
Literatura
Claudia Piñeiro inaugurará la Feria del Libro 2018
La escritora Claudia Piñeiro será la encargada de inaugurar la 44° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, el 26 de abril de 2018, y a la que asistirán autores internacionales como Paul Auster y Yasmina Reza, según anunció el director de la Fundación El Libro, Oche Califa.
“Piñeiro es una escritora dispuesta a dar la cara públicamente, tiene mucha responsabilidad como escritora y sobre lo que escribe”, explicó Califa sobre la decisión de elegir a la autora de “La viuda de los jueves” y “Las grietas de Jara” para dar el discurso inaugural, que el año pasado ofreció Luisa Valenzuela y, el anterior, Alberto Manguel.
En una rueda de prensa, Califa contó también que los autores Juan Villoro y Eduardo Sacheri inaugurarán en 2018 la sección bautizada como Diálogo de Escritores Latinoamericanos.
El escritor mexicano y el argentino dialogarán sobre la relación entre fútbol y literatura y, según destacó Califa, “en el año del mundial, hablarán sobre cómo se lee la pasión latinoamericana por el fútbol”.
Al mismo tiempo se confirmaron dos de las visitas internacionales: por un lado, el estadounidense Paul Auster, que llegará luego de publicar en 2017 su última novela, “4 3 2 1”; y por el otro la escritora y dramaturga francesa Yasmina Reza, autora entre muchos otros libros de “Art”, la obra de teatro protagonizada por Ricardo Darín, Oscar Martínez y Germán Palacios, que fuera un éxito rotundo de taquilla.
En la feria, que tendrá este año a Montevideo como ciudad invitada de honor, también estará la escritora argentina Laura Alcoba, que ofrecerá una charla a diez años de la publicación de su novela “La casa de los conejos”.
Califa anunció que “se continuará fortaleciendo el Festival Internacional de Poesía, que este año tendrá una fuerte impronta femenina y estará coordinado por tercera vez por Jorge Monteleone”.
En ese sentido, anunció que participarán la poeta peruana Giovanna Pollarolo y la uruguaya Silvia Guerra.
Ante la prensa, el Director Institucional y Cultural de la Fundación El Libro también confirmó que en la edición de este año, que se desarrollará entre el 26 de abril y el 14 de mayo, se realizarán el Encuentro de Booktubers y la Convención de blogueros.
Asimismo el sábado 28 de abril se desarrollará La Noche de la Feria, que es el día en el que la Feria se extiende hasta la medianoche con un festival en el que, según indicó Califa, se espera la participación de representantes de la cultura uruguaya.
“Estamos muy satisfechos porque la cantidad de público que asiste en general se sostiene y creemos que eso se debe entre otras cosas a que trabajamos en líneas de integración general”, subrayó Califa.
Entre las actividades destacadas, Califa anunció que “habrá mesas especiales por los 50 años de los hechos de 1968”, en las que adelantó la participación del escritor y periodista uruguayo Fernando Butazzoni, el ensayista y escritor argentino Daniel Link y el periodista y escritor mexicano Juan Villoro.
A eso se sumarán actividades por los 100 años de la Reforma Universitaria y más de 600 exposiciones que se podrán disfrutar durante los 19 días que durará la feria.
Antes de la apertura formal, se desarrollarán las ya clásicas jornadas profesionales que están previstas para los días 24, 25 y 26 de abril.
Además se llevará a cabo el concurso de cuentos de la Feria (en la edición de este año lo ganó Máximo Chehin con su libro “Salir a la nieve”), que se decidirá entre el 19 y el 23 de febrero de 2018, y se dará a conocer a fines de marzo próximo.
En la presentación también estuvieron presentes el presidente de la Fundación El Libro Martín Gremmelspacher y el secretario Aurelio Narvaja.
La edición 44° de la Feria contará en 2018 con 45.000 metros cuadrados, 15.000 destinados a exposición en nueve pabellones, con 481 stands.

