
Literatura
“Basado en hechos reales”, el festival de no ficción que llega en noviembre
“Basado en hechos reales” es el nombre del primer festival de literatura de no ficción (FestiBaHR) que se realizará en la Argentina, del 30 de noviembre al 2 de diciembre, en el Centro Cultural Kirchner (CCK), con referentes del género como Cristian Alarcón, Leila Guerriero, Josefina Licitra y Osvaldo Baigorria, entre muchos otros representantes del género de la Argentina y el extranjero.
Con la Revista Anfibia y la Fundación Tomás Eloy Martínez (TEM), dos de las entidades más relacionadas con la no ficción en nuestro país, como socios estratégicos, el festival incluirá también la presencia del periodista Martín Sivak y la ensayista María Sonia Cristoff, entre otras voces emblemáticas del periodismo narrativo, el documental y la crónica; y tanto la entrada como la participación en todas las actividades serán gratuitas, aunque para el caso de las clínicas y los talleres se requerirá inscripción previa.
Paneles, entrevistas, exposiciones, performances y una librería con títulos del género son algunas de las propuestas de “Basado en hechos reales”, que busca instalarse como “un espacio plural, federal y diverso”, entendiendo a la no ficción como “un género que cuenta historias verdaderas con herramientas de la literatura y del periodismo”.
El encuentro, el primero de esta carácter a realizarse en la Argentina, país de una amplia tradición en el género (que va de Sarmiento y Mansilla a Martín Caparrós y María Moreno, pasando por Roberto Arlt y Rodolfo Walsh) busca profundizar en “la hibridez de un género que, por lo permeable de sus fronteras, se convierte en una zona de escritura fértil que goza de buena salud, muestra de esto podría ser el Nobel literario entregado a la cronista bielorrusa Svetlana Aleksiévich hace dos años”, explican sus organizadores.
“Los festivales literarios hoy reconocidos en América Latina empezaron a surgir hace una década pero en lo relativo al género de no ficción el gran público no está acostumbrado, la idea de este festival es romper el cerco entre los que se leen entre sí y decirle a la gente ‘esto es el periodismo narrativo'”, explicó a la agencia de noticias Télam Victoria Rodríguez Lacrouts, directora ejecutiva de TEM y miembro del comité organizador del encuentro.
“El hecho de que este género tenga prestigio no quiere decir que llegue a la gente, ese halo les hace muy mal a los pibes que están queriendo escribir periodismo narrativo: se santifica demasiado a algunos autores, se los pone en un pedestal de gloria demasiado rápido; tenemos que perderle un poco el respeto para generar más producción”, señaló Rodríguez Lacrouts.
Se trata, en sus palabras, “de abrir barreras, decirle a la gente que puede leer un libro de no ficción exactamente con la misma emoción que una novela. Básicamente lo que queremos es mostrar toda la diversidad y riqueza que hay”, agrega.
FestiBaHR también es un festival de literatura atento a plataformas nuevas para contar historias reales: “No estoy muy de acuerdo en dividir periodismo narrativo y periodismo de investigación -consideró al respecto Silvina Heguy, secretaria de redacción de Anfibia y miembro del comité directivo del festival. El periodismo debería ser investigación sólido y bien escrito, sin importar la plataforma, pero a veces la calidad del periodismo no es tan buena y ocurren estas divisiones”.
Más allá de posibles distinciones, para Heguy “el género cada vez tiene más lectores que buscan buena literatura. Anfibia es la prueba que refuta todos los pronósticos de que en Internet no se leía largo ni bueno ni bien escrito, un medio que escribe crónicas y ensayos sobre la agenda de la actualidad y que gana lecturas constantemente”.
En este marco, Cecilia González, también responsable de la dirección del festival, señaló que “la Argentina tiene un reconocimiento internacional muy importante en el género crónica -el premio más importante de América Latina, el García Márquez, lo han ganado Leila Guerriero, Javier Sinay y Josefina Licitra- y una producción muy importante de libros de no ficción, pero no había ningún evento de magnitud que mostrara ese trabajo”.
González destacó que “este año uno de los libros más vendidos en el país es ‘El salto de papá’, no ficción escrita por Sivak: queremos mostrar qué buen periodismo se hace en la Argentina y defender que eso también es literatura, porque los prejuicios están en todos lados, como cuando en ficción al cuento se lo sigue considerando un género menor”.
“Hay muchísimos colegas que escriben buenas crónicas y los límites son muy lábiles, algunas trabajadas durante meses y otras urgentes, también por eso es el festival: dar a conocer autores reconocidos y a otros que no lo son. Queremos ayudar a difundir y ampliar el género, que salgan más libros y más crónicas”, concluyó.
Además, adelantaron los organizadores, se realizarán convenios con universidades de toda la Argentina, que incluirán descuentos en pasajes de micros para estudiantes y profesionales de las provincias que quieran asistir al festival.
El comité organizador del FestiBaHR se completa con las periodistas Luciana Mantero y Ana Prieto, y el editor Víctor Malumian. En tanto que el comité asesor está formado por Guerriero, Alarcón y Licitra, junto a los periodistas Julián Gorodischer, Hernán Iglesias Illia, Ezequiel Martínez, Pablo Perantuono, Hinde Pomeraniec y Maximiliano Tomas.
“Basado en Hechos Reales” cuenta con el auspicio del Ministerio de Cultura porteño y de la Nación, la Untref, Infobae, Le Monde Diplomatique, el British Council, la Embajada de los Estados Unidos, la Fundación ICBC, Bajalibros y K&S Films, quienes aportaron algunos de los pasajes aéreos para invitar a grandes exponentes del género en lengua inglesa, que los organizadores aún mantienen en secreto. En un primer momento la idea fue invitar a la Nobel Svetlana Aleksiévich, pero la autora declinó la invitación por motivos de salud.
Quienes deseen más información sobre el encuentro que se llevará a cabo en el antiguo edificio de correos de Sarmiento 151 (CABA), pueden acceder a www.basadoenhechosreales.com.ar/el-festival

