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Llega a la Argentina “La hija de Vercingetorix”

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Por Dolores Pruneda Paz (*)

Con una adolescente y dos amigos que encarnan la clásica búsqueda de identidad juvenil, llega a la Argentina “La hija de Vercingetorix”, última entrega de la saga europea de Astérix que desde hace 62 años discurre sobre la resistencia de un grupo de galos al Imperio Romano y que, mediante la incorporación de una batería de guiños inéditos, suena a remasterizado de época en busca de renovar plazas en el mercado lector.

El sello Libros del Zorzal está publicando todos los números de Astérix y Obelix, una de las sagas de historieta más vendidas de la historia. “La hija de Vercingetorix” es el cuarto álbum realizado por el guionista Jean Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad, sin la firma de la mítica dupla original que tenía a René Goscinny (1926-1977) en el guion y a Albert Udenzo (1927-2020) en la ilustración.

Privilegiada entre los galos y perseguida entre los romanos, Adrenalina, la protagonista de este entrega, es la hija de un líder de la resistencia que perdió una batalla histórica y le heredó el mandato de guiar a su pueblo en la lucha libertaria. Ese es el dilema que deberá resolver la niña y lo hará embarcándose con un pacifista, delgado y musculoso rubio buscando la legendaria isla de Tule, evocada en el siglo V a.C por Heródoto.

Se trata de la primera vez que una mujer protagoniza esta historieta de varones irreductibles, pero no basta entregarle el protagonismo a una fémina para que el argumento refiera un ideario feminista. Las novedades de este número surgen del contrapunto entre los gestos más férreos y tradicionales de la saga, como los golpes para lidiar con amigos y enemigos, y los guiños declamados en la voz de Adrenalina, quien responde a la demanda estética hegemónica.

Los temas nuevos introducidos son intereses de las jóvenes generaciones actuales: preocupaciones medioambientales (los chicos hablan de contaminación cuando las ánforas de un barco pirateado flotan en el mar), alguna amplitud en la perspectiva de género (Adrenalina se refiere a sus dos padres adoptivos), cierto activismo ecologista (zarpa en un barco con semillas que pretende plantar) y un atisbo de respeto por la vida animal, cuando cuestionan la matanza de jabalíes que acompaña los banquetes con que Astérix y Obelix celebran sus aventuras.

En la larga historia de esta saga solo otra mujer compartió portada con Astérix y fue Cleopatra, en 1965. ¿De qué habla, simbólicamente, la elección de una y otra figura? Una fue líder de un imperio en decadencia y la otra es una adolescente que pone sobre la mesa intereses propios de las nuevas generaciones.

“Todos somos hijos de la época que nos toca vivir -dice a la agencia de noticias Télam el especialista en historieta César Da Col-. Hay un recambio generacional, claro que sí, y con él Conrad y Ferri tratan a toda costa de mantener viva la magia que los envolvió de chicos como lectores”.

Aquel número, repasa, nació como una parodia-homenaje a una superproducción de Hollywood de 1963 con Liz Taylor. “Es verdad que el pueblo egipcio no estaba viviendo el esplendor de antaño, pero esta gran reina enfrenta al César (quizá el más poderoso del momento) con determinación y valentía. Todos respetan a Cleopatra, incluso los romanos. ¡Y qué mejor que contar con la ayuda de los galos rebeldes que vuelven loco al Imperio Romano para demostrar que su propio pueblo aún puede lograr grandes proezas!”

“En cambio lo de Adrenalina corre por otro carril -dice Da Col-. Ella es hija del gran héroe mítico de la resistencia gala y sólo la imagen y presencia de la jovencita es un fuerte símbolo de la resistencia para los suyos, de libertad. Pero, ¿alguien le preguntó si quería que ese fuera su destino?”.

Cuál es, entonces, la peculiaridad de este número, más allá de la captación de nuevos públicos, con una trama donde las diferencias intergeneracionales son las centrales (la emancipación, la elección de la propia vocación) y alguna intención globalista, como la referencia a las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) para referirse al “Frente Arverno de Rechictenchia Checreta (FARC)”.

