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“Balada de pájaros cantores y serpientes”, la precuela de “Los Juegos del hambre”

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Por Vanessa Graell (*)

No siempre fue cruel y déspota. Ni temido ni odiado. Hubo una época en la que el tirano fue joven y vulnerable, una época en la que tuvo dudas, en la que se enamoró, en la que incluso pudo elegir otro camino. Pero eligió sin remordimientos lo que quería ser: el líder que gobernaría todo un país con puño de hierro.

Suzanne Collins ya había cerrado su trilogía de los Juegos del hambre (traducida a 54 idiomas y con más de 100 millones de ejemplares vendidos), ya había sellado el destino de su heroína Katniss Everdeen y el de todos sus personajes. Pero decidió escribir una precuela y hacer protagonista a la némesis de Katniss, al adversario contra el que se rebela: el tirano Coriolanus Snow.

Balada de pájaros cantores y serpientes, que se publicó este miércoles en Europa, narra cómo Coriolanus se convierte en Coriolanus, cómo las decisiones de un chico de 18 años le llevarán a ser el líder del Capitolio. Una decisión arriesgada.

¿Se puede empatizar con el villano que ha descrito a lo largo de cuatro libros (la última parte, Sinsajo, se divide en dos volúmenes)? La estrategia de la escritora no es la de humanizar al tirano, sino la de explorar su nacimiento, sus traumas, aquellos hechos que formaron su carácter autoritario y sus ideas políticas. No es casual que Collins deconstruya al líder autoritario justamente ahora, en pleno auge de la ultraderecha, con Estados Unidos gobernado por Donald Trump o Brasil por Jair Bolsonaro.

Aunque “Los Juegos del hambre” es pura acción -no exenta de una violencia bastante explícita-, también subyace un importante contexto filosófico. Metafóricamente, la batalla en la arena se libra entre Locke y Hobbes. Katnis Everdeen (con el rostro de Jennifer Lawrence en la gran pantalla), la heroína de la revolución, encarna los postulados de John Locke: ante las injusticias de un gobierno despótico el pueblo tiene derecho a retirarle el poder y restablecer la igualdad. Y Coriolanus Snow representa el pensamiento de Thomas Hobbes: “Nuestra naturaleza fundamental es violencia”. La frase es de Snow, pero sirve de complemento a “El lobo del hombre es el lobo” de Hobbes.

Como si fuese la clave de lectura, Collins introduce citas de esos pensadores, siendo el Leviatán (1651) de Hobbes el que mejor explica los Juegos del hambre: “Cuando los hombres viven sin un poder común que les atemorice (…) se hallan en un estado de guerra de todos contra todos”. Ya de joven Coriolanus ve en el castigo a los distritos la forma de asegurar el poder del Capitolio, que controla (y dirige) esa guerra eterna que evita futuras sublevaciones.

El escenario de Balada de pájaros cantores y serpientes es algo diferente: un Panem en reconstrucción, un país sumido en la escasez, en los efectos de una dura posguerra. Una escasez que incluso Snow padece: heredero de una de las familias nobles del Capitolio, sólo le queda el apellido, ya que la fortuna familiar se esfumó durante los disturbios. En la primera escena del libro, Coriolanus cocina una insípida sopa de coliflor -su sustento habitual- y finge ante toda la sociedad que aún posee medios económicos.

Collins sitúa la historia 64 años antes de Katniss Everdeen, justo antes de la décima edición de los Juegos del hambre, que aún no son un entretenimiento masivo, al contrario, están de capa caída. Será Coriolanus, en un futuro, el que los convertirá en un adictivo show televisivo, en un paralelismo moderno de los reality shows y las luchas a muerte de los gladiadores romanos.

“A su manera el público de los juegos romanos y de los reality show resulta un personaje en sí mismo. Puede responder con gran entusiasmo o tener un papel en tu eliminación”, suele explicar Collins. Sus referencias al mundo clásico son fundamentales para construir la distopía de Panem, un mundo que se alza sobre lo que un día fuera Norteamérica y que remite a la expresión romana ‘panem et circenses’: una crítica al imperio que manipulaba a sus súbditos a base de ‘pan y circo’.

Aquí el ‘circo’ es el castigo que impone el Tratado de la Traición a los doce distritos que osaron rebelarse contra el Capitolio (el Distrito 13 fue directamente aniquilado): cada año deben ofrecer a dos adolescentes, un chico y una chica, para batirse a muerte contra los demás. Igual como el mito griego de Teseo: una Atenas derrotada ante Creta debe enviar a siete chicos y siete chicas para que se adentren en el laberinto del Minotauro.