Historias Reflejadas
“Los recuerdos de la muerte”

Los recuerdos de la muerte
Las manos de la muerte se abren paso entre los túneles de la vida, hilos enredados en la tierra ovillan una historia de contornos difusos.
Una sombra se alarga por encima de una tumba y pone fin a las palabras. Sin embargo, habla.
En la sequedad del pasado yacen los pedazos de aquello que fuimos, espectros que avanzan en la noche de los tiempos para hacerse visibles en otros cuerpos.
La oscura boca de un espejo exhala imágenes fantasmales, sentadas en una esquina de la existencia, que revelan secretos para reflejarlos.
Sólo la memoria extiende sus brazos y abarca la continuidad de los hechos, proyectados más allá, sobre los rincones en los que alguien se ha quedado descifrando su destino.
Una sensación extraña, como un recuerdo olvidado, se hace presente y se desvanece sobre una realidad que contiene la eternidad compartida.
No hay respuestas, las sombras avanzan y dominan el espacio para perpetuar en silencio una luz de lo que hemos sido.
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia los siguientes cuentos: “Alguien desordena estas rosas”, del libro “Ojos de perro azul” de Gabriel García Márquez; “En memoria de Paulina”, del libro “Historias fantásticas” de Adolfo Bioy Casares; “Déjà vu, o los reinos de la posición horizontal”, del libro “Una felicidad repulsiva” de Guillermo Martínez; y “El advenimiento”, del libro “El oro de los tigres” de Jorge Luis Borges.
Textos para escuchar
La Botella – Gabriela Romero