Jean-Yves Ferri y Didier Conrad

“La principal potencia es que la dupla FerriConrad se confirma en este álbum como un equipo capaz de ofrecer álbumes de la calidad de la época de oro Goscinny y Uderzo -indica Leopoldo Kulez, editor y traductor de Libros del Zorzal-. Dibujo y guion dialogan sin competir para alimentar una trama tan atrapante como divertida. Además, es cierto que por primera vez los protagonistas son adolescentes”.

Antes de que “La hija de Vercingetorix” fuera publicada en Argentina y a dos años de haber sido lanzada en Europa, en el 60 aniversario de la saga junto a una popular emisión de monedas conmemorativas de dos euros, este único número “tuvo una tirada de cinco millones de copias en 20 idiomas”, indica Kulesz, responsable de su edición de este lado del Atlántico.

Esa cifra, sin embargo, no representa al mercado local, en esa tirada de cinco millones de ejemplares no entran los números publicados en Argentina. “Esta es una edición 100% argentina, la produjimos acá y se empezó a distribuir hace escasos 20 días, no tenemos aún cifras de venta pero arrancó con fuerza, figura entre los más vendidos desde su lanzamiento”, señala. El ranking Cúspide de los libros más vendidos de la semana la ubica poco antes de la mitad, en el puesto número 45.

Ocurre que “en el mundo existen tes grandes centros de la industria cultural de la historieta: en Estados Unidos se le llama comic; en Japón, manga y en el bloque conformado entre Francia y Bélgica, bande dessinée”, explica Da Col.

Consultado sobre porqué se le dice franco-belga a una historieta creada en Francia por franceses, Da Col indica que “porque es difícil distinguir cultural y estilísticamente entre las historietas hechas en Francia y en Bélgica, país este último donde se habla francés y neerlandés, con una tradición de grandes obras como ‘Lucky Luke’, ‘Tintín’ o ‘Los pitufos'”.

En Europa la saga tiene una amplísima batería de lectores porque recurre a su historia antigua y contemporánea, con guiños que interpelan sus idiosincrasias e imaginarios.

Transcurre en el año 50 a.C. y un clásico son las alusiones humorísticas a estereotipos nacionales como si de una pica entre hinchas de fútbol se tratara o la intrusión de personajes famosos como Jaques Chirac o Sean Connery, figuras no tan convocantes para las audiencias actuales latinoamericanas. ¿Cómo linkea, entonces, esta obra con estos lectores?

“El nexo más fuerte que tenemos los latinoamericanos en general, pero los argentinos y porteños en particular, es que el cocreador de Astérix, Goscinny, era culturalmente franco argentino: llegó a Buenos Aires con su familia en 1928 cuando todavía no tenía dos años y aquí vivió hasta los 19″, señala Da Col.

“La cultura argentina acompañó a René hasta sus últimos días -asegura el experto-, escuchando (y tarareando) tangos, comiendo empanadas que encargaba especialmente en un almacén atendido por una argentina en París, y el dulce de leche nunca faltaba en su mesa. Y lo maravilloso de todo esto es que cuando hablaba en castellano…¡Lo hacía con acento porteño!”.

“Toda esta movida de Libros del Zorzal trata de mantener viva la obra de un autor que, si bien nunca se nacionalizó argentino, era de acá. Pero, en definitiva, se trata de la lucha del pequeño contra el grande, de David contra Goliat, un tema clásico, que atrae a lectores de todo el planeta”, concluye.

(*) Agencia de noticias Telam.

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Fito Páez, Gardel de Oro 2021

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Fito Páez con el Gardel de Oro y otras cuatro estatuillas por su último trabajo “La Conquista del espacio” fue el gran ganador de la edición 2021 de los Premios Gardel a la música argentina.

En la ceremonia realizada por Capif (Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas), el rosarino se llevó el Gardel de Oro y los premios a Mejor Álbum Artista de Rock, Ingeniería de Grabación, Productor del Año y Mejor álbum del año.

Nathy Pelusso también se alzó con cuatro estatuillas, pero dos de ellas junto al productor de música urbana Bizarrap por participar en la Music Sessions Vol 36.

La ceremonia, conducida por Jey Mammon y Eleonora Perez Caressi, tuvo ricos momentos musicales como los homenajes por el centenario de Astor Piazzolla, el 25to. Aniversario del disco de Los Piojos “Tercer arco” al Chamamé tras haber sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Precisamente, el primer musical arranco con Andrés Ciro Martínez pedaleando por Zona Oeste hasta llegar un depósito del Ferrocarril Sarmiento para arrancar con Los Persas y una versión de “El Farolito”.

