
Literatura
A 50 años del estreno de “La Patagonia Rebelde”, Héctor Olivera presenta sus memorias
El miércoles 13 de junio se cumplen 50 años de “La Patagonia Rebelde”, la emblemática película del cineasta y escritor Héctor Olivera. Y aprovechando el aniversario, el director recuerda en “Fabricante de sueños”, su libro de memorias editado por Sudamericana (Pengüin Random House), cómo fue adaptar y filmar la película “en el inhóspito sur de 1973”.
El libro cuenta “vida y obra de uno de los productores y directores más importantes y prolíficos del cine argentino, contada por él mismo con lucidez, gracia, convicción y sensibilidad en un relato que entrevera su pasión por el cine, el devenir político de la Argentina a lo largo de casi noventa años y un irresistible conjunto de anécdotas personales que incluyen grandes revelaciones sobre su vida íntima y amorosa”, adelante la editorial.
Además, se reflexiona que “es imposible pensar el cine argentino sin Héctor Olivera“, quien “protagonista de una vida que vale por varias, a sus casi noventa años se detiene un momento para recordar el largo camino transitado”.
Respecto de qué podrán encontrar los lectores en este libro, se detalla: “Pródigo en anécdotas, su relato comprende, entre otras historias, la de las más de cien películas que hizo como director o como productor bajo el sello Aries, empresa fundamental del cine argentino, que creó con su socio y amigo Fernando Ayala. En sus films -que capturaron el espíritu de su época, en ocasiones desafiando una violenta censura-, Olivera adaptó obras de Borges, Soriano, Bayer, Cossa y Viñas, entre otros; enriquecidas por actores como Federico Luppi, Pepe Soriano, Héctor Alterio, Luis Brandoni, Oscar Martínez, Norman Briski; actrices como Mirtha Legrand, Norma Aleandro, Thelma Biral, Cecilia Roth, Susana Giménez, y cómicos de la talla de Sandrini, Olmedo y Porcel“.
Al mismo tiempo, la obra recorre el siglo XX argentino “haciendo eje en el peronismo con una honesta y personal combinación de rechazo y fascinación por la figura de su líder”.
“En el encuentro de estos recorridos toma forma una biografía que Olivera despliega con gracia, sensibilidad y el espíritu vibrante que marcó cada uno de sus proyectos”, sostiene la editorial.
(Fuente: Penguin Random House | Prensa y Comunicación)

Historias Reflejadas
“Los recuerdos de la muerte”

Los recuerdos de la muerte
Las manos de la muerte se abren paso entre los túneles de la vida, hilos enredados en la tierra ovillan una historia de contornos difusos.
Una sombra se alarga por encima de una tumba y pone fin a las palabras. Sin embargo, habla.
En la sequedad del pasado yacen los pedazos de aquello que fuimos, espectros que avanzan en la noche de los tiempos para hacerse visibles en otros cuerpos.
La oscura boca de un espejo exhala imágenes fantasmales, sentadas en una esquina de la existencia, que revelan secretos para reflejarlos.
Sólo la memoria extiende sus brazos y abarca la continuidad de los hechos, proyectados más allá, sobre los rincones en los que alguien se ha quedado descifrando su destino.
Una sensación extraña, como un recuerdo olvidado, se hace presente y se desvanece sobre una realidad que contiene la eternidad compartida.
No hay respuestas, las sombras avanzan y dominan el espacio para perpetuar en silencio una luz de lo que hemos sido.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Alguien desordena estas rosas”, del libro “Ojos de perro azul” de Gabriel García Márquez; “En memoria de Paulina”, del libro “Historias fantásticas” de Adolfo Bioy Casares; “Déjà vu, o los reinos de la posición horizontal”, del libro “Una felicidad repulsiva” de Guillermo Martínez; y “El advenimiento”, del libro “El oro de los tigres” de Jorge Luis Borges.
Textos para escuchar
La Botella – Gabriela Romero

