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Literatura

La Fundación El Libro dio a conocer los ganadores del Premio Literario Edición 2026

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El jurado del Premio Literario Fundación El Libro Edición 2026, integrado por Agustina Bazterrica, Enzo Materia y Ricardo Romero resolvió por unanimidad lo siguiente:

  • Primer Premio: “El surco y el peso”, presentado bajo el seudónimo Max, que corresponde a Juan Vintulli, de South Bend, Indiana, Estados Unidos. Grandes estacionamientos bajo el sol o la nieve, silos reconvertidos, fábricas al borde del abandono, supermercados llenos de ecos: un gótico suburbano, de mediodía interminable, por el que deambulan los fantasmas encandilados que el capitalismo deja a su paso. Los cuentos de este libro construyen un paisaje agobiante, desolado, una llanura que queda lejos de todo, incluso del presente. Y, a su vez, esta llanura, con sus abrumadoras extensiones que parecen anular la posibilidad de la huida o la redención, sostiene a los personajes que habitan sus historias conjurando una extrañeza que
    sobrevive a todo.
  • Segundo Premio: “Los nudos”, presentado bajo el seudónimo Prima Guada, que corresponde a Valetin Cacault, de Buenos Aires. Un universo donde lo cotidiano aparece atravesado por una tensión irrefrenable. A partir de escenas familiares y reconocibles, los relatos exploran vínculos atravesados por el cuidado, la violencia latente y el desconcierto. La escritura es prolija, con un buen dominio de los diálogos, y sostiene climas intensos que construyen personajes tan frágiles como verosímiles. Los “nudos” del título condensan zonas de conflicto en los que cada cuento plantea una encrucijada emocional que incomoda y deja huella.
  • Tercer Premio: “A distinto de A”, presentado bajo el seudónimo Inés Aldasoro, que corresponde a Ercilia Aitala, de Olavarría, provincia de Buenos Aires. Una colección que desarma la lógica y vuelve extraño lo cotidiano, donde cada cuento abre una grieta en la percepción. La prosa, precisa y perturbadora, construye atmósferas que avanzan con una calma inquietante hasta rozar lo siniestro. El lenguaje mismo aparece como territorio en crisis, como si las palabras —fracturadas, insuficientes— también fueran parte del desmoronamiento que atraviesa a los personajes. En estos relatos, la identidad, el lenguaje y el dolor se tensan hasta revelar que, efectivamente, A ya no es A.

Sobre los autores

  • Juan Vitulli nació en 1975 en Rosario, Provincia de Santa Fe. Estudió Letras en la Universidad Nacional de Rosario y en el año 2003 viajó a los Estados Unidos, donde obtuvo una Maestría y un Doctorado en Literatura Española. Desde el 2007 vive en South Bend, Indiana. Actualmente, es profesor de literatura barroca en la University of Notre Dame. Entre sus obras se encuentran Mis Piletas Alemanas (Bulke Editores, 2025), De Natando y Otras Criaturas de la Costa (Brumana, 2024) y el libro de cuentos Inferiores (Beatriz Viterbo, 2023).
  • Valentín Cacault nació en Villa la Angostura, en 1991. Pasó por las carreras de Periodismo, Arquitectura, Guión de Cine y TV, Diseño gráfico, Diseño Industrial, Publicidad y Prótesis Dental. Algo de eso fue marcando su recorrido como ilustrador. Hace más de una década ilustra , actualmente, pintando La vida de Pinocchio tras la muerte de Geppetto.. Produjo el ciclo literario Golos y coordina el taller de escritura “Cómo mentir sin que te crezca la nariz”. Forma parte del grupo de autores Fuego Amigo. En 2023 ganó el primer premio de relatos de “Los Monegros”, con el cuento “Un calor parecido”.
  • Ercilia Aitala nació en 1960, en Olavarría, Provincia de Buenos Aires. Es licenciada en letras por la Universidad de Buenos Aires (UBA). Luego de obtener en Madrid un máster y un doctorado, trabajó en el laboratorio de idiomas de la UBA. Su relación con la escritura viene desde la infancia, aunque con larguísimas interrupciones. Fundó con tres colegas el grupo La Tricota y, con su acompañamiento, terminó tres novelas que nunca intentó publicar ni jamás releyó. Fue en 2019, y con el apoyo de Patricia Ratto, que escribió los cuentos por los que recibió este reconocimiento.

(Fuente: Prensa Feria del Libro)

Literatura

Cierra sus puertas al público la casa de García Márquez en México

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La Casa de la Literatura, situada en el barrio Jardines del Pedregal, en Ciudad de México, donde el Premio Nobel colombiano Gabriel García Márquez vivió sus últimos 39 años, cerró sus puertas al público por falta de recursos.

