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Literatura

Llega la segunda edición del Festival Borges

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Por Carlos Aletto (*)

Los diversos Borges que aparecen en cada época y con cada nueva lectura se reflejarán del 8 al 12 de agosto en la segunda edición del Festival que lleva el nombre del escritor, a través de las miradas de especialistas como Beatriz Sarlo, María Rosa Lojo, Jorge Fondebrider, Mariela Blanco y Silvia Hopenhayn, quienes a propósito del ciclo dedicado al autor de “Ficciones” explican la centralidad y la influencia del cuentista y poeta argentino desde la década del 40 a nuestros días.

La segunda edición del Festival se llevará a cabo en el marco del 123º aniversario del nacimiento del autor y sus catorce actividades programadas serán gratis. Participarán del encuentro figuras nacionales e internacionales. Desde España el escritor Javier Cercas y el poeta Luis García Montero. De Italia el académico Federico Favali. También dirá presente la profesora francesa Mariana Di Ció. De Argentina participarán además de los mencionados Alberto Manguel, Alberto Rojo, Sebastián Cardemil Muchnik, Magdalena Cámpora, Lucas Adur y Marcos Liyo.

Al protagonista del célebre cuento de Jorge Luis Borges “Funes el memorioso” le molestaba que “el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)”, porque en ese río de cambios el animal ya era otro. Y según su poema “Heráclito”, el filósofo presocrático descubre que si bien el río cambia “él también es un río y una fuga”. Durante el Festival Borges aparecerán múltiples Borges, como si fueran mutando también en contacto con cada nueva mirada y cada nuevo tiempo que lo recupera.

Así, será posible acercarse al poeta aceptado y luego rechazado por sus pares, que la perspectiva de Jorge Fondebrider. Un Borges diferente al escritor que fue central en las décadas del cuarenta y cincuenta según plantea Mariela Blanco, tan distante también del cuentista candidato al Premio Nobel que ocupa la centralidad en las décadas de los sesenta y setenta, de acuerdo al recorte de Beatriz Sarlo, así como del Borges conferencista y de participación masiva en los medios y al escritor de policiales (Silvia Hopenhayn). Distinto también es el que encuentra su destino sudamericano en el recorrido que hace María Rosa Lojo). Hoy parece haber millones de Borges de ese Borges para millones que fue en los setenta.

El poeta Jorge Fondebrider explica a la agencia de noticias Télam que cuando el escritor empezó a publicar poemas en Argentina, inmediatamente fue bien recibido por sus contemporáneos e incluso llamó la atención de algunos de los poetas de la generación anterior. Dice el especialista que Borges “de alguna forma instaló una cierta idea de Buenos Aires en la poesía argentina que, con el tiempo, fue abandonando y que produjo el desencanto de sus pares”.

“Luego, produjo una serie de cambios bastante violentos en su poesía inicial, atribuyéndoselos al joven que había escrito esos poemas, que ahora era un hombre maduro y completamente formado -apunta Fondebrider a Télam-. Ambas cuestiones motivaron el repudio de otros poetas argentinos que, no sólo quedaron mal parados, sino a los que Borges, luego de cortejarlos, ridiculizó”.

El Borges de los 40

La crítica e investigadora Mariela Blanco explica que cuando Borges, en las décadas del 40 y del 50, publicaba asiduamente en los diarios, colaboraba con revistas, dirigía “Los Anales de Buenos Aires” (1946/1947), integraba jurado de concursos, realizaba cuantiosas traducciones y también daba conferencias en Montevideo y en muchos lugares del país. “La cuestión de su peso en el campo intelectual comienza a ser cada vez más demostrable, más allá de todo lo ya dicho sobre su importancia a nivel simbólico, luego de revolucionar el campo de la narrativa rioplatense a partir de sus cuentos más distintivos”, señala.

Según el equipo de investigación que integra la especialista, entre 1949 y 1955 Borges ofreció más de doscientas conferencias entre Buenos Aires, Córdoba, Rosario, Bahía Blanca, Tucumán, Santiago del Estero y localidades más pequeñas como Azul u Olavarría. “Llegaba en tren y se sentaba detrás de un escritorio a hablarle al público con un tono monótono y confidencial, según los testimonios de momento, gracias a una poderosa red de instituciones que lo recibían y trataban como a una celebridad”, detalla Blanco.