Gabriela Romero lee su cuento La Botella.
Créame que todavía hoy, ni estando en este lugar, puedo definir si lo que pasó aquella noche fue una maldición o si estaba predeterminado. Lo cierto es que mi cuñado Alfonso hizo una pregunta y el universo se las ingenió para responderle. Todo comenzó el 20 de noviembre de 1991 durante el festejo de los treinta y un años de mi hermana Sonia. Solo estábamos la familia. Los cinco hermanos: cuatro mujeres y un varón. Y nuestras respectivas parejas. Más nuestra madre, que quedó viuda joven. Más los tres hijos de Sonia, la que está allá; los dos de Mercedes, y la única nena que al momento tenía Silvana, la que recién se acercó; más los cuatro hijos de nuestro hermano José Arturo y los dos míos. Además de los padres de Alfonso, el marido de Sonia, estaban sus tres hermanos con las esposas y los seis hijos, resultantes de las tres parejas. En total éramos: 37. Muchísimos. Ya habíamos cenado y los chicos corrían por el jardín mientras los adultos conversábamos, algunos dentro del quincho y otros en la galería, o junto al bar que Sonia había armado a un costado de la pileta. Minutos antes de las doce de la noche Alfonso nos llamó para el brindis y nos dijo algo así:
— ¡Gente, vengan a brindar por mi esposa!
Él había ubicado las copas en la barra del bar y nos esperaba con una botella envuelta en una servilleta de tela blanca. Era evidente que alguna broma se traía entre manos porque intentaba ocultar la risa en su mueca ladeada. Lo amenazamos con tirarlo a la pileta si nos bañaba con el champán.
—No soy tan infantil —nos dijo Alfonso y agregó con una voz cavernosa —: ¿¡A ver a quién le toca!?
Entonces hizo presión y el corcho se elevó como un cohete, pero en vez de perderse entre las plantas del jardín o estrellarse lejos en el pasto cayó sobre tres de nosotras. En Sonia, en nuestra cuñada y en mí. Recuerdo nuestro griterío cuando nos golpeó el corcho y la pelea de los nenes por quién se quedaba con ese corcho maldito y también las risas de los otros a causa de nuestros gritos, y de la cara de Alfonso.
— ¿Qué pasó, cuñado? ¿Te salió el tiro por la culata? —le dijo mi hermano José Arturo riéndose.
Todos miramos a Alfonso. No se reía. Mantenía la botella en alto, inmóvil. Sonia caminó hasta él y le quitó la botella de las manos.
— ¡Las Viudas! —gritó—. ¡El champán se llama Las Viudas! —y antes de beber directamente del pico le dijo a su marido—: ¡A tu salud!
— ¡Alfonso, serás el primero en morir! —grité—.
Sí, eso le dije yo. Mi marido se indignó, para él no le es fácil vivir en una familia que tiene humor negro. A Alfonso le bajó la presión. Era de esos tipos que no se aguantan una broma, pero que viven cargando a los demás.
Murió a la semana. El 27 de noviembre de 1991.
Su muerte nos desgarró. Tan imprevista. Y él tan joven. Y tan joven mi hermana y tan chiquitos sus tres hijos. ¿Quién podría creer que se haría realidad lo que sucedió en el cumpleaños de Sonia? Cuando me avisaron creí que era una broma de mal gusto. Decile a Alfonso que se deje de joder, le dije al amigo que me llamó. Y le colgué. El teléfono sonó al instante. Se murió, Malena. Alfonso se murió. Entonces, se me vino a la mente mi sentencia. Serás el primero en morir. ¿Cómo miraría a sus padres?, me pregunté. Aunque después preferí culparlo, al final de cuentas el que había comenzado todo esto había sido él. En su velatorio recordamos lo ocurrido en el cumpleaños de Sonia. Ahora sigo yo, me dijo José Arturo al oído.
Él murió veinte años después, el 15 de julio de 2011.
Qué dolor. Pobre mi madre y mi cuñada y mis cuatro sobrinos. Y hoy estamos acá velando al marido de Mercedes. ¿Usted de dónde conocía a mi cuñado? Sabe, aquella noche mi hermana se encontraba a mi lado, pero a ella el corcho no la tocó. En eso el oráculo falló. Las Viudas. Me pregunto si tal vez aquello que decía mi esposo cuando era un niño, y que mis suegros contaban con tanta gracia, no fue una suerte de amuleto. ¿Un amuleto que lo protege de lo que está escrito o de lo que sucedió a partir de aquella noche? ¿Qué vas a ser cuando seas grande?, le preguntaban mis suegros divertidos con la respuesta que siempre les daba su hijo. Viudo, les respondía él.
Literatura
Vuelve el “Festival Historias que enamoran”

El “Festival Historias que Enamoran” de Penguin Libros regresa con una nueva edición que reunirá a autores, periodistas, creadores de contenido y lectores.
Novela histórica, literatura japonesa, thrillers, sagas y nuevas formas de contar historias serán parte de una jornada dedicada a eso que sucede alrededor de los libros cuando se dejan de leer a solas.
“Historias que Enamoran” será el próximo 26 de septiembre de 11 a 15.30 en el Auditorio Belgrano (Virrey Loreto 2348, CABA). Es una jornada gratuita que propone salir por unas horas de las pantallas para hacer algo que los lectores conocen bien, hablar de libros, recomendar, discutir, descubrir y escuchar a quienes los escriben.
El regreso encuentra a “Historias que Enamoran” en un momento distinto. Las comunidades de lectura crecieron, se multiplicaron los clubes, las recomendaciones circulan por nuevos canales y los libros volvieron a generar espacios de encuentro que exceden la lectura individual.
El festival busca llevar esa conversación al mundo presencial y reunir, durante unas horas, distintas maneras de leer y de relacionarnos con la literatura.
La programación incluye a Gabriela Exilart y Daniel Balmaceda, que conversarán sobre el momento en que la historia se convierte en novela; Cristina Pérez y Diana Arias se detendrán en el fenómeno de la literatura japonesa; y Ivana Kasper, Barbi y Sol Di Giorno hablarán de thrillers y de esas historias que no dan tregua.
En tanto Gloria V. Casañas, junto a Flavia Pitella, abrirá las puertas de la construcción de una saga, mientras que Viviana Rivero cerrará el festival con “Una vida propia”, una conversación sobre mujeres que encontraron otras formas de habitar su propia historia.
Además, habrá vida fuera del escenario: libros, juegos, sorteos, audiolibros, propuestas del Club de Lectura de “Historias que Enamoran” y espacios para encontrarse con otros lectores formarán parte del recorrido.
Los recuerdos de la muerte






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