre todo, lo colectivo por sobre lo individual.

—¿Quiénes forman parte de la banda en la actualidad?

—Actualmente está Nicolás Lindblom en la guitarra, Manuel García Ortega en el bajo, Jorge Vallejo en la batería, Francisco Tolone en trompeta y trombón, Agustín Monje en teclado y guitarra, Federico Bojanovich en saxo y yo, Guillermo Ghe Centurión, en la voz.

—¿Recuerdan de qué manera llegaron al primer disco?

—Allá por el 2014, había un popurrí de canciones y elegimos cinco. Ese fue nuestro primer material, Las Alas de Ícaro, donde comenzó el camino de nuestro material discográfico.

—Sin dudas, cada uno de sus trabajos discográficos hacen referencia, al menos en los títulos elegidos, al mito de Ícaro, ¿Cómo llevaron adelante ese proceso de explorar en la mitología para componer?

—Los títulos discográficos y el nombre dan lugar al mito de Ícaro y gira todo en torno a él. Al principio no veíamos factible el hecho de realizar un recorrido histórico y crear la discografía en base al mito, porque en cierto momento finaliza con su muerte, por lo que decidimos reinventar el mito, moldearlo y crear nuestro propio camino. Como una suerte de “Elige tu propia aventura”. La idea es seguir moldeándolo y seguir reconstruyendo la historia.

—Por estos días están presentando su último EP “Ni muy cerca del sol”, ¿qué palabra podrían elegir para sintetizar la esencia de ese trabajo?

—Aggiornado.

—Los temas que forman parte de esta obra hablan de fugacidad, transmutación, extrañeza e interioridad, ¿de qué manera surgieron cada una de las letras de estas canciones y cómo se produjo la fusión con la música?

—Todas las canciones surgieron en pandemia, por septiembre de 2020. Las letras provienen de miles de sensaciones vividas en cuarentena, pero a la vez puede desembocar en cualquier tipo de sentimiento que esté viviendo una persona. Con respecto a la música, el primer paso de nuestros temas surge de asentar las bases, con la guitarra y con la voz. El resto de los instrumentos y melodías los vamos acomodando equilibradamente, para que cada uno brille con luz propia y se pueda potenciar el sonido que tiene cada integrante.

—¿Quiénes participan en el arte de sus discos para lograr plasmar el espíritu de cada uno de ellos?

—En la producción musical trabajamos con Darío Carelli, quien es un productor e ingeniero de sonido de CABA. Así, con los conocimientos de los siete integrantes más su ayuda armamos las canciones y definimos el producto final. Con respecto al arte de tapa, en este último trabajo trabajamos con Agustina Pariani. En este caso, nosotros le transmitimos todo lo que es concerniente a Ícaro y al nombre del EP y ella llevó a cabo el proceso de creación.

—¿Cuándo y dónde será la presentación de “Ni muy cerca del sol”?

—Será el sábado 21 de mayo a las 21 en Espacio Cultural Cunumí, de calle 71 entre 11 y 12 de la ciudad de La Plata.

—¿Hay algún otro proyecto que podría levantar vuelo durante este año? —Actualmente nos encontramos en la producción de la continuación del EP del año pasado. Una segunda parte titulada Ni muy cerca del mar, con la idea de que salga a la luz antes de fin de año.

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Julián Mourin: “La guitarra fue mi compañera desde la niñez”

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Por Andrea Viveca Sanz /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Salir del espacio conocido, atravesar límites y fronteras, buscar, llegar sin llegar, degustar la novedad, sólo para dejar que la música contenida en el vaivén de las olas, ascienda desde el fondo y se manifieste. Uno, dos y tres. Porque sí, porque es posible aventurarse, soltar las manos, tocar el aire. Y aunque no hagamos nada, los ojos hacen foco en el universo, Júpiter y más allá.

El compositor, guitarrista y cantante Julián Mourin detuvo su marcha y se animó al viaje. Atravesó fronteras para llegar al otro lado de cada paisaje, a los lugares donde nace la música, en el silencio de la escucha.

ContArte Cultura charló con el músico, quien además contó acerca de la presentación de su tercer disco: “Los diamantes”.

—Vamos a comenzar esta charla con un viaje en el tiempo. ¿En qué rincones de tu infancia creés que se gestó tu interés por la música?

—Cuando escuchaba a mi vieja tocar la guitarra. Tocaba unas milongas en tono menor, con unos riffs medio dark. Quedaba fascinado con algunas cosas que hacía y mi único objetivo era lograr tocar eso. Conocía miles de canciones clásicas de folclore. No sabía música, pero tenía mucho oído, podía transponer cualquier canción a otros tonos con facilidad. Creo que todo arrancó ahí.

