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Artes Plásticas

Muestra “Retrospectiva” en la Sala Mugafo platense

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Paisajes, luces y sombras en las pinturas de la artista plástica berissense Marta Petit, podrán verse en la muestra “Retrospectiva” de la sala Mugafo del Centro Cultural Islas Malvinas a partir del viernes 17 de septiembre a las 18.

La muestra, que cuenta con el apoyo de la Secretaría de Cultura y Educación de la Municipalidad de La Plata, hace referencia al paisaje en todas las obras. “Paisajes de la naturaleza y urbanos que representan vivencias de otras personas y propias, que me han impactado y por lo que siento la necesidad de darles perpetuidad en el lienzo”, expresa la artista.

Marta Petit es Maestra Normal Nacional, Profesora de Historia egresada de la Facultad de Humanidades de la UNLP, y becada del CONICET entre 1980 y 1986. En cuanto a sus estudios artísticos realizó diversos talleres con reconocidas artistas de nuestra ciudad como Alicia Dufour y Cecilia Szelagowski. Ha participado también en muestras colectivas, mereciendo en 2008 el segundo premio en la Muestra colectiva Asociación de Artistas Plásticos de la Pcia. de Bs. As. por la obra “Tulipanes”.

La exposición podrá visitarse hasta el 3 de octubre todos los días en el horario de 10 a 20, siempre bajo el protocolo sanitario vigente, utilizando barbijo o tapabocas, y respetando la distancia social.

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Artes Plásticas

Vicky Malamud: “Ilustrar un texto es como zambullirme en el universo de otro y volver para contarlo con un lenguaje propio”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

A veces, las historias asoman desde la punta de un lápiz. Historias de grafito nacidas en las líneas de las manos, en las huellas de los dedos que se alargan en las cerdas de un pincel; a veces, las manos sueltan palabras, son curvas que se proyectan sobre la mesa, como olas de colores, como viento, como retazos del mundo que crecen sobre los papeles desparramados.

Sobre la mesa de trabajo de la diseñadora e ilustradora Vicky Malamud hay papeles y lápices, entre otras muchas cosas. En ese lugar dialogan las distintas texturas y colores con los que ella juega y da vida a cada una de sus obras.

ContArte Cultura charló con la artista a la distancia para entrar a su mundo creativo y conocer un poco más acerca de sus producciones.

—Para comenzar imaginemos una gran ola rompiendo sobre la arena de nuestra imaginación, el agua se desparrama, es espuma, burbujas, letras, ¿cuál es la primera palabra que se te representa en nuestra playa imaginaria?

—“Crear”, es una palabra que me gusta mucho. Me pasa por la necesidad de crear permanentemente, es algo vital, un motor que me da fuerza y donde encuentro sentido. Pero como hay tantas cosas en las que me gusta indagar, termino maquinando mucho en mi cabeza y materializando poco, es algo en lo que trabajo día a día. Encuentro que hay cierta magia en la creación.

—¿Recordás en qué momento de tu historia comenzaron a moverse las olas creativas?

—De muy chica, siempre me gustó mucho dibujar, y era algo que formaba parte de nuestros juegos. Con mi hermana mayor dibujábamos personajes y luego jugábamos con ellos como si fuesen muñecos, inventándoles historias y personalidad. Otra cosa que me gustaba mucho era crear pequeños mundos, hacía pequeñísimos cuadernos, ropa, objetos, todo lo que fuera en miniatura. También leíamos bastante, y los dibujos en los libros eran una gran curiosidad para mí. Luego, me pasaba mirando revistas que había en aquella época, como la Humor, donde descubrí grandes dibujantes. En la escuela primaria nos hacían ilustrar las oraciones o poesías, me encantaba eso y, sin saberlo, hoy lo puedo desarrollar como oficio. Más tarde, en la búsqueda de vocación, hice un paso efímero por las facultades de Arte, Escenografía, Arquitectura y, finalmente estudié Diseño.

—¿Cómo nacen tus ilustraciones? ¿Qué es lo primero que percibís al momento de empezar a crear?

—Las emociones que me genera el texto, eso es lo primero, luego buscar la forma para poder transmitirlas, con el lenguaje visual, la paleta de colores, la técnica, crear una atmósfera visual que pueda transmitir ese sentir. Me interesa más ir por ese lado, quizás más expresivo.

—En caso de tener que ajustarte a un texto, ¿de qué manera lográs que el relato de las palabras se funda con el relato de las imágenes en un mismo ritmo?