Luego el ex bajista de Los Piojos Micky Rodríguez se sumó para una versión de “Maradó” al que siguió “Muevelo” mostrando el corazón del Oeste del conurbano bonaerense. El cierre fue con Daniel Buira y la Chilinga aportando los tambores para “Verano del 92”.

El toque diferente lo aporto el artista urbano L-Gante, quien metió estrofas en ese clásico rockero y canto el estribillo junto a Ciro, generando la notable conjunción de dos imágenes nítidas de la vida en el Conurbano.

En los ’90 Los Piojos retrataban la vida en las calles del Conurbano como así lo hace hoy L-Gante y su movida de cumbia mezclada con trap y reggaetón.

En el siguiente set, Soledad Pastorutti le dio aires de mixtura de folclore latino al clásico “Himno de mi corazón” de Los Abuelos de la Nada, pero el mexicano Carlos Rivera al querer acompañarla nunca dio en el registro ni en la onda y empalagó feamente el intento de la santafesina.

Unos minutos más tarde, la jefa del trap local Cazzu, vestida de un rojo fuego, se unió a Lito Vitale para una versión a piano y pequeña orquesta de “Alfonsina y el Mar”, en el año en que editó un álbum musicalizando poemas de la poetisa argentina. Y la jujeña dio la talla con un notable aporte vocal y mucho carisma.

Luego Vitale se electrificó para acompañar a Bruja Salguero en “Juana Azurduy”, un clásico del folclore versionada en tono de jazz rock.

Los Miranda! le pusieron un toque de color y humor al reunirse con Tabaleros para una versión electro-folk de “Por amar al amor” con el punteo inicial de “A don Ata”, el clásico de folclore popularizado por Soledad.

Ale Sergi, Juliana Gattas y Los Tabaleros volvieron a desacralizar la música y romper tabúes, al parodiar todos los tópicos del folclore ortodoxo como las bombachas gauchescas, el asado y los ponchos.

Más tarde, Emmanuel Horvilleur encabezó una movida de varias bandas del nuevo pop argentino como Bandalos Chinos, 1915 y Rosario Ortega para un homenaje a Catupecu Machu.

En clave soulera, electropop y funky, estos artistas combinaron “Eso Vive”, “Magia Veneno”, “A veces vuelvo” y “En los sueños” del repertorio de la banda de los hermanos Ruiz Díaz con muy buen gusto.

Como homenaje póstumo al recientemente fallecido Palo Pandolfo, la producción subió un clip en donde el cantautor junto a la Orquesta Típica Fernández Fierro interpretó “Cabeza de platino” del disco “Patria o Muerte” de Don Cornelio y la Zona, con toques bien nocturnos y dramáticos.

La segunda participación internacional fue mucho más acertada, ya que el español Pablo Alborán acompañó con un toque personal, mucha vitalidad y respeto a Luciano Pereyra en una romántica versión de “Naranjo en flor”.

Dos próceres del rock argentino como Fito Páez y David Lebón entregaron otro momento sentimental cuando, a piano y guitarras, ofrecieron segmentos de “Cuanto tiempo más llevara”, “El amor después del amor”, “San Francisco y el lobo” y la “Canción de las Bestias”.

Rocío Quiroz y Rodrigo Tapari, pintaron con mucha frescura y novedad una versión bien tropical de “Nada es para siempre”, la canción popularizada por Fabiana Cantilo, mientras que Las Pastillas del Abuelo, Hilda Lizarazu y Santiago Celli le cambiaron los ropajes de manera acertada y con sumo respeto a “La Gran Bestia Pop” de Patricio Rey sus Redonditos de Ricota.

Luego, el Chango Spasiuk se puso al frente de un seleccionado de jóvenes músicos chamameceros para repasar clásicos de ese género a los que luego se sumaron Elena Roger y Teresa Parodi y las Hermanas Vera.

Con toque de distinción y mucha calidad, sonaron clásicos del Litoral como “El Toro”, “Granja San Antonio”, “Merceditas”, “Pedro Canoero”, “Pueblero De Allá Ité”, “María Va”, “Acuarela Del Rio”, “Río Rebelde”, “Mi Selva Eterna” y “Km. 11”.

