Roberto Lapid: “Muchos personajes de mis libros están en mis pinturas y algunos paisajes en las líneas de texto”

Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca)
Edición: Walter Omar Buffarini

Entre las cerdas de sus pinceles habitan otras historias, distintas a las que su pluma suelta sobre las páginas de sus libros. Los colores se desatan en su imaginación y se adhieren a las formas para dar vida a cada una de las obras en las que Roberto Lapid vuelca una parte de su esencia.

El arte se manifiesta y él se deja arrastrar por las líneas, curvas sobre rectas que se enredan sobre el lienzo o sobre el papel para derramar aquello que lo habita.

En diálogo con ContArte Cultura, el artista cordobés cuenta y muestra su plasticidad como pintor.

—La primera es una pregunta obligada, ¿qué apareció primero en tu vida artística, la pluma o el pincel?
—Por cuestiones de motricidad fina (como dicen…) ha sido el pincel lo primero que apareció, pues no sabía ni podía escribir cuando ya pintaba con esas acuarelas escolares tan lindas. La escritura apareció después de que pude leer bien y mucho… Respecto de esos comienzos guardo una grata anécdota:

Cerca de mi casa de la infancia, tenía su atelier un pintor muy conocido en Córdoba, Enrique Mónaco; yo iba a mis 8 años a “espiar” su trabajo por la ventana, con un vecino a quien también le daba curiosidad ver un pintor trabajando. Lo vimos hacer obras que hoy son famosas.

Un día nos dio papel y carbonillas…  y allí arrancamos un poco más seriamente con el arte, tomando clases con una pintora amiga de él.


—De qué manera nace un cuadro en tu imaginación y cómo lográs trasladar esas formas y colores al lienzo en blanco?
—Es un impulso, algo que has visto o pensado, que se siente o que solo te surge e intentás plasmarlo. En mi caso ha ido variando el interés sobre qué pintar según el paso del tiempo: paisajes urbanos, abstractos, figuras humanas, música, colores. En una época pinté unos rostros macabros que a muchos no les gustaban, pero me agradaba ver que solo unas pinceladas podían despertar rápidamente sentimientos en otros, transmitir, aunque sea miedo, y hasta disgusto, la magia del arte. Hoy me inspiran las actitudes humanas, como independencia, vergüenza, desaprensión, valentía… y estoy trabajando sobre esa temática, sobre todo en la mujer.

—¿Qué elementos son indispensables a la hora de llevar adelante la creación de cada una de tus obras?
—Tener los ingredientes materiales, las pinturas, espátulas, soportes; necesito un mínimo espacio para desparramarlos según mi desordenado orden. Luego algo de paz, a veces música, otras veces buena compañía alrededor, buena luz, ganas de trabajar y el humor adecuado.

—¿Cuáles son las técnicas con las que te sentís más cómodo trabajando?
—Trabajo con óleo y espátula sobre una placa de madera, esto se fue perfilando de esa manera, debido a que mi ansiedad no me permite estar trabajando varios días o meses en una sola obra pictórica; me gusta terminar una pintura en 3 o 4 horas si es posible. Últimamente estoy incursionando en las acuarelas, voy descubriendo otro mundo allí, donde lo improvisado y lo aleatorio tiene un rol importante que te sorprende; además tiene mucha fuerza la “sugerencia”, el bosquejo te dice lo que ves, aunque no está del todo en el papel.

—¿Cuántas y cuáles son las obras que forman parte de tu colección?
—Tengo muchas obras, casi todas propias, son años de hacer. Muchos trabajos se fueron a través de algunas muestras, otras partieron desde la galería de arte; conservo algunas de las que no quiero desprenderme, todavía.

—¿Existe un diálogo interior entre la pluma y el pincel, entre las palabras y las imágenes?
—Totalmente. Muchos personajes de mis libros o sus “alter ego” están en mis pinturas. Nunca lo comento porque prefiero que el lector de un libro le brinde una imagen a cada personaje desde su propia fantasía; así, quien lee ingresa en el texto, se apropia de él y su imaginación pasa a formar parte de lo escrito. También sucede que algunos paisajes de las pinturas están en las líneas de un texto. En uno de mis libros, el protagonista pinta con óleos, y los colores de sus pinceladas al final de algunos capítulos, hablan de lo que el personaje siente.

—¿En qué obras estás trabajando en este momento?
—En lo gráfico trabajo con algunas acuarelas rápidas. En literatura escribiendo nueva novela. Acabo de terminar la revisión de Pasión Imperfecta, mi último libro, ya que se publicará desde España el año próximo; esa tarea es ardua y no ha dejado mucho espacio disponible durante un par de meses.

—¿Hay algún sueño escondido entre óleos y acuarelas que quieras compartir con nosotros?
—Que la magia de la creatividad me sorprenda cada día, que el impulso nunca falte; un deseo más que un sueño…


Conocé más de Roberto Lapid en la siguiente nota:

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