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Entrevistas

Karel Hänisch presenta “Tierra de dragones”, sexta entrega de las “Crónicas de Etsu Euria”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreraviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Hay dragones. Asoman sus alas a través de las páginas, invitan. Llaman desde adentro donde la magia revela, donde cada uno es lo que es y todo está vivo, en movimiento. Algo vibra sobre las tierras de Etsu Euria.

Karel Hänisch presenta “Tierra de dragones”, la sexta entrega de su saga “Crónicas de Etsu Euria”.

El autor cordobés adelanta en ContArte Cultura cómo será el viaje a esas tierras mágicas y qué es lo que se viene para cerrar la historia.

—Por estos días estás poniendo en manos de tus lectores la sexta entrega de la Saga de Etsu Euria, “Tierra de dragones”, si pudieras concentrar en una imagen el nudo de esta historia, ¿Qué podríamos ver en ella?

—Cierro los ojos y pienso en la obra… en su historia: Me llega la imagen de un dragón, grande, de leonadas escamas y hiedras colgando desde sus alas y garras. Vuela en los altos prados del éter, paseando entre estrellas cuentistas y observando al mundo desde lo alto. Porque se atrevió a creer y confiar y logró llegar hasta los cielos nocturnos, rebuscándose a sí mismo.

“Porque es del cielo donde se atan nuestros saberes… donde miramos cuando necesitamos una respuesta, o cuando pensamos en la existencia del más allá. Donde plantamos todas nuestras dudas esperando algún día, sean saldadas. El cielo ha de ser, un sembradío de preguntas, de incertidumbres arrojadas desde abajo. Porque al mirarlo, miramos lo desconocido, lo inexplorable… lo secreto. ¿Y qué mayor pasión, que observar lo indescifrable… lo indómito?”

Y en aquel lejano campo astral, la magia y la fantasía siguen presentes del mismo modo que en Etsu Euria. Hay vida e infinidad de historias habitando dicho lugar:

“Porque el fruto no es mágico por sí mismo, sino que viene de un árbol, y ese árbol viene de un mundo, y dicho mundo pende de la inmensidad de un universo repleto de encantos. Como es aquí, es allá, y como es arriba es abajo. Todo debía estar conectado por la misma y maravillosa fuente mágica. No era una rosa la que crecía en el pantano, era un rosa, en un verde prado con un millar de rosas; algunas incluso más grandes y de exquisita fragancia. Porque así como la fantasía habitaba en Etsu Euria, también vivía en los prados del universo…”

—¿De qué manera se manifestaron en vos los protagonistas de este libro?

—En esta sexta parte de la saga, viví un redescubrimiento para con los personajes. Pude ver como Ekrem afianzaba aún más su dualidad de pensamientos. Aceptándose a sí mismo como un verdadero antihéroe. Vi como Lizzie asumía el peso del destino para hacer de sí misma una joven sabia y fuerte, con sus temores, pero convencida de sus creencias; al punto de actuar con severidad. También vi el cambio en muchos otros personajes, tanto en progreso individual como a manera colectiva. Pero todo gran cambio conlleva una torcedura de pensamientos, de nuevas filosofías y sapiencias, y como los personajes tienen vida propia, siento que hablan y piensan y actúan. Es como una rueda que se desprende de un carro en la cima de una colina. Y baja, girando y girando por sí sola cuesta abajo. Al ser personajes externos a mí, se manifiestan de maneras increíbles; presentándome filosofías y haciéndome llegar nuevos conocimientos, contradicciones y, claro, toma de decisiones.

—¿Qué nos podés adelantar de esos dragones que habitan en tus páginas?

—Los hay en sus muchas razas. Fue apasionante descubrirlos tanto a ellos como a sus características. Puesto que los dragones habían migrado a finales de la Era Primera, y nada se sabía de ellos. Finalmente en este libro se presentan según sus razas:

  • Kënaz: Tamaño mediano, de escamas verdes y alas con forma de pétalos.
  • Meridiene: Tamaño medio, con cuerpo cubierto de hiedras y hojas verdes, alas enormes como si fuesen de ramas y astas en la cabeza.
  • Grøbuuna: Bellos dragones de escamas blancas como la nieve, el tamaño era grande y sus cuellos muy largos. Sus alas, rosáceas como una flor.
  • Srøkëranøs: Dragones negros, de enorme tamaño y alas fuertes, Volaban y dejaban un espeso vestigio de bruma oscura.
  • Trakáy: podían alcanzar un gran tamaño, sus escamas eran grises y al volar provocaban tormentosos vientos y rayos.