El homenaje a Piazzolla corrió por cuenta de dos exponentes femeninas de la música ciudadana como Lidia Borda y Julieta Laso.

La ceremonia entregó otro cruce generacional cuando Patricia Sosa y María Becerra interpretaron “Endúlzame los oídos” y “Acaramelao”, alternando estrofas con muy buen criterio.

El cierre fue con La Delio Valdez secundado a Karina y a Abel Pintos en la reversión de “Paisaje” el cover de Franco Simone al que Gilda le imprimió el romanticismo de la cumbia argentina en los 90, compartiendo voces con la ex Bandana Ivonne Guzmán, habitual vocalista del moderno combo cumbiero argentino.

Todos los gandores

  • Álbum del año: “La Conquista del Espacio” de Fito Páez.
  • Canción del año: “Ladrón” de Lali feat. Cazzu.
  • Grabación del Año: “Buenos Aires” de Nathy Peluso.
  • Mejor Álbum/Canción de Música Urbana/Trap: “Bzrp Music Sessions, Vol. 36” Bizarrap y Nathy Peluso.
  • Mejor Álbum Artista de Cuarteto: Magui Olave.
  • Mejor Álbum Artista de Folklore: “Abrazo” de Luciana Jury.
  • Álbum Artista de Rock: “La Conquista del Espacio” de Fito Páez.
  • Álbum Artista de Tango: “La bella indiferencia” de Mariana Mazú.
  • Álbum Artista Pop: “Mi primer Día Triste” de Zoe Gotusso.
  • Álbum Artista Romántico – Melódico: Dany Martin.
  • Álbum Artista Tropical: “Es Lo Que Hay” de El Dipy.
  • Álbum Banda de Sonido de Cine/Televisión: “The Last of Us Part II” de Gustavo Santaolalla.
  • Álbum Canción De Autor: “Criptograma” de Lisandro Aristimuño.
  • Álbum Conceptual: “Ya no mires atrás” de Luis Alberto Spinetta.
  • Álbum de Chamamé: “Hielo Azul Tierra Roja” de Chango Spasiuk-Per Einar Watle.
  • Mejor Álbum de Jazz: “Malosetti & la Colonia” de Javier Malosetti.
  • Álbum de Música Clásica: “Debussy preludios para piano” de Haydeé Schvartz.
  • Álbum de Reggae / Ska: “Flores y Burbujas” de El Natty Combo.
  • Álbum de Rock: “Pesado / Punk”: “Carne, tierras y sangre” de Pilsen.
  • Álbum en vivo: “Foro sol” de Los Auténticos Decadentes.
  • Álbum Folclore Alternativo: “Renacer” de Nahuel Pennisi.
  • Álbum Grupo de Cuarteto: La Konga.
  • Álbum Grupo de Folclore: “Ahyre” Ahyre.
  • Álbum Grupo de Rock: “Es así” de Las Pelotas.
  • Álbum Grupo Pop: “Paranoia Pop” de Bandalos Chinos.
  • Álbum Grupo Tropical: Los Ángeles Azules.
  • Álbum Infantil: “El Reino del Revés “ de Elena Roger y Escalandrum.
  • Álbum Instrumental-Fusión-World Music: “Solo Piano: Reflexiones” de Lito Vitale.
  • Álbum Música Electrónica: “Reworked” de Willy Crook.
  • Álbum Orquesta Y/o Grupo De Tango Y/o Instrumental: “Tango Improvisado” de José Colángelo y Franco Luciani.
  • Álbum Pop Alternativo: “Calambre” de Nathy Peluso.
  • Álbum Rock Alternativo: “Ubicación en tiempo real” de Barbi Recanati.
  • Canción de Dueto / Colaboración: “Bohemio” de Andrés Calamaro feat. Julio Iglesias.
  • Mejor Colaboración De Música Urbana / Trap: “Mamichula” de Trueno con Nicki Nicole feat. Bizarrap, Taiu y Tatool.
  • Colección de Catálogo: “Agujero Interior” de Virus.
  • Diseño de Portada: “Criptograma” de Lisandro Aristimuño.
  • Nuevo Artista: Nathy Peluso.
  • Video Clip Corto: “Todo Esto” de Kevin Johansen.
  • Video Clip Largo: “Almendra I – 50 Años”.
  • Ingeniería de Grabación: “La Conquista del Espacio” de Fito Páez.
  • Productor del año: Fito Páez, Diego Olivero y Gustavo Borner.
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La TV Pública homenajea a Palo Pandolfo en una nueva emisión de Unísono

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“Unísono”, el programa producido por el Instituto Nacional de la Música (Inamu) que se emite por la Televisión Pública, dedicará su emisión de este sábado a las 17 a Palo Pandolfo, el artista rockero fallecido el jueves último.