—Ilustrar un texto es para mí como zambullirme en el universo de otra u otro y volver a la superficie para contarlo con un lenguaje propio. Es un trabajo de interpretación, pero donde se terminan conjugando ambos mundos, el de escritores e ilustradores. El desafío sería no repetir lo mismo que ya está dicho con el texto, sino aportar algo nuevo desde la ilustración.

—Si pudiéramos hacer un zoom sobre tu mesa de trabajo en este momento, ¿qué objeto, algo que te represente en ese espacio creativo, te gustaría mostrar y por qué?

—Mi cartuchera azul, que explota porque ahí guardo de todo. Tengo una carpeta con un montón de recortes de papeles diferentes, siempre a mano, mas allá de que después termine usándolos o no, pero en general me gusta combinar materiales diversos, así que suelo poner sobre la mesa todo, lápices, acuarelas, acrílicos. Intento ser ordenada, pero al rato ¡termina siendo un caos!

—¿Cómo viviste la experiencia de ilustrar “Un mar para Emilia” de Liliana Bodoc?

—Fue hermoso y la primera y gran experiencia de hacer un libro, de trabajar con una editora, y contar con imágenes un texto de una grande como Liliana. Ha sido un gran honor y una gran alegría, además de que pude conocerla: una persona extraordinaria. Fue un libro que fluyó bastante rápido, lo leí y salió. Es una historia sencilla, tierna, cercana, fresca, y quise reflejar eso con las ilustraciones, que fuera un mundo que recreaba Emilia con papeles recortados, por sus ganas de conocer el mar, que oliera a lápices de madera, que está presente el mar en los colores. Fue emoción, fue recorrer escuelas, fue recibir palabras hermosas. Es un libro al que le estoy muy agradecida y que me sigue dando alegrías.

—Contanos qué fue lo que más disfrutaste del proceso de diseñar y poner tus imágenes en el poemario de Luciano Ortega “Estallar en el Silbo”?

—Hacer el libro desde su concepción, es decir desde cero, tomando decisiones desde el diseño, el formato, la tipografía, el diseño de tapa, las ilustraciones, es lo que más disfruté. También para realizar los dibujos de este libro me nació hacer una serie de texturas a partir de lo que los poemas me generaban, y con ellas armé las ilustraciones de manera digital en un proceso que disfruté mucho. También fue maravillosa la libertad y generosidad con la que Luciano me permitió el hacer, además del placer de ilustrar los poemas de un artista enorme como es él.

—¿Qué nos podés adelantar del libro “Bombos y poetas” (Rima Limón) que trabajaron junto a Laura Martin Osorio.

Bombos y poetas es un poemario ilustrado para las infancias, donde cada poema lleva una ilustración, con una edición muy linda, que es un punto importante a la hora de publicar. Laura propone esta bellísima fiesta literaria donde la escritura es el motivo de celebración, y así con Bombos y poetas abre y cierra este libro, donde los personajes de los poemas son quienes invitan a este festejo ya desde la tapa.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

—Estoy trabajando en un proyecto muy desafiante para mí, porque es una temática que no he abordado nunca y no sé qué va a salir. Es un libro de poemas de una gran escritora, con un contenido fuerte, una edición ilustrada de un libro que ya fue publicado. Lo estamos haciendo con Animala que es un proyecto editorial del que formo parte. Son libros que tienen un tratamiento artesanal, donde se entiende al libro como objeto-arte.

—Para terminar, ¿qué deseo te gustaría soltar en nuestra ola imaginaria del principio de esta charla?

—Diversidad y oportunidades para todas las voces.

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Artes Plásticas

Christian Erriquez: “Me gusta contar historias de algunos mundos que no son este, historias que imaginaba de chico”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Algo flota en la página, las líneas sostienen, marcan la forma solitaria, evocan otros tiempos, un ave canta, se escucha el sonido del canto a través del papel, aletea como si estuviera vivo en la página donde flota, como si sus plumas fueran pinceles proyectados en las manos que lo pintan, en los dedos que lo crean y liberan.

El ilustrador Christian Erriquez se introduce con sus líneas en mundos fantásticos, se refleja en las miradas de sus personajes, pinta los espacios inventados y en cada una de sus obras invita al vuelo.

En diálogo virtual con ContArte Cultura, el artista abre las ventanas de su universo creativo y nos invita a recorrerlo.