Y hay muchas otras razas que de seguro van a conocer en la obra. Talas, el dragón protagonista, es de raza dësakrú. Estarán encantados de saber más de él y de la hermosa mitología que les hace historia. Van a saber de sus orígenes, sus creencias y filosofías. Son una raza fascinante.

—Las guerras son un hilo conductor en toda la saga, el bien enfrentado con el mal, pero a la vez el bien y el mal como parte de todas las criaturas, ¿cómo llegás a percibir los claroscuros de cada uno de tus personajes?

—Esa es la gran cuestión de la saga. Cuando los protagonistas descubren, poco a poco, que todos son héroes y villanos en un eco al unísono. Porque todos tienen verdaderas motivaciones. Razones que los llevan a actuar de una u otra forma, y que a su vez dependen de todas aquellas influencias externas que moldearon sus ideas. La sociedad, la cultura, la región y la época también moldean el destino de un personaje o un reino. Hay injusticias del pasado que buscan ser saldadas, más la incógnita es “¿es correcto el modo de actuar? ¿No hay otras formas de solucionar la cuestión?” Quizás “¿Pero y si la impotencia cierne al corazón?”. Siempre hay claroscuros que se van manifestando, al fin y al cabo, todos los seres vivientes poseen ego y raciocinio. Un gran ejemplo a esta pregunta lo podemos ver en el libro con Ekrem, Arimëre o Neresfát. De seguro los lectores saben y sabrán la razón. En este libro trabajé mucho la cuestión filosófica del personaje. Logré que las ideas no se den solo en una frase, sino en un modo de actuar y de sobrellevar el pensamiento. Nos ponemos dentro de la piel del personaje, y lo entendemos. Y con tantos reinos, personajes, pensamientos y motivaciones de por medio, las guerras son inevitables.

—¿Qué es lo que sigue en el mundo de Etsu Euria?

—Más magia. Etsu Euria ya es un mundo con entidad propia. La rueda siempre va a seguir girando, independientemente de quien sea el narrador, porque este encantador mundo ya vive en la mente de infinidad de lectores y sé que su causalidad va a ser grande. El tiempo pasará y en Etsu Euria sus habitantes seguirán aventurándose hasta el más lejano confín. Seguirán descubriendo antiguos secretos, acudiendo a festivales, dando vida a nuevos juegos de mesa, guerreando por diversos sueños y creando, creando nuevas historias; tantas como lo son las estrellas en el cielo. En lo que a mí me concierne, sé que seguiré promocionando los libros ya publicados con el afán de que más gente conozca el bello mundo y pasee por sus tierras y se aventure en ellas, así como yo logro hacerlo cada tarde. Asimismo, sigue en pie un proyecto paralelo para una historieta grafica basada en Etsu Euria, y el año que viene, en algún momento de 2022, daré a conocer el séptimo y último libro de la saga. Pero por el momento, a seguir disfrutando de este recorrido inicial de “Las Crónicas de Etsu Euria: Tierra de Dragones”.

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Artes Plásticas

Sergio De Giorgi: “Si en algún momento aparece el aburrimiento, deseo usarlo como energía de cambio”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Siempre existe un punto de partida, el lugar donde permanecen nuestras partes vividas, la huella que dejamos, el hueco que nos nombra sin nombrarnos. Atrás habitan nuestros comienzos, habitamos los espacios vacíos y nos proyectamos en historias futuras.

Sergio De Giorgi es ilustrador y escritor, sus historias están llenas de momentos cotidianos, de perros y gatos, como hermanos, de vientos que desordenan las palabras, de lunas y sueños y sobre todo de huellas.

Contarte Cultura charló con él para acortar las distancias y poner los pies en el camino que conduce a sus historias.