En busca de la masividad tardía

La crítica Beatriz Sarlo explica a Télam que a partir de los 60 los medios de comunicación más masivos hicieron difusión de “Borges como el gran escritor nacional”. Y fundamenta: “Roberto Arlt en ese momento era un escritor que funcionaba mejor para los lectores y por lo tanto Borges -que es un escritor muy difícil- no tenía circulación, pero fue el impacto de la circulación mediática lo que aumentó el número de lectores. Es una ocasión en la cual afortunadamente los medios intervinieron difundiendo al más grande escritor del siglo veinte argentino”. Para la autora de “Una modernidad periférica” los dos grandes escritores en la historia argentina son “Sarmiento en el siglo diecinueve y Borges en el veinte”.

En la década del 60, Borges era un autor muy conocido en Europa: recibía premios, reconocimientos, ediciones completas de una revista. Sarlo explica que eso repercutía sobre su difusión en Buenos Aires: “No se publicaba en Buenos Aires lo que se escribía en Francia sobre Borges, pero sí se sabía que en Francia se publicaba a Borges como escritor central de la literatura del siglo veinte. Esa repercusión internacional que Cortázar tuvo muy tempranamente a Borges le llegó bastante tarde”, sostiene.

La autora de “Borges, un escritor en las orillas” agrega que el escritor “merece más lecturas que menciones, porque sus menciones se multiplicarían estéticamente de manera mucho más productiva si fuera más leído, pero es complejo descubrir su perfección. En el caso de Cortázar es más sencillo desvelar su forma. En Borges hay que conocer mucha literatura para descubrirla”.

El sudamericano más universal

La novelista y académica María Rosa Lojo dice a Télam que Borges desarrolla con éxito arrasador el programa literario diseñado en “El escritor argentino y la tradición”, la conferencia que ofreció en 1951: “Logra ser el argentino (el sudamericano) más universal, internacionaliza lo histórico/folklórico local, se apropia de los clásicos y de los excéntricos de cualquier tradición siempre que le sirvan para su proyecto único” explica y agrega: “Es un cuatrero genial y audaz que impone a todo lo que toca una indeleble marca personal por sobre cualquier yerra previa. Desde ya, le va mucho mejor que a Francisco Narciso de Laprida. Lejos de quedar hundido en ‘la noche lateral de los pantanos’, entra desde la periferia al canon occidental y ahí sigue. A tal punto que, en un país tan fisurado como la Argentina, se ha convertido en el prócer literario por antonomasia. Hoy es el San Martín de nuestras letras. Planea sobre todas las divisiones, las mira desde arriba como un cóndor andino”, dice la autora de “La princesa federal” y “Amores insólitos de nuestra historia”.

Volver a los clásicos para innovar

La escritora y periodista Silvia Hopenhayn señala por su parte que “Borges se nutre de los clásicos para crear nuevas formas (cuentos, poemas, ensayos, críticas, prólogos), que parecen provenir del impacto y el placer de lo leído. Como si hubiese hallado en el tesoro de la lengua, fórmulas (¿gemas?) para su propia escritura, que subvierte, recrea, dándonos pistas de los relatos universales, fundantes, de nuestra humanidad. Leer a Borges es como la guerra de las galaxias literarias, donde confluyen autores de siempre en actualidad permanente”, explica.

Hopenhayn, autora de la novela “Vengo a buscar las herramientas”, dice que “las novelas policiales (sobre todo las de enigma, pero también ‘negras’) fueron fundamentales”. Y detalla: Borges gozaba del género, le buscaba la vuelta y llegó a practicarlo en alguno de sus cuentos deconstruyendo sus partes, jugando con la figura del narrador-lector-detective”.

Con respecto a uno de sus relatos más conocidos dice la escritora que “‘Emma Zunz’, su cuento más distinto, tan genial y violento, protagonizado por una joven obrera, judía, virgen y asesina, en solo tres o cuatro páginas pone en juego las reglas del género, cambiando el estatuto de dos recursos fundamentales: el móvil y la coartada”. Y explica que en el taller que dictará en el marco del Festival Borges lo leerán para desglosar estos recursos, dando cuenta de su maravilloso hallazgo: “mover el móvil” en el medio del cuento, “revelando lo que Borges suele ofrecernos en todos sus relatos, lo intrínsecamente humano, en este caso, que no siempre se sabe en un policial (en la vida) a quién se quiere matar y por qué”.