—Para iniciar esta charla vamos a poner en tus manos un objeto imaginario que te sirva para presentarte. Se trata de una roca que flota en el aire. Contanos la primera imagen que percibís y qué nos puede contar de vos esa imagen?

—Uno de los temas o imágenes que más represente en estos últimos años es la roca flotando en el aire, de todos los tamaños, hasta un pueblo entero arriba de una roca flotando en el cielo, llevada por unos pájaros gigantes. Lo que siento es que estoy ahí arriba parado en la cima de esa roca enorme volando entre las nubes, sin dirección, observando todo, el paisaje, los colores, las formas, las luces.

—¿En qué momento de tu vida te sentiste atraído por el arte?

—Desde que recuerdo. Todos en la vida, de chicos dibujamos y es nuestra manera de expresarnos y comunicarnos con el mundo. Los que dibujamos o pintamos lo seguimos haciendo a medida que vamos creciendo y no paramos. De chico me gustaba ver los dibujos de Quino o Caloi en las revistas o diarios, los pocos comics que llegaban a mis manos, revistas, y más tarde libros de arte de grandes maestros.

—¿Qué cosas te gusta contar a través de tus obras?

—Particularmente historias de algunos mundos que no son este, historias que imaginaba de chico, lugares de ciencia  ficción, con animales, naturalezas, personas, rocas.

—Si pudieras representar tu espacio de trabajo en pocas líneas, ¿qué es lo primero que veríamos?

—Verían un tablero de dibujo con muchas hojas de bocetos desparramadas, dos o tres cuadernos de dibujo, latas con lápices de colores y tizas pastel, más atrás un estante con algunos coleccionables de autos y naves, más lápices, pinceles.

—¿Cómo es tu vínculo con los personajes que vas creando? ¿Quién dibuja a quién en esa ida y vuelta de trazos y formas?

—Esos personajes ya viven ahí, adentro mío. Algunas veces logran salir y otras se esconden para próximos dibujos. Otras son imágenes que me atrapan y quedan en mi mente dando vueltas hasta que les doy una y otra vuelta de tuerca.

—¿Cuáles son las técnicas y materiales con los que trabajás habitualmente?

—Los materiales que utilizo últimamente son acuarelas, lápiz policromo, tiza pastel y grafito.

—¿Qué temáticas de actualidad se cuelan entre tus universos fantásticos?

—Aunque no son mi temática de trabajo habitual, suelen filtrarse de alguna manera. Uno de los temas que me inspiró fue el de los refugiados de Siria y lo represente con ese pueblo llevado por pájaros hacia otro lugar. Otra de esas temáticas de actualidad es una ilustración que realicé para un proyecto sobre medioambiente llamado “Mensajes de Tierra Adentro”.

—¿De qué manera conectás con esos mundos de ficción en los que habitan tus personajes? ¿Cómo es el proceso creativo de esos escenarios?

—El proceso es muy variado. Algunas veces el disparador es un libro de ciencia ficción, una peli, o algo que vi en la calle, de ahí salen bocetos y garabatos (muchos), hasta que encuentro una línea o idea que me cierra. De ahí pasamos a una hoja grande y a definir más el dibujo y a darle color, lo que dispara a la vez otros dibujos y hasta una serie del mismo tema.

—¿En qué proyectos estás trabajando por estos días?

—Actualmente, terminando un proyecto de libro ilustrado en el que vengo trabajando hace bastante llamado “el- Pueblo del Aire-“, y espero pronto conseguir una editorial con ganas de publicarlo. También trabajando en un libro de poesías ilustradas junto a mi pareja, creando las imágenes que van a acompañar dichos poemas. Como conté antes, convocado por Ramiro Lezcano para ilustrar una canción, también colaboré con el proyecto artístico-educativo “Mensajes de Tierra Adentro” (@mensajes.de.tierra.adentro @cancionesurgentes). El mismo nació del seno de escuelas rurales de Córdoba y Santa Fe, y tiene como objetivos sumar y contribuir desde el arte a la construcción de una nueva conciencia ambiental. Estas canciones son interpretadas y grabadas por alumnos de escuelas rurales junto a artistas invitados de todo el mundo. La canción que me tocó ilustrar se llama “Revolución 10” y los músicos que la tocan son Hugo Fatoruso, Daniel Maza, León Gieco, Rubén Rada, Nicolás Ibarburu, Rubén Blades, Sebastián Teysera, Quintino Chinalli y Mariano Braun. Conjuntamente el diseño del logo para el proyecto fue realizado por mi amiga y colega Gabriela García Guerra.