—En todo comienzo hay un punto de partida, un hueco donde queda la huella de la primera pisada, la marca de nuestros pies, detrás. Con esta imagen queremos empezar esta charla a la distancia, deteniéndonos en esa huella. ¿Qué palabra imaginás sobre ella y qué nos pueden contar de vos esas letras?

—El punto de partida fue una infancia con tardes de sol, televisión en blanco y negro, un Winco con tangos y Beatles, trepado a los árboles o subido a los techos leyendo El Tony, Intervalo o D’artagnan, y dibujando, siempre dibujando… Comparándolo con las infancias de hoy podría decirte que tuve, como tantos otros, una infancia salvajemente analógica. El entretenimiento había que inventarlo. Y la única salida que encontré para combatir el aburrimiento era dibujar, usar la imaginación para crear otros mundos e historias, personajes fantásticos llevados a un papel.

—Y si pensamos en marcas o huellas podemos viajar a aquellos lugares donde quedaron nuestros primeros pasos. ¿Recordás en qué lugar o lugares quedaron tus primeras pisadas en el camino del arte?

—Mi tío Rodolfo, contaba con veintitantos años cuando hizo lugar en el taller de mi abuelo y se armó un pequeño espacio donde podía desarrollar su pasión: todas las tardes pintar al óleo. Yo pasaba horas observándolo pintar, como preparaba cartones, ordenaba los colores en la paleta, los mezclaba con espátula, el perfume al aceite de lino y trementina… estaba fascinado con todo eso. Pero duró poco. Me vio tan entusiasmado que a los pocos días me dijo “este es tu caballete, tu paleta, tu espátula y tus pinceles”, así que antes de saber escribir empecé a dibujar y a pintar al óleo.

—Si en este momento pudiéramos espiar tu mesa de trabajo, ¿qué veríamos? ¿Hay algún objeto en particular que te gustaría destacar?

—Paso mucho tiempo en mi estudio. Cuando empiezo un nuevo proyecto suelo bocetar con lápiz y papel, y una vez terminados escaneo los dibujos para colorear de manera digital. Así que pueden encontrar, además de la tableta gráfica y la computadora, varios tipos de papeles y cartones, lápices y portaminas, pinceles, acuarelas y temperas. Y claro, también están mis otras obsesiones: juguetes antiguos, fotos y pinturas de amigos, juguetes de madera que construyo, algún dibujo horrible propio a modo de recordatorio, mi colección de stickers de frutas. Hay días que cuando termino de trabajar, para descansar un poco, toco la guitarra o escribo o vuelvo a dibujar, pero un dibujo totalmente diferente al que suelo hacer para los libros, uno con un lenguaje distinto, como si estuviera hablando otro idioma.

—¿Cómo llegaste al mundo de los libros?

—Hace algunos años, en una cena con amigos en casa, les mostré un juguete que había hecho. Era un gato de madera encorvado y enojado, con la boca abierta mostrando sus dientes parado en una base con ruedas de rulemanes. Sandra lo miró y me dijo: “¡Qué lindo gato! Este gato tiene que tener una historia, tenés que escribirle una historia”. A partir de ese juguete empecé a escribir cuentos infantiles. Algunos ilustrados por amigos y otros me ayudaron a despertar al ilustrador.

—Y en ese mundo a veces sos ilustrador y otras autor de los textos, ¿de qué manera trabajás para lograr esa interacción de palabras e imágenes en cada historia?

—No tengo un método ni un orden claro. Sin ser caótico es bastante desordenado, pero me siento cómodo. Es por momentos una especie de ejercicio de pensamiento lateral. Suelo andar con una libreta o papelitos donde tomo notas de cosas que imagino. Esas notas pueden ser dibujos o palabras. Esos dibujos pueden convertirse en nuevas palabras o personajes, y las palabras pueden ser cuentos o canciones o simplemente ideas que no sirven para nada. Tengo una caja llena de papelitos con ideas que no sirven para nada. Hasta que llega un día que las volvés a mirar, las volvés a leer y eso que antes no te había dicho nada ahora parece que empezara a contarte algo… el tiempo se puso a jugar con las palabras y los dibujos y les dio otro sentido que antes no había visto. Siempre estuvo ahí pero fue después cuando apareció, cuando pude verlo.

—¿Con qué técnicas y materiales te sentís más cómodo para crear?