Con respecto a este famoso cuento, Lojo plantea que “hay pocas heroínas en las ficciones borgeanas, en relación con los protagonistas varones. Suelen subordinarse a los valores viriles y ser funcionales a ellos, aunque no siempre. O no del todo. Emma Zunz, que tiene como objetivo central vengar la muerte de su padre, termina, sin embargo, buscando la reparación para sí misma y para su género, por el ultraje sexual al que ha debido someterse en ese proceso”.

“Algunas, como su abuela Fanny Haslam convertida en personaje, como la ‘India inglesa’ casada con un capitanejo ‘Historia del guerrero y de la cautiva’ (El Aleph), parecen estar solo acompañando a sus hombres, pero no lo hacen en forma inerte. Deciden, toman un camino, desafían. Otras heroínas se acercan a lo mítico, como la inquietante ‘Ulrica’ en ‘El libro de arena'”, acota.

El Festival Borges y tantos otras charlas, conferencias en torno al autor de “Ficciones” mostrarán todas estas distintas caras del escritor argentino más universal. Impulsada por la escritora Vivian Dragna y la editora Marisol Alonso, esta nueva edición del ‘Festival Borges’ se retransmitirá a través de YouTube La programación completa se puede consultar en https://www.festivalborges.com.ar/

(*) Agencia de noticias Telam

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Feria del Libro

Mar del Plata vive una nueva edición de la Feria del Libro Infantil

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El Torreón del Monje, en la ciudad de Mar del Plata, vuelve a convertirse en un espacio de encuentro para niños, adolescentes y familias con la realización de la 11° Feria del Libro Infantil y Juvenil, que se desarrolla hasta el 2 de agosto, de 11 a 19, con entrada libre y gratuita.

La programación incluye presentaciones de libros, talleres, narraciones, espectáculos, propuestas de ilustración, actividades lúdicas y espacios de lectura para distintas edades. Uno de los momentos más esperados será la visita del historietista y humorista gráfico Cristian Dzwonik, conocido como Nik, creador de “Gaturro”, quien estará el 28 de julio desde las 16.30 para firmar ejemplares y participar de un encuentro con el público.

Día x día

20 de julio

  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas

21 de julio

  • 15: presentación del libro “Cuentame un cuento” de Miriam Blanco. Presentadora Miriam C. Giménez.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

22 de julio

  • 15: presentación del libro “Piedra libre” de Alicia Prosperi. Presentadora Miriam C. Gimenez. Un libro de adivinanzas, juegos y trabalenguas.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

23 de julio

  • 15 a 16: Rincón de narradores. Auspiciado por la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil. Acompaña Mónica Etchenique.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

24 de julio

  • 15 a 16: charla “Historias que conectan: leer, compartir y crear a través de los cuentos” a cargo de María Fernanda Saba.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

25 de julio

  • 15 a 16: “Gira-palabras para abrir mundos | Encuentro 3”. De grande quiero. A cargo de Florencia Soledad Fagnani y María Victoria Islas. Este proyecto propone interrogantes sobre el hacer artístico y el decir poéticos como puentes entre la materialidad del texto y de la lectura.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

26 de julio

  • 15 a 16: “Gira-palabras para abrir mundos | Encuentro 4”. ¡Escuchá lo que traje!. A cargo de Florencia Soledad Fagnani y María Victoria Islas. Este proyecto propone interrogantes sobre el hacer artístico y el decir poéticos como puentes entre la materialidad del texto y de la lectura.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

27 de julio

  • De 16:30 a 17:30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

28 de julio

  • 16.30: Nik (Cristian Dzwonik) el historietista y humorista gráfico argentino, creador del personaje “Gaturro” va a visitar la Feria para firmar ejemplares durante las dos horas que dure la actividad.
  • “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas. Horario a confirmar.

29 de julio

  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

30 de julio

  • De 15 a 16: Rincón de narradores. Auspiciado por la Academia Argentina de Literatura Infantil y Juvenil. Acompaña Mónica Etchenique.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

31 de julio

  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

1 de agosto

  • 11.30 a 13.30: ‘Harry Potter: el mapa del merodeador’. Nos encontraremos a fin de leer el capítulo del libro para luego tener una charla debate sobre la creación del mapa, las travesuras que cada uno haría, donde lo usaría y demás disparadores que pidan los presentes. Luego de esto entre todos pintaremos huellas típicas del mapa y los pegaremos en toda la feria, alrededor de la carpa o en el camino hacia alrededor de la feria.
  • 15 a 16: “Gira-palabras para abrir mundos | Encuentro 5: Lo que cabe en una viñeta”. A cargo de Florencia Soledad Fagnani y María Victoria Islas. Este proyecto propone interrogantes sobre el hacer artístico y el decir poéticos como puentes entre la materialidad del texto y de la lectura.
  • 16.30 a 17.30: “Tubocuentos” a cargo de Jimena Gamarra. Los más pequeños podrán adentrarse en un mundo mágico a través de un tubo encantado. Una vez dentro, descubrirán una selva llena de sorpresas.