—Para terminar y volviendo a la primera pregunta, ¿qué deseo te gustaría dejar flotando junto a esa roca? —Nunca parar de dibujar y si se puede cada día mejor. Llenar muchos libros con mis trabajos y ser feliz con lo que elija.

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Artes Plásticas

Natalia Aranguez: “Siento que tengo todo un mundo adentro, que se enriquece con todo lo que observo”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

La máscara cae, es una línea, un punto debajo de la imagen que se expande, es el sol que gira sobre el punto y despierta otras líneas, curvas sobre curvas que forman un círculo, un rostro descubierto, dos ojos que observan desde el otro lado de la imagen, un duende, un hada, quietos en un instante perpendicular, justo donde se abre la puerta que conduce más allá, hacia el misterioso territorio de los mundos fantásticos.

Natalia Aranguez es dibujante, ilustradora y profesora de arte, sus obras son verdaderas puertas que se abren hacia otros mundos, corridos del tiempo, lugares donde la fantasía se cruza con la realidad, tintas y pinceles conversan sobre cosas cotidianas, los lápices dialogan en sus puntas de grafito y derraman líneas que son poesía en cada una de sus creaciones.

En diálogo virtual con ContArte Cultura la artista habla de sus comienzos y de su trabajo.

—Vamos a comenzar esta charla con una imagen. Es una semilla en cuyo interior se desarrollan dos hojuelas, como pinceles que dan vida a algo nuevo. ¿Qué es lo primero que percibís dentro de esa semilla? ¿Hay algo de vos en esa imagen?
—Dentro de la semilla veo luz. Como una llama que ilumina todo al abrirse y a medida que más se abre más estalla su esplendor. Creo que eso pasa con todos aquellos que sentimos desde niños esa pequeña llama del arte en nuestro interior, muchos la apagan a medida que pasa el tiempo, o es apagada por el contexto en que un niño crece. Pero si dejas que se abra, si la exploras, iluminará y crecerá cada vez más.

—¿Recordás en qué lugar o qué personas sembraron en vos las primeras semillas del arte?
—No creo que haya habido alguien específico. Mis recuerdos de niña fueron siempre dibujando. Pasaba las tardes entre libros y colores, y en eso siempre mi familia me apoyó y se aseguraba que siempre tuviera papeles que pintar. No tuve buena estimulación artística en la escuela, pero dentro de mí siempre estuvo esa pasión intacta. Incluso cuando en otras épocas de mi vida quise hacer otras cosas, el arte fue más fuerte que yo y me llevó a conocer lugares y personas increíbles. Cuando estudie el profesorado de Artes Visuales me encontré con gente tan apasionada del arte en general que eso me llevó a explorar otras ramas y absorber influencias de todo tipo. Pero creo que en mi caso no fue que en un momento y lugar dije “es esto”, sino que siento que ya venía conmigo desde siempre.

—Detrás de las creaciones de todo artista existe un mundo de texturas, colores, sabores o sonidos que sostienen su capacidad creadora, ¿cómo es el espacio sensorial en el que nacen tus obras?
—Todo lo que hago está muy estimulado por la música. Muchas veces el silencio reina en mi espacio, pero es un silencio que llega después de que hayan sonado varias melodías. Hay música que me resulta súper estimulante e inspiradora, como la clásica y bandas como Pink Floyd y Coldplay. Siento que me trasladan más fácilmente a esos mundos que quiero contar y de los que siempre voy descubriendo cosas nuevas. En cuanto a las texturas siento que, a medida que he ido madurado en mi vida y en mi trabajo, han ido cambiando. Actualmente hay muchas, a veces más realistas, como una corteza de árbol o un cabello, y  otras no tanto. Pero me encanta usar la línea como protagonista para lograr los efectos que busco. A veces realizo mucha línea en trama jugando con todas sus posibilidades para lograr efectos visuales que me resulten interesantes a mí y a quien vea mis trabajos, y el blanco y negro siempre estará muy presente en ellos. Muy pocas veces uso color, entiendo que puedo contar todo lo que necesito con esos tonos. Yo siento que tengo todo un mundo adentro, que se vale de los sueños, de los sonidos, que se enriquece con todo lo que observo. En donde a veces la naturaleza se mezcla con las figuras humanas, donde reina la fantasía, donde la realidad se deforma y se rompen las reglas. Me gusta que haya emociones o intentar transmitirlas de un modo no explicito valiéndome de distintos símbolos para llevarlo a cabo.

