“Ema bajo un árbol”, una abuela cuentacuentos desde la pluma y la poesía de Fabián Sevilla

Por Andrea Viveca Sanz

La realidad estira sus patas y se introduce en los dobleces del tiempo para buscar otras formas, para internarse en mundos imaginados, con un poco de magia, capaz de alivianar las cargas.

Bajo un árbol, alguien sostiene los apéndices de vidas ajenas y es capaz de comprometer la suya para ayudar a despertar las consciencias dormidas.

“Ema bajo un árbol” es la nueva novela del escritor mendocino Fabián Sevilla quien en diálogo con ContArte Cultura cuenta de qué manera se gestó este proyecto y recorre sus letras para adelantarnos algo de la obra.

—Contanos cómo despertó esta historia en tu mundo creativo.
Ema bajo un árbol es una ficción, pero se basa en dos hechos y dos personas reales. Ema en realidad se llama Eva Einsenstaedt. La conocí en julio de 2013, en la Feria del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires. Ella es abuela, pero a diferencia del personaje de esta novela tiene muy cerca a su familia. Me contó que había ido a leerles a los chicos y chicas de la escuela a la que asisten sus nietos. El gozo que generó, y que ella sintió, la animó a hacer lo mismo en la plaza de su barrio. Me prometió que iba a comenzar con uno de mis libros y que me avisaría sobre los resultados. Unos meses después recibí su mail contándome lo feliz que estaba por ir todos los domingos a leer a plaza Castelli y que, tal como me había prometido, había empezado con un libro de mi autoría: “Amadeo y su sombrero”. Además, en el mail me adjuntaba una nota periodística. Así conocí a Sergio Sinay, quien como columnista de la publicación on line Sophia, el 10 de octubre de 2013 había posteado una nota titulada: “La abuela que mejora el mundo”. Ahí narraba el debut de Eva como “leecuentos”, además de hacer varias reflexiones más que acertadas sobre esa abuela y su aporte a la comunidad. Amablemente, Sergio accedió a ser un personaje de mi novela y, también, me autorizó a reproducir parte del texto, el cual debí sintetizar y modificar de modo que se ajustara a la historia. Con la promesa de Eva cumplida y convertida en crónica por Sergio, comencé a tramar esta novela.

—¿Cuál es la temática principal que entrelaza las páginas de esta nueva obra?
—Si tuviera que sintetizarlo, diría que el tema es cómo los relatos nos vinculan con nuestro interior y con las personas. Eso ya sea como lector o escritor o, como en el caso de Ema, narrador. Y cómo ese vincularse puede salvar vidas o mejorar un poco el modo en que están viviendo.

—Contanos más sobre los protagonistas de esta obra, ¿qué te gustaría destacar de ellos?
—Como comentaba, Ema es la protagonista. Una madre anciana olvidada por sus hijos y una abuela desatendida por sus nietos que un día decidió brindar todo lo que a su edad todavía puede brindar. Y lo hace sentándose los domingos bajo el árbol de una plaza leyendo cuentos para quien quiere pararse a escucharla. Entre esos oyentes descubre a dos hermanos que nunca se quedan hasta el final de cuento que lee; cuando decide seguirlos… El resto no lo cuento porque sería spoilear, como dicen los chicos y las chicas.

—¿Cómo construiste los escenarios que representan el mundo de Ema?
—Un escenario se construye a partir de conocerlo y, si hace falta, investigando. En mis novelas realistas siempre pongo en escena en lugares que conozco, aunque debo ajustarlos para que funcionen de acuerdo a la historia. En este caso, los escenarios son plaza Castelli, en el barrio de Belgrano, y bares tradicionales de la Ciudad de Buenos Aires a los que las señoras grandes suelen ir a tomar el té. Hay un sitio algo turbio que recreé basado en mi experiencia como periodista, ya que durante 14 años de ejercicio estuve en cientos de sitios que parecen escapados de las más tórridas novelas.

—¿En qué tiempo se sitúa la trama?
—En la actualidad. Y si bien la escribí en 2013, uno de los tópicos de la novela –la explotación y el abuso de niños y niñas- hoy está más en agenda que cuando empecé a escribirla.

—¿De qué manera lograste atravesar la realidad y sus problemáticas con la fantasía, tan presente en tus libros?
—En este caso no hay elementos fantásticos en el argumento, porque es una novela realista. Pero los sumo de manera transversal a través de los cuentos que Ema lee y que escribí para que el lector los “escuchara” cuando lea la novela. Los cuentos que ella lee son los que leería cualquier abuela, por lo que están llenos de fantasía.

—¿A quiénes está dirigida “Ema bajo un árbol”?
—En principio a lectores de 10 u 11 años en adelante, pero la literatura no reconoce edades. Los lectores se apropian de los libros y esos lectores pueden tener alguna edad, el libro no cumple años. 

—¿Cómo se llevó a cabo el proceso de diseño e ilustración de la obra? ¿Hubo un trabajo conjunto con la ilustradora?
—Este libro tiene la particularidad de estar ilustrado con composiciones fotográficas y elementos de diseño que consiguen algo parecido al collage. ¡Son piezas gráficas formidables! Las realizó Fabiola Prulletti, quien es directora de Arte, junto a Mariela Slosse, gerenta de Bambalí Ediciones. Desde el principio planteamos la idea de que la novela tuviera esa estética para acentuar el realismo de lo que narra y la editora, Cintia Robert, estuvo de acuerdo. Es un libro bellísimo desde lo visual y eso me llena de alegría y orgullo.

—¿Cuál es el próximo destino de tu calesita voladora?
—Una novela llamada Los zombis también comen corazones que publicará Planeta Lector en una colección dirigida a lectores jóvenes. Trata sobre el bullying y el ciberbullying, partiendo de la premisa: ¿Qué pasaría si el agresor o victimario de pronto se convierte en un agredido o víctima cuando una jodita le sale mal? También, de la idea de qué ocurriría si la víctima se enamora de su victimario. Es una jugada por parte de la editorial, pero por sobre todo de mis editores, Adriana Fernández y Diego Barros, que apuestan a libros que narren historias con tratamientos sin concesiones y también sin falta de respeto a la inteligencia de los lectores. Así fue con Alicia a través de la pantalla, que también publicó Planeta Lector; que trata el tema del grooming de un modo serio y respetuoso, pero sin disimulos, y ya lleva seis reediciones en un año y medio.

—Un deseo para este libro recién nacido.
—Que lo lean y les guste. Y si no les gusta, que busquen otros libros –ya sea de mi autoría o de cualquier otro autor o autora- y lean. Un escritor, o al menos este escritor, no puede aspirar a más que eso. Escribimos para que nos lean y podamos ganarnos la vida con nuestros libros, lo demás llega como un extra…


Conocé más de Fabián Sevilla en la siguiente nota:

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