(Fuente: lacapitalmdp.com)

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Refutación del regreso – Alejandro Dolina

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Refutación del regreso
de Alejandro Dolina, leído por Alejandro Apo

No hay sueño más grande en la vida que el Sueño del Regreso. El mejor camino es el camino de vuelta, que es también el camino imposible. Los Hombres Sensibles de Flores, en sus nocturnas recorridas por las calles del barrio, planeaban volver.

Volver a cualquier parte.
A la adolescencia, para reencontrarse con los amores viejos.
A la infancia, para recobrar las bolitas perdidas.
A la primera novia, para jurarle que no ha sido olvidada.
A la escuela, para sentir ese olor a sudor y tiza que no se encuentra en ninguna otra parte.

Volver fue para ellos la aventura prohibida. Cada noche soñaban con patios queridos y cariños ausentes. Y cada mañana despertaban llorando desengañados y revolvían la cama para ver si algún pedazo de sueño se había quedado enganchado entre las cobijas.

A pesar de todo, los muchachos de Flores habían aprendido a disfrutar de los regresos modestos y cada tanto visitaban antiguas pizzerías, veían peliculas de Paul Muni, cantaban el vals Penas que Matan o examinaban fotos amarillentas en la pieza de Manuel Mandeb.

Desde luego, los Refutadores de Leyendas se burlaban de todo esto.
―¡Saluden a los nuevos tiempos! ―gritaban―. El mundo marcha hacia adelante.

La comparsa racionalista acusaba a los Hombres Sensibles de retrógrados y conservadores. Tal vez tenían algo de razón: Mandeb y sus amigos andaban siempre por los mismos lugares, contaban miles de veces las mismas anécdotas y se divertían robando nísperos siempre en la misma casa.
―Marchan ustedes a contramano de la historia ―rugían los Refutadores. Y era cierto. Pero siempre es recomendable recorrer la vida a contramano, sobre todo si uno sospecha quien ha puesto las flechas del tránsito.

En los años dorados del barrio del Angel Gris, funcionaba en la calle Gavilán la agencia Todo para el Regreso. Esta empresa organizaba unos viajes y peregrinaciones cuyo atractivo principal estaba en la vuelta. Por cierto, solían elegir lugares horrorosos, con alojamientos míseros y comidas inmundas, precisamente para acrecentar el deseo de volver cuanto antes.

Pero el mayor éxito se obtuvo con el Servicio de Recuperación de Vecinos. La agencia se ocupaba de localizar y entrevistar a pobladores antiguos, alejados del barrio por las perversas mudanzas. Por un precio razonable se les ofrecía una fiesta callejera en su viejo vecindario, con la presencia de todos los personajes de la zona. El servicio incluía la entrega de un pergamino, palabras alusivas a cargo de empleados de la empresa y llegado el caso, indumentaria apropiada para que el vecino emigrante pudiera fingir opulencia si lo deseaba.

Existía ―además― un plan superior que contemplaba la reinstalación lisa y llana del vecino perdido en su antigua residencia. Desde luego, los costos eran grandes y no resultaba sencillo vencer las dificultades que se presentaban: desalojo del nuevo ocupante de la finca, abolición de las eventuales reformas, rescate de los muebles originales y restauración del exacto grado de higiene en que acostumbraban vivir el cliente y su familia. Para cumplir con esta última pretensión, a veces había que limpiar y otras veces era necesario juntar mugre.

En realidad, hay que confesar que durante todo el tiempo que funcionó el Servicio de Recuperación de Vecinos, solamente una vez se concretó el plan superior. Fue el famoso regreso de la familia del ingeniero Vaccari a su casa de la calle Bolivia. Este servicio fue solventado por los amigos del poeta Jorge Allen, despues de más de un año de colectas, rifas, préstamos a interés y timbas a beneficio.

No es que a nadie le importara gran cosa del ingeniero Vaccari. Pero Jorge Allen estaba enamorado de Leonor, la mayor de sus hijas y no estaba seguro de poder seducirla en Bancalari.