—Me gusta experimentar con muchos materiales, más allá de mi destreza. Y me encanta buscar y generar diferentes texturas. Desde maderas pintada o envejecidas hasta chapas oxidadas, telas raídas o pintar sobre cartones o planos enduídos, papeles sellados, estampillas, manchas y grafismos. Todo eso lo escaneo y guardo archivos de diferentes texturas para después aplicarlos a mis dibujos como collage digital.

—El proceso creativo siempre necesita un disparador, y ya que hablamos de comienzos y puntos de partida nos gustaría saber cómo nacen tus personajes. ¿Cómo se construyen, gráficamente o a través de las palabras, esos protagonistas de cuentos?

—Una mañana desperté con una imagen muy clara, la de un pájaro blanco y varios naipes franceses. La imagen era redonda, muy potente, pero no tenía más que eso.

Dibujé al pájaro blanco con los naipes y supe que esa historia, que todavía no tenía, quería dibujarla. Si era un pájaro blanco podía ser una paloma que pertenecía a un mago que hace trucos con palomas y naipes franceses… ya tenía un comienzo. Y me pregunté “¿dónde está ese mago?”, y enseguida supe la respuesta porque supe qué quería dibujar. Ese mago iba a vivir en un circo lleno de personajes raros y extravagantes, viejos carromatos, carpas descocidas, y pensé que esa historia la contaría una niña payaso. Así nació Nina, la Chica de los Suspiros.

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

—En un cuento que escribí hace tiempo y que fue cambiando varias veces de forma. El texto era chiquito, creció un poco, le salieron brotes, algunas ramas, lo podé y ya creo que está para florecer. La imagen también fue mutando acorde iba cambiando el texto. Hoy se llama Ella y el viento. Espero verlo pronto.

—Para terminar, ¿qué deseo te gustaría dejar en el punto final de esta charla?

—Deseo que siga el deseo. Seguir teniendo ganas de dibujar y de poder expresarme con el color y la línea. Y si en algún momento aparece el aburrimiento, deseo usarlo como energía de cambio.

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Entrevistas

Sol Morgante: “Componer es para mí una manera de canalizar, además de un juego y un desafío”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini /
PH: @sabrimorgante

A veces es posible entrar a otros mundos, dejarse llevar por el oleaje de la música, atravesar los relojes y las marcas del tiempo, llegar con la voz al lugar donde las palabras y los sonidos se funden, justo cuando la risa despierta en forma de canción.

Sol Morgante es una artista platense que hace años camina por el sendero de la música. Versátil, ha recorrido distintos géneros musicales y en la actualidad se encuentra presentando sus temas como solista.

En diálogo con ContArte Cultura la cantautora cuenta cómo es su universo creativo y adelanta sus proyectos.

—Para presentarte, si pudieras elegir el instrumento musical con el que te sentís más identificada, ¿cuál sería y por qué?

—Sin dudas es la voz, que aprovecho a mencionar que es un instrumento vivo, por lo cual tiene una lógica bien distinta al momento de su ejecución, dado que nos atraviesan emociones y distintas circunstancias que muchas veces modifican nuestro sonido, eso también lo hace un instrumento extraordinario y con él se logra una comunicación muy especial; la guitarra y el ukelele son los instrumentos que me acompañan y por eso les tengo un gran cariño también.

—Y ya que hablamos de ese instrumento que forma parte de vos, nos gustaría viajar a través del tiempo para llegar a tu primer encuentro con la música, ¿recordás alguna imagen o sensación que represente el comienzo de tu carrera?

—¡Se van a reír! La primera vez que canté en presencia de otra persona lo hice de espaldas, mirando la pared en la esquina de una habitación, muerta de vergüenza. Al año ya estaba arriba de un escenario. A mis 20 años ya podía sentir la tamaña entrega que nos implica cantar, desnudar el alma y compartirla con otras y otros. Es una experiencia que muchas veces genera temor.

—A partir de ese inicio, sin duda fueron muchos los pasos y las huellas en esa ruta musical, ¿cómo fue tu experiencia en los grupos en los que participaste a lo largo de ese camino?