—¿De qué manera se manifiestan en vos los personajes que creas?
—Es muy loco, pero siento que muchos dan vuelta en mi mente, como volando. Otros los descubro, como si estuviesen escondidos y gracias a una melodía los puedo ver. Otros gracias a los textos, los voy construyendo, imaginando, armando. Pero a medida que se va ejecutando todo ese proceso de estudio, en mi mente los voy visualizando como alguien real, con vida, con emociones, con una historia, y creo que esa es la mejor forma de construir un personaje, saber que es alguien a quien yo lo pongo en dibujos pero ya existe en otro plano, un cuento por ejemplo, o en un sueño que tuve alguna vez.

—¿Cuáles son las técnicas y materiales con los que trabajás habitualmente?
—Soy una persona que le encanta explorar. Me gusta probarlo todo, lápiz, tintas, digital, acuarelas. Creo que cada herramienta te va a dar cosas tan diferentes que no podría nunca quedarme con una. También me gusta mezclar y con el paso del tiempo empecé a crear mis propias técnicas o formas de usar los materiales, que estaban lejos de lo convencional que aprendí en mi época de estudiante. Sin embargo, tengo mis materiales preferidos que son el grafito y las tintas, tanto la china como la de los estilógrafos, ya que con ellos puedo lograr una gran riqueza de texturas, que me permiten terminar un trabajo solo con ellos o pintar en digital o con acuarelas posteriormente.

—En tus obras suelen aparecer seres fantásticos en espacios reales, como si en verdad estuvieran allí. ¿Cómo lográs esa fusión de fantasía y realidad a través de tus trazos?
—Siempre me pregunto cómo se vería todo si fuese un sueño, y ese es mi puntapié inicial para jugar con la imagen y los personajes, incluso hacer una fusión de realidad y fantasía no solo del contexto sino del personaje con elementos, por ejemplo con la naturaleza. Me gusta pensar que no hay nada imposible en un dibujo y que uno es totalmente libre, entonces esos seres fantásticos toman protagonismo. A veces el personaje es realista y el contexto es fantástico, porque a veces eso pasa en nuestros sueños también.

—¿Cuáles creés que son las temáticas que definen o caracterizan a tus creaciones?
—No sé si hay un tema, porque siento que soy muy variada. A veces realizo algo muy oscuro y otros días me dan ganas de dibujar un gato gigante con una niña que lo acompaña. Lo que sí sé con seguridad es que  la fantasía, inspirada en el surrealismo que descubrí de estudiante, es lo que define mi trabajo. Pero si tengo que hacer algo distinto o más realista, o algún diseño para una marca, lo hago, pero mi estilo de línea y formas siempre estará presente, aunque no sea algo fantástico.

—En algunas de tus ilustraciones suelen aparecer partes que se ocultan detrás de alguna máscara real o simbólica, ¿qué valor tiene lo que se oculta en una imagen?
—Como dije anteriormente, me gusta usar símbolos y esto es algo de eso. Creo que lo que se oculta provoca que el observador se haga preguntas, del porqué está ahí, que hay detrás, por qué no se ve, entonces se da un juego entre imagen y espectador muy interesante.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?
—Como docente que soy, tengo muchas ganas de dar clases nuevamente así que eso se viene pronto, retomando ese rol. Como ilustradora he estado trabajando para proyectos de empresas y emprendedores, y siempre llega alguno de un particular también. Pero paralelamente estoy gestando un proyecto personal de libro ilustrado que es el que más tiempo me lleva.

—Para terminar y volviendo a nuestra semilla del comienzo, ¿qué deseo te gustaría ver crecer desde su interior?
—Primero deseo que esa llama no se apague nunca, porque muchas veces nos vemos invadidos por el entorno o cuando las circunstancias no salen como nos gustaría nos desanimamos. Pero quisiera seguir creciendo como ilustradora, y ver mis dibujos en muchas historias y lugares. Llegar a más gente con ellos y que los que quieren dibujar vean que no existe una sola forma de contar las cosas, sino que hay muchas y solo hay que encontrar la propia.

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
Domicilio Legal: 135 nº 1472 Dto 2, La Plata, Provincia de Buenos Aires
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