La historia no tuvo un final feliz. Leonor rechazó tercamente a Jorge Allen y se entreveró con un carnicero que venía a rondarla precisamente desde Bancalari. Allí mismo se fueron a vivir cuando se casaron, un año después. El resto de la familia Vaccari acabó mudándose más tarde a San Miguel, barrio del que no fueron rescatados jamás.

El ruso Salzman, legendario jugador de dados, también supo hacer un negocio parecido. Sin la intervención de la agencia, se decidió a comprar la casa de su infancia, ocupada desde hacia años por perfectos desconocidos.

En semejante patriada, el ruso se gastó la memorable ganancia de una noche gloriosa en el casino de Mar del Plata. Una vez instalado, comprendió que la inversión había sido inútil.
―He recuperado mi casa ―dijo―. Pero la infancia, no.

Catorce años después de haber egresado como bachiller, Manuel Mandeb volvió a inscribirse en el Colegio Nacional Nicolás Avellaneda.

El polígrafo de Flores estaba entusiasmado con la ida y propuso a sus antiguos compañeros que hicieran lo mismo, para repetir la época más feliz de sus vidas. No tuvo mucha suerte: Avila, Capel, Carrasco, Cichoworsky, Donath, Frascarelli, Frezza… Por orden alfabético todos se fueron negando y presentando sólidos pretextos. El trabajo, la familia, la distancia, el dinero. De algún modo misterioso aquellos atorrantes habían contraído la responsabilidad.
Manuel Mandeb no se achicó y comenzó las clases.

Ya el primer día trató de reproducir episodios divertidos que habían ocurrido antes, pero las cosas no eran iguales. Sus nuevos compañeros eran bastante chitrulos y se resistían a secundarlo en sus travesuras. No le llamaban El Turco, sino El Abuelo. Para peor, algunos profesores creían recordarlo vagamente y no sabían si confundirlo con su hijo o con su padre.

Logró ―eso sí― algunas buenas notas y hasta quince amonestaciones. Un día, el jefe de celadores descubrió la verdad.
―No crea que no lo he reconocido, señor Mandeb. Este es otro de sus inventos. Yo pensé que el título de bachiller iba a servirle de escarmiento, pero veo que no es así. Usted es de los que siguen jorobando hasta después de muertos.

Mandeb contestó llorando:
―Usted es el único que me ha comprendido. Gracias.
―Cállese la boca, señor ―gritó el jefe de celadores―. Vuelva a clase.

El pensador de Flores fue expulsado poco después. Pero a pesar de su fracaso, la segunda inscripción es una maniobra que merece ser estudiada por los melancólicos cabales. Sostengo que con el apoyo de sus viejos condiscípulos, la experiencia de Mandeb hubiera sido emocionante.

La agencia Todo para el Regreso se fundió por falta de clientes. En un último esfuerzo, sus dueños ofrecieron servicios económicos. Eran retornos fingidos, vueltas sin ida, reencuentros sin ausencia. El interesado podía simular un viaje al Africa. La empresa se encargaba del recibimiento, los abrazos y las lágrimas. El éxito fue nulo. Por esos días, Manuel Mandeb escribió su oscuro ensayo Nunca se Vuelve. Leamos algunos párrafos:
«No es posible regresar a ninguna parte. Los puntos de partida no se quedan quietos y a la vuelta ya no están. Para poder volver se necesita, por empezar, un punto de partida eterno e inmutable. Pero todo se mueve y no hay forma de detener el Universo. Créanme si les digo que nadie ha efectuado nunca jamás un verdadero regreso. El hombre que lo consiga cumplirá la hazaña más grande de la historia».

La idea de no bañarse dos veces en el mismo río no constituye ninguna novedad filosófica. Pero adviértase que Mandeb deseaba en verdad volver a bañarse. Ésa fue su mayor obsesión y siempre lamentó amargamente no poder remontar los tiempos.

Los Refutadores de Leyendas se alegran de la dinámica universal y esperan el futuro con impaciencia. Desean liberarse del pasado, romper las cadenas. Pero si esto encierra la idea de libertad, hay que reconocer que Manuel Mandeb fue mucho más lejos:
«¿Por qué no puede uno estar en varios lugares al mismo tiempo? ¿Qué es esto de no poder volver al pasado ni visitar el futuro? ¿Por qué no es posible extraer de las premisas de la razón las consecuencias que a uno se le antojen?