—De aprendizaje constante. Todas las personas músicas con las que he trabajado, me enseñaron algo y de hecho lo siguen haciendo. Tuve la suerte de compartir música con gente muy talentosa y yo siempre con la oreja atenta para absorber lo más posible.

—Entre los distintos géneros en los que fuiste explorando se destaca el tango, ¿de qué manera llegás a él y quiénes te acompañaron en esa vivencia musical?

—El tango es uno de mis tantos amores. Me enamore de él gracias a una amiga, porque antes no le había dado lugar. En mi adolescencia nos peleábamos con mi hermano para escuchar música, pues compartíamos un grabador, y él quería escuchar tango y yo rock nacional, esto hizo que durante años le tuviera cierto recelo al tango.

—Por estos días, ya como solista, estás componiendo tus propios temas. Contanos cómo llevás adelante el proceso creativo de las letras y de las melodías. ¿Qué temáticas cotidianas suelen ser disparadores de tu creatividad?

—Componer es para mí una manera de canalizar, además de un juego y un desafío. A veces me siento a componer con una consigna, a modo de ejercicio, y otras veces se me vienen ideas y necesito volcarlas. Generalmente empiezo a crear desde una melodía que se me ocurre, voy armando la letra sobre ella y luego busco la secuencia armónica que cierre la idea. Las temáticas, la mayoría de las veces, rondan al amor.

—¿Cuáles son los sencillos que ya presentaste como parte de esta experiencia solista?

—En febrero salió Dejame entrar, en junio Volver a reír, en septiembre Dime que ahora presentamos la versión a piano. Fue un año de mucho y muy lindo trabajo.

—Y en relación a esos temas hay dos videoclips que resumen la esencia de sus letras, ¿cómo viviste la puesta en escena y grabación del video de “Dime”?

—Disfruté mucho la grabación de ese video. Por cómo se gestó, por lo agradable que fue el trabajo de preproducción y el rodaje. Siempre digo que tengo la suerte de contar con un equipo de laburo que hace que todo sea posible.

—¿Cuáles son los proyectos que siguen para el 2022?

—Tengo muchas ganas de armar un show en banda para presentar los temas nuevos. También pienso seguir grabando y haciendo canciones.

—¿Dónde se pueden escuchar tus temas?

—En todas las plataformas digitales, en donde me encuentran como Sol Morgante. También pueden seguirme en Instagram (@sol.morgante) para enterarse las novedades, ¡como el lanzamiento del próximo sencillo!

Conocé el canal de YouTube de Sol

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Entrevistas

Fernando ‘Bashe’ Venere: “Es importante ir reinventándose en la forma de crear material inédito”

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Por Andrea Viveca Sanz (@andreaviveca) /
Edición: Walter Omar Buffarini //

Vuelve la mirada sobre los ojos que no miran, sobre las manos atadas, las suelta, deja que lluevan las palabras, es un diluvio, una campanada. Alguien tiene algo para dar, suenan las palabras, se balancean, mueven el aire de los ojos que no miran. Llueve un sueño. Hay gotas de música, llueve música en la tierra que espera, llueve una ilusión.

El músico Fernando ‘Bashe’ Venere se pasea por diferentes géneros musicales que van desde el rap hasta el folclore. Sus temas ponen la mirada en los lugares necesarios, visibilizan y muestran el interior de las historias cotidianas.

En diálogo con ContArte Cultura cuenta sus vivencias como compositor y cantante y presenta su nuevo disco “La ilusión”.

—Para comenzar esta charla vamos a utilizar un elemento simbólico que dejamos en tus manos para “abrir” las puertas de esta conversación. Se trata de una llave, una palabra-llave invisible y poderosa. ¿Cuál es la primera palabra que viene a tu mente en este comienzo? ¿Qué nos puede contar de vos esa palabra? ¿Cuántas cosas es capaz de abrir?

—Lo primero que se me viene a la cabeza es Llaves sin candados; que fue una de mis primeras canciones. Es un tema muy especial para mi, debido a que es de los primeros que escribí, cuenta la historia de mi papá y mi abuelo, y a su vez pude grabarlo con León Gieco, un ídolo mío desde la infancia y hasta el día de hoy. Creo que puede abrir muchísimas puertas, y lo más lindo de la música es el misterio de lo que está por venir.