Katniss es una “Teseo futurista”, en palabras de Collins. Pero en Balada de pájaros cantores y serpientes renuncia a su personaje más fascinante para sentar otra leyenda: la de Lucy Gray, la ‘nueva’ (o antigua) Katniss. Y su mentor en los Juegos será Coriolanus, uno de los estudiantes más brillantes de la Academia. Que le asignen el Distrito 12 -el más pobre, aquel cuyos tributos mueren a los cinco minutos de empezar los juegos- resulta humillante para él. Pero Lucy Gray no es cualquiera. Hasta Coriolanus quedará fascinado con ella.

Collins recurre a todos los ingredientes de su saga: una historia de amor y celos, traición y egoísmo, rosas y veneno (los dos símbolos de Coriolanus). Y como cada personaje importante se rige por ciertos valores filosóficos, Lucy Gray se identifica con Rousseau: «Los seres humanos poseemos una bondad natural. Lo comprendes cuando cruzas la línea que te separa del mal, porque, a partir de ahí, el mayor reto de tu vida es intentar quedarte en el lado correcto y no volver a cruzarla». Se lo dice Lucy a Coriolanus. Pero se equivoca. Él ha cruzado la línea y sabe de que lado está.

(*) www.elmundo.es

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Música

Lali lanzó “Libra”, su nuevo disco

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La popular actriz y cantante Lali Espósito lanzó la noche del jueves su nuevo disco “Libra”, que incluye como single un esperado dueto con Cazzu en la canción “Ladrón” y suma “Una esquina en Madrid”, escrita nada menos que junto a Fito Páez.

Mientras preparaba su trabajo en la serie española “Sky Rojo”, que se emitirá por Netflix, Espósito reunió singles que lanzó a lo largo de 2020 con algunas canciones nuevas y las compiló en su disco “Libra”.

De este cuarto trabajo discográfico de la artista ya se conocían adelantos como “Laligera”, “Lo que tengo yo”, “Fascinada” y “Como así”, la exitosa colaboración con CNCO.

Compuesto por once canciones, “Libra” busca equilibrar todas las facetas de Lali, combinando distintos registros vocales y paletas sonoras dentro del pop.

Además de “Ladrón” junto a Cazzu, incluye nuevas colaboraciones como “No puedo olvidarte” junto a sus amigos Mau & Ricky (track en el que también participó Camilo en la composición), y la sorprendente “Pa’ que me quieras” con un Noriel que no solo muestra todo su flow, sino que suma sus dotes melódicos.

Lali convocó a grandes artistas y productores para la producción y composición de su nueva música; la apertura del disco, “Eclipse” cuenta con la producción de Julio Reyes Copello.

Abraham Mateo brindó su aporte en la composición y producción de “Bailo pa’ mi” y en la gran balada moderna que es “Enredaos”, en tanto que “Una esquina en Madrid” es el cierre del álbum, emotiva canción que Lali escribió junto a Fito Páez.

“’Libra’ es mi cuarto disco de estudio. Todo un desafío, una búsqueda. ‘Libra’ es el equilibrio que busqué con cada idea, queriendo evolucionar y siendo una Lali más actual. Trabajé con productores muy talentosos que me ayudaron a animarme a ir por ese camino ‘nuevo’.’ Libra’ es una Lali más moderna, una Lali en búsqueda de Lali, libriana a full; con mis luces y mis sombras en el proceso”, destacó en un comunicado de prensa.

“Es mi búsqueda constante con mi conexión con la tierra (mis raíces, mi verdad, mi esencia) y mi búsqueda de evolución e iluminación –añadió la cantante-. Es mi disco más urbano si se quiere, pero a la vez busqué que se base en la columna vertebral del pop. Y estoy feliz de seguir haciendo música mientras estoy en constante cambio personal y profesional”.

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Música

Celebran los 80 años del nacimiento de John Lennon con una edición de lujo de sus clásicos

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Una edición de lujo, con 36 clásicos de John Lennon remezclados y con notables mejoras en el sonido, fotos inéditas de su archivo personal, viejas entrevistas y cartas, entre otros elementos, será lanzada el próximo 9 de octubre, para celebrar los 80 años del nacimiento del exbeatle asesinado en 1980.

“Gimme Some Truth. The Ultimate Mixes” es el nombre de esta colección curada especialmente por Yoko Ono y Sean Ono Lennon, único hijo de la pareja, según se informó en las redes sociales del legendario músico.