—Si nos detenemos en ese punto de partida, ¿cuál o cuáles fueron los instrumentos musicales que te acompañan desde entonces?

—Sobre todo, la guitarra criolla. Después, en mi adolescencia, cuando me copé con la música andina, empecé a tocar charango, sikus, armónica. Más tarde compraron un piano en casa y empecé a explorar por ahí. Pero la guitarra fue mi compañera desde la niñez.

—¿Cuándo y cómo comienza tu carrera solista y de qué manera llevaste adelante los procesos compositivos?

—Mi camino solista empezó en el 2012 cuando edité el disco Mate de metal. Le tengo mucho cariño a esa época y a ese disco. Tenía una idea clara del sonido que buscaba y de la síntesis que quería lograr.

—¿Qué palabra podría resumir la esencia de ese album?

—Frescura.

—Y sí pudieras elegir un color que represente el espíritu de tu disco “Sur solar”, ¿cuál sería y por qué?

—La tapa del CD quedó bastante rosa, aunque no quería que quede así (risas). Pero creo que finalmente estuvo bien porque el rosa tiene que ver con el amor. Las canciones de esa época están embebidas por la partida de mi vieja y por la llegada de Sofi, la madre de mi hija. Dos acontecimientos muy especiales.

—¿En qué escenarios podríamos encontrar las raíces de tu tercer disco, “Los diamantes”, y qué cosas llevaron a elegir el nombre?

—Escenarios de aventuras por el continente y de viajes internos también. La mayoría de las canciones las compuse en el 2018, un año paréntesis en donde viví en Uruguay y en Brasil, metiéndome al mar por lo menos una vez por semana, tocando covers en bares y comiendo mucho mango, maracujá y porotos negros. Quería un nombre distinto para el disco, algo no tan telúrico, sino más brillante y que pueda reflejar los aprendizajes acumulados de esos tiempos.

—¿De qué manera fueron surgiendo cada uno de los temas?

—De estar jugando con la guitarra, improvisando con la voz. A veces sale de una la idea, la melodía y la letra. Otras veces nace sólo una parte, pero como que el clima o la energía del tema ya están dados, sólo se necesita pulirlo para concretar esa forma imaginada. Algunos de estos temas tuvieron hasta trece versiones hasta llegar a la definitiva. Mucho hilar fino.

—¿Quiénes te acompañaron en la producción de este material?

Cristian Bonomo estuvo al lado mío desde la etapa de cerrar los temas hasta la masterización. Ale Lauphan aportó lo suyo desde la coproducción, Gabi Beltramino me ayudó a trabajar las voces, Yago Escrivá a pulir las guitarras, Paco Amenabar y Andrés Mayo a encontrar el sonido que buscábamos. Fueron piezas claves y estoy super agradecido con sus aportes.

—¿Cómo llegaron al arte de tapa? ¿Qué elementos musicales se tuvieron en cuenta para el diseño?

—Fue un arduo proceso el del arte de tapa. Estuvimos casi un año dando vueltas, ningún camino nos convencía. Hasta que Pedro Urruti, el responsable del arte, tuvo esa idea de hacer una maqueta de un pequeño universo diamántico con sus micro espacios. La fue llevando a cabo con Christian Silva en su taller y en un día hicimos las tomas que finalmente quedaron. Ese día también filmamos las tomas del videoclip de “Foco”. Gran hazaña.

—¿Cuándo y dónde se presentará “Los diamantes” en vivo?

—El viernes 3 de junio en La Tangente, con una banda integrada por Pupú Colina en bajo, Ine Maguire en voces, Jeanette Nenezian en trompeta y Chitrili en batería. Habrá invitados especiales y abre el dúo Dos de Nosotros.


Para el show en La Tangente, las entradas están a la venta por Passline: https://www.passline.com/eventos/julian-mourin-en-la-tangente


(PH: Federico Pérez Gelardi)

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Antonio Birabent y su libro Tres: “La clave son las palabras, lo que cada una despierta en nosotros”

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“Tres”. Tres vértices y tres líneas, un triángulo, tres protagonistas conectados por hilos de palabras, la voz como punto de encuentro, aromas y sabores compartidos, pinceladas de un devenir cotidiano, pasos en las veredas del tiempo y el tiempo detenido en la pausa de cada relato.

Todo eso y mucho más se desprende de las páginas de el primer libro de relatos de Antonio Birabent. Una obra que atraviesa el ritmo de las ciudades para hacer foco en los rincones donde es posible detenerse y mirar.