Gabriela Romero lee su cuento La Botella.
Créame que todavía hoy, ni estando en este lugar, puedo definir si lo que pasó aquella noche fue una maldición o si estaba predeterminado. Lo cierto es que mi cuñado Alfonso hizo una pregunta y el universo se las ingenió para responderle. Todo comenzó el 20 de noviembre de 1991 durante el festejo de los treinta y un años de mi hermana Sonia. Solo estábamos la familia. Los cinco hermanos: cuatro mujeres y un varón. Y nuestras respectivas parejas. Más nuestra madre, que quedó viuda joven. Más los tres hijos de Sonia, la que está allá; los dos de Mercedes, y la única nena que al momento tenía Silvana, la que recién se acercó; más los cuatro hijos de nuestro hermano José Arturo y los dos míos. Además de los padres de Alfonso, el marido de Sonia, estaban sus tres hermanos con las esposas y los seis hijos, resultantes de las tres parejas. En total éramos: 37. Muchísimos. Ya habíamos cenado y los chicos corrían por el jardín mientras los adultos conversábamos, algunos dentro del quincho y otros en la galería, o junto al bar que Sonia había armado a un costado de la pileta. Minutos antes de las doce de la noche Alfonso nos llamó para el brindis y nos dijo algo así:
— ¡Gente, vengan a brindar por mi esposa!
Él había ubicado las copas en la barra del bar y nos esperaba con una botella envuelta en una servilleta de tela blanca. Era evidente que alguna broma se traía entre manos porque intentaba ocultar la risa en su mueca ladeada. Lo amenazamos con tirarlo a la pileta si nos bañaba con el champán.
—No soy tan infantil —nos dijo Alfonso y agregó con una voz cavernosa —: ¿¡A ver a quién le toca!?
Entonces hizo presión y el corcho se elevó como un cohete, pero en vez de perderse entre las plantas del jardín o estrellarse lejos en el pasto cayó sobre tres de nosotras. En Sonia, en nuestra cuñada y en mí. Recuerdo nuestro griterío cuando nos golpeó el corcho y la pelea de los nenes por quién se quedaba con ese corcho maldito y también las risas de los otros a causa de nuestros gritos, y de la cara de Alfonso.
— ¿Qué pasó, cuñado? ¿Te salió el tiro por la culata? —le dijo mi hermano José Arturo riéndose.
Todos miramos a Alfonso. No se reía. Mantenía la botella en alto, inmóvil. Sonia caminó hasta él y le quitó la botella de las manos.
— ¡Las Viudas! —gritó—. ¡El champán se llama Las Viudas! —y antes de beber directamente del pico le dijo a su marido—: ¡A tu salud!
— ¡Alfonso, serás el primero en morir! —grité—.
Sí, eso le dije yo. Mi marido se indignó, para él no le es fácil vivir en una familia que tiene humor negro. A Alfonso le bajó la presión. Era de esos tipos que no se aguantan una broma, pero que viven cargando a los demás.
Murió a la semana. El 27 de noviembre de 1991.
Su muerte nos desgarró. Tan imprevista. Y él tan joven. Y tan joven mi hermana y tan chiquitos sus tres hijos. ¿Quién podría creer que se haría realidad lo que sucedió en el cumpleaños de Sonia? Cuando me avisaron creí que era una broma de mal gusto. Decile a Alfonso que se deje de joder, le dije al amigo que me llamó. Y le colgué. El teléfono sonó al instante. Se murió, Malena. Alfonso se murió. Entonces, se me vino a la mente mi sentencia. Serás el primero en morir. ¿Cómo miraría a sus padres?, me pregunté. Aunque después preferí culparlo, al final de cuentas el que había comenzado todo esto había sido él. En su velatorio recordamos lo ocurrido en el cumpleaños de Sonia. Ahora sigo yo, me dijo José Arturo al oído.
Él murió veinte años después, el 15 de julio de 2011.
Qué dolor. Pobre mi madre y mi cuñada y mis cuatro sobrinos. Y hoy estamos acá velando al marido de Mercedes. ¿Usted de dónde conocía a mi cuñado? Sabe, aquella noche mi hermana se encontraba a mi lado, pero a ella el corcho no la tocó. En eso el oráculo falló. Las Viudas. Me pregunto si tal vez aquello que decía mi esposo cuando era un niño, y que mis suegros contaban con tanta gracia, no fue una suerte de amuleto. ¿Un amuleto que lo protege de lo que está escrito o de lo que sucedió a partir de aquella noche? ¿Qué vas a ser cuando seas grande?, le preguntaban mis suegros divertidos con la respuesta que siempre les daba su hijo. Viudo, les respondía él.
Literatura
Vuelve el “Festival Historias que enamoran”

El “Festival Historias que Enamoran” de Penguin Libros regresa con una nueva edición que reunirá a autores, periodistas, creadores de contenido y lectores.
Novela histórica, literatura japonesa, thrillers, sagas y nuevas formas de contar historias serán parte de una jornada dedicada a eso que sucede alrededor de los libros cuando se dejan de leer a solas.
“Historias que Enamoran” será el próximo 26 de septiembre de 11 a 15.30 en el Auditorio Belgrano (Virrey Loreto 2348, CABA). Es una jornada gratuita que propone salir por unas horas de las pantallas para hacer algo que los lectores conocen bien, hablar de libros, recomendar, discutir, descubrir y escuchar a quienes los escriben.
El regreso encuentra a “Historias que Enamoran” en un momento distinto. Las comunidades de lectura crecieron, se multiplicaron los clubes, las recomendaciones circulan por nuevos canales y los libros volvieron a generar espacios de encuentro que exceden la lectura individual.
El festival busca llevar esa conversación al mundo presencial y reunir, durante unas horas, distintas maneras de leer y de relacionarnos con la literatura.
La programación incluye a Gabriela Exilart y Daniel Balmaceda, que conversarán sobre el momento en que la historia se convierte en novela; Cristina Pérez y Diana Arias se detendrán en el fenómeno de la literatura japonesa; y Ivana Kasper, Barbi y Sol Di Giorno hablarán de thrillers y de esas historias que no dan tregua.
En tanto Gloria V. Casañas, junto a Flavia Pitella, abrirá las puertas de la construcción de una saga, mientras que Viviana Rivero cerrará el festival con “Una vida propia”, una conversación sobre mujeres que encontraron otras formas de habitar su propia historia.
Además, habrá vida fuera del escenario: libros, juegos, sorteos, audiolibros, propuestas del Club de Lectura de “Historias que Enamoran” y espacios para encontrarse con otros lectores formarán parte del recorrido.




Los recuerdos de la muerte






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