Las cintas fueron tratadas de manera analógica por el ingeniero Paul Hicks, quien ya tuvo a cargo un trabajo similar en “Imagine. The Ultimate Collection”, una anterior reedición del famoso disco; y remasterizadas por Alex Wharton, en los estudios Abbey Road, de Londres.

“Gimme Some Truth. The Ultimate Mixes”, será lanzado en todos los formatos y estará acompañado por un libro que contará la historia de cada una de las canciones.

Allí también habrá entrevistas, fotos nunca vistas, cartas y diversos recuerdos pertenecientes a la popular pareja.

En otras “joyas” se incluye la carta enviada por Lennon en 1969 a la Reina de Inglaterra, cuando devolvió la medalla que, junto a sus tres compañeros beatles, lo nombraba Caballero del Imperio Británico en 1965, en protesta por la postura oficial ante la Guerra de Vietnam y Biafra.

El próximo 9 de octubre el exbeatle cumpliría 80 años, en tanto que el 8 de diciembre se recordará el 40º aniversario de su asesinato en Nueva York.

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De qué trata el proyecto de Marta Minujín de querer voltear la Estatua de la Libertad

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En la presentación del quinto capítulo “Signos Urbanos” de la exhibición en línea “Pensar todo de nuevo”, que lleva adelante la galería Rolf Art con curaduría de Andrea Giunta, la artista Marta Minujín reveló su proyecto de reclinar la Estatua de la Libertad en el Central Park (Nueva York), dentro de dos años, como parte de su serie “acostar los mitos universales para inventar los propios”.

La obra de Minujín, “Obelisco acostado” (1978), presentada en la primera Bienal Latinoamericana de San Pablo, fue el centro de una conversación virtual pública entre la curadora y la artista por medio de Zoom.

Munida de anteojos de marco rojo y barbijo, Minujín relató que hace tiempo había pensado en la proximidad del tercer milenio (2000) y en un mundo tan cambiante como el escenario propicio para pensar una serie en torno a los mitos universales: así, la idea era proyectar a la estatua de la Libertad, al Partenón y a la torre Eiffel en posición acostada, así como imaginar a las pirámides de Egipto torcidas. “Hay que acostar los mitos universales para inventar los propios, porque todavía seguimos idolatrando esos mitos”, sostuvo.

La artista recordó que el primer mito que se le ocurrió trastocar fue el Obelisco, en 1978, una acción que funcionó como lectura de la dictadura militar, de ahí la idea de acostar “esa masculinidad brutal, no pensándolo como hombre-mujer -aclara- sino como esa potencia invasora en los otros”.

Minujín relató que el trabajo presentado en la Bienal de San Pablo lo comenzó junto a su hijo adolescente, con quien subió al célebre monumento porteño y realizó una filmación en Super 8 de la vista desde los 74 metros de altura.

Con la financiación de Techint Brasil para realizar la obra, la artista construyó una estructura en madera de 74 metros de largo, de 4 x 4 de la punta, por la que se accedía desde la base, con un aparato de televisión frente al que las personas podían sentarse y ver la película que había filmado, después de caminar por el interior valiéndose de sogas flúo. Al año siguiente, realizó el “Obelisco de pan dulce en Buenos Aires” (1979).

Minujín advierte que cuando vio exhibida la punta del obelisco en el Malba, parte de la obra del artista Leandro Erlich (2015), recordó una exposición organizada por Jorge Glusberg de la Asociación Internacional de Críticos de Arte, donde presentó una obra similar, con las mismas medidas. “Digan lo que digan yo estuve primero”, señaló.

“Todos los países tienen un obelisco -subrayó-. Acá lo aman: la gente de Boca, los actos políticos, toda la irritación, todas las fiestas son en el obelisco. Creo que el elemento más amado del país es el obelisco. En 1964 cuando eramos todos pop -relató también- lo cubrió con helado Laponia alrededor y la gente le pasaba la lengua. Cuando éramos pop y felices, felices y pop”.

“La gente salía de la guerra mundial, nosotros teníamos 20 años. Era para festejar la vida. Ahora cuando salgamos de esta pandemia vamos a volver a festejar”, explicó.

Para Minujin, “el arte, el gran arte no tiene sexo, que lo haga un hombre o una mujer es un detalle”, respondió tras una pregunta que retoma la perspectiva feminista de la muestra.

“Mi próximo proyecto que pienso hacerlo en dos años es la Estatua de la Libertad acostada en Nueva York, en el Central Park, que es mi segundo gran proyecto”, afirmó al final de la charla sobre su obra.

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