«Ah, la libertad… la libertad sin tiempo, ni espacio, ni lógica. La libertad de vivir todas las vidas, de estar en todas partes, de recorrer las edades. ¿Qué dicen a esto los libertarios sin frontera?»

Pero las cosas son como son. Esa es la pena de los Hombres Sensibles. La misma de los viajeros que no pueden volver atrás. Ellos no han nacido para viajar. Y sin embargo, ahí andan con la vida llena de extraños, ansiando la inmortalidad, solamente para poder regresar.
Algunos tratan de no parar: amor… quédemonos aquí… Pero el que no parte también se queda solo.

En Flores se suele contar la leyenda de Antón Raffo, quien según parece poseía el Secreto del Regreso. Mandeb y Jorge Allen llegaron a conocerlo. Es cierto que el hombre usaba en su conversación algunos giros inquietantes.
―Ya voy a arreglar eso cuando sea un poco más joven.
―He besado muchas veces a Mónica. Pero será mucho mejor cuando le dé el primer beso.
―Ya estoy harto de nacer, caballeros.

Los muchachos de Flores no pudieron indagar demasiado. Raffo desapareció y si es que posee el Secreto, tal vez ande en otros tiempos más prometedores.

Aquí cabe una modesta reflexión. Aún cuando fuera posible volver al pasado, nada sería igual. Todos los actos de nuestra vida repetidos minuciosamente, serían distintos al estar ocurriendo por segunda vez. Esta diferencia es sustancial. Llevaríamos con nosotros la carga de la experiencia anterior. Nos estaría negada la ansiedad y la esperanza. ¿Con qué entusiasmo apostaríamos a las cartas que ya sabemos perdedoras? Alguien dirá: sería preciso borrar la memoria y volver al pasado sin recordar que ya lo vivimos. Respuesta: ¿de qué sirve volver si uno no sabe que vuelve? Para el caso es posible pensar que ahora mismo estamos viviendo por segunda o quinta vez la misma vida.

Quien les escribe ha soñado muchas veces este episodio:
Camino por la calle Urquiza, en Caseros. Soy como ahora, un grandulón melancólico. Pero descubro que no estoy en el presente sino en los primeros años de la década del 50. Llego ante la casa que lleva el número 68 y toco el timbre. Al rato sale a recibirme un nene mugriento y desconfiado. Soy yo mismo. Abrazo emocionado al chico. Desde adentro oigo la voz del abuelo que pregunta:
―¿Quién es, Negro?

Nunca he podido imaginar que algo mejor pudiera ocurrirme. Los funcionarios del paraíso no tendrán que ponerse en grandes gastos conmigo.

El libro de aventuras del regreso sigue en blanco.

Ni los Hombres Sensibles, ni los Pensadores del Eterno Retorno, ni muchos de nosotros ―que a veces creemos volver― hemos podido dar un solo paso. Esto no nos impide ser dichosos algunas veces, a pesar de todo. Las personas decentes nos piden madurez y resignación. Quieren que olvidemos nuestras trágicas ensoñaciones. Pero nosotros no queremos olvidar. Y el que olvide, jamás, jamás podrá ser nuestro amigo.

Ni siquiera cuando volvamos a encontrarnos otra vez y para siempre.

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Historias Reflejadas

“El tesoro de un cuento”

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El tesoro de un cuento

La historia se había desatado de a poco, como si cada palabra hubiera necesitado abrazarse a la siguiente para dar forma al relato y extenderlo, como si los rostros se ocultaran entre los renglones y espiaran detrás de los silencios.

El misterio estaba allí, adentro y afuera de las páginas, la magia atrapada en cada letra, un truco imposible de evitar. Las voces se estiraban entre puntos y comas, mientras huían del miedo que corría apurado y las alcanzaba. Una puerta detrás de otra, la historia avanzaba en remolinos, claro sobre oscuro, blanco sobre negro, grises en las sombras del cuento.

Más allá, en los límites del final todo parecía aquietarse, ya no había vientos ni trucos. Ya no había dudas ni secretos. La verdad asomaba. Alguien había encontrado su tesoro.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia los siguientes relatos: “Mago”, de Fabián Sevilla con ilustraciones de Pablo Pino; “El secreto de la casa gris”, de Gabriela Armand Ugon con ilustraciones de Carlos Manuel Díaz; “El sospechoso viste de negro”, de Norma Huidobro con ilustraciones de Alberto Pez; y “Sombras y temblores”, de Olga Drennen con ilustraciones de Vik Arwen (Project)

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