“Tendremos testimonios y videos especiales que recuerdan al gran músico y querido compañero de actividad”, anunció un comunicado de prensa del Inamu acerca de la decisión de homenajear al autor, guitarrista y cantante que lideró las bandas Don Cornelio y la Zona y Los Visitantes.

Además, la emisión de “Unísono” recordará el programa en el que el propio Palo presentó la música que en Tierra del Fuego hacen Mica Sancho y Pedro Mac, la del santafesino Tío Gasheta, la de los mendocinos de Los alfajores de la pampa seca y las propuestas salteñas encarnadas por Adobe y Chicano Trío.

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Laura G. Miranda nos cuenta “Las otras verdades”, su última novela

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La verdad se multiplica, muta en la anatomía de los cuerpos, pesa, se escinde en una palabra, es viento en el presente, luz en el  instante donde sucede la vida.

¿Cuántas verdades entran en “la verdad”? ¿Es posible partir hacia otras verdades?

Isabella, la protagonista de “Las otras verdades”, la nueva novela de Laura G. Miranda, logra tomar distancia, atravesar el miedo y partir hacia otras posibilidades, hacia la incertidumbre que fractura, tal vez para romperse en los múltiples fragmentos que constituyen la verdad y reconstruirse.

ContArte Cultura charló con la autora para abrir con ella la tapa del  libro, recién publicado por Vera Romántica, y adentrarnos en la historia.

—Para comenzar esta charla nos gustaría que elijas un objeto simbólico que represente la esencia de tu nueva novela y nos cuentes qué cosas te vinculan a él y a tus personajes.
—Creo que Las otras verdades es, definitivamente, el sol. Porque es una historia que amanece, escampa, derrama claridad sobre temas que merecen, el debate y el respeto por la multiplicidad de argumentos, en todos los sentidos, sin prejuicio alguno. Me une a este libro la certeza de que no hay una sola verdad y todas tienen la misma importancia. Nadie debería ser juzgado por pensar y desear distinto, no hay minorías o mayorías. Hay razones y verdades junto al derecho a ser escuchadas. Por otra parte, la empatía con su protagonista, Isabella López Rivera de mi novela Volver a mí, a quien no pude soltar. Será porque las columnas que ella escribe, en realidad, son mi modo de atravesar cada problemática que abordan. A eso, sumo que cuando vi la portada confirmé que no era el sol solo para mí, sino también para quienes eligieron ese amarillo sublime de fondo que parece gritar que lo miremos y luego, al acercarnos, nos llena de dulzura con la imagen.

—¿Cómo se manifestó la historia de Isabella? ¿Qué fue lo primero que percibiste, el punto de partida para empezar a contarla?
—Hace tiempo que escucho a muchas chicas jóvenes sostener que no desean tener hijos, y basan su convicción en que no proyectan su vida siendo madres. Analicé el tema y me di cuenta que el mandato es muy fuerte. Tanto que a cualquier mujer se la felicita por un embarazo al dar la noticia, incluso sin saber si está contenta, en cambio se prejuzga a quienes sostienen que nunca tendrán hijos. Mujeres “incompletas”, se dice como mínimo entre un montón de opiniones que discriminan o critican la decisión, como si no fuera legítima. Así, en tiempos de nuevos paradigmas, con Isabella, ese personaje que no me dejaba y había quedado en pareja con 24 años al finalizar Volver a mí, analicé las fechas y sentí que con 27 años tenía mucho para decir y supe que era ella quien definía la nueva historia. Tenía que volver. A partir de ese momento, me adentré en su vida hasta concluir la novela.