Así lo dio a conocer Emilia García, nieta del escritor y una de las impulsoras del proyecto, quien explicó que, aunque la familia proyectaba convertir en un museo en un futuro, el valor actual de la entrada —400 pesos mexicanos, equivalentes a unos 73.000 pesos colombianos— no ha sido suficiente para cubrir los gastos de mantenimiento del lugar, reportó el diario colombiano El Espectador.

En esa vivienda, ubicada en la calle Fuego 144, el escritor vivió junto a su esposa, Mercedes Barcha, desde 1975 hasta su muerte en 2014. Según señala la página oficial del gobierno de Ciudad de México, con la venta de objetos personales y memorabilia, en 2021 la casa fue transformada en centro literario en octubre de 2021.

Desde que nació el proyecto, uno de sus objetivos ha sido conservar intacto el último hogar del Nobel colombiano.

“La idea que ha unido a sus herederos es conservar esta última casa de García Márquez y de Mercedes tal y como la vivieron, dándole un nuevo giro para que la gente pueda visitarla, recorrerla y hacerse una idea del lugar donde todo eso sucedía”, se señala en la página oficial de la Casa de Literatura.

Mientras estuvo abierta, los visitantes pudieron conocer los muebles, cuadros, fotografías, libros y otros objetos personales del escritor, así como el estudio ubicado al fondo del jardín. Allí se conservaba la mesa en la que García Márquez escribió obras como “Crónica de una muerte anunciada”, “El amor en los tiempos del cólera” y “Vivir para contarla”.

La casa fue también el lugar donde Gabo recibió, en 1982, la noticia de que había obtenido el Premio Nobel de Literatura.

La relación del autor con México fue estrecha. En su capital también escribió “Cien años de soledad” entre 1965 y 1967, cuando vivía en otra casa situada a unos quince minutos de la que fue su última residencia. La novela fue publicada en 1967 por la editorial argentina Sudamericana.

“No es, pues, una segunda patria, sino otra patria distinta que se me ha dado sin condiciones, y sin disputarle a la mía propia el amor y la fidelidad que le profeso, y la nostalgia con que me lo reclama sin tregua”, dijo el escritor durante un discurso del 22 de octubre de 1982 en México, al recibir la Orden del Águila Azteca.

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Textos para escuchar

Arañas – Eduardo Galeano

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Eduardo Galeano
lee su texto Arañas

Pasito a paso, hilo tras hilo, el araño se acerca a la araña. Le ofrece música, convirtiendo la telaraña en arpa, y danza para ella, mientras poquito a poco va acariciando, hasta el desmayo, su cuerpo de terciopelo.

Entonces, antes de abrazarla con sus ocho brazos, el araño envuelve a la araña en la telaraña y la ata bien atada. Si no la ata, ella lo devora después del amor.

Al araño no le gusta nada esta costumbre de la araña, de modo que ama y huye antes de que la prisionera se despierte y exija el servicio completo de cama y comida.

¿Quién entiende al araño? Ha podido amar sin morir, se ha dado maña para cumplir esa hazaña, y ahora que está a salvo de su saña, extraña a la araña.

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Historias Reflejadas

“Voces rescatadas”

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Voces rescatadas

Somos un punto en la trama del universo. Un punto atrapado en las líneas del tiempo, enredado en sus hebras, simultáneas y eternas. El pasado se ovilla en el presente y arrastra a un futuro incierto, en el que llevaremos la esencia de lo que hemos sido.

El viento empuja verdades que ayudan a comprender los males que nos habitan. Una y otra vez, se atreve a conducirnos en el tren de la existencia.

Pasos callados, voces silenciadas, el llanto que expande las penas guardadas en la memoria, los cuerpos que, mutilados de recuerdos, viajan hacia otros mundos, más sutiles, en los que sobrevuelan los aromas que nos pertenecen, en los que es posible encontrase para regresar con las palabras olvidadas en la boca. Son esas palabras las que nos ayudan a salir de los repliegues, a deshacernos de las capas que nos protegieron de los fantasmas.

El eco repite una letanía interminable, la historia se repite, los hilos se cruzan y en la gran madeja del tiempo brilla el verbo capaz de liberar el silencio.

Somos un punto en la trama del universo y nuestra voz es capaz de desandar la historia para rescatar el recuerdo.

Andrea Viveca Sanz

Se reflejan en esta historia: “Tejo, juego de historias”, de Conrado Bocco; “Capsicum”, de Tavie Mariani; “Aroma de manzanillas”, de Susana Vaquero; y “Kamchatka”, de Marcelo Figueras.

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