Como si fueran pinceladas dispuestas a colorear los instantes, el músico y actor se sumerge en las texturas de cada día y pinta con sus letras las horas vividas.

En diálogo con ContArte Cultura cuenta cómo llegó “Tres” y qué otros proyectos serán parte de su caminar durante este año.

—Comencemos esta charla haciendo foco en la gráfica que define la tapa de tu libro “Tres”, el triángulo. A modo de presentación de esta obra, si pudieras elegir una canción sonando dentro de ese triángulo, como un hilo conductor de la historia que reúne a los tres protagonistas de tus relatos, ¿cuál sería y por qué?

—¡Es genial la pregunta! Es difícil de elegir una sola canción, pero creo que “Un Hombre solo”, porque habla de las coincidencias que todos tenemos como seres humanos más allá de las diferencias.

—¿Cuánto tiempo pasó entre la producción de tus primeros escritos y el encuentro de tus textos con la editorial Malisia?

—Tres años. Y más de cuatrocientos relatos/textos entre mediados de 2018 y mediados del año pasado.

—¿Cómo viviste el proceso de ir puliendo y dando continuidad a los relatos durante la edición del libro?

—Los relatos casi no tuvieron corrección. Están como aparecieron. Fue un proceso muy fluido, me venían las palabras, las oraciones, los párrafos. Los cuadernos originales no tienen prácticamente tachaduras. La edición tuvo que ver sobre todo con la selección.

—Al avanzar por las páginas de “Tres” se puede viajar tanto en el tiempo como por ciertos escenarios urbanos que forman parte de tu vida. ¿Cuál o cuáles son para Antonio Birabent los lugares donde siempre puede despertarse un relato?

—Sobre todo en la mente, en la observación y la memoria, y al final, como siempre, la madre de todo es la sensibilidad. Si todo eso está, cualquier lugar o cualquier situación es buena para escribir.

—En cada uno de tus textos te detenés en detalles en los que tus palabras hacen foco. ¿Qué objetos o elementos creés que podrían representar el espíritu de este libro?

—En gran parte, la clave del libro, más allá de lo que te comenté en la pregunta anterior, son justamente las palabras, lo que cada una despierta en nosotros. Las palabras son el eje.

—A través de tus letras es posible caminar por las ciudades que recorren, sentarse en sus bares, degustar momentos. ¿De qué manera fuiste dando esas pinceladas sobre el papel para que tus vivencias permanecieran? ¿Tenés una rutina de escritura para retener esos momentos?

—Fue una etapa donde todo el tiempo estaba escribiendo. Viví concentrado en la experiencia y el ejercicio de llevar al papel absolutamente todo lo que vivía a mi alrededor y también todos mis pensamientos.

—Hay tres protagonistas que interactúan a través de las distintas historias, pero existe un cuarto personaje, Ella, que también forma parte de ese triángulo donde la palabra reúne y determina. ¿Qué pinceladas de Ella te ayudaron a avanzar en este libro?

—Si bien no aparece tanto, la presencia de mi madre es fundamental. Y no hablo sólo en el libro, sino en nuestra dinámica familiar. Mi madre es y ha sido el ancla de nosotros tres: mi hermano, mi padre y yo.

—¿Qué pausas te permite la escritura en el ritmo cotidiano?

—Las pausas me las permito aunque no escriba. A veces son mínimas, destellos apenas, y a veces son días enteros. Depende mucho.

—Sin dudas, la música y la poesía tocan fibras cercanas, ¿suelen formar parte de la misma pausa creativa?

—Están muy cercanas, es verdad, pero no las asocio necesariamente a la pausa. A veces aparecen en momentos de furia, o en situaciones absolutamente cotidianas y que a priori nada tienen de artísticas. Suelen ser estas las mejores.

—Ya que tocamos el tema de la música, no podemos dejar de mencionar la reciente salida del primer vinilo de Las Lenguas Muertas, el grupo musical que forman con Ariel Mínimal, Juan Marcos Rocca y Claudio Leiva. ¿Cómo llegaron a este disco y qué es lo que te gustaría destacar?

—Es un disco hermoso, lo vamos a presentar en agosto en Buenos Aires. Y que este editado en vinilo le da algo especial.

—Para terminar, ¿cuáles son los proyectos que siguen para este 2022? —Seguir actuando (este año retome esa actividad), tocando solo con mi guitarra (que es algo que cada vez disfruto más, siento que es una manera de pulirme como interprete), editar un disco de canciones mías que cante acompañado por un quinteto de cuerdas (ya está grabado y listo) y seguir colaborando con personas nuevas. Seguramente me olvido un par de cosas.

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
Registro DNDA Nº 2019-79370965 Edición Nº