—Y hablando de llaves, ¿recordás cuál fue la primera que te abrió las puertas hacia el mundo de la música?

—Sin dudas hubo mucho de autogestión, ya que tanto el primero como el segundo disco, que acaba de salir y se titula La Ilusión, son álbumes grabados y editados en forma independiente, pero hubiera sido imposible lograrlos sin la ayuda de León, que abrió la puerta al ser el primer artista que colaboró conmigo no contando yo con ningún antecedente musical. Luego tuve la suerte de que varios artistas más se fueran sumando al proyecto a lo largo del tiempo.

—Si pudieras mostrarnos a través de tus palabras la “foto” de tu espacio creativo, ¿qué cosas que te representan habría en esa imagen?

—Al día de hoy, si bien estoy armando un home studio para profesionalizar mis demos y preproducciones, el momento creativo por lo general es con un lápiz y papel, acompañado siempre de piano o guitarra.

—¿Cuál es el instrumento musical con el que te sentís identificado?

—Para componer prefiero el piano, ya que me parece más visual, y para tocar en vivo o acompañar mi voz la guitarra. Tengo un dilema muy grande ahí.

—¿De qué manera llevás adelante el trabajo de composición de las letras y de la música de tus temas?

—En cuanto a lo que fue el último disco, escribí todas las letras y conté con colaboración de Iván Zabiello en Diluvios. Respecto de las músicas, en algunas canciones la compuse solo y en otras participó Marcelo Predacino, quién también arregló y produjo el disco. Es un proceso que no siempre se da de la misma manera, ya que depende mucho de mi momento y de cada canción. Siento que es importante para todo artista ir reinventándose en la forma de crear material inédito. Me parece muy valioso que al momento de finalizar un tema alguien más te dé su punto de vista, siempre que esto sea posible.

—¿Una palabra que resuma la esencia de tu primer disco IL?

—Genuino. Al ser mi primer disco hubo mucho de aprendizaje y fue mi primera versión, sin dudas un puente para todo lo que vino después.

—¿Cuáles son los hilos temáticos que entrelazan los temas de tu último disco “La ilusión”?

La ilusión es un disco que tiene algunas vivencias personales, pero también temáticas sociales. En La Campana hice un video con una banda de chicos y Raúl Ruffino (voz y guitarra en Los Tipitos) por el día internacional de la lucha en contra del bullying, y en Diluvios hago una crítica a la sociedad machista, temáticas que dan para hablar largo y tendido y que son de urgente mejoría. Hay que romper con patrones que vienen de muchísimos años, empezando por los “micromachismos”. En Argentina tenemos un femicidio cada 30 horas y no es algo que suceda en todos los países. Las organizaciones y la educación van a jugar un rol fundamental en los años que se vienen. Y quiero aprovechar el espacio para recomendar la página “Libres de Bullying” de María Zysman, quien educa muchísimo al respecto y muy gentilmente compartió La Campana en sus redes sociales.

—¿Quiénes te acompañaron en el proceso de dar vida a esas canciones?

—En producción y arreglos conté con Marcelo Predacino, músico que es actual director de la banda de Abel Pintos y de quién aprendí mucho a lo largo de los dos años y medio de proceso. Grabaron muchos músicos, entre ellos Diego Ortells (tecladista y uno de los directores musicales de La voz), Cristian Borneo, Nacho Toba, entre otros. Un verdadero dream team.

—¿Cómo viviste la experiencia de compartir momentos musicales con artistas como León Gieco y Víctor Heredia?

—Lo disfruté muchísimo y aprendí y aprendo de ellos todo lo posible. Son grandes cantautores y referentes musicales, así como también grandes personas. Les estoy eternamente agradecido por la mano que me dieron. Los dos llegaron al estudio y me dijeron “arrancá cantando vos porque es tu disco”, ¡increíble!

—¿En qué proyectos estás trabajando actualmente? —Me encuentro trabajando con la banda en lo que van a ser mis próximos shows, los que pronto anunciaré en las redes, y sigo trabajando en mi proyecto folklórico con interpretaciones de otros autores. También estoy diagramando lo que se viene en cuanto a videos y nuevas canciones para 2022, que promete ser un año movido.

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Propietaria/Directora: Andrea Viveca Sanz
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