Literatura
“El canto invisible”, los silencios y las fracturas de la Argentina en la pluma de Claudia Piñeiro

La escritora Claudia Piñeiro regresa a la ficción con “El canto invisible”, su nueva novela, una historia atravesada por la amistad, el duelo y los secretos, en la que el canto de las aves funciona como punto de partida para indagar en la dificultad de escuchar al otro en una sociedad marcada por tensiones políticas y generacionales.
Publicada por Alfaguara, la novela tiene como protagonista a Julia Muntaner, una editora de 64 años que acaba de perder a Marina Martinelli, su amiga desde los tiempos universitarios en La Plata. Bióloga especializada en aves, Marina muere atropellada después de una discusión ocurrida durante una protesta contra los recortes presupuestarios en el Hospital Garrahan.
Tras su muerte, Julia se instala en la casaquinta que su amiga le dejó como herencia y comienza a trabajar en el manuscrito que Marina no llegó a terminar, dedicado al canto de los pájaros y sus vínculos con el arte, la literatura, la música y el cine. Esa tarea también abre un recorrido por una amistad de décadas y conduce a Julia hacia una verdad que Marina mantuvo oculta durante toda su vida.
Piñeiro construye el relato a través de distintos registros: el monólogo de Julia dirigido a su amiga muerta, una voz omnisciente que sigue a los demás personajes y fragmentos del libro inconcluso de Marina. En ese cruce aparece una de las ideas centrales de la obra: oír constituye un acto fisiológico, mientras que escuchar requiere atención, voluntad y disposición para recibir aquello que otro intenta comunicar.
La novela traslada esa pregunta a las relaciones familiares, las diferencias entre generaciones y las discusiones políticas. La Argentina contemporánea aparece a través de los reclamos por la salud pública, el crecimiento de las nuevas derechas entre sectores jóvenes y una grieta ideológica que también atraviesa los vínculos personales.
El canto invisible aborda además la experiencia de la vejez y la sensación de invisibilidad que enfrenta Julia a los 64 años, cuando se reconoce vital y llena de proyectos mientras adquiere una conciencia cada vez más concreta sobre la finitud.
Autora de “Las viudas de los jueves”, “Elena sabe”, “Catedrales” y “El tiempo de las moscas”, entre otros títulos, Piñeiro vuelve así sobre uno de los territorios recurrentes de su literatura: el modo en que los secretos privados, los mandatos familiares y los conflictos íntimos terminan por revelar las tensiones de una época.
(Fuente: Agencia Noticias Argentinas)
Historias Reflejadas
“Un colorado Había una vez”


Un Colorado “Había una vez”
Detrás del Colorín Colorado, en el espacio que sigue al punto final, siempre era posible encontrar una nueva historia.
En cambio, en el instante que seguía al “Había una vez”, justo allí sobre esa burbuja de palabras, existía algo que alguien alguna vez contó.
A veces, se trataba de un viaje interplanetario, hacia planetas lejanos en los que era necesario recuperar los recuerdos. La magia de las palabras creaba el ambiente adecuado. Como si fueran ladrillos unidos para edificar, ellas se encargaban de traer a la memoria aquello que había sucedido o quizás lo que jamás sucedió, pero era necesario inventar: un cuento…Y Colorín Colorado…
De pronto, varios animales caminaban por las páginas de un libro para hacerse escuchar. Algunos levantaron vuelo para tejer una historia de historias que era necesario revelar. Había una vez…
Dicen que para atrapar un sueño es necesario viajar hasta el arcoíris, abrazar sus colores y dejarse pintar por sus rayas. Colorín amarillo. Hubo un color que se perdió y la historia quedó descalza.
No era sencillo viajar en un zapato, eso lo sabía aquel pie que se desprendió de uno de ellos, que hasta entonces había sido su compañero inseparable. Había una vez un zapato, sin pie, que se animó a caminar para contar su propio cuento, sin Colorín ni Colorado.
A menudo había que tener varios ojos para no perderse los detalles. Era posible que detrás del Colorín Colorado naciera un cuento de cuentos en el que el Colorado perdido ya formara parte del siguiente “Había una vez”…
Andrea Viveca Sanz
Se reflejan en esta historia: “Los planetas Elfos”, del libro Familias raras de este planeta y otros de Graciela Repún, ilustrado por Sara Sedrán; “Cuando un águila piensa”, del libro Cuentos del bosque de Cristina Ramos, ilustrado por Marcela Calderón; “Prohibido el elefante”, del libro Prohibido el elefante de Gustavo Roldán, con ilustraciones de Luis Pereyra; y los cuentos “Pedro, el zapato” y “Siete colores”, del libro Cuentos para siete colores de Susana Gesúmaría y Aarón Cupit, ilustrado por Héctor Martínez.
Textos para escuchar
Pasar por el espejo – Luis Carranza Torres