—¿Qué personas o situaciones te ayudaron a construir la psicología y las necesidades emocionales de Isabella?
—Un poco lo he respondido en la pregunta anterior. Agrego que me disgusta la injusticia, por eso las necesidades de Isabella fueron también las mías junto con las de todas las mujeres que eligen no ser madres y son prejuzgadas por eso. Parte de la sociedad está encriptada en costumbres y mandatos arraigados a la familia, es dura con quienes se atreven a lo diferente. Yo celebro este tiempo de poder elegir y le di voz en la ficción a esta verdad. No desear ser madre es una decisión tan válida como la de serlo. Mi hija fue la primera que me hizo pensar en el tema.

El lanzamiento virtual de “Las otras verdades” se realiza este viernes a las 17.30 por el canal de YouTube de Vera Romántica

—La distancia entre los protagonistas es lo que pone en movimiento la historia, ¿cómo construiste los escenarios en los que se mueven tus personajes en función de sus necesidades y vivencias? 
—La distancia sucede cuando nos alejamos, de lo que sea, un lugar, un ser, un problema o todo a la vez, y es lo que permite el cambio de perspectiva, otra mirada sobre lo mismo. Simbólicamente, poner distancia entre ambos era la única posibilidad de encontrar la salida al conflicto planteado con posiciones extremas. En verdad, al ponerme enteramente en sus lugares, yo necesité alejarlos para pensar y sentir. No sabía cómo iba a terminar la historia. Confieso que no fue fácil su final. Los dos tenían razón.

—¿Cuáles son las temáticas que atraviesan tu novela?
—Plantea dos hilos conductores fuertes: la maternidad por elección, en un marco donde las mujeres que proyectan su vida sin hijos no deben ser cuestionadas. Sucede, como dije, que cuando una mujer dice que está embarazada se la felicita y está muy bien que así sea si ha sido su deseo, pero no pasa lo mismo cuando otra dice que nunca los tendrá. Aquí se las señala o se habla de que no estarán completas, de que se van a arrepentir, que son raras, etc. Reconozco en esta cuestión un nuevo paradigma, tan legítimo como lo es ser madre. Tengo dos hijos y los volvería a tener, pero en su momento no se me ocurrió plantearme una familia sin ellos. Algo cambió y sentí que había mucho para decir en favor de esa idea. El otro hilo es el “después” en el amor. ¿Qué pasa después que dos personas deciden estar juntas, después del beso, cuando el libro termina, cuando la película nos deja tranquilos que han superado todo? Hay una vida mientras se ama y hay desacuerdos. En ésta novela la voz habla sobre deconstruir el amor, si es que es posible, para continuar juntos o no hacerlo. Casi nadie se conoce aquí, sino que son historias de amor del “después”. Luego, elegí dos escenarios principales que amo, Buenos Aires y Nueva York, lugares en constante movimiento, con luces y ruidos que interfieren al momento de oír la voz interior. Porque así estaban ellos, sumergidos en una vorágine, el destino fue concordante con eso. En este caso conozco ambos lugares, la investigación fue breve. Sin embargo, respecto de otros personajes secundarios, me sumergí en África y en la cultura afrodescendiente y en ese punto investigué muchísimo. Tanto que deseo ir a conocer ese país donde el tiempo tiene otra unidad de medida.

—Y hablando de maternidad, ¿cómo descubriste o “escuchaste” los deseos de Isabella a medida que escribías su historia?
—La escuché con claridad, pero la sentí pasar por todos los estados de ánimo al no ser comprendida. Tuve el apoyo incondicional de una amiga que piensa como Isabella y que nunca logró que la entiendan sin cuestionarla. Ella con una palabra me daba señales continuas. Además, la voz de mi hija, su lógica y la manera de decirme que me admira, pero que ella no elige ese rol, fueron un faro durante todo el proceso creativo. 

—Durante el proceso de escritura sin dudas también se mueven las emociones del autor, ¿qué dejó “Las otras verdades” en vos después del punto final?
—Me dejó una sensación de infinita paz. Dije lo que tenía para decir y sentí que transmití “otra verdad”. Además, lloré. Mucha emoción y gratitud por la posibilidad de hacer lo que más me gusta y lo que creo que hago mejor. Contar en mis historias la vida misma, invitar a reflexionar sobre temas actuales y comunicar siempre un mensaje esperanzador.

—Para terminar, te invitamos a dejar en este espacio un deseo para estos personajes que acabas de soltar al universo de tus lectores.
—El deseo para mis personajes es que lleguen al mejor destino: el alma y el corazón de quienes lean sus verdades y les permitan entrar en sus vidas.

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