El escritor cordobés Luis Carranza Torres lee su cuento Pasar por el espejo
Mi reflejo en el espejo no era yo sino aquella que había sido antes. De alguna forma, sabía eso. Parada frente al espejo, fogonazos de esa vida que no alcanzaba a comprender, me azotaban la mente y me sacudían en lo profundo del espíritu. Otra yo en otra vida, espejo de por medio. Mi imagen se reflejaba distinta sobre el vidrio pulido, provocándome una gran confusión. No entendía muchas cosas pero sabía que esa, al otro lado del espejo, era yo. Aun cuando tuviera un palmo más de altura, o el color de su cabello no fuera castaño sino negrísimo. Lo confirmaba al verla a los ojos, a pesar del distinto color alrededor de las pupilas. A mi tono ámbar el espejo lo devolvía como un gris apagado. Pero podía ver la misma mirada de estupor que estaba sintiendo. Una mezcla de temor y ansiedad, pero también de creciente excitación.
Observaba, maravillada, como no se parecía en nada a mi actual aspecto. Claro que, también pensé, tampoco yo lucía del mismo modo que al nacer, o cuando niña.
No me cabía duda alguna, me reconocía por lo que mostraban esas facciones: angustia, orfandad. Siempre me había visto así, más acá o más allá del espejo. Castaña o morocha, más alta o más baja.
—No luches—me dijo la figura al otro lado del espejo. Movía sus labios aunque yo tuviera paralizado los míos—. Es inútil. No depende de ti ni de mí. Sólo tiene que suceder. Volver a ser una. La felicidad pasa por estar completas.
El espejo, o ella en el espejo, me atrajo hacia el otro lado. Se trataba de una sensación extraña, que principió con un cosquilleo y luego prosiguió en tremendos espasmos. Una corriente inmaterial que me arrastraba hacia lo que tenía en frente, espejo de por medio. La imagen de la que era en otra parte o había sido en otro tiempo. Un otro yo que me buscaba, para unirse a mí. Nuestras palmas de las manos se tocaron a uno y otro lado. Experimenté entonces una especie de una corriente eléctrica, intensa. Una sacudida dolorosa pero liberadora que, por alguna razón, contenía una promesa de paz. Asustada, estremecida, no pude dejar de mirarla, ni de ir hacia ella. Me resultaba imposible dejar de observarla o resistirme a ser arrastrada. Ella me atraía, como un imán espiritual poderoso, a lo profundo del espejo, a fundirme con esa que era yo. Tras todas dudas y algo de pelea, me dejé ir. Mi rostro se agrandó hasta ser tragado por el espejo en un estallido de estrépito.
Todo se volvió blanco. De un blanco brillante que deslumbraba. Dolor. Me sentí flotar. El resplandor se transformó en luz. Parpadeé para acostumbrarme, desde la oscuridad dolorosa en la que había caída, a la nueva claridad donde me hallaba.
Un hombre de blanco y lentes me observó. Muy serio.
—¿Que me pasó?—pregunté.
El hombre de blanco me respondió con voz cansada:
—Otra vez olvidaste tomar